Si ven errores lo siento mucho, mucho, mucho no lo leí de nuevo y aún tengo problemas con el ordenador o-o pero como me tarde mucho la recompesa en un cap muy muy largo.. ok es todo.

Con Cariño para Susy~ Anyita Jessi Nau y Hanita :D

THE REN

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Pista 4: Mute

Horokeu había pedido un par de huevos fritos con tocino, un jugo de naranja, un vaso de fruta, luego un pastel, tres tazas de café y finalmente un batido de plátano. Se había sentado dos mesas de distancia de Ren y el pequeño Men. Los estaba viendo de cerca y apenas había notado como habían intercambiado tres o cuatro palabras. Si duda ambos eran muy callados. Horo pensaba que Men tenía un cierto encanto, que cuando estaba en silencio y miraban a sus ojos, podían encontrar la gran bondad encerrada tras sus silencios. Era un niño tan tierno, y la verdad adoraba que ese pequeño estuviera enamorado de él. Era una lástima que no le pudiera corresponder, número uno, porque aunque Ren pensara lo contrario no le gustaban los menores y número dos, porque desde que conoció a Jeanne, Tamao y el pequeño Men eran casi parte de su familia.

Ren por su lado, estaba bastante tranquilo al menos hasta ese punto. Tenía tiempo que no pasaba una mañana relativamente tranquila. Y el pequeño sentado frente a él se limitaba a comer tranquilamente y con perfectos modales.

Vestido de esa forma no llamaba mucho la atención, alguna que otra chica lo miraba como embobada, pero al menos no lo reconocían.

Men no podía dejar de mirar a Ren con algo de disimulo, en Francia no conocía a alguien al menos parecido a él. Se veía realmente joven y de hecho con ropa casual se veía mejor que con esos trajes exhibicionistas y llamativos con los cuales lo había visto la veces anteriores. Le gustaba verlo de traje formal, parecía no solo apuesto sino imponente, altivo y perfecto.

-¿pasaré la semana contigo? – habló en seco después de darle un sorbo a su leche el pequeño niño.

-Sí, ya tengo lista tu habitación- Ren al instante tomó un sorbo de su propia leche y dejó su vaso sobre la mesa.

-¿Te molesta?- dijo serio mientras cortó lentamente un pedazo de omelette en su plato.

Ren lo miró un poco y frunció el ceño, el pequeño no parecía ser una persona molesta, sin embargo el sujeto de pelos azules sí.

-No realmente- Ren tomó un poco de su desayuno en el tenedor y finalmente dirigió su mirada a la persona que estaba dos mesas atrás de ellos atragantándose de comida. – Él sí me molesta- sentenció señalando al sujeto ese.

- Horokeu no es una mala persona, solo es idiota-

-Estoy de acuerdo en lo de idiota- ambos suspiraron al mismo tiempo, se quedaron en posición neutral y se miraron. Luego hicieron una simple sonrisa socarrona para finalmente ir al plato y comer.

Para ese instante, Horokeu Usui estaba frente a los dos mirando lo iguales que eran, casi podían coordinarse.

-Men, sí que se parece Ren a ti- dijo con la boca abierta mirando a ambos. Ren frunció el ceño, mientras que el pequeño bufó un poco.

-No seas tarado, en todo caso él se parece a mí- mustio Ren dedicándole una mirada fría al Usui- y ya te dije que te largues o llamare a la policía por abuso infantil.

- Pero si ya te dije que yo no hice nada- Horo lo miró serio y por primera vez puso atención en la cara del Chino encontrándolo no solo hermoso, si no también bastante triste. Esos ojos color miel parecían guardar tanto pesar que, podía explicar el pésimo carácter del chino. Horokeu Tosió un poco y luego sentencio- Me iré mañana hoy estaré cerca de Men por si eres malo con él… Men-chan es como mi hijo

- humm el pedófilo eres tú, además cualquier persona a mi cuidado sin duda estaría mejor que con un cabeza hueca como tú – Ren se levantó de la mesa y fue directo a la caja a pagar mientras miraba como Horo y el pequeño niño caminaban tras de él.

