Notas iniciales: X-Men no me pertenece, escribo esto sin ánimo de lucro, etc.etc... esas cosas que pongo aquí siempre.

ULTIMATE X-MEN

"Mutants Freedom Now"

4º Capítulo

¡Comienzan los líos amorosos!

Pyros despertó a la mañana siguiente con la misma postura con la que se había "acostado" (más bien "dejado caer") la noche anterior. Maldiciendo por lo bajo por el hecho de que ya fuese de día se estiró al tiempo que bostezaba, y le echó un vistazo a su nuevo cuarto. Éste constaba de una cama (de matrimonio, eso sí), un armario algo destartalado y una mesilla con una lamparilla encima, y ya. La luz entraba por un ventanal (aunque con los sucios que estaban los cristales, Pyros no se explicaba cómo podía entrar tanta), y éste daba a una pequeña terraza.

Buscó con la mirada su mochila, ¿dónde la había dejado? Recordó que la había tirado por ahí nada más entrar, de modo que debía estar en salón. Aún no había visto bien la casa, aunque no era muy grande: el salón y la cocina eran la misma sala, solo que separado por una encimera que formaba parte de la cocina; un baño y el dormitorio.

Se dirigió a buscar su mochila quitándose la camiseta por el camino, para ponerse otra luego. Cuando llegó a la salón, una chica que debía ser algo mayor que él estaba paseándose por la zona de la cocina con la familiaridad que se tiene en la propia casa. Pyros, sin saber muy bien qué decir, carraspeó.

Ésta se dio la vuelta. Unos ojos oscuros se posaron en él de inmediato. La chica tenía el pelo largo y ondulado, con algún que otro tirabuzón en las puntas; y color caoba oscuro. Con una media sonrisa dejó las latas de conservas que tenía en la mano.

"¿Te he despertado? Lo siento" –miró que Pyros tenía la camiseta en la mano, miró su reloj y soltó una risilla-. "Aún es temprano, qué aguante"

Pyros alzó una ceja mientras la chica seguía colocando en su sitio alimentos que tenía en bolsas de plástico.

"¿Quieres algo de comer? Yo aún no he desayunado. Dile a Remy que le dejo ahí unos croissants, ¿eh?"

"Gamb... eh, Remy, no está"

La chica se giró, enfadada.

"¡Oh, esto es el colmo! Al señorito no le basta con que le suba comida todas las semanas, sino que se larga y tengo que ocuparme yo de sus ligues" –ahí Pyros abrió los ojos a más no poder, y entendió el comentario de antes-. "He de decir, por cierto, que no sabía que se había pasado a la otra acera. En fin, a mí eso me da igual, lo que no entiendo es que te deje aquí..."

"Eh... oye. Yo NO" –y subrayó el NO-, "no soy el ligue de ese francés, ¿vale? Me prometió alojamiento y me dijo que podía quedarme aquí..."

La chica se llevó una mano a la frente y frunció el ceño.

"Increíble, lo de este hombre es increíble... se le debió olvidar decirme ese pequeño detalle. Pero entonces, ¿dónde está?"

Pyros dudó antes de hablar, pero decidió que esa chica debía ser de la confianza de Gambito.

"En la Escuela de Xavier"

"Oh, así que lo consiguió... bien, de todos modos es igual. Perdona que no me haya presentado" –dijo con una sonrisa, y se acercó-. "Me llamo Wanda, Wanda Maximoff. Mis amigos me llaman La Bruja Escarlata"

Pyros sonrió ante la chica, preguntándose cuáles serían sus poderes mutantes.

"Pyros"

La chica parecía sorprendida.

"¿Pyros? No imaginaba que el mutante que ha tenido en vilo a la policía desde el incidente de la cura fuese tan... eh..." –comenzó a gesticular buscando la palabra adecuada.

Pyros frunció el ceño.

"¿Tan qué?"

"Joven. Vamos, no te enfades, era eso lo que iba a decir... bien mirado no estas mal del todo" –dijo guiñándole un ojo-. "De todos modos, don Importante, ¿no tienes un nombre un poco menos llamativo?"

