DISCLAIMER: LA SERIE "PHINEAS AND FERB" ES CREACIÓN DE DAN POVENMIRE Y JEFF "Swampy" MARSH Y "2112" PERTENECE A RUSH.
2112
(Versión Phineas y Ferb)
IV. Presentación (Presentation)
-Trabajo, trabajo, trabajo...
Candace iba de un lado a otro maldiciendo su suerte y llevando una pesada pila de cuadernos y libros, como todo asistente del rango más bajo del Templo, ése era su trabajo de todos los días.
De tanto ir y venir, se detuvo y se sentó en una banca del pasillo dejando la última columna de cuadernos amarrados que le habían encargado llevar a un lado.
Se dio unos cuantos golpecitos en los muslos y unos masajes en la nuca tensa por el estrés de llevar encargos de una oficina a otra, meditaba sobre su situación actual: joven, con un trabajo que la explotaba hasta el cansancio, con la carga familiar de dos hermanos y sin ningún viso de encontrar un esposo decente dado su poco desarrollo físico y el desgaste de su cuerpo, según ella cargar tantos libros le estaba produciendo una joroba aunque eso sólo estaba en su imaginación.
-Detesto mi vida –dijo para sí.
Tras ese breve receso de 5 minutos, continuó con su faena. Llegó a la oficina que debía llegar, la del sótano, la Oficina de Purificación de Medios, que no era otro cosa que el incinerador a donde iban a para el material que se consideraba 'inútil' e 'inapropiado'.
Entregó el paquete de cuadernos, les mostró la Ficha de Recibido a los trabajadores de ahí, le pusieron el sello respectivo y luego salió de ahí lo más pronto posible, pues el calor y el olor de goma quemada era insoportable, sólo los encargados que portaban máscaras podían aguantar en ese lugar.
En esta jornada había dado lo mejor de sí, había hecho el doble de tareas y las había hecho en el tiempo más corto posible, todo con la esperanza de que sus superiores vieron su desempeño y la premiaran dejándola salir unas horas más temprano, anhelo que se veía imposible debido a la estricta conducta laboral en los Templos. Pero aún así ella abrigaba una esperanza.
Llegó hasta la Oficina de Selección e Inspección de Material Lectivo, donde trabajada, pasó por entre las computadoras gigantescas, las cuales ocupaban el 80% del área de la habitación. Caminó cuidando de no pisar los cables de conexión regados en el suelo, mientras recibían miradas cargadas de morbo de parte de algunos operarios, quienes eran unos niveles superiores a ella, siempre detestó que la vieran así, ella era la única mujer joven que trabajaba en esa Oficina y por tanto era el centro de las miradas acosadoras de estos sujetos.
Al fin alcanzó la mesa en donde debía estar el Sacerdote Supervisor del lugar, pero no lo encontró en su asiento, cosa rara, porque éste nunca salía de ese puesto excepto a la hora del refrigerio.
-Eh... ¿Hola? –llamó, esperando que éste se apareciera en cualquier momento.
Al no ocurrir nada y ver que no había dejado encargado ningún paquete más, dejó la Ficha sellada sobre esa mesa y luego salió de esa Oficina.
Se quedó afuera esperando a su superior, mas éste no aparecía. Pero lo que más le extrañó fue descubrir que los pasillos se encontraban desiertos y silenciosos. No era normal ni a esa hora, que ya iban a ser las 6:00 p.m.
Entonces escuchó unos pasos provenir de la izquierda, giró la cabeza y alcanzó a ver una figura con la típica túnica roja que distinguía a los Sacerdotes atravesar una esquina. Candace corrió hacia ese hombre, debía preguntarle si sabía donde estaba su superior.
Al llegar a la esquina que conectaba ambos pasillos, vio a otros dos Sacerdotes andando presurosos hacia la misma dirección a la que se dirigía el anterior. Además, afortunadamente logró escuchar de lo que hablaban.
-¿En serio nos están llamando a todos al Salón Principal? –preguntó uno.
-Sí, es una reunión extraoficial y al parecer es de carácter urgente –le contestó el otro.
Luego de esto, esos dos se alejaron de ahí. Candace se quedó pensativa. ¿Qué clase de acontecimiento se iba a realizar en el Salón Principal? ¿Por qué se requería la presencia de todos los Sacerdotes?
-Sea lo que sea, no me concierne, es cosa de Sacerdotes –se dijo.
Pero aún así no estaba muy convencida de no ir, algo dentro de ella, tal vez la curiosidad, le decía que debía ir.
Y tras unos pocos segundos meditándolo bien, le hizo caso a su curiosidad.
El Salón Principal era el corazón y cerebro de cada Templo, allí era el sitio indicado para debatir, exponer, decidir y condenar los principales asuntos concernientes al control de la sociedad. Era un espacio cuadrado de 40 metros a cada lado y con 12 metros de alto, con columnas que lo rodeaban, sosteniendo el techo. A un lado se ubicaban las sillas principales que eran reservadas para los Altos Sacerdotes y detrás de ellos se hallaba el emblema de la Federación: Una Estrella Roja. A los lados de estos asientos, dando a las paredes izquierda y derecha, se hallaban otros asientos ordenados en tribunas, que eran para los demás Sacerdotes, aunque había muchos asientos no eran suficientes para todos, y por tanto algunos debían permanecer en pie.