Men andaba aún con la cabeza abajo y evitando mirar al Usui, mientras que Horo se quedaba en silencio mirando como bobo el lugar. Ren Tao se detuvo de golpe y se paró justo frente al pequeño niño extendiéndole su mano. Men lo miró confundido sin entender el por qué Ren le estaba dando la mano.

-Anda niño, toma mi mano, no dejaré que andes solo por las calles con pedófilos cerca- Men movió su mano un poco temblorosa y finalmente lo agarró. Solo a su madre y una que otra vez a Tamao las tomaba así, apenas un día atrás el Tao lo había agarrado de la mano, y lo había engañado, esta vez era diferente. Ren se sentía suave y cálido. Sobre todo se sentía un poco seguro. Desde que había llegado a Tokio, entre el ambiente y el ruido no había sentido ni un momento de tranquilidad, y de hecho cuando estaba con Horokeu se sentía aún más nervioso. Y ahora…

No sabía qué hacer en realidad, ¡había besado a Hoto Hoto! ¡Como se había atrevido a hacer eso! Sí, le gustaba y sentía que, aquel amor que sentía por Horo era diferente al que sentía por su mamá y Tamao. Tenía que arreglar todo eso antes de exigirle al de pelo azul que se hiciera cargo de sus sentimientos.

Si tan solo su madre estuviera ahí. Dio un suspiro triste y luego sintió que sus ojitos le ardían, otra vez sentía esa sensación de que iba a llorar, pero como siempre lo había hecho, no lo haría en público. Ren sintió aquella manita apretarle un poco.

Era sin duda la primera vez que llevaba a un pequeño de la mano, y al menos con el pequeño Men se sentía curiosamente agradable. No era empalagoso, como pensaba, pero tampoco era frio, más bien era cálido, hasta que sintió como el pequeño detenía un poco el paso. Era como si lo notara fácilmente. Sin duda tenía una extraña relación como con Jeanne. No cabía duda; el pequeño era hijo de Jeanne.

-¿Estás bien?- formuló un poco seco pero con sincera preocupación, cuando encontró que él pequeño solo miraba al piso y negaba con la cabeza.

-solo me duele un poco la cabeza- Ren torció la boca y suspiró, mientras vio como Horokeu prácticamente había volado al lado de ellos.

-¿Men estás enfermo? ¿Te duele algo? ¿Llamo a la ambulancia? – ambos Tao miraron al Usui circunstancialmente, luego escuchó el suspiro aún más largo del menor.

- no seas bobo, no llamaras a la ambulancia por un dolor de cabeza- Ren llamó por su limusina, justamente ese día la quería evitar. Habían llegado al restaurante a pie, solo eran tres cuadras… aún así no tenía más remedio que llamar al payaso de circo "ese" para que fuera. – Estoy a tres calles de casa al sur, ven por mi"- Ren tocó la frente del pequeño despejando sus cabellos plateados. No estaba seguro si se hacía así pero notó que la cabecita del menos no estaba muy caliente, solo notaba que sus ojos estaban un poco vidriosos.

- Estoy bien… solo quiero dormir un rato- dijo el pequeño mirando hacia otro lado, tanta atención lo estaba poniendo nervioso. La verdad su mamá lo consentía todo el tiempo. Pero claro era su mamá… a veces hasta con Tamao se sentía un poco incómodo. Podía recordar que cuando se enfermaba, ella estaba ahí dejaba de ir al trabajo y le daba una sopa caliente.

A Jeanne no se le daba la comida muy bien, pero a Tamao si. Ellas dos eran las mejores. Men recordaba muy bien las miradas que ambas se dedicaban y varias veces las había visto dándose un sutil beso en los labios. Su parte favorita del día era cuando Tamao le daba su chocolate caliente y Jeanne le leía un cuento. Todo para que al día siguiente fuera Horo a verlo a casa, para darle clases. Horo era profesor pésimo. Solo sabía de bilogía, y le había enseñado muy bien el japonés. Cuando se trataba de matemáticas…

¿Ya nunca más volvería a pasar eso? Men sintió sus ojos molestos una vez más. Realmente era sensación irritante. Men apretó sus puños y se contuvo.

-Es muy temprano para dormir- agregó Ren cuando vio que su auto había llegado, hizo una mueca de frustración cuando vio quien era el chofer de ese día. – Chocolove…. Maldita sea.

