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Sigue esta historia que esta basada en personajes que no cree yo, por aquello que alguien no supiera eso.
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Emociones en el verano de Konoha
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Capitulo 4.
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Iruka, preocupación.
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Iruka se sentía preocupado, las cosas no estaban caminando como él había pensado que lo harían.
Antiguamente cuando una broma era plantada y descubierta, y parte de la diversión era esa, la victima una de dos, o se iba a quejar con su superior directo, o trataba de cobrársela directa y violentamente.
Había esperado que Kakashi reaccionara de alguna de esas dos maneras y se había preparado lo mejor que pudo para ello, sabía de sobra que no podría ganarle en un combate cuerpo a cuerpo, pero había creído que el hecho de demostrarle al patán ese que sus acciones dejaban "huellas" por las que debía hacerse responsable y además ponerlo un poco en ridículo valdría la pena algunos golpes, después de todo a pesar de sus defectos no dudaba que Hatake era un shinobi leal a Konoha y no creía que por tan poca cosa fuera a matar a otro shinobi o dejarlo lesionado permanentemente.
Además estaba seguro que podría defenderse decentemente bien pero si las cosas empezaban a salirse de control estando dentro de la aldea los shinobi encargados de mantener el orden sin duda intervendrían.
Pero luego de dos días no había pasado nada.
Y para peores iba creciendo una sensación de peligro inminente que hacía que se le mantuvieran erizados los pelitos de la nuca.
Odiaba esa sensación.
Además tal parecía que todos los shinobi de Konoha presentían al igual que él un desenlace inesperado para su conflicto con Hatake pues en los últimos dos días, luego del episodio de las sandalias, sus turnos en la sala de misiones de la torre del Hokage durante las tardes se habían convertido en el punto de reunión de todo el mundo.
Hasta la hokage se sentaba en uno de los escritorios del salón en vez de hacerlo en su oficina, y cuando por alguna razón era necesario que atendiera a alguien de manera privada se iba siendo muy evidente que no deseaba hacerlo y regresaba lo más rápido que podía.
El mismo Kakashi había empezado a llegar el mismo día de la broma a pesar de que todavía estaba con licencia médica y se colocaba en una esquina a leer su libro infame o hablaba, en la misma esquina con algún otro jounin, habitualmente Gai-sensei o Asuma-sensei y aunque había dejado de sentir su chacra durante el día suponía que una de dos; o el copy nin había dejado de seguirlo o ahora enmascaraba su chacra cuando lo hacía.
Ese pensamiento hacía que su paranoia empeorara.
Había notado que el copy-nin lo miraba con frecuencia y le ponía atención a sus conversaciones.
Se daba cuenta que al igual que él mismo, con la única excepción de Hatake ninguna otra persona sabía que era lo que estaban esperando.
Pero igual que él, todos sabían que algo iba a ocurrir.
Claro que ninguna otra persona salvo él iba a ser el recipiente de lo que fuera que iba a ocurrir por lo que con su única excepción todos parecían muy entretenidos y deseosos de que algo pasara, pues se quedaban allí hasta que se terminaba el día laboral y se marchaban muy animados sin que pareciera importarles haberse quedado allí toda la tarde y parte de la noche perdiendo el tiempo.
Iruka en cambio sentía que si no pasaba algo pronto se iba a infartar.
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Ese día entró en la sala de misiones y como había esperado, de nuevo estaba llena de shinobi que no tenían nada que estar haciendo allí, ni siquiera había fila para presentar informes de misiones, absolutamente todos los que no estaban fuera de la aldea se encontraban muy entretenidos en la sala hablando entre ellos, aunque cuando él se presento durante algunos segundos se hizo silencio y fue el centro de atención.
Reprimiendo un suspiro tomó su lugar en el escritorio y empezó a llenar parte del papeleo que le correspondía esa tarde cuando una muy alegre Anko entró de repente.
Ella llevaba dos semanas fuera de Konoha en una misión por lo que no estaba enterada de los acontecimientos que tenía a la mitad del pueblo reunido en ese lugar.
Sin embargo ese hecho no pareció llamar su atención y tan solo se dirigió rápidamente hacia donde estaba Iruka y entregándole su informe mientras él lo ojeaba trató de desatarle el cabello.
La detuvo justo a tiempo;
-¡Anko-chan! Ya deja de tratar de hacer eso, ya te he dicho que es muy incómodo andar con el cabello suelto cuando estoy trabajando.
La jounin se vio algo resentida;
-pero Iruka-kun, tu cabello es taan lindo, conozco a pocas mujeres que lo tengan tan sedoso y brillante y estoy segura que al menos mientras estas recibiendo reportes no pondrías tu vida en riesgo al tenerlo sin atar y con eso harías felices a muchas luego de verte, por cierto, ¿por que hay tanta gente aquí hoy?. ¡No me digas que por fin anduviste por el pueblo con el cabello suelto y ahora tienes al club de admiradores en espera de que eso suceda de nuevo! ¿Sí?
