Nada de Crepúsculo me pertenece, la historia es de Sthepenie Meyer y yo solo lo utilizo con fines de entretenimiento.

Summary: Estaba segura de tres cosas: primero, no era un personaje de esta novela; segundo, posiblemente termine loca de remate y tercero, estoy perdida en crepúsculo.

Advertencia: Todos los presonajes le perteneces a Meyer, excepto Hannah James, Danielle James, Charles y aquellos que esten relacionados con Hannah.

Advertencia 2: Alguans frases orginales del libro, pareceran en esta historia.


Parte IV

Sin echar la vista hacia atrás, tome asiento al lado de Newton, en cuanto ocupe mi espacio las habladurías entre el y su compañera cesaron, no era difícil conjeturar que yo era el centro de sus chismes, el señor Banner organizaba la clase que tendríamos, sin duda hoy Edward haría un interrogatorio con respuestas interesantes.

Edward ingreso al salón buscándome con la mirada, ignore sus ojos dorados, tratando de no pensar que ocurriría algo que tal vez debía evitar, ¿pero en realidad tenía que hacerlo? ¿O debía esperar que todo sucediera como si yo no estuviera en esta historia?, ni siquiera tenia una guía para saber como actuar en caso de que te veas atrapada en un libro con vampiros.

Mike soltó un pequeño gruñido, Edward se sentaba al lado de Bella saludándola con amabilidad, tome una pluma y empecé a rayar una hoja en blanco, quizás si llevara un diario contando lo que no podía, me podría desahogar y no terminaría yendo a un psiquiatra cuando estuviera en el mundo real.

El señor Banner empezó a repartir los elementos en cada mesa, Mike observo desconfiado las diapositivas y el microscopio como si jamás hubiera visto semejantes instrumentos, deje escapar un suspiro resignado, odiaba la escuela.

—Empezad —ordenó Banner a toda la clase.

Mike y su compañera acapararon los instrumentos, ignorando que yo era una persona más en la mesa, desvié mi mirada hacia la mesa de Bella y Edward, ambos trabajaban juiciosamente verificando la información de la practica, el señor Banner pasaba mirando ceñudo las mesas, hasta que me descubrió saltando sus ordenes.

— Señorita James —pronuncio sobresaltando a mis compañeros de mesa—. ¿Acaso no se lleva bien con sus compañeros de mesa?

Tendría que darle un punto al señor Banner, de profesor pasaría con éxito a ser un charlatán adivino en un carnaval.

— Solo les doy ventaja —conteste en un tono conspiratorio—. Ya he hecho este tipo de prácticas.

El señor Banner me observo escéptico, no era mentira, estaba en el ultimo año de la escuela y por culpa de esta historia no podría graduarme.

— Quiero comprobarlo —dijo el señor Banner en una obvia declaración de que era una mentirosa—. Señor Newton, facilítele el microscopio a la señorita James.

Mike me paso el microscopio con una enorme sonrisa, seguramente esperaba que quedara en ridículo frente al maestro, pegue el ojo al mirador del microscopio, era una diapositiva muy fácil, hasta aquel que hubiera ojeado el libro se hubiera dado cuenta.

— Anafase —sentencie feliz de haber superado la prueba—. ¿Quiere comprobar profesor?

El señor Banner se apresuro a comprobar, su cuerpo se quedo estático en el sitio y luego me lanzo una mirada asombrada, eso borraría la sonrisa de Newton, la manzana de su antepasado le había pegado demasiado duro.

— Correcto —dijo el señor Banner bastante impresionado—. Señor Newton no revuelva las diapositivas, es obvio que así jamás conseguiría identificarlas.

Solté una sonrisa de suficiencia, Newton tendría que estudiar a consciencia. Bella y Edward conversaban amenamente, respire profundo, el señor Banner se acercaba a ellos.

— ¿Tienes algo con Cullen? —pregunto Newton tomando una diapositiva para tratar de adivinar que era.