- ¿qué onda Ren? Ya vine por ti, - el moreno abrió la puerta y dio un vistazo- ohh tienes amigos hoy, súbanle entonces- Ren no podía evitar poner una cara de odio, mientras Horokeu estaba simplemente sorprendido y el pequeño Men miraba aquel auto desganado.

- Cállate y conduce- Fue la simple frase del chino al ver al moreno en su auto. Lo odiaba, o al menos eso decía, la verdad era que lo exasperaba más que nada, varias veces lo hacia reír y eso provocaba que de alguna manera le agradara. No lo admitiría.

- Pero que niña tan bonita- Y justo ahí el comentario que siempre estaba de más. Lo curioso es que a Ren también le había dicho la primera vez que lo vio con su traje ajustado y una camisa con bastantes plumas que era una señorita hermosa. Tenía mucha suerte ese sujeto, ya habría corrido de no ser por el sindicato.

-¡Soy un niño!- Ren rió un poco y apenas notó que Men con sus pantaloncitos cortos, su camisita y un gran moño en el cuello rojo, lo hacían ver bastante tierno, además de que cabello estaba bastante largo para un niño, sin embargo la punta de cabello justo hasta arriba lo hacían recordar el peinado que mucho tiempo tuvo… mejor dejó de pensar. Odiaba recordar.

- Chocolove te dije que te callaras- hablo más leve de lo normal. Para Horokeu fue fácil darse cuenta, que Ren Tao ya no estaba de mal humor.

- ¿Ren nos presentas? – hablo entusiasmado, la limosina era impresionante, nunca había subido a una, de hecho se sentiría un poco avergonzado por ser tan infantil, pero no importaba.

-humm payaso de circo te presento al cabeza hueca- Ren los miró un poco y hablo en seco, mirando de reojo al pequeño niño, que había pasado de una cara seria a una con el ceño fruncido. Le importaba poco Chocolove, o Horokeu, justo ahora le llamaba más atención ver las caras medio dulzonas y tristes del pequeño, que se había sentado a un lado de él.

-Mucho gusto, soy Chocolove el chofer de los fines de semana… pero la señora Anna dijo que mando a todos de vacaciones y yo estaré por mientras- Chocolove hablaba animado, pero realmente estaban cerca de casa y en segundos estaban frete al departamento de Ren.

-Mucho gusto, yo soy Horokeu y el pequeño es Men- Horokeu saludo animado y luego bajo del auto poniendo justo en frente para darle la mano. El Usui pensaba que Ren tenía mucha suerte, estaba rodeado de personas muy agradables y ese chino no los notaba. Justo estaba por irse cuando el moreno puso su atención en el pequeño Tao que salía de la mano con Ren.

-¡pero si es un mini Ren!-

- ¡no soy ningún mini Ren! que no se puede callar ese sujeto- justo ahí el pequeño caminó a firme de mal humor maldiciendo en varios idiomas. Ren solo suspiró y miró a su chofer con molestia.

-Chocolove, cállate- luego de eso fue hasta la puerta para abrir su casa.

-si señor-

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

-¿Men, comprendiste la fotosíntesis?- Horokeu había comenzado con sus clases treinta minutos antes, era muy apasionado cundo se trataba de enseñarle a Men, sobre todo si se trababa de alguno de sus temas favoritos.

-claro que sí, llevas tres veces diciéndome lo mismo, puedes por favor enseñarme matemáticas- Men ya lo conocía. Sabía cómo era Horo y no lo iba a negar era un buen profesor, pero si se trataba de algo que no fueran sus temas simplemente era un cabeza hueca infantil. A veces se preguntaba porque tenía que haberse enamorado de ese sujeto.

-pero las matemáticas son feas, deberías ser un biólogo-

-¡Hoto Hoto sabes que no me puedo retrasar!- y ahí iba el sermón detenido Men siempre llevaba clases extras para su edad. Siempre había querido ser un importante empresario. No podía hacer otra cosa más que sacar su libro y tratar de aprender… de hecho su mamá tampoco era muy buena para eso y Tamao… bueno ella era buena haciendo de comer, cantando y haciendo feliz a Jeanne.