Iruka sabía de sobra que debía haberse sonrojado, que era precisamente lo que Anko debía estar buscando, por supuesto que él estaba seguro que ella tan solo estaba diciendo esas cosas en broma para verlo cambiar de color, odiaba sonrojarse tan fácilmente, pero se sintió más apenado todavía al darse cuenta que Kakashi le puso mucha atención a todo lo que la joven dijo.
-Ya dije que no, y no tengo idea de porqué este lugar se volvió de repente tan popular, ahora si ya terminaste, tu informe está bien y deberías ir a descansar, gracias por tu trabajo.
Posiblemente sus palabras salieron en un tono no muy cordial porque Anko le sacó la lengua de manera muy infantil y luego en vez de marcharse fue llamada por Kurenai que seguramente la puso al día de lo que había pasado en los días en que ella no había estado en Konoha, dado que mientras escuchaba lo que la mujer le decía abrió mucho los ojos y luego se puso a reír mientras volvía a ver a Iruka y levantaba sus pulgares en señal de aprobación.
Con eso se volvía oficial el porqué estaba todo el mundo allí.
Esa noche, como las dos anteriores su turno terminó y con el la función de la noche, una vez que fueron las ocho en el reloj, se levantó de su silla y se encaminó a la salida siendo seguido por todos los shinobi que habían estado allí.
Esa noche Anko le invitó a que le acompañara a comer algo, evidentemente para que le contara pormenores de su broma a Kakashi, pormenores que sabía a la mañana siguiente serían del dominio público por lo que decidió no echar mas leña al fuego y por esa vez mejor irse a su casa de una vez.
De todos modos el mantenerse en estado de alerta constante lo tenía tan cansado como si hubiera estado corriendo todo el día.
Por primera vez sintió compasión de los receptores habituales de sus travesuras infantiles.
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El día siguiente transcurrió como un día cualquiera, inclusive llegó a pensar que talvez había juzgado injustamente a Kakashi y este se estaba comportando de manera mucho mas madura de lo que lo había hecho él mismo.
Por primera vez en su vida voluntariamente y antes de recibir ninguna amenaza decidió disculparse de la broma que había hecho.
Después de todo el haber sido seguido no era ningún delito y la manera en que había encarado al copy-nin posiblemente había sido demasiado directa y el hombre probablemente se había sentido ofendido y por eso no había querido decirle cuales habían sido sus motivos, los cuales seguramente serían algo de lo más razonable.
Pensándolo bien Kakashi-sensei en ese momento debía pensar que era un shinobi irrespetuoso, ya sería la segunda vez que hacía algo que se lo probaba, en los exámenes chunin también le había pasado por encima a su autoridad y había puesto en duda su experiencia y su conocimiento de los genin a su cargo.
Y al final se había comprobado que Kakashi tenía razón.
Durante el resto del día Iruka siguió teniendo los mismos pensamientos con distintas variaciones, de tal manera que al final de su turno en la academia la culpa que sentía era casi insoportable, por eso decidió disculparse con Kakashi apenas se lo encontrara ese día en la sala de misiones.
Al finalizar sus clases, como sucedía muy a menudo la madre de uno de sus alumnos le retrasó su salida por lo que luego de atenderla, recogió algunos de los ensayos de sus alumnos que corregiría mas tarde y tuvo que salir corriendo para poder llegar a tiempo a su otro trabajo.
Siendo la última persona en la academia le tocaba cerrar la puerta y en su prisa no se fijó que esta estaba entreabierta y al salir un balde de agua le cayó encima.
¡Demonios de niños!
Luego averiguaría cual de ellos había sido el de la broma, de momento igual cerró y salió corriendo hacia la torre del Hokage, allí tomaría prestado un uniforme seco y se secaría un poco el cabello.
Iruka, si podía evitarlo, no ataba su cabello si estaba húmedo, le daba dolor de cabeza, así que involuntariamente por esa tarde complacería a Anko.
Después de cambiarse Iruka tomó su lugar detrás del escritorio y durante un rato todo se mantuvo dentro de lo esperable, como era de suponer Anko alabó su apariencia lo cual fue emulado por algunas otras personas, posiblemente por cortesía y la tarde siguió normalmente, no pudo hablar con Kakashi como había decidido porque ese día contrario a los días anteriores cuando llegó a su turno el copy-nin no se encontraba allí.
Kakashi sin embargo llegó un poco después, le dio la impresión de que venía más alegre que de costumbre pues estaba tarareando una cancioncilla, cosa que nunca le había escuchado hacer y al entrar en el salón le miró directamente, cosa que tampoco había hecho los otros días y por un momento pareció algo sorprendido, olvidando inclusive la canción con la que había ingresado al lugar.
Iruka ya había empezado a hacerse cargo de su trabajo por lo que decidió postergar un poco su disculpa, pensó que dado que como el resto de los shinobi Kakashi se quedaba hasta el fin de su turno hablaría con él entonces.
Kakashi esa tarde se comporto de manera extraña, bueno, más extraña que de costumbre, fue menos discreto a la hora de dirigirle miradas y pareció en varias ocasiones que quería decirle algo, sin embargo se arrepintió cada una de esas veces.