Pyros suspiró.

"Sí, bueno. Me llamo John"

"Mucho mejor. Bueno, John, será mejor que te vistas. Aquí anochece pronto, así que si te aburres puedes bajar a mi bar, el Midnight Café. Te espero, ¿eh?"

"Sí, vale..."

Wanda cogió las bolsas ahora vacías y salió del piso cerrando la puerta con la cadera. Pyros, segundos después, recogió su mochila y se cambió de camiseta y de pantalones. Hasta que anocheciera tenía tiempo suficiente para dejar la casa decente, y así matar el tiempo.

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En la Academia todo amaneció tranquilo. Kath se despertó temprano, aunque sus compañeras de cuarto ya estaban levantadas. Júbilo se giró con una sonrisa.

"¡Buenos días!"

Medusa parpadeó confusa. ¿Ellas tampoco estaban enfadadas?

"Perdona que ayer no fuésemos a verte. Quisimos ir, pero Tormenta dijo que era mejor que estuvieses tranquila..." –dijo Aqua desde el baño, hablando un poco raro por tener el cepillo de dientes en la boca.

"Ah, no, bueno... da igual, me desperté muy tarde"

"¡Vamos, no estés triste! Eso le puede pasar a cualquiera, en serio. Cuando la señorita Si-Te-Toco-Te-Mato, aquí presente" –dijo Júbilo, señalando a Pícara, a la vez que ésta le dedicaba una mirada enfadada-, "también hubo algún que otro problemilla. Pero no pasó nada, ¿ves? Y ahora, tan amigos"

Kath asintió despacio, sonriendo.

"Y ahora pasemos al tema que realmente interesa..." –dijo Kitty, alegre de poder ser ella la que preguntaba y no la entrevistada.

"Sí, ¿por qué te trajo mi hermano en brazos a la habitación?" –dijo Dylan entrecerrando los ojos y sonriendo, mientras salía del baño y se acomodaba en su cama aún sin hacer.

Medusa alzó la cabeza en un gesto de sorpresa. Ahora que lo pensaba, se había quedado dormida en el salón... sin quererlo se puso roja del todo. Solo el pensar que la hubiese llevado en brazos le hacía sonrojarse, aunque ella se sonrojaba muy fácilmente.

"¿Me... me trajo tu hermano?"

"Sí, ¿acaso no te acuerdas?" –preguntó Pícara, interviniendo por primera vez en la conversación.

"Me dormí abajo, en el sofá..."

"Vaya vaya, de modo que los dos solitos en la sala de abajo... de noche... ¿qué estabais viendo?"

"No, si la televisión estaba apagada..." –al momento deseó no haber dicho eso, porque las caras de sus compañeras se tornaron mucho más interesadas que antes.

"Eso es muy interesante..." –dijo Júbilo.

Kath quería desviar la conversación hasta otro punto, hablar de esos temas la ponía muy nerviosa. De pronto se fijó en que todas estaban en pijama, como ella, pero ella acababa de despertarse.

"¿Qué hacéis que no os estáis vistiendo?" –preguntó, intentando que no se notara mucho el brusco cambio de tema.

"¿El enamoramiento te impide saber en qué día vives?" –dijo Dylan en broma-. "Hoy es sábado, no hay clases"

"¡Sí! Y se puede salir de la Escuela" –dijo Kitty.

"No lo sabía"

"A mí me lo dijo Tormenta ayer, como no nos dejó ir a verte no te pude decir..." –explicó Aqua, y bostezó-. "Aunque deberíamos vestirnos ya"

Las demás asintieron. Kath suspiró, había conseguido desviar la atención de ella misma por un rato.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Los chicos también se habían levantado ya. De nuevo la habitación estaba algo silenciosa sin James, pero la verdad es que a ninguno parecía importarle mucho la tranquilidad. Ángel se removía silencioso sentado en su cama, y Coloso y Bobby lo notaron. Dash en cambio, estaba sumido en sus propios pensamientos: éstos iban desde preguntarse porqué se le habría ocurrido llevar a Kathleen a su habitación en vez de dejarla allí dormida hasta el trazar un plan para recuperar su tabaco.

