Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


...

Katniss

La expresión de Gale parece contradictoria cuando me ve en su cocina. Su cara cambia de levantar las cejas por la sorpresa a fruncir el ceño, como si estuviera enfadado. No sé qué le pasa. Su cara parece diferente y quizás no debería fijarme pero sus labios no tienen el color característico que adquieren cuando se pasa mucho tiempo en el bosque rodeado de frio, viento y nieve. Están rojos y más carnosos de lo normal. Hinchados. Eso es…raro.

Hazelle sale de la cocina discretamente y nos quedamos solos, mirándonos a los ojos. Tiene el pelo revuelto aunque no hace mucho viento. Ahora me siento estúpida porque estoy preocupada.

—¿Dónde has estado?— Murmuro, después le doy un sorbo a mi té.

— En el bosque.

— ¿Tan tarde? Sabes que compruebo las trampas todos los días— Miro la bolsa de tela.— dos conejos y tres ardillas. Tendréis una buena cena.

— ¿No vas a quedarte nada?

— No— Suspiro, ahora mi familia y yo somos una de las más ricas del distrito, han estado cumpliendo su palabra y todos los meses recibo una cantidad indecente de dinero que no sé en qué gastar, dinero que Gale no quiere ni ver.— tengo en casa suficiente, quedároslo todo…

— Bueno gracias…

—Aún no me has dicho que hacías en el bosque, sabias que las trampas estaban revisadas.

—Cogí unos pocos escaramujos. Fui a casa de Undersee para vendérselos.

— ¿Cuánto te ha dado?

— Nada, él no estaba. Solo estuve un rato con Madge y se los regalé.—entrecierro los ojos al oír eso, ¿Madge con Gale a solas?

— Tú nunca regalas nada…

— Bueno digamos que me lo pagó de otra forma— Se pasa la mano por el pelo y la lengua por los labios, hinchados, rojos, como cuando me besó. Entonces encajo las piezas del puzle y siento como si mi corazón se encogiera y dejara de latir por unos segundos incluso creo que se me olvida como respirar.

— Madge y tú…— Le miro a los ojos.

— ¿Crees que eres la única chica a la que he besado y tocado?— Aprieta los dientes, pero yo solo boqueo ante esa pregunta. Duele.— Madge estuvo mucho tiempo conmigo durante los Juegos, soportando a mi lado que te pusieras en peligro, y tiene la piel tan suave…

— Puedes ahorrarte los detalles— espeto levantándome, llena de ira, contra él y contra la hija del alcalde, que creía que era algo así como mi amiga.

—¿Te molesta?—Gale clava sus iris en mí, tanto que intimida.

— Qué tontería, ¿cómo me va a molestar? Estoy con Peeta, tú…tú…puedes besar y tocar a quien te dé la gana, como si lo haces con medio distrito.

— ¡Puede que ya lo haya hecho!— me grita, y sus palabras duelen más, no lo entiendo, maldita sea.

—Pues me alegro por ti Gale.— Intento mantener un tono fulminante, aunque solo me sale un susurro monocorde.— Me voy, nos vemos el domingo…—Antes de que salga de la cocina Gale me coge del brazo firmemente.

—¿Estas celosa?—Su voz es firme casi autoritaria muy diferente a su gesto cuando me hace girar, solo empuja de mi brazo suavemente, y yo me dejo llevar.

—¿Celosa? Vuelvo a repetirte que estoy con Peeta, que puedes estar con quien te dé la gana. Aunque me hubiera gustado que me lo dijeras antes…¿Cuánto tiempo llevas…?— La boca se me seca al pronunciar la frase y no puedo terminarla.

—Catnip, no hay tiempo de nada. Madge y yo no tenemos nada más que unos pocos ratos juntos, de momento.

— ¿De momento?— Jadeo sin poder evitarlo y eso hace que Gale vuelva a mirarme de forma arrogante.

—Vuelvo a preguntarte ¿Estas celosa?— Da un paso hacia mí mirándome a los ojos y vuelvo a negar, pero esta vez con la cabeza porque no me salen las palabras al tenerlo tan cerca. Su olor me aturde ligeramente ¿Cuándo ha empezado a hacerlo? y no sé que más decirle.—Lo estas…— Susurra y noto como sus ojos recorren mi cara y se posan en mis labios, recuerdo nuestro anteriores besos y creo que respiro un poco más aceleradamente aunque intento evitarlo, pero Gale consigue que no pueda pensar en nada más. Mis ojos también se posan en sus labios, cálidos y apetecibles, incluso aunque estén rojos por besar otros labios.— Katniss, sabes que…—Le hago callar posando mis dedos sobre sus labios, su aliento me hace cosquillas en la punta de los dedos.

—No debo de estar celosa. Peeta, le quiero— Creo que tengo complicaciones para hablar con coherencia.