— Oye Mike, me toca a mi —protesto su compañera de laboratorio.

Mike le paso el microscopio a su compañera y lanzo una mirada hacia la mesa de Bella, era evidente que se moría de ganas por ocupar el asiento de Edward, la verdad es que a estas alturas quería tener un poder sin afectar mi mortalidad, solo para desquitarme de Newton, lo único que podría sentir por él, seria lastima por terminar con Cullen que de seguro por su boca toda la escuela se enteraría si iban más allá.

— Te has dado cuenta, que es una pregunta estúpida —dije arrugando un poco el cejo.

— No es ninguna pregunta estúpida —contradijo un poco enfadado—. Te la pasas mirando a Cullen de forma rara, como si estuvieras celosa.

Apreté los puños debajo de la mesa, lo único que me apetecía en este momento era borrarlo de la historia con solo pensarlo, lastimosamente ese poder ningún escritor lo había creado, excepto que el doctor Manhattan se apareciera para darme una ayuda.

— Estoy segura que es la profase —dijo su compañera con un tono triunfante—. Mike compruébalo.

Mike tomo el microscopio y observo unos segundos para luego asentir.

— El único celoso aquí, eres tú —comente en un tono que solo podía escuchar él—. Es obvio que te interesa Bella y ahora pretendes crear una historia donde me gusta Cullen y termines proponiéndome que nos juntemos para separarlos.

Newton me observo como si me hubiera salido un tercer ojo en la frente, me contuve para no terminar riéndome en su cara, las telenovelas mexicanas proveían muchos argumentos contundentes, estaba segura que Mike no volvería hacerme esa clase de preguntas, donde le hiciera unas cuantas respuestas desagradables.

Apoye mi cabeza sobre la mesa de prácticas esperando que el tormento pasara pronto, el único consuelo para olvidar que existían los minutos en este mundo, era pensar en Charles. Charles era el típico chico norteamericano, ojos azules, cabello rubio corto, un cuerpo atlético y tan alto como el asta de una bandera, bueno no tan literalmente.

Charles había tenido una variedad de novias, que perfectamente Casanova podría envidiarle, desde que había llegado a la escuela secundaria de Chicago lo había juzgado duramente, siempre escuchando como las chicas deliraban como unas tontas por él, constantemente había asumido que chicos como él no tomaban en serio a las mujeres y terminaba decepcionándolas.

Pero había sido todo lo contrario, dentro de todo ese armazón de hombre popular, se escondía un chico tímido y romántico, que me había cambiado radicalmente los pensamientos, hasta ahora era el único hombre que lograba atravesar mi corazón, usualmente no me gustaba ilusionar a los chicos, sabia que siempre terminaba mudándome a kilómetros y yo acabaría pegando los trocitos de mi corazón.

Una lagrima rodo por mi mejilla, echaba mucho de menos sus detalles un poco locos, quería volver a Chicago para decirle que sentía todas las veces en que lo hacia un lado, decirle que me asustaba apegarme a él por temor a irme tan lejos y nunca volver a verlo, estaba convencida que si mi madre me hacia esto, posiblemente terminaría muriendo de amor.

Parecía una loca estar ahora esbozando una sonrisa, pero Charles provocaba esto con solo recordarlo, su acto más loco era haber imitado la escena de diez cosas que odio de ti, donde el chico cantaba para todo el campo haciendo un enorme ridículo, Charles se había atrevido hacer aquello solo para demostrarme que sus sentimientos eran sinceros, Charles era el chico perfecto para mí.

— ¿Te ocurre algo Hannah? —pregunto Bella sobresaltándome.

Antes de que pudiera hilar una respuesta coherente, alguien muy obstinado me interrumpió.

— ¡Qué rollo! —gimió Mike—. Todas las diapositivas eran exactamente iguales. ¡Qué suerte tener a Cullen como compañero!

— No era tan complicado —intervine tomando mi cosas para irnos a la siguiente clase—, solo es cuestión de estudiar un poco.