Cuando Bobby hubo terminado de "hacer" su cama, poniendo la colcha por encima de las arrugadas sábanas para que pareciera que estaba bien hecha, desvió la mirada hacia Ángel.

"Warren, ¿estás bien?"

El aludido giró la cabeza.

"Sí... no, bueno... es que..." –balbuceó, y como si estuviera en un interrogatorio de la policía tragó saliva, cogió un vaso de agua de una jarra que había en la mesilla, bebió y carraspeó-. "A ver... es que yo, quería... bueno, hoy que es sábado y podemos salir, pues... invitar a... alguien..." –fue disminuyendo el volumen de voz hasta que se hizo prácticamente inaudible.

"¿Qué? Vamos, no seas tímido, que hay confianza"

Warren suspiró.

"Quiero invitar a... Kath... a salir hoy"

Dash giró la cabeza con los ojos muy abiertos. Al momento apartó la mirada de nuevo, preguntándose por qué había reaccionado así. Además, ella no iba a aceptar salir con ese intento de pájaro... ¿verdad? ¡Pero eso a él que le importaba! Agitó la cabeza y se levantó.

"¿Adónde vas?" –preguntó Coloso intentando ocultar una media sonrisa. Acaba de descubrir un nuevo culebrón.

"Por ahí... ¿qué más os da?"

Cogió su chaqueta de cuero y salió de la habitación. Los demás volvieron a la conversación.

"Bien, ¿cuándo se lo vas a preguntar?"

"Pues, eh... no sé. Esperaba que me ayudarais un poco..." –murmuró algo azorado.

"Bien, preparemos algo. Seguramente ellas aún no han desayunado, así que podrías aprovechar para preguntárselo entonces"

Warren abrió los ojos.

"¡No, no! Seguro que están todas juntas, y así no..."

"Uno de los misterios de la naturaleza es que las chicas van juntas a todas partes, así que vas a tener que ingeniártelas para pillarla sola..." –dijo Coloso.

"Podrías llamarla con el pretexto de decirle algo sobre las clases... ¿no tienes algún cuaderno suyo, o algo para devolverle?" –preguntó Bobby.

Ángel negó.

"Bueno, pensemos otra cosa... mira, hagamos esto: es un poco cantoso, pero al menos se quedará sola" –dijo Bobby, al tiempo que contaba su plan cutre.

Al momento salieron de la habitación, aunque Ángel no estaba muy convencido. Bobby y Pete se encontraron con las chicas en el pasillo, todas juntas tal y como había previsto Coloso, mientras Warren esperaba más atrás. Bobby se acercó a Pícara y la saludó con un beso.

"Oye, había pensado que por qué no vamos a ver qué tal está James..." –dijo como quien no quiere la cosa.

"¿Ahora?" –se extrañó Pícara-. "Podríamos ir después de desayunar..."

"Sí, pero... bueno, yo creo que es mejor ahora... ¿verdad, Pete?"

"Sí, claro" –contestó Coloso como si esa fuese la verdad más contundente del mundo.

Las chicas accedieron un poco extrañadas.

"Aunque... Kath no debería ir" –dijo Bobby, fingiendo una profunda preocupación-. "No es bueno para ella que vea a James en ese estado..."

"Si ya le ha visto" –dijo Júbilo.

"Sí, bueno... pero cuanto menos lo vea, pues mejor..."

"Estas muy raro, Bobby..." –dijo Pícara, al tiempo que éste le hacía un gesto de súplica que sólo ella vio. Sin saber qué se traía entre manos, acabó por intentar convencer a las otras-. "Aunque creo que tiene razón, quizá lo mejor sea que Kath no vaya..."

Las otras notaron el tono Pícara y se alejaron con Bobby y Coloso hasta doblar la esquina. Allí, les enfrentaron.

"¿Qué es todo este rollo?" –preguntó Kitty.

"Lo siento, era para dejarlos solos..." –dijo Booby con gesto de disculpa. Parecía que el teatro no era lo suyo...

"¿Solos?" –dijo Júbilo, al tiempo que le brillaban los ojos-. "¿A quienes...?"