—No, no debes estar celosa…—Coge mi mano y la aparta de su boca, aunque no me la suelta— tú estás con él, dices que le quieres...— Sus ojos vagan de nuevo de mis labios a mis ojos y luego otra vez a mis labios. Estamos tan cerca que su aliento me envuelve, aturdiéndome más. Asiento a eso como un autómata con los ojos fijos en el baile de sus labios cuando pronuncia las palabras— te acuestas con él, yo podría acostarme con quien quisiera, no podrías recriminarme nada, Catnip, porque tú y yo solo somos amigos…— Asiento de nuevo, aunque no sé si he captado todas las palabras bien. Pero luego noto como se acerca, oh por favor, va a besarme, Gale va a besarme. Cierro los ojos esperando el beso que llega, pero en la mejilla. Cuando los abro me mira sonriendo levemente, de nuevo con autosuficiencia. Eso me hace fruncir los labios pero no digo nada.

— Debería irme…Mi madre va a empezar a preocuparse.— Gale asiente y suelta mi mano.

—Espera, ¿Cómo estas con lo de la partida de Peeta? Esta mañana en el bosque…ehm…bueno. Y en las minas hablan.— esas palabras rompen la burbuja y me traen casi de los pelos a la realidad. Estoy sola, Peeta se ha ido, esta noche dormiré sola y las pesadillas volverán, y el no estará ahí para calmarlas con sus brazos y sus besos.

— Supongo que de lo mucho que he llorado ¿no?—Le miro de nuevo a los ojos pero luego aparto la mirada, tengo miedo de perderme en el gris de nuevo.

— Sí, ¿tanto ha sido?.

—Un poco, supongo que en algún momento lo veras…

— Debes de quererle mucho…— Asiento un poco.

—Mucho…Pero también siento miedo.— Mierda, quizás no es el mejor momento para decir eso, después de lo que ha pasado hace unos minutos.

—¿Miedo?— Vuelvo a asentir apretando los puños.

— Las pesadillas que te dije por la mañana. Volverán más fuertes al estar sola…—Vuelvo a ser una bocazas—Peeta…— Suspiro y me paso las manos por la cara y la trenza— Dormir con Peeta las mantenía a ralla, más o menos. Aparecían cada pocos días y no eran tan horribles como cuando duermo sola.

—¿Tú madre permitía dormir a Peeta en tu casa?

—Empezó a permitirlo cuando mis gritos de terror se hicieron insoportables. Aunque él se sentía más cómodo si yo iba a su casa, aunque su madre sea una bruja que me odie…—Murmuro. Creo que es lo último lo que le hace sonreír aunque la sonrisa se queda solo en una mueca. Creo que no le gusta saber eso, por mucho que sepa que Peeta y yo tenemos una relación, a mi no me gustaría saber que Gale duerme todos los días con una chica. ¿Pero que estoy pensando? Sacudo un poco la cabeza para apartar ese pensamiento.

—¿Tan horribles son, Catnip?

—Viste lo que hice en la Arena, mate a gente inocente…

— Qué querían matarte, bueno, matarles. No eres una asesina ni nada así.

— No tengo fuerzas para discutir que soy o que no soy, Gale. Las pesadillas están ahí. Y ahora volverán todos los días. Por suerte solo son unas semanas.

— ¿Qué es lo que más te preocupa, las pesadillas o que Peeta esté lejos?

—¡Gale! Todo es un pack, va junto.

— Debería dolerte más su lejanía…

— Y me duele— Digo rápidamente.

— Y con Delly, estuvieron juntos…

—Gale, ¿pretendes que caiga más profundamente? Porque es lo que estas consiguiendo. Sé que estuvieron juntos, bastante celosa me pone ya, deja de meter el dedo en la llaga.

— Celosa…

— Sí, celosa.

— Eres una chica bastante celosa ¿eh? Nunca lo habría imaginado, Catnip.—Gale sonríe un poco y me acaricia la cara, ¿debería enfadarme por esas palabras? No lo sé porque su mano de nuevo me desubica. Solo me encojo de hombros.

— Ahora sí que tengo que irme, la tormenta está arreciando— Por la ventana puedo ver como la nieve cae abundantemente en gordos copos.

–Puedo acompañarte…

— No, tienes que estar cansado. Nos vemos el domingo como siempre ¿vale?

— Está bien…— Me acompaña hasta la puerta.— Oye Catnip, si necesitas algo…cuenta conmigo.

— Lo hare, gracias, Gale…

Me pongo mi abrigo y salgo a la tormenta, antes de que mi amigo vuelva a nublarme el sentido. La nieve cae con fuerza y me golpea en la cara y apenas me deja ver por dónde voy y para cuando llego a casa he tardado el doble de tiempo que tardaría normalmente.