—No tuve ninguna dificultad —dijo Bella en un intento de justificar que Cullen era como un dibujo pintado en la pared—: Es que ya he hecho esta práctica.

Los tres salimos del laboratorio y con paso un poco apresurado nos dirigíamos hacia el gimnasio, tenia la intención de proponerle a Bella que la próxima vez saliéramos pitadas hacia la siguiente clase, sin darle la oportunidad a Newton de seguirnos como si fuera un guardaespaldas.

—Hoy Cullen estuvo bastante amable —comentó Mike cuando llegamos al gimnasio.

— Me pregunto qué mosca le picaría el lunes —dijo Bella un poco incomoda por el comentario del chico—. Vamos Hannah, es posible que mi torpeza nos demore en los vestuarios.

Por mucho que maldije la clase de gimnasia, no hubo poder humano que convenciera al entrenador Clapp que yo era peor que Bella para el deporte, intente las ultimas clases desviar el balón con toda la intención de tumbarle la cabeza a Newton, pero el muy tonto siempre lograba esquivar los balones.

Pareciera que alguien protegía al personaje, por que nada hasta ahora había valido para regresarle la afrenta, las palabras era la única arma con que contaba para atacarlo, eso era bastante frustrante, él si podía agredirme con un balón y hasta ahora no había conseguido ni siquiera rozarle la cabeza.

Con suerte el entrenador Clapp puso a Mike en el otro equipo con quien debíamos batirnos, la cara angustiada de Bella era un claro reflejo que deseaba esfumarse del lugar, con mis escasos conocimientos en la materia, trate de cubrirla para que no saliera seriamente afectada, todos mis lanzamientos iban contra Newton, hasta que un golpe certero aterrizo en el lugar exacto.

— ¡Auch! —exclamó Newton masajeándose en la coronilla.

— Lo siento —balbucee en el intento de parecer arrepentida.

— Entrenador, eso fue un ataque deliberado en mi contra —arguyo Mike observándome con una mirada asesina.

— ¡Claro que no! —proteste logrando que toda la clase nos prestara atención—. Le dije señor Clapp que yo era un peligro en la cancha.

El entrenador nos observaba seriamente, más no me arrepentía de haber logrado que el balón aterrizara en su cabeza, la clase había quedado a medias con un profesor a punto de estallar, puse mis manos atrás esperando la sentencia, Bella se puso a mi lado en un gesto claro de apoyo, mentalmente agradecí no estar sola en este mundo de locos.

— Newton, James, ¡Fuera de mi clase! —grito el entrenador Clapp con un gesto amenazador.

— Pero… —intento defenderse Newton sin mucho éxito.

— ¡Fuera he dicho! —pronuncio como ultima palabra el entrenador.

Tome rumbo a los vestidores con un huraño Mike detrás de mí, al fin le había proporcionado la excusa al entrenador para que me expulsara de su clase, era tedioso estar soportando a Newton más de dos horas seguidas, era un infierno comparado al tener que escuchar a la cabeza hueca de Sally por más de diez minutos.

En cuanto salí de la cámara de torturas, me dirigí hacia le parqueadero para esperar a Bella, lo menos que deseaba era un enfrentamiento, ya había saldado mi deuda y ahora podía estar en paz conmigo misma, Charles me hubiera pegado un buen regaño si hubiera hecho esto en el mundo real, bien, pero no estaba en el y me estaba permitido todo.

Bella apareció minutos después con cara de pocos amigos, lanzo una vista hacia el cielo y observo la nubes como si ellas tuvieran la culpa de la aparición de Edward, en cuanto subimos al auto, su mirada se enfoco hacia una figura blanca e inmóvil que nos observaba fijamente y hasta podría decir, que se divertía viendo a dos mujeres montadas en un trasto bastante anticuado.

— ¿Cómo estas? —pregunto Bella poniendo en marcha el auto con cuidado para no chocar un Toyota.