En el medio del recito había un espacio libre en donde se podía ubicar el exponente o condenado, según sea el caso, pues el Salón también servía como Sala de Juzgado.
Y por último, el lado que faltaba mencionar, el que se hallaba frente a las sillas de los Altos Sacerdotes, era en realidad un conjunto de inmensos ventanales hecho de vidrio inteligente, el cual podía ser programado para que hiciera transparente u oscuro, de modo que filtrase cierta cantidad de luz solar. Ahora mismo eran las 5:45 p.m. y la luz solar inundaba por entero todo el lugar.
Candace llegó al lugar y no pudo pasar a través del muro de personas amontonadas frente a ella. No le quedó más alternativa que treparse a una de las columnas, por suerte dicha columna no era de gran grosor y pudo rodearla con sus huesudos brazos mientras apoyaba la punta de sus zapatos en los relieves de ésta. Ahora tenía una vista perfecta de lo que ocurría por sobre las cabezas de los demás.
Y se dio con una sorpresa enorme que casi la hace soltarse de donde estaba.
En medio del Salón se encontraban ni más ni menos que sus propios hermanos, ambos con los rostros sonrientes saludando con la mano a los presentes y arrastrando un enorme cofre consigo.
-Pe-pe-pe-pero ¿qué? –exclamó la pelirroja, tratando de agudizar la vista y oído para comprender lo que ocurría.
El martillo de madera perteneciente al Sacerdote Principal se escuchó alrededor. De inmediato todos los cuchicheos de los demás Sacerdotes cesaron y los dos chicos observaron al frente.
-Muy bien, jóvenes –comenzó a hablar el Sacerdote Principal-, tal como ustedes lo solicitaron, todos los Sacerdotes están aquí reunidos. Ahora dígannos: ¿de qué trata eso tan importante que demanda nuestra atención?
-Primero, antes de comenzar –dijo Phineas con tranquilidad-, debemos tener las cámaras listas, porque el resto del mundo también debe conocerlo.
El Sacerdote lo miró, dudó por un instante, y después dijo-: Está bien, si es tan importante.
Al momento de ver una señal de él, sus asistentes activaron las cámaras de televisión puestas en puntos estratégicos del Salón. En los tiempos de la guerra, este nuevo sistema de transmisión de información apareció y sustituyó por completo a la banda ancha de internet y a la televisión digital. Este nuevo sistema enviaba y recibía información en forma de ondas que viajaban por el espacio a velocidades 10 veces superiores a la de la Luz. Esto les permitía a los Templos enviar su imagen de autoridad a cada televisor del Sistema Solar en sólo cuestión de segundos.
-Bueno –comenzó Phineas-, estimados Sacerdotes y hombres y mujeres que no ven en vivo y en directo –dirigiéndose a una de las cámaras-. Permítannos presentarnos: yo soy Phineas y él es mi hermano Ferb –el peliverde saludó alzando la mano-. Hemos venido hasta aquí para traerles esta maravilla tecnológica recientemente descubierta por nosotros y que le dará nueva vida a nuestra sociedad.
El Salón entonces se llenó de murmullos mientras el Sacerdote Principal lo observaba intrigado esperando descubrir aquello de lo que hablaban, incluso su hermana mayor, en el público, sintió interés.
Entonces Phineas se acercó al cofre y con la ayuda de Ferb lo abrieron.
Se escucharon exclamaciones de asombro entre el público al ver el extraño objeto que Ferb extrajo del interior de esa caja y que ahora lo alzaba sobre su cabeza como un trofeo.
-Este tesoro oculto que ve aquí –continuó Phineas- es un instrumento capaz de crear música nunca antes oída en este mundo –y le dijo a su hermano-. Muéstrales, Ferb.
Ferb cerró el cofre y se sentó sobre éste, apoyó el aparato sobre sus muslos, se tronó los dedos y luego deslizó su mano derecha por las cuerdas.
Y de pronto una melodía fuerte y agresiva inundó la estancia llegando a los oídos de los presentes; ésa era la primera arremetida de Ferb, quien después cambió la posición de los dedos de la mano izquierda y con la derecha rasgaba las cuerdas delicadamente para luego usar sólo tres dedos para golpetear cuerda tras cuerda bajando desde la cuerda de tono grave hasta la de tono agudo.
I know it's most unusual
to come before you so
But I've found an ancient miracle
I thought that you should know
Listen to my music
and hear what it can do
There's something here as strong as life
I know that it will reach you
Mientras cada nota iba flotando por los aires, en las mentes de los oyentes y los telespectadores a miles y millones de kilómetros se iban formando fantasías e imágenes sensoriales alimentadas por las emociones producidas por el canto envolvente de aquel aparato cuya voz artificial iba despertando la olvidada y durmiente alma en cada uno de ellos.
Hasta Candace se sintió flotar al escuchar esa suave melodía; no le importaba que estuviera colgando de una columna, no, el tiempo para ella fue diluyéndose y desacelerando hasta llegar a un punto en que los minutos ya no importaban. Ya no importaba el cansancio de ese día, las rutinas monótonas, su soledad y su miedo a la soltería, sólo importaba esa música.
-¡BASTA! –se escuchó un grito