Bobby señaló hacia donde estaba Medusa, y todos se asomaron escondiéndose tras un mueble donde estaba un jarrón con flores.

Ángel apareció un poco sonrojado.

"Buenos días"

"Buenos días" –contestó Kath con una sonrisa.

"Oye, yo... me preguntaba si tú, bueno... ehm, ¿sabes que hoy se puede salir fuera de la Academia?"

"Sí, me he enterado esta mañana"

"Ah, bien... entonces, tú..." –se calló cuando vio pasar a Dash por el pasillo, que venía del comedor. Éste se quedó mirando la escena a una distancia prudencial, donde Kath no podía verle; pero ahora Warren se había quedado a mitad de la frase.

"¿Yo, qué?" –preguntó Kath un poco perdida.

"Tú... bueno, ¿querrías salir conmigo hoy? Si no quieres no, pero..."

"Sí, vale" –contestó ella, con una sonrisa. Tanto Dash y Ángel como los demás espías abrieron los ojos a más no poder porque ella hubiese aceptado tan deprisa-. "No conozco la ciudad muy bien, me gustaría verla"

A Dash le temblaban las manos. Frunció el ceño en un intento de tranquilizarse, pero al momento, sin explicación alguna; el jarrón que estaba encima del mueble donde se escondían Bobby y los demás explotó, revelando su posición.

Kath se giró justo a tiempo de que los otros se escondieran.

"¿Qué ha sido eso?" –preguntó, mirando la alfombra que había quedado empapada.

"No lo sé..."

Dash, en cambio, sí lo sabía. Más confundido que antes, se marchó afuera del edificio.

Kath miró a Warren extrañada por la explosión, y luego le sonrió.

"No esperaba hacer amigos tan pronto. Cuando quieras que salgamos, me avisas, ¿vale?" –al parecer, para ella era como una salida con sus amigas. Ángel no sabía si eso era bueno o malo, pero decidió que al principio era mejor hacerse con su amistad.

"Eh, sí, claro"

Kath asintió, y justo en ese momento aparecieron los demás, supuestamente de ver a James.

"Qué poco habéis tardado" –se extrañó Kath.

"Sí, es que al final hemos decidido que teníamos hambre... bueno, vamos a desayunar" –dijo Júbilo, y prácticamente se llevó a Kathleen y a las demás al comedor.

"Bueno, ha ido bien, ¿no?" –preguntó Bobby.

"Sí... aunque tu ya lo has visto, ¿no?" –dijo Ángel con un deje de reproche por saber que habían estado espiando. Bobby algo sonrojado por haber sido pillado, le quitó importancia al asunto con un gesto de la mano y se fueron a desayunar.

Cuando llegaron al comedor, Tormenta se levantó de su asiento y llamó la atención de todos.

En la mano tenía esos papeles que no había dejado de manosear en los últimos días, en los que figuraban los nombres y currículum de los nuevos profesores.

"Quiero comunicaros que ya hemos contratado dos nuevos profesores. Llegarán entre mañana y el lunes, de modo que comenzarán a dar clases el martes, ¿de acuerdo?" –hubo un asentimiento general. No estaba toda la Escuela desayunando en esos momentos, pero sí la mayoría; y los que no estaban ya se enterarían de boca de sus compañeros-. "Bien, eso era todo"

Kath y las demás chicas habían escogido la misma mesa que el día anterior. Todas habían presenciado la conversación entre ésta y Ángel, pero como se suponía que ellas no sabían nada no podían preguntar; y eso estaba poniendo de los nervios a Júbilo. Al final, decidió que se lo contaría la misma Medusa.

"Oye, Kath" –dijo tras darle un sorbo a su taza de chocolate.

"¿Sí?"

"Había pensado que como Dylan y tú sois nuevas aquí, esta tarde podíamos salir y así veis la ciudad" –dijo, como quien no quiere la cosa; y señaló a Aqua-. "A ella le parece bien"

Dylan asintió, siguiéndole el rollo a Júbilo.

"Ah... eh, yo..." –comenzó retorciendo su servilleta-. "No voy a poder..."