— Bien —me limite a contestar cuando mi cuerpo por inercia casi se choca con el parabrisas.

— Lo siento —mascullo Bella avergonzada—. Lo que menos necesitas es llegar al Logde en pedacitos.

— Descuida —dije acomodándome mejor en la cabina—. Te aseguro que si llego en pedacitos, el dueño llorara al ver su estrella en ese estado.

Bella soltó una risa, ignorando a un Edward sonriente parado aun lado de su volvo. El chevy tomo rumbo al Logde, agradecía que Bella me transportara, yo era un peligro conduciendo, ni siquiera había logrado aprobar el examen de conducción y casi mato de un infarto al instructor, cuando atropelle al dibujo de una abuelita.

— Te vi un poco triste en clase de biología —comento Bella rompiendo el silencio.

— Echo de menos a Charles —repuse mordiéndome el labio inferior—. Le debo una gran disculpa.

— ¿Por qué? —cuestiono Bella confusa—, no fue tu culpa haberte ido inesperadamente de Chicago.

— Lo he alejado de mi, por mis tontas ideas —confesé a punto de llorar—. Temo que mi madre se vaya de Chicago y no lo vuelva a ver.

— Seguramente te esta buscando —dijo Bella intentado animarme—. Porque no le escribes un mail diciéndole que estas bien, eso funciona con Renée.

Me reí con Bella.

— ¿Te ha saturado el correo? —pregunte con la clara intención de olvidarme de mis tristezas.

— No hasta ese punto —contesto aparcando al frente del Logde—. Pero insiste que le describa con pelos y señales todo lo que me sucede en la escuela. Te mando saludos y espera que pronto puedas volver a casa; aunque yo difiero en ese aspecto, me gustaría que te quedaras en Forks unos cuantos meses.

Observe a Bella con los ojos demasiado abiertos, no me esperaba una declaración de semejante tamaño, estaba segura que seguía disgustada conmigo por haberme atravesado a su padre, pero jamás espere que ella me pidiera quedarme unos cuantos meses en su casa.

— Muchas gracias por tu opinión Bella —comente—. Siempre y cuando tu padre este de acuerdo.

— Claro que esta de acuerdo —dijo Bella esbozando una sonrisa—, solo que no acostumbra decirle a la gente cuanto la aprecia. Además siento que a parte de Ángela, también puedo hablar sinceramente contigo.

— Hablando de sinceridades —dije reuniendo mis cosas para irme—. Te aseguro que un día de estos saldré corriendo, si Newton insiste acompañarnos a la siguiente clase.

Bella sonrió con ganas, muy pocas veces había leído una escena donde sonriera con libertad.

— A veces se pone pesado —coincidió Bella—. Que tengas muchas propinas Hannah.

— Que así sea —dije bajando del monovolumen—. Muchas gracias por traerme.

El turno en el Logde resulto menos estresante, aun mucho de los ciudadanos de Forks acudían para conocer a la estrella del restaurante, algunos ponían entre los platos sucios papelitos con sus direcciones y teléfonos, con indignación terminaban en la basura, como pensaban que yo echaría raíces en este pueblo, cuando mi vida real se desarrollaba al otro lado del país.

Generalmente los lunes el Logde cerraba temprano, no muchos acudían a cenar, y los pocos que iban se limitaban a mirarme, como si yo fuera una especie de celebridad, me preguntaba que tanto había dicho Cullen en el pueblo, tal vez me había descrito como la loca que estuvo a punto de atropellar.

Cuando tome mis cosas para marcharme, observe una hoja blanca doblada encima de la maleta, me apresure a tomarla, seguramente la mente maquiavélica detrás de esto, me dejaba instrucciones para marcharme, pero lastimosamente era una corta nota de letra muy elegante.

"Esme se siente muy angustiada con tu suerte y pide que no rechaces el regalo que te ha enviado".