Al transcurrir las horas Iruka notó que no era solo el copy-nin el que lo miraba de manera insistente y aunque eso ocurría cada vez que se soltaba el cabello, razón principal por la cual no lo hacía si podía evitarlo, las miradas empezaron a acompañarse de comentarios susurrados en los pequeños grupos que se habían ido formando, lo cual nunca era una buena señal, además cada vez que miraba a alguien la persona en cuestión rápidamente empezaba a mirar hacia otro lado como tratando de evitar entablar una conversación con él.
Extraño.
Al final Anko, su buena amiga, la cual había estado hablando y riendo con Shizune en un rincón y eran posiblemente las únicas dos personas que habían estado tan entretenidas con su conversación en un ángulo del salón que hacía que no tuvieran una visión directa del lugar en el que estaba Iruka, le miró y gritando le alertó de que algo sucedía;
-¡IRUKA, TU CABELLO!
A Iruka los comentarios de Anko acerca de su cabello empezaban a cansarlo;
-Si, ya sé, te gusta mucho.
-¡NO IRUKA, TU CABELLO, TU HERMOSO CABELLO!
Iruka empezó a preocuparse, más, Anko ni siquiera había usado el honorífico junto con su nombre, así que pasó una mano por su cabeza y no, todo se sentía normal, inclusive ya sentía seco su cabello por lo que podía volver a atarlo, sin embargo Anko corría frenéticamente pidiendo un espejo a todo el mundo y obteniéndolo finalmente de Kurenai.
Regresó también corriendo a donde, a esas alturas, estaba un muy preocupado Iruka y sin ningún preámbulo puso el espejo frente a él.
-¡AHHH!
Iruka no pudo evitar un muy poco digno grito al ver su cabello, suelto alrededor de su cara, que había tomado un color amarillo paja.
¡El agua que le había caído encima le había ido cambiando el tono a su cabello a lo largo del tiempo que había estado allí sentado para entretenimiento de todos los que habían estado presentes!
Entendía lo que había sucedido, el agua no era solo agua, tenía un colorante muy especial, sin olor ni color que se usaba en misiones en los que se tenían que disfrazar sin usar chacra, actuaba rápidamente y dadas sus cualidades era difícil de conseguir y solo era dado para misiones clase S, a las que solo los jounin iban.
Iruka notó que todos las personas en el salón empezaron a reaccionar de diferentes maneras, buscó a Kakashi entre los presentes y vio como Gai y Asuma parecían estarlo felicitando.
Sin podérselo creer todavía vio como muchos de los shinobi y kunoichi empezaban a intercambiar dinero.
¡Habían estado apostando sobre alguna cosa acerca de su altercado con Hatake!
Genma se le acercó y dándole una palmada en la espalda le dijo:
-no te sientas mal, Kakashi-san no te haría algo permanente, el color se cubre con cualquier tinte, y como gané tanto dinero hoy como agradecimiento la cita en el salón para que recuperes tu color va por mi cuenta.
Iruka estaba tan enojado que no podía articular palabra y siendo los shinobi seres tan intuitivos Genma fue el primero en retirar rápidamente su mano de la espalda del chunin y salir corriendo.
Todos los demás lo siguieron.
Cinco segundos más tarde Iruka se encontró tan solo con Tsunade en el salón de misiones, la mujer utilizó el tono suave y pausado que se usa para apaciguar a las bestias salvajes enfurecidas para decirle;
-Iruka-sensei, tómate el resto de la noche, podemos prescindir de ti por hoy.
Iruka se levantó y haciendo una reverencia sin decir nada se marchó.
¡Y pensar que estuvo a punto de disculparse con el infeliz de Hatake!
Sin embargo no pudo evitar una sonrisa mientras ataba de nuevo su cabello y se dirigía a la farmacia más cercana en busca de un tinte, en parte se sentía aliviado, ahora que ya no sentía ansiedad ni culpa de hecho se sentía rejuvenecido.
Por primera vez en su historia alguien había respondido a sus bromas con la misma moneda, de manera muy diferente a la esperada y eso después de que lo pensó por un momento fue un cambio bien recibido.
Tal parecía que había encontrado un rival para su ingenio.
Bien, si eso era lo que quería el copy-nin seria divertido demostrarle quien era el sensei allí.
¡Escribiría un capitulo nuevo en la historia de Konoha!
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De nuevo en la torre del Hokage Tsunade no se sentía muy feliz, sus cálculos habían salido mal y al final había ganado las apuestas contra alguna gente, pero había perdido aún más contra otra así que sus números quedaron en rojo.
Ni modo, de todas maneras si conocía algo a sus shinobi esa historia aún no había terminado y habría algo de oportunidad de recuperar su dinero y posiblemente ganar aún más.
Eso gracias a Kakashi que al desafiar a Iruka había demostrado ser el genio más tonto que existía.
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Muchísimas gracias a la gente que me a puesto comentarios, eso me motiva montones y alegra mi día, sé que más gente la ha leído y de verdad me gustaría que me dejaran saber que opinan, pero si no les gusta algo sean amables ¿sí?
Besitos, XimeB.
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