"¿Y eso?" –preguntó Kitty fingiendo que no sabía lo que pasaba.

"Pues, es que... ya... ya había quedado con alguien..." –dijo Kath con un hilillo de voz.

Las cuatro restantes se dirigieron miradas cómplices. Ya podía comenzar el interrogatorio.

"Vaya, mi hermano no me había dicho nada..." –comentó Aqua con una sonrisa, soltando una risilla ante el color rojizo que estaban tomando las mejillas de Medusa.

"Me lo preguntó Warren..." –dijo Kath, descubriéndose.

"Qué éxito, ¿qué se siente teniendo dos chicos detrás de ti?" –dijo Pícara, simulando sorpresa al enterarse de que no había sido Dash.

Por toda respuesta, Kathleen se hundió en el asiento completamente roja.

"En ese caso no podemos retenerte... ¡pero cuando vuelvas de tu cita, queremos que nos lo cuentes todo!" –dijo Júbilo con una sonrisa.

Medusa asintió levemente sin que el rubor abandonara sus mejillas, comentando para el cuello de su camisa que "No era una cita...". En ese momento se acercó Bestia hacia la mesa de las chicas.

"Buenos días, chicas" –dijo al llegar.

"Buenos días" -contestaron ellas al unísono.

"Escucha Kath, cuando termines el desayuno ven a la enfermería. Vamos a intentar despetrificar a James, ¿de acuerdo?" –dijo, mientras se colocaba las gafas y se apoyaba en el respaldo de su silla.

Kathleen asintió.

"Que os aproveche, chicas" –terminó Bestia al irse.

"Adiós" –contestaron ellas, al tiempo que se giraban hacia Kath. Ese día todo le venía junto.

"¡Ánimo, Kath! Ya verás como puedes a la primera" –dijo Dylan apoyando el codo en la mesa y enseñando el puño.

Medusa sonrió.

El desayuno transcurrió sin sucesos de mayor importancia. Una vez hubieron terminado se levantaron, y se dirigieron a los terrenos. Menos Kath, claro, que subió a la enfermería. Una vez fuera se dirigieron a la zona de los bancos, iluminada por la suave luz del sol de esa mañana.

Cuando se sentaron vieron a Dash, que estaba dando una vuelta sin mirar por dónde iba (cosa que tampoco necesitaba mucho, puesto que si por accidente entraba en el pequeños lago simplemente caminaba por encima).Deambulando se acercó a donde estaban ellas, y con un leve "Hola" dirigido a su hermana siguió su camino. Pasó cerca de una esquina del edificio cuando oyó por accidente lo que decían los que estaban al otro lado.

"Mira, Logan... necesito gente para que me ayude a llevar la Escuela" –escuchó que decía una voz de mujer que creyó reconocer como la de Tormenta.

"¡Él no es un profesor!" –replicó la otra voz, inconfundiblemente de Lobezno.

"Tú tampoco, y estás aquí" –sentenció Tormenta, y a Dash casi le pareció ver cómo cruzaba los brazos.

"Esa no es la cuestión..."

"Es mi amigo y seguro que esto le viene bien"

"¿Desde cuando te importa lo que pueda venir bien o no?"

"¿Qué haces, Dash?" –el susodicho se giró sobresaltado, para encontrarse con su hermana y las demás chicas. Intentando no hacer ruido ordenó silencio y señaló hacia donde estaban hablando Tormenta y Lobezno. Al momento estaban todas apoyadas en la pared, con la oreja puesta.

"¿Estás celoso, Logan?" –preguntó Tormenta con un deje de burla.

"No digas tonterías. Es sólo que no soporto a ese payaso..."

"Logan, no le insultes" –le interrumpió como una maestra que regaña a su alumno.

"No le insulto: trabaja en un circo, es un payaso. Y no quiero que venga"

"Esto es absurdo... voy a decírselo me digas lo que me digas, Logan. Buenos días" –Tormenta se giró y dobló la esquina dándole el tiempo justo a Kitty de hacer que Dash y las chicas atravesasen la pared para no ser descubiertos.

