Cap. 4: Amigos
Últimamente Damon se ha convertido en un verdadero problema.
Parece haber perdido todo interés en la protección de Elena, en Katherine, o en la destrucción de Klaus. Se reúne con el grupo de humanos, pero no presta atención a nada y aunque esté presente su cabeza está en otra parte. Pasa la mayor parte del tiempo con un vaso en la mano, de alcohol o de sangre; y eso que es poco tiempo, porque desaparece apenas se oculta el sol, y luego duerme hasta bien entrada la tarde.
Está más exasperante que nunca…y más hermoso. Su piel parece que brillara y sus ojos son más cautivadores que nunca. Además del hecho de que su libido parece haberse desbordado y coquetea descaradamente con Elena, Bonnie, Caroline o quien se le cruce por delante. Frente a Stefan o cualquier otro.
Y eso sin contar las alarmantes noticias. Una serie de asesinatos y extraños accidentes ha surgido súbitamente en Fell´s Church y sus alrededores. Stefan está de los nervios, pues no es difícil darse cuenta que Damon tiene algo que ver con ello.
Y no se equivoca. Damon se lo ha pasado de maravilla con su nueva amiga.
Salen regularmente juntos, a cazar, divirtiéndose con pequeñas masacres y juegos de roles.
Han sido los esposos accidentados en la carretera…y se han comido a los que intentaron violar a la pobre esposa.
Han sido los universitarios lujuriosos…y se han bebido a los borrachines de la facultad.
Y también lo han hecho al modo de Damon, visitando bares para seducir incautos que terminan siendo su alimento. Y han jugado en los night clubs, con Lilith de stripper y Damon como el cliente preferido de la noche.
Todo condimentado con sus infaltables besos amistosos.
Para Lilith es un placer estar con él. Como aficionada a la tortura que es, disfruta del dolor que le provoca tenerlo tan cerca, verlo actuar y hacer como que no siente por él nada más que una afinidad de cazador. Cada vez que lo besa siente que se va a morir de nuevo, pero sigue adelante con el juego. Se está volviendo adicta, no a la caza ni a la sangre ni a la actuación, sino a Damon.
Él, por su parte, está respirando aire fresco. Con Lilith se siente libre. Entra en un mundo paralelo, sin recuerdos ni presentes dolorosos. Un mundo divertido, y, aunque no lo reconocería ni bajo tortura, lleno de un complicado sentimiento. La besa a cada rato, porque quiere sentir su afecto, que se supone es sólo de amigos, pero cada vez la necesita más. En su presencia Elena se transforma poco a poco en un eco, casi un recuerdo que aún le escoce en el corazón, pero que ya no sangra.
Por eso, el día que Elena le espera en su habitación para recriminarle, las cosas parten en su curso normal, pero terminan de manera inesperada. Elena, sentada en la cama de Damon, ha venido a poner un punto final a su comportamiento irresponsable. Sabe que confunde su corazón, y espera poder usarlo a su favor para que siga ayudándoles. Damon podrá ser complicado, pero es el aliado más poderoso que tiene. Cuando él entra en el dormitorio, se levanta con su mejor cara de reproche.
-Vaya, Elena, veo que por fin has decidido rendirte a tu corazón- le dice Damon, acercándosele seductor.
-No te hagas ilusiones. Tengo que hablar contigo, aunque no quiero-
-Pues tú te lo pierdes. Después no te quejes si sueñas conmigo. Será por quedarte con las ganas.
Elena resopla, no es para confesar amor que le ha estado esperando.
- Debes detenerte. Stefan está preocupado. Si siguen las muertes vas a llamar la atención sobre ustedes.
-Me da igual, yo puedo desaparecer cuando lo decida. Stefan no me interesa. Tú puedes venir conmigo si quieres, digo, para que no te suicides por la pena.
-Es imposible razonar contigo- dice Elena, rindiéndose y abandonando la habitación.
Damon, con su velocidad vampírica, se interpone entre ella y la puerta y le susurra, con una voz capaz de derretir un iceberg:
-Sabes que no es "razonar" lo que deseas hacer conmigo…
Elena le lanza una bofetada que no alcanza su objetivo, porque Damon le detiene la mano antes de que golpee su mejilla. Su cara ha cambiado, se acabaron los juegos, la amabilidad y el coqueteo.
-No vuelvas a intentarlo-le dice con una voz que ésta vez no es amorosa, sino que enfatiza de forma espeluznante que es un vampiro-Algunas cosas han cambiado por aquí, por si no te has dado cuenta.
Elena siente miedo y la inundan las ganas de llorar. Se libera de Damon y huye en busca de Stefan y su consuelo.
Damon se queda unos segundos de pie en su habitación, confundido con su propia reacción. Cuando Elena ha intentado golpearlo no se ha sentido dócil, ha sentido verdadero enojo. ¿Desde cuándo él puede enojarse con Elena?
Es una malagradecida. Por mucho que su hermano la ame, es su fuerza la que la ha mantenido con vida, ¿y qué ha ganado?, un jueguito de amigos que se gustan. ¿Cómo es posible que su plan inicial de hacer sufrir a Stefan, haya terminado con él convertido en guardaespaldas de Elena, carne de cañón para todos sus estúpidos planes?
Se engaña a sí mismo deduciendo que es la sangre, el haber retomado contacto con sus hábitos de vampiro lo que lo hace sentirse alejado de Elena. Pero en el fondo de su mente, ahí donde apenas se atreve a mirar, sabe que lo que ocurre es que está perdiendo el interés en ella, y que es por Lilith, porque la vampira le hace sentir algo que le gusta y que no lo lastima.
Lilith viene a su mente. Sus labios sangrientos uniéndose a los suyos. Su risa cantarina, felicitándolo por ser tan hábil para cazar. Su cuerpo, sentada junto a él mirando la luna. Sus ideas locas, sus ojos feroces…la estudiada mueca cuando deja brotar sus colmillos.
Entre Elena y Lilith hay muchas diferencias. Si los cabellos de Elena son hebras de sol, los de Lilith están hechos de noche y de muerte. Si Elena es dulce calidez, Lilith es fuego destructor. Una toca su corazón allí donde aún reside algo de humanidad; la otra se lo arrancaría, para que el vampiro tome el control absoluto…
Damon puede ser orgulloso, pero no es tonto, y es evidente que esto que los une y los hace buscar estar juntos lo más pronto posible, no es amistad.
Puede que no hayan vuelto a besarse y tocarse como el primer día, como cuando se conocieron en el Grill, pero ¿amistad desinteresada?…una mierda. Recuerda la noche del Night Club. El cuerpo de Lilith ondulando en el caño, al ritmo de "She", de Suede…
She…
She walking like a killer
She…
Another night, another pillow…
Fue un poco difícil convencerla de ése plan, pero la idea de comerse unos cuantos maridos infieles la decidió. A partir de ahí, ella fue la stripper y él fue el más mimado de la noche. Las chicas hacían cola por bailar desnudas en sus piernas.
Encima de eso se llevaron un montón de dinero, bebieron litros de sangre y acabaron con el bar completo, lo que no fue tarea fácil y les produjo un par de borrones en la memoria.
Despertaron abrazados en la oficina del dueño, con él muerto en su silla, cuando el sol comenzó a molestarles en la cara. Quemaron todo rápidamente y huyeron…pero ése abrazo quedó flotando entre ellos como algo inconcluso.
Ése fue el día en que las cosas se torcieron.
Pero cuando todo cambió fue en su última noche de caza, cuando la víbora de coral vino a visitarlo,
Cuando confirmó que no era amistad lo que los unía…