-¡está bien! Veamos…. 2(x+1)- 3(x-2) = x +6 este bueno – Horo puso una cara de frustración cuando vio el montón de ecuaciones a resolver en el libro.

- Es solo una ecuación de primer grado ¡cómo es que acabaste la universidad idiota!- quiso llorar, pero sabía que no podía, justo ahí sonrió y recordó a su linda novia Damuko, siempre que él tenía problemas ella sacaba su lápiz especial y una linda libreta dorada* y le enseñaba como resolverlo. No servía de nada ya que Horo estaba simplemente bloqueado. En los exámenes ellos se sentaban juntos y siempre, SIEMPRE, encontraban la forma de pasarse el examen.

-ya te dije que Damuko me pasaba las matemáticas- susurró con una sonrisa melancólica hasta que el pequeño lo miró molesto y le gritó.

-Damuko está muerta… y las personas que mueren no regresan… no seas idiota Hoto tienes que hacer tu vida sin ella- Horo sintió un nudo en la garganta, le había dolido. Mucho. Sus ojos le ardieron pero pensó que no debía decir absolutamente nada. Men, sabía lo que era perder a las personas que amaba, no lo decía con mala intención ¡pero con un carajo como le dolía! Y eso que ya habían pasado dos años.

- La respuesta es 1- Ren Tao había estado en el estudio junto a ellos leyendo un libro sin prestarles mucha atención hasta que escucho una ecuación y mecánicamente la había resuelto con solo escucharla. Fue ahí cuando presto atención y supo que esos dos estaban en algo así como una discusión.

-¿Ah?- Horokeu parpadeo un par de veces y luego miró a Ren, sinceramente había olvidado que estaba ahí.

- No seas animal, te estoy diciendo que la respuesta es 1- Ren se iba a quedar callado, pero pensó que estaba vez era mejor intervenir. Sea como sea no estaba bien hablar así de las personas muertas, el pequeño Men no debía decir eso, sobre todo porque al sujeto de pelos azules parecía que le habían dolido esas palabras.

-como va a ser… déjame esto a mí tu aquí eres el cantante I-dol y yo el profesor- ok, eso había ofendido a Ren, estaba insinuando que Horokeu era listo y Ren solo un cantante bueno para nada, estaba por gritarle en su cara cuando el pequeño Men bufó y los miró.

- Horokeu, cállate Ren tiene razón-

- pero…

- Que idiota eres- Ren sonrió victorioso y se limitó a mirar al Usui con cara de burla.

- Ren… ¿me podrías ayudar? – Men se paró y miro de frente a esa persona que, justo ahora se estaba ganando un poco de su admiración… había escuchado alguna vez decir de labio de su madre, que Ren era una persona inteligente, pero nada más.

-Supongo que sí – Ren lo miró y dejó su libro de lado para poner su vista en los libros del pequeño y sonreír un poco. Tenía tiempo que leía ese tipo de libros. Le daba algo de nostalgia. Y ver a al pequeño tan concentrado… le recordaba a él mismo. Horokeu solo los miraba en una esquina del estudio. A decir vedad no le gustaba que alguien más le quitara su trabajo enseñando a Men.

- Mamá me dijo que estudiabas matemáticas en la U de Tokio con ella- Ren alzó una ceja y recordó a la perfección las tardes ahí estudiando hasta tarde con ella. A decir verdad el estudiaba y ella lo miraba divertida. Como si fuera la cosa más entretenida del mundo ver a alguien leer. Ella estudiaba ciencias sociales, y a decir verdad nunca la veía muy ocupada… el por otro lado era matemático y si tenía 10 minutos para comer, era mucho.

- Humm- tomó aire- eso ya tiene mucho tiempo, veamos; las respuestas son… 2, -5, 6, 9 y – 11- Ren las vio las leyó y al instante de leer tenía las respuestas, Horokeu frunció el ceño molesto. Nadie le había dicho que Ren era algo así como un genio…

-¡Que no sabes que tienes que explicarle como se hace, no solo las respuestas!- Horo se acercó y miró a los dos molesto. Ren alzó una ceja se paró de su lugar, fue directo a su mesa y sacó unos lentes que tenía tiempo no los usaba, pero parecían ser preciados, los puso y luego saco dos hojas en blanco junto con su pluma fuente para ir a escribir.