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Kath subió con paso lento a la enfermería. Abrió la puerta y entró, dentro ya estaba Bestia observando el estado de James: la petrificación le había dejado totalmente inerte. No respondía a los impulsos nerviosos, ni respiraba, ni su corazón latía...

Con un gesto Hank le indicó a Kath que se sentara en una silla colocada delante de la camilla donde estaba Spider.

"¿Necesitas algo?" –preguntó Bestia.

Kathleen negó con la cabeza. Respiró hondo y cerró los ojos; expulsando el aire despacio para relajarse. Colocó las manos sobre el pecho de James, concentrándose. Le llevó casi dos minutos, pero consiguió que la energía fluyera por sus manos. Muy poca energía, la verdad. Le costaba hacer cicatrizar un corte profundo; no digamos revivir una persona entera y de la masa corporal de James, que era delgado pero bastante alto. El flujo de energía atravesó al susodicho de la cabeza a la punta de los pies, lo que tardó unos diez minutos.

Kath se estaba cansando. No sabía cuál era el tiempo máximo que podía mantener la energía fluyendo, pero estaba claro que el límite no estaba lejos. Sentía como si estuviese haciendo un ejercicio físico demasiado duro, y le costaba mantener los brazos estirados como al principio. Ya debía llevar un cuarto de hora.

Bestia observaba cómo la chica fruncía el ceño en señal de dolor, y apretaba los dientes. A pesar del esfuerzo, James no había movido siquiera el dedo meñique de la mano, lo que era una mala señal. A Kath le temblaban las manos, y tenía la cara contraída en una mueca de dolor. Levantándose rápidamente, se acercó a Medusa y le apartó los brazos. Ésta dejó caer la cabeza y respiró dificultadamente, intentando acompasar el ritmo respiratorio.

Una vez se hubo calmado, abrió los ojos.

"Nada, ¿no?" –preguntó cabizbaja, a punto de llorar de frustración.

"No te preocupes. No esperaba que lo hicieras a la primera... además, creo que has debilitado la petrificación. Puede que lo consigas mañana, o pasado. O dentro de una semana, no te preocupes" –dijo Bestia, aunque la verdad es que deseaba que eso se arreglase los más pronto posible.

"De acuerdo..." –murmuró secándose las lágrimas con la manga de la camiseta.

"¿Cómo te encuentras?"

"Bien... un poco cansada" –dijo, intentando forzar una sonrisa.

"Bien, bien. Si te empiezas a encontrar mal, ven a verme, ¿eh? Bueno, ya puedes irte. Yo voy a comprobar si James ha mejorado"

Kath asintió y salió, dirigiéndose directamente a la sala de la televisión para sentarse un rato. Las demás debían estar fuera, pero estaba cansada y no le apetecía salir.

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Gambito se acomodó su mochila al hombro y miró asombrado la gran mansión que se elevaba ante él. Después de dejar a Pyros en su apartamento, había ido directamente a coger el tren siguiendo las instrucciones de éste. Había intentado viajar de noche, pero tenía tantas ganas de llegar que había terminado por ponerse a andar. Y allí estaba, en la Escuela de Xavier para Jóvenes con Talento.

Con una sonrisa de autosuficiencia se dirigió a la entrada. Miró la hora; apenas eran las cinco. Se acercó al portón, no sabiendo muy bien si llamar o entrar. Después de todo, debía dar una buena impresión...

De golpe se abrió la puerta, de donde salieron Júbilo, Pícara, Dylan y Kitty, comentando que Ángel acaba de ir a buscar a Kath. Las cuatros pasaron sin tenerle en cuenta, cuando Júbilo se giró con expresión confundida,

"¿Quién eres tú?" –preguntó bruscamente, para luego sonrojarse al mirar a la cara (con barba de tres días, todo sea dicho) de Remy.

Gambito decidió que era momento de empezar a integrarse con sus nuevos compañeros.

"Remy LeBeau, pero puedes decirme Gambito" –dijo, con su habitual acento francés-. "¿Y tú, petite?"

Júbilo frunció el ceño. Su francés le llegaba para entender ese "petite" y enfadarse. Estaba harta de que la llamaran pequeña por ser bajita.