Como había supuesto las pesadillas aparecen la primera noche. Enormes bestias peludas esperan a Peeta y Delly en el tren y les decapitan de solo un mordisco. Esa noche no consigo dormir más. Y ver a Peeta en el distrito once no ayuda, parece cansado y su voz es monocorde cuando lee lo que tiene en las tarjetas ¿habrá tenido pesadillas? Sé que él las tiene al igual que yo, aunque no se mueva o grite. Cuando ofrece el dinero a las familias de Thresh y Rue no puedo sentirme más orgullosa de él, también me menciona y me da las gracias, aunque inmediatamente después la conexión se corta. Caesar desde un plató dice que tienen problemas con las cámaras, pero no estoy segura de si será eso o es que han hecho algo mal, eso me asusta, por lo que ni la segunda ni la tercera noche pego ojo, intento resistirme con todas mis fuerzas al sueño, y lo consigo, aunque cuando noto que empieza a despuntar el alba ambos días salgo de caza.

Hazelle me agradece la carne y el dinero que a escondidas le doy por lo que he vendido en el Quemador. No veo a Gale ninguno de los dos días, y prefiero no preguntar si está en la mina o con Madge, no he pasado por su casa, aunque sé que el alcalde es quien mejor paga la liebre en esta época del año. Pero no quiero verla. Ni siquiera sé si quiero verle a él.

Cuando la noche del cuarto día cae intento volver a resistir el sueño pero llevo más de cuarenta y ocho horas despierta por lo que cuando me tapo con las mantas noto enseguida que el sueño me vence y me dejo ir. Despierto solo un par de horas después gritando aterrada con el olor a humo aún colándose por mi nariz. Esta noche no he soñado con los juegos. Si no con la mina, como hace meses que no hacía, Gale explotando en millones de pedazos entre mis dedos, desvaneciéndose para siempre de mi lado, de mi vida. Jadeo intentando que el aire llene mis pulmones e intento calmar el llanto que no puedo controlar. Mi madre ya no aparece en mi cuarto como hacia al principio.

Cuando he conseguido controlar las lágrimas decido salir de casa. Me visto rápidamente y me abrigo. Aún hay luna llena y en el bosque se verá perfectamente gracias a su brillo y al reflejo que produce en la nieve, quizás pueda cazar algo, o simplemente sentarme a pensar sin dormirme, ya que el frío lo impedirá. Atravieso la valla por el agujero cercano a mi antigua casa en la Veta y corro hasta el tronco donde guardamos los arcos y los carcajes.

Recojo el mío y me dirijo hacia nuestra roca de encuentro. Ni siquiera me fijo en si me encuentro con animales, la verdad es que solo lo hago por costumbre. Me siento en la roca y abrazo mis rodillas suspirando, formando una enorme nube de vapor que brilla en la oscuridad gracias a la luna. Apoyo la frente en ella y vuelvo a suspirar, o resoplar, no estoy muy segura. ¿se irán algún día las pesadillas? ¿Tendré que depender siempre de Peeta para dormir? ¿Todos los años, cuando se vaya a los Juegos como mentor, será así? Días sin dormir más de dos horas porque me despierto empapada en sudor gritando y llorando. Mi cuerpo no lo soportará y mi mente aún menos.

Voy a volverme loca.

Cierro los ojos y creo que entro en una especia de duerme vela, no me quedo dormida porque sigo oyendo los animales nocturnos y noto el frío calándome hasta los huesos, entumeciendo mis dedos y articulaciones, pero me relajo. Quizás pueda soportar estos días aquí…

No espero el ruido de una ramita romperse, y como no lo espero me sobresalto, puede ser cualquier cosa, una cosa grande. En un rápido movimiento tengo la flecha entre mis entumecidos dedos y estoy apuntando hacia el sonido.

— ¿Qué haces aquí?— espeto a ver quién es, Gale levanta las manos para que no le dispare.

—Lo mismo podría preguntar yo…— Dice él acercándose a la vez que destenso el arco y guardo la flecha de nuevo.

— No podía dormir…— Murmuro encogiendo las piernas de nuevo.

— Ya veo, tienes una pinta horrible…— Se sienta a mi lado y me mira a los ojos.— Menudas ojeras, ¿Cuánto llevas sin dormir?

—He dormido un par de horas antes.

— Dos horas no es suficiente, ¿y antes?

—Dos noches…No quiero dormir y soñar…si lo vieras…es horrible Gale. Muerte y destrucción por todas partes, sangre, mutos…— Me callo porque no quiero empezar a llorar.

—¿Dos noches? Vas a enfermar…

— Y si duermo me volveré loca, las pesadillas Gale…son…— Susurro de nuevo desolada y me froto las piernas. Empiezo a tener todo el cuerpo entumecido por el frío y ya no controlo los temblores, no puedo evitar tiritar violentamente.