- Bien, es muy simple primero (…) - y fue así como con una caligrafía increíble explicó de la forma más simple aun pequeño niño como se resolvían las ecuaciones y luego, mostrarle un pequeño adelanto de cómo hacerlo mentalmente, realmente estaba disfrutando esa tarde, como bastante tiempo no lo hacía. Lo mejor era que el pequeño demostraba interés y en poco tiempo entendía la explicación. Era satisfactorio. ¿Comprendiste? ¿Podrás hacer los siguiente tú solo?- le dijo dándole las hojas con los diferentes métodos mientras el pequeño aún los leía.

-si Ren... gracias- el pequeño lo miraba asombrado… muy asombrado. Pensaba que Ren era otro tipo de persona. No lo iba a negar al principio era el tipo de personas más egoístas que había conocido pero ahora eso no importaba. Ren se levantó de su escritorio y recordó que ya eran casi las 7 de la noche, a esa hora cenaba con Jeanne, seguramente a esa misma hora estaba acostumbrado el pequeño a tomar la merienda.

- Ya casi es hora de cenar, alístate- Men lo miró confundido, no esperaba cenar en casa, además antes de cenar… era hora del baño y por primera vez en su vida quería que la tierra lo tragara y lo escupiera del otro lado de la tierra… no quería que nadie más se enterara de sus pequeñas debilidades.

-bien Men, ¡es hora de nuestro baño! traje al patito de hule para que nos acompañe en la tina- Y Horokeu tenía que gritarlo, Men se había puesto completamente rojo. Generalmente solo Jeanne le daba el baño y… solo después Horo lo hacía, nunca le había molestado de hecho era un poco divertido. Ahora, justo después de besar a Horo… sentía que ya nada era como antes.

- déjame ver si escuche bien, dijiste "baño" ¿ustedes dos juntos?- Ren Frunció el ceño y puso una clara cara de espanto. "esa cosa bañando a ese pequeño" ¿qué diablos le pasaba al mundo? Primero él iba y metía al niño de Jeanne a la bañera antes de permitir que ese sujeto pervertido tocara indecentemente a un menor.

- sí, siempre me aseguro que Men quede bien limpiecito-y Horo no podía más que dar una gran sonrisa como si todo fuera lo más normal del mundo, y es que, para él así era.

-¡Eres un maldito pervertido acosador de menores!- Men solo puso los ojos en blanco y esta vez solo deseo que desapareciera, perfecto ahora su padre pensaría que eran los dos un par de sucios perversos.

-pe.. pero…

- ¿Men te sabes bañar solo? – Ren ignoró al Usui y fue directo al pequeño a preguntarle parsimoniosamente. - Anda camina te ayudaré yo mismo.- farfulló un poco hasta llevar al pequeño al baño- ¿Qué diablos tiene Jeanne en la cabeza para dejar a mi hijo al cuidado de un idiota como este-

- Mamá siempre me ayudaba a tallar mi espalda, pero lo sé hacer solo… es solo que Horo siempre me cuida y… - claro ahí estaba el "Y" que estaba evitando. Horo suspiró y los miró a los dos tranquilamente.

- no! Espera, Men usa esponja especial, además la temperatura del agua no debe estar muy caliente, su champo solo puede estar unos minutos… - Horokeu esta vez esperó paciente atrás de ellos, tenía la responsabilidad de cuidar a Men… y más que responsabilidad, quería a Men.

-¿ah? -

-Men necesita mucho cuidado… tenía una lista pero ya la memoricé, la escribiré de nuevo para mañana que se queden solos. – Horo les sonrió de nuevo a los dos al notar el sonrojo intenso del pequeño y la cara de asombro de Ren, ya estaba dudando que ese sujeto tuviera malas intenciones.

-Claro- Luego de eso, Ren trato de tener cuidado y efectivamente tocar la temperatura del agua de la bañera y leer con cuidado el jabón dermatológico antes de ponerlo en la suave piel del pequeño. Justo cuando tallaba su espalda notó un pequeño lunar de nacimiento en el pequeño. Justo el mismo que él tenía en el mismo lugar… la marca de nacimiento de los Tao en forma de Ying yang. Se quedó en silencio unos instantes y no dijo nada… solo tomó aire y trato de pensar, mientras tallaba suavemente la piel del pequeño… que era su hijo.

