GULA

Alfred, era su nombre y era un comelón, nadie en ese mundo comía tanto como él. Antes solo comía hamburguesas de carne de res, maltadas y papas fritas, pero ahora, sus gustado han cambiado, y come cosas que harían vomitar a alguien normal. Solo había en su castillo su cocinero y su sirviente.

El menú de hoy era como siempre grotesco.

Pasta con albóndigas de italiano

Wrust de alemán

Scones (No se sabe como los come sin enfermarse)

Vodka con sangre rusa

Carne de toro, pulpo y español servidos con sangre de italiano

Carne de gato

-Me gustaría tomar un descanso-pidió el cocinero francés, que era bastante bueno.

-Inútil-fue lo único que dijo, levanto un cuchillo y lo enterró en el brazo de su cocinero.

Menú de hoy

*censurado*

Sangre de francés con limón

Ensalada nórdica

*censurado*

*censurado*

*censurado*

-Arthur…-llamo Alfred al ver acabada su comida.

-Si

-¿A que sabes tú?

Se lanzo sobre el saco su lengua y empezó a lamer su piel.

-Dulce…-fue lo que había sabor mas delicioso, quería mas

Pronto se dio cuenta que nada quedaba en sus manos, como un niño pequeño, comió su postre demasiado rápido y aun quería mas.

Para su des fortuna, ya no tenía más, comida. Se miro al espejo y miro su mano, aun tenía hambre, se empezó a devorara a sí mismo, pero lamentablemente no sabía tan bien como su reciente postre, mientras terminaba su ultima cena, pensó

"Quisiera poder volver a probar tan deliciosa carne"