Capitulo 3: Dolorosa realidad
Sentía que su corazón dejaría de latir en cualquier momento al ver como su pequeño hermano estaba siendo atendido por los paramédicos y estaba seguro de que el digimon oculto tras suyo sentía lo mismo. Al recibir la llamada de Patamon, Matt fue directo a la casa de su madre creyendo que el digimon había exagerado, pero cuando llegó y vio a Tk inconsciente, sudoroso y con graves problemas de respiración no dudó un solo minuto más en llamar a una ambulancia.
"Se supone que era un resfriado, eso fue lo que dijo y hace unas horas estaba bien"
Pensó el rubio observando fijamente como los paramédicos le colocaban a Tk una mascara de oxigeno antes de sacarlo en camilla del apartamento. Tenía deseos de seguirlos, ir al hospital e interrogar a todo el personal medico de ser necesario para saber que sucedía, pero sus pies se negaban a obedecerlo y apenas escuchó cuando los paramédicos le dijeron a que hospital lo pensaban llevar.
– ¿Dónde esta mi mamá? – Preguntó Matt a Patamon que había salido de la habitación de Tk cuando estuvieron solos.
– Tk dijo que estaba viajando por su trabajo – Respondió sin ánimos el digimon – ¿puedo ir a ver a Tk? Estoy muy preocupado.
– No creo que sea conveniente – Dijo Matt algo mas calmado – Quédate aquí y te llamaré cuando tenga información. Mi celular esta gravado en el identificador de llamadas por lo que no tendrás de que preocuparte.
Diciendo eso Matt salió dejando atrás a Patamon que voló hasta el teléfono para comenzar a esperar la llamada que le diría que se había preocupado demasiado y que para mañana todo estaría bien. Una parte de su mente deseaba eso mientras que la otra, más consciente de la situación, sabía que eso era un imposible.
...
Poco a poco abrió sus ojos para encontrarse mirando fijamente un techo blanco con muy poca iluminación. Al girar la cabeza hacia un lado observó las luces de las calles encendidas mientras que la luna se encontraba en lo alto del cielo y a escasos metros de la ventana se encontraba durmiendo en una silla incomoda Matt.
Al verlo, Tk se sentó en la cama con algo de pesadez y solo hasta ese momento se percató de que tenía una mascara de oxigeno en la cara y en el brazo izquierdo un fino tubo que entraba por su piel en el cual gota a gota un liquido de color transparente ingresaba a su cuerpo. El estar en un hospital no le importaba, lo que el importaba era lo sucedido hace poco con Roja.
La pelirroja prácticamente había hecho añicos su corazón dejándolo literalmente entre la espada y la pared. Ella quería que llevara a los niños elegidos a un determinado lugar donde los esperaría una emboscada y si se negaba mataría a su madre.
"Para que sepas que no bromeo..."
Aun recordaba su voz en su cabeza, el como su "amiga" había cogido su sable causando cortes en la piel de su madre que, aunque superficiales, bastaron para que perdiera la cabeza. No quería verla sufrir y lo poco que había hablado con Patamon le indicaba que esa en verdad podía ser su madre. Después de esa pequeña tortura, Roja decidió hacer las cosas un poco mas interesantes por lo que comenzó a jugar un "juego" en el cual se burlaba de todo lo que había hecho en su vida, le recordaba sus defectos y le hacia ver sus victorias como simple casualidad. Se sentía en esos momentos un inútil estorbo y si bien a él nunca lo agredió "físicamente" podía deducir que de todos modos su cuerpo había sufrido por lo sucedido.
– ¿TK?
Al escuchar la voz adormilada de su hermano, se secó sus lágrimas aprovechando que en la oscuridad difícilmente serian visibles y decidió seguir parcialmente el juego a Roja. Los llevaría a la trampa, pero se aseguraría de que fallara.
– ¿Estas bien? – Preguntó Matt acercándose a Tk.
– Creo que si, pero... ¿Qué pasó?
– Los médicos dijeron que tuviste una fuerte y extraña reacción alérgica – Respondió Matt sentándose a un lado de la cama – Al parecer fue producida por el piquete de una abeja.
– ¿Cuánto tiempo estaré aquí? – Preguntó Tk tratando de que no se notara la desesperación que sentía. Debía engañar a sus amigos, rescatar a su madre y derrotar al líder de todo ese macabro plan.