-¿E... estas bien? ¿Tienes frio?- le había temblado un poco la voz, no estaba seguro de que hacer solo sentía la necesidad de proteger a ese pequeño niño que justo en ese momento estaba temblando de frio mirando al piso un poco cohibido por todo lo que había pasado.

-Estoy bien, lamento de verdad ya le dije a Hoto - Hoto que puedo hacerlo solo- el pequeño Men ni siquiera había notado como lo miraba Ren, estaba tan nervioso y preocupado que justo ahora solo quería dormir y dejar de temblar de frio. Odiaba el baño, ya que nunca podía bañarse con agua muy caliente, y ahora un extraño (que aunque fuera su padre) le tenía que ayudar con esos detalles. Odiaba ser un niño.

-No importa… cuidaré de ti- Ren sintió vergüenza, mucha vergüenza. No era lo suyo ser afectuoso y tampoco era como si de la noche a la mañana lo fuera a hacer. Tenía la impresión de que tenía que decir algún cumplido o "algo asi".

- si pero… lo siento- el pequeño se cubrió casi totalmente con una toalla blanca y solo podía verse su cara, salió del baño hasta toparse con Horo Horo que llegó azotando la puerta.

-¡Men había olvidado a Mr. Patito –sama – Men!- le había azotado la puerta en la cara al pequeño, que había caído sobre Ren quien había caído sobre la bañera. Perfecto, ahora los dos miraban a Horokeu con cara de odio, sobre todo porque al pequeño le había dolido y mucho.

-¡si serás idiota!-

- le lastimaste la cara- Men apretó sus puños y como pudo salió del baño y salió lo más rápido que pudo aguanto la ganas de llorar. Ya había sido mucho por un día y el golpe en la cara…

-No entiendo por Jeanne te mando a ti para que conociera a mi hijo- Ren salió de la tina como pudo y dejó al pequeño salir, tenía el presentimiento de que lo mejor era que estuviera solo unos minutos.

-Ella no me mando, lamento ser tan torpe- le dio la mano y le paso una toalla amablemente.

-¿dime que es lo que quieren… ella está bien?- Ren agachó la mirada y se desabotonó la camisa para quitársela lentamente.

-yo no te puedo decir eso- Horo no podía creerlo, estaba frente a Ren el I-dol pop, hablando tranquilamente mientras se quitaba la ropa… y no sabía porque, pero se estaba acalorando un poco con esa idea.

-quiero hablar con ella… quiero saber por qué se fue si tenía un hijo mío… ¿Por qué ahora?- Ren por su lado ni siquiera notaba que lo miraban de una forma poco normal, en su mente solo estaba Men y Jeanne.

-jejeje ahora si crees que es tu hijo verdad… Men es un niño adorable- Horo salió no podía ver más, se había dado cuenta de algo, ese sujeto le gustaba y mucho. Apenas había hablado con el, y la primera vez que lo había visto pensaba que era una chica… pero algo tenía que lo estaba haciendo respirar con fuerza… sentía que eso no iba a traer nada bueno.

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Hana Asakura siempre había entrado al lugar donde estuviera Ren sin ningún problema. Anna le daba la llave y confiaba en él. Su hijo TENIA que ser responsable y al menos con eso lo era.

Esa tarda había entrado a la casa de Ren, no conocía el lugar pero aún así entro con las llaves. No hacía mucho ruido porque sabía que el cantante era muy especial con el ruido. Tenía una orden simple "ve con Ren y dile que los estudios de ADN serán por la mañana, no olvides darle estos documentos en sus manos" y era lo que iba a hacer. Hasta que notó que no había nadie en el recibidor fue a una puerta abierta y entró.

Lo primero que encontró fue a una pequeña bolita de persona envuelta casi en su totalidad en una toalla. Tenía los ojos llenos de lágrimas, sus labios rojos y unas gotitas de agua cayendo de sus húmedos cabellos mientras sollozaba en silencio. En ese momento pensó que; un pequeño ángel había caído del cielo. Nunca antes había visto alguien tan blanco y puro llorando delicadamente. Simplemente supo que estaba enamorado.