"Júbilo, y debes llamarme Júbilo"

"Cómo eres... yo soy Pícara" –dijo, tendiéndole la mano.

Remy pasó de la mano y le dio dos besos en cada mejilla como en costumbre en Francia. Pícara se quedó para en el sitio, con un leve rubor en las mejillas. Aqua y Kitty se aguantaban la risa, mientras Júbilo se cruzaba de brazos. ¿Por qué toda la atención se la llevaba Pícara?

"Yo soy Kitty, y ella es Dylan" –presentó GataSombra, mientras que Aqua saludaba con la mano.

"Encantado" –dijo, dando su mejor sonrisa-. "¿A quien tengo que ver para ingresar en la Escuela?"

"A Tormenta. Nosotras te guiamos" –dijo Dylan entrando de nuevo en el edificio seguida de Kitty, Pícara y una algo malhumorada Júbilo.

Por el camino se cruzaron con Kath y Warren, que salían de la Escuela, y Júbilo se giró a tiempo de gritar "¡Cuando vuelvas te espera el interrogatorio!" justo cuando ambos cerraban la puerta, dejando a Medusa roja como un tomate.

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Pyros estaba en el sofá de su mini-salón. Había tirado todos los envoltorios de comida que había por el suelo a la basura, y con la ropa tirada había llenado 2 bolsas y las había dejado en el fondo del armario: ahora ya se podía andar libremente por la casa. Con su nula experiencia en el arte del barrer y fregar había dejado el suelo medianamente limpio (pensando a cada momento qué demonios hacía él limpiando casas ajenas), y después de echarle un vistazo a la casa decidió que así ya estaba bien.

Comió la primera lata de conserva que encontró y se puso a ver la televisión. Se tragó todos los concursos que daban a esa hora, preguntándose qué haría Gambito para no morirse de aburrimiento allí dentro. Se levantó para dar una vuelta por el piso, y al no encontrar nada volvió al salón. Allí se fijó en el mueble cerrado con puertas sobre el que reposaba la televisión.

Lo abrió dio gracias por lo que allí había: una Play Station II. Al menos ya no se moriría del aburrimiento. Estuvo jugando hasta las siete, minuto más minuto menos.

Miró a la ventana (esa que había decidido que ya limpiaría mañana) para ver que casi había anochecido. Apagando el aparato, cogió una chaqueta y salió del piso, dispuesto a ir al bar de Wanda.

Se dirigió al "Midnight Café" esperando que no hubiera mucha gente. Después de todo, aún debía ir de incógnito.

Abrió la puerta con un leve chirrido. Dentro sólo había una mesa ocupada por dos personas. Intentando no pasar cerca de ellas, se acercó al mostrador: allí estaba Wanda. Ésta se giró con una sonrisa.

"¡Johnny!" –Pyros se paró un momento. Hacía mucho que nadie le llamaba "Johnny"...-. "Siéntate, ven"

Pyros se acomodó en uno de los taburetes de la barra.

"¿Esto está un poco vacío, no?"

"Aún es pronto. Dentro de dos horas no se podrá andar" –explicó mientras limpiaba un vaso-. "¿Quieres algo?"

John apoyó el codo en la barra.

"Si tienes una Coca-Cola..."

"¿Una Coca-Cola? ¿No quieres una cerveza, o algo así?" –preguntó Wanda alzando una ceja.

"En la Escuela de Xavier sólo teníamos refrescos y batidos, me acostumbraron mal..." –dijo entre risas, y Wanda se fue a buscar una Coca-Cola con una sonrisa. Seguía sin poder creerse que el "malvado Pyros" fuese ese chico tan mono-. "¿Llevas esto tú sola?" –le preguntó.

"No, el bar también es de mi hermano" –respondió ella desde la despensa, para salir con las manos vacías-. "¡Pietro!"

El chico que estaba sentado en la única mesa ocupada levantó la cabeza para mirar a su hermana. Tenía el pelo del mismo tono blanco que Tormenta, corto y con los mechones hacia atrás. Tenía los ojos claros en una constante mueca de superioridad, y contestó con voz monótona.