– Si todo sigue tan bien como ahora podrás irte en la mañana, pero yo creo que será mejor que te quedes mas tiempo – Dijo Matt notando la impaciencia en la voz de su hermano – ¿Tienes prisa acaso?
– Solo quería llamar a mamá porque supongo que ya debió hacerlo y debe estar preocupada porque no contesté y crea que algo me pasó. – Mintió TK alegrándose internamente que esta vez Matt no se diera cuenta de sus intenciones.
– No, mamá no ha llamado y quizá deberíamos informarle de esto – Se apresuró a decir Matt – si me das el numero lo haré yo.
– Te lo agradecería y... – Tk dio un suspiro, tenía que hacer que esto sonara lo mas natural posible – estuve pensando en lo sucedido con el Digimundo y me di cuenta de una cosa.
– ¿En serio?
– Si. – En ese momento Tk podía sentir a Roja detrás suyo vigilando lo que pensaba decir y para su suerte, mala o buena, Matt no era capaz de verla – Recuerdo que hay una zona que no era negra, sino gris muy oscuro. El mapa muestra la influencia maligna por lo cual esa zona de seguro no tiene una piedra de esas y solo esta siendo influenciada por las cercanas. Se me ocurrió que sería mas practico ir a esa zona en la cual es menos probable ser atacados apenas entremos para luego organizar un ataque.
– No me di cuenta de eso cuando Izzy me mostró el mapa – Dijo Matt analizando atentamente lo dicho por Tk – ¿Por qué no dijiste nada antes?
– Estaba tan preocupado por Patamon que creo que no me di cuenta de ello y si me preguntas ahora no se en que parte la vi – Respondió Tk encogiéndose de hombros antes de fingir un bostezo – Creo que debo dormir un rato.
– Descansa. Yo me iré antes de que la enfermera se de cuenta de que entré sin su permiso.
Ese comentario hizo reír un poco a Tk, al parecer el extremadamente sobre protector Matt no estaba extinto como había creído. Una vez que estuvo aparentemente solo escuchó a Roja aplaudiendo y al poco tiempo tenía sus manos en sus hombros en una especie de felicitación.
– Hice lo que querías – Dijo Tk ferozmente – Ahora libera a mi mamá.
– Solo es la primera parte, te dije que ayudarías a IRI a cumplir su objetivo a las buenas o a las malas – Respondió Roja sentándose en la cama de Tk.
– ¿Qué es lo que quieres ahora? Llevé a mis amigos a tu trampa ¿No es suficiente con eso? – Dijo Tk en voz baja, tratando de no gritar.
– Mátalo – Dijo Roja simplemente y al no escuchar respuesta del chico prosiguió – Quiero que mates a un digimon, que uses tu poder para borrarlo para siempre. No me importa cual, solo hazlo.
– Nunca haré eso – Gritó el rubio y al darse cuenta de lo que había hecho observó la puerta en espera de que alguien entrara.
– Nadie vendrá, Verde se encargó de eso ¿Acaso ya se te olvidó sus habilidades? – Dijo Roja antes de arrodillarse en la cama – Mi querido Amarrillo, las cosas si que han cambiado desde que nos echaste al olvido. Tanto que hemos peleado por nuestro objetivo, todo lo que hemos logrado con el Digimundo y ahora te niegas a cooperar o a recordar quienes somos.
– ¿Cómo se supone que te he ayudado?
– Eliminando la competencia y analizando el terreno o... ¿acaso ya olvidaste también que nos dijiste que el Digimundo era el lugar perfecto para nuestro plan? – La voz de Roja era melodiosa y al mismo tiempo venenosa – Parece que si, pero no creas que somos malos. Ya veras como te alegras cuando logremos nuestro objetivo y en cuanto al Digimundo... que haga lo quiera nuestro "líder" con él.
– No te entiendo – La mirada de Tk estaba cada vez mas llena de odio. Esa no era la Roja que conocía y por el color de sus ojos pensó que tal vez estaba siendo controlada – Puede que no recuerde lo que quería con IRI, pero sé que no puede ser esto.
– Es solo el método más rápido.