Al otro lado del doblez de la carta, había billetes demasiado grandes, ni siquiera mi madre ganaba esto en un mes, tal vez en tres meses, Esme era una persona muy generosa, pero no permitirá que ellos sustentaran mi estancia en este mundo de fantasía, no, le daría más motivos a Cullen para que pensara cosas que no eran.

En cuanto un puse un pie en la calle, un volvo estaba sobre la carretera con la puerta abierta, Cullen estaba ordenándome subir al auto, era claro que no aceptaría un no como respuesta, si me atrevía a correr me alcanzaría y por la fuerza me pondría dentro de su auto.

Con un apretón de labios demostrando mi desacuerdo, ingrese al lujoso volvo, cerré la puerta con cuidado, lo que menos deseaba era tener que pagarle la puerta; el carro se puso en marcha y el vampiro manejo de forma lenta para mi asombro.

— Dale a Esme mis agradecimientos —comente rompiendo el silencio—, no debió tomarse esa molestia.

— Ella lo hace con mucho gusto —contesto apretando los dedos en el volante.

— Supongo que Rosalie y Jasper deben estar furiosos —dije apretando mi maletín con algo de fuerza.

— Están deseosos de arrancarte la cabeza —dijo Edward sonriendo—. No te preocupes, Alice no los ve quitándote la vida.

Solté un suspiro, el aire estaba acumulándose en mis pulmones, tenía miedo, muy pocas veces había estado aun paso de la muerte y no deseaba darle gusto, muriéndome en un libro.

— Tengo una ligera curiosidad —prosiguió ante mi silencio—. Nunca nadie había adivinado de forma rápida que somos vampiros, en cuanto llegaste a la cafetería lo sabias, sin que nadie lo dijera, sabias hasta nuestros nombres.

— Es una historia muy larga —dije buscando refugio en mi maletín—. Me gustaría contarla cuando toda tu familia este presente.

— ¿Por qué no ahora? —preguntó—, ¿Qué escondes?

— Solo soy una humana —respondí remojándome los labios con nerviosismo—. Hay cosas que no puedo decir, no hasta que ciertas cosas sucedan. Siento mucho si estas defraudado, pero no es posible modificar la historia, aunque hubiera querido aparecer en un momento más critico.

— Supongo que debo disfrutar de la decepción —comento con humor.

— Aquí crían mutantes —comente dejando escapar una sonrisa—. Eso me incluye dentro de la categoría.

— ¿En verdad eres una alienígena? —pregunto Edward torciendo una sonrisa.

— Comparada con el resto, parezco un alíen —respondí sonriendo—. Amigos, Edward.

— Amigos —accedió acelerando el volvo—. Deberíamos crear una asociación de gente rara.

— Una buena idea —coincidí divertida por el rumbo de la conversación—. Apuesto a que Alice se divertirá creando nuestros disfraces.


Hola a todos los que leen esta historia, estoy muy contenta por todos los mensajes que he recibido hasta hoy y no saben lo feliz que me pone que agreguen la historia a sus favoritos y tambien que pongan alertas, ha sido fantastico el apoyo que he recibido y no tengo palabras para agradecerselo.

Espero que hayan disfrutado de este capitulo, la verdad no me convencio mucho su final y eso que me pase varias veces cambiando las frases finales y estas fueron las le di un visto bueno, pero sin embargo siguen sin convencerme.

Disfruto mucho escribiendo esta historia, tanto que he dejado retrasado mi fic de Harry Potter, se que muchos de ellos se preguntaran que diablos me ha sucedido, supongo que debo aclararlo, por eso, si me retraso unos cuantos dias, no se preocupen estare lo más rapido que pueda, es mi deber continuar con mis otras historias, aunque inevitablemente me absorba esta.

El proximo capitulo va ser muy interesante, ¿Hannah lograra evitar el desastre?

Asi que me despido de ustedes, en compañia de Muse y un frio que ha invadido la ciudad donde vivo.

Hasta una pronta actualización.

Kathyarius.