"¿Qué?"

"¿Dónde hay Coca-Colas?"

El tal Pietro se levantó de la silla a la velocidad del sonido (literalmente) y volvió de la despensa con una botella en la mano en una milésima de segundo. Se la dio a Wanda y volvió a sentarse.

"Gracias" –dijo ella, tendiéndosela a Pyros.

"¿Él es tu hermano?" -preguntó al tiempo que cogía la Coca-Cola.

"Sí. ¿Es que no piensas presentarte?" –dijo, ésta vez para su hermano.

Pietro se levantó despacio y se llevó con él a su acompañante. Era una mujer rubia, con el pelo corto peinado en punta. A Pyros le sonaba su cara, pero en ese momento no sabía de qué.

"Soy Mercurio" –dijo Pietro.

"Pyros" –respondió John. Pietro le miró algo incrédulo. John no sabía si sentirse orgulloso de que tanta gente hubiese oído hablar de el enfadarse de que todos se decepcionaran a verle. Luego pasó a presentar a la que seguramente era su novia; la chica rubia.

"Ella es Raven"

Una vez hechas las presentaciones, Pietro y Raven volvieron a su sitio. Con que Pyros, ¿eh? A partir de entonces, ni Mercurio ni su novia le iban a quitar el ojo de encima al ex-ayudante de Magneto...

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Notas finales: Pues antes que nada disculparme por la tardanza (perdón, perdón) xD. ¡Bueno! Aquí continúan las aventurillas de estos mutantes, y ya se empiezan a notar las relaciones que pueda haber en un futuro... jujuju... ya en serio, ¿a que son muy monos?

Y a parte de esos líos, ¡han aparecido 3 personajes nuevos! Ya tenía ganas de que saliera Wanda para poder arrejuntar a Pyros con alguien xD. Lástima que no vaya a terminar con ella... ¿o quizás sí? Creo que es bastante obvio, pero por si acaso me lo guardo xD.

En fin, pasemos con los reviews, creo que no tengo nada más que decir...

Eamane y Gilraen: Hola!! Que os voy a decir a vosotras que no sepáis ya, si y creo que prácticamente sabéis de la historia del fic tanto como yo xDD. Qué recuerdos con lo del farolillo, ¿eh? XD Bueno, estoy hablando con vosotras ahora mismo mientras escribo esto, así que creo que dejo la contestación del review aquí...

Mare dikaos: ¡No me puedo creer que tu favorito también sea Pyros! XD Vamos a crear una asociación de Piromaniacas xDD Me alegro de que te gustara el capi, jeje, a ver que te parece éste!

Lizirien: Me alegro que te gustara, el capítulo 3 fue uno de los más divertidos de escribir xDD. ¿No te gusta la pareja Dash y Kath? Que lástima, a mí me parece una pareja muy tierna xDD. Y habrá Kath-Ángel, ya lo verás... ¿Dash-Pik? La verdad es que nunca lo había pensado, y no creo que entre ellos haya nada mas que amistad... en fin, puede que haga algo, ya veré xD.

CrystalLuna: Te respondo a tus tres reviews aquí xD. Me alegro mucho de que te guste tanto el fic y los dibujos, me sube la moral xDDD. Y respondiendo a la pregunta de tu mail, los dibujos son hechos a mano y escaneados. Todo muy artesanal xD. En cuanto a los capis, bueno, Gambit ya ha llegado, y aunque de momento no ha dado tiempo a que pase nada Pik y él serán una de las tramas principales en los próximos capítulos... aunque habrá bastante gente de por medio. Si es que en esta Academia no se puede estar tranquilo... Y sobre Pyros, bueno, creo que sabes bien por donde van los tiros (uno de los dibujos no podía ser mas explícito xD), pero Wanda va a poner las cosas difíciles... jejeje como me gusta liar las cosas xD. Espero que te guste este capítulo y que sigas enganchada a la historia!!!

Bueno, me despido que debería estar estudiando Física y Química... ay, James, si no estuvieras petrificado en la enfermería te pediría que me ayudases T.T

Hasta el próximo capi!