– Y también el incorrecto. – El veneno en la voz de Tk sorprendió un poco a Roja, pero no fue suficiente para que ella perdiera la calma.
– Escucha, es un digimon borrado o tu madre muerta. Tienes catorce horas para decidir.
Después de decir eso Roja desapareció dejando solo a Tk que todo lo que quería era que el mundo dejara de girar un momento para poder pensar las cosas con calma. Por la mirada de Roja sabía que no bromeaba, pero no tenía idea de cual era ese supuesto poder que poseía y el hecho de que este poder pudiera derrotar a un digimon no le agradaba.
– ¿Qué debo hacer?
Se preguntó antes de acostarse en la cama esperando que cuando amaneciera todo estaría mas claro.
...
Caminaba por lo que parecía ser un bosque y se escuchaba risas de niños pequeños por todos lados. No recordaba como había llegado a ese lugar o hacia donde se dirigía, pero en ese momento vio algo que le resultó muy familiar: unas luces blancas flotando.
– Nos volvemos a ver – Dijo Kari reconociendo a las luces como las mismas que se había topado hace tantos años en el Digimundo.
– Ayuda...
– ¿Con qué quieres que te ayude? – Preguntó Kari tratando de acercarse, pero al hacerlo la tierra bajo sus pies desapareció dejándola atrapada donde estaba – ¿Qué sucede aquí?
– Ayuda... ayúdame... a despertar, yo ya te ayude– Dijeron las luces volando alrededor de la chica – Viví en ti todo este tiempo... quiero regresar a mi cuerpo.
Un trueno fue lo siguiente que Kari escuchó, algo confundida por su repentino despertar. Su sueño era bastante extraño y por alguna razón demasiado real.
– ¿Por qué ahora?
Fue una pregunta que sin previo aviso salió de sus labios al darse cuenta de que tal vez, solo tal vez, si ayudaba a esas luces tendrían un aliado en esa dura batalla que se les avecinaba. Meditó sobre contar al resto sobre su visión, pero prefirió guardar silencio hasta saber si era real o no y, mientras escuchaba el sonido de las gotas de agua caer en aquella feroz tormenta que azotaba la ciudad, la chica volvía a acostarse en su cama para tratar de dormir.
...
Como un reloj, los niños elegidos se encontraron en la sala de informática al ser el punto de encuentro más cercano. Después de escuchar a Matt informar lo sucedido con Tk un silencio incomodo reinó en la sala acompañado por miradas mezcladas de preocupación y determinación.
Una vez que Matt les aseguró de que Tk estaba bien los cuatro niños elegidos con sus respectivos digimon entraron al Digimundo mientras que Izzy usaba su computadora para localizar el resto de los digimon para tratar de despertarlos. Mientras eso ocurría, y desconocido para todos, Tk se encontraba ocultó en un árbol acompañado por Roja observando el arma que tenía en sus manos e inevitablemente recordó cuando Puppetmon le había dado una exactamente igual aunque en aquella ocasión no había sido capaz de soportar su peso.
– Un disparo y adiós digimon – Dijo Roja sacando su sable al sentir la llegada de los niños elegidos – No me importa como, pero elimina a al menos uno de los digimon y tu madre se salva, por ahora.
– Podría usar esta misma arma para dispararte y terminar con todo – Amenazó Tk apuntando a Roja en la frente la cual simplemente se rio – ¿Qué es tan gracioso?
– En primer lugar, no puedes matarme y en segundo... recuerda que hay otros miembros de IRI... – la voz de Roja era tan serena que hizo que la mano de Tk comenzara a temblar – Amarrillo, no vuelvas a cometer aptos de rebeldía como este o el líder se enojara y te castigara. Nosotros hacemos esto porque te queremos y si dejas de luchas podrás darte cuenta de ello. Ahora, peleemos y para que sepas que sigo siendo tu buena amiga Roja – Dijo la chica agarrando con sus manos la cara de Tk – Si borras a uno de esos digimon con tu poder, si lo despiertas de ese largo sueño al que lo enviaste al mismo tiempo que te olvidaste de IRI, dejare libre a tu madre. ¿Te gustaría?
– S...Si.
Tk desvió su mirada una vez que Roja dejó su cara e intentó planear un método para llevar a cabo su plan, pero sinceramente no creía que hubiera uno.