— También te expones a coger una pulmonía…—Me frota los brazos— Dios, debe haber por lo menos quince grados bajo cero hoy.

—Prefiero el frío a las pesadillas— Susurro y siento como estoy a punto de romperme delante de Gale, él que pocas veces me ha visto llorar porque aquí en el bosque éramos felices.

—Pues yo prefiero que no te mueras de frío, Catnip— Se levanta y me obliga imitarle. Me agarra de la mano y tira de mí. Aún con el frío que hace la mano de Gale está cálida y es reconfortante.

—¿Dónde vamos?

— Te llevo de vuelta a casa, claro.

— ¡No!— Intento soltarme pero él es más fuerte y me agarra con firmeza.

— No me obligues a llevarte al hombro, Catnip.— Me mira seriamente, con los labios y el ceño fruncido.

Al final dejo que tire de mí de vuelta al distrito. Guarda el carcaj y el arco en su tronco y sigue tirando de mi mano hacia la valla, no me la suelta para cruzarla, y sigue tirando hacia la Aldea de los Vencedores, hacia mi casa. Se para justo cuando llegamos a la puerta y busca en mi abrigo las llaves.

— Entra…— Dice cuando abre la puerta, yo niego con la cabeza.

—Me dormiré y tendré otra pesadilla. Gritaré y…— Suspiro—No Gale…no…– Susurro.

— Catnip…Por favor…—Sus cejas casi se juntan en su frente cuando me lo suplica.

— Entra conmigo…a dormir…—Susurro cogiendo su mano con fuerza.

— Katniss…

— Me dijiste que podía pedirte lo que quisiera si te necesitaba. Te pido eso. Duerme conmigo Gale…ayúdame con las pesadillas.

—Katniss no quiero ser…

— Sustitutivo o segundo plato, lo sé. Te lo estoy pidiendo como amigo…— Noto como las lágrimas empiezan a picar en mis ojos ante su negativa.

— Está bien, Catnip…necesitas dormir…

Gale entra conmigo en casa y ambos nos descalzamos y nos quitamos los abrigos en la entrada para no mojar el suelo de nieve, ya buscaré una explicación para mi madre mañana cuando nos levantemos. Subimos a mi habitación y recojo mi pijama del suelo, lo dejé ahí de mala manera y voy a cambiarme al baño. Cuando vuelvo Gale está sentado en la cama con su pierna izquierda temblando, parece nervioso.

— No tengo nada para dejarte…—Murmuro— Los pijamas de Peeta te quedaran pequeños...

—Puedo dormir con la camiseta y en ropa interior, si no te molesta, no es la primera vez que me veras así…Puedo quedarme sobre las mantas también…—Le miro a los ojos.

— ¿Cuándo has empezado a ser tan caballeroso?— Sonrío un poco.

— Siempre lo he sido.

— Conmigo no…— Me siento en la cama también apoyándome en el cabecero.

— Nunca lo has necesitado…—Me coloca un mechón de pelo detrás de mi oreja.— Venga, túmbate…— Obedezco como una niña pequeña.

— ¿Y ahora sí?— Murmuro— venga, ponte cómodo y acuéstate..Por favor…— Gale asiente y se quita la camisa que lleva puesta, y luego los pantalones. Tengo que apartar la mirada de él, su camiseta interior deja al descubierto sus bíceps y se pega a su cuerpo, está más musculoso aún, a causa de la mina, de repente me siento nerviosa y absurda por haberle pedido que duerma conmigo.

—¿Alguna preferencia por el lado de la cama, Catnip?— Niego con la cabeza, por lo que me aparto dejándole sitio. Él se tumba a mi lado sobre las mantas, me hace resoplar y soy yo la que aparta la ropa de cama y le obligo a taparse. Le miro antes de apagar la luz. Me parece increíble que vaya a compartir cama con él. Pero ya está hecho. Ya se lo he suplicado y ha aceptado. Cuando apago la luz le noto tenso al otro lado de la cama.

— Gale…— Susurro— Abrázame…— creo que él sonríe, noto como se mueve en la cama y se pega a mi cuerpo para rodearme con los brazos, el calor de su cuerpo es reconfortante contra mi espalda. Tanto que me giro y le abrazo también rodeando su pecho con un brazo.

...


Nota de autor: Parece que Katniss, también necesita compañía para dormir...qué penita me da... Como siempre muchisimas gracias a todos por los reviews, y por vuestras opiniones, sé que hay algunos reviews que me piden que pasen cosas, pero el fic está muy adelantado ya (tengo escrito hasta el capitulo veintitrés), y como veréis ya no voy a cambiar cosas, aun así espero que os siga gustando, nos esperan grandes emociones.

Besos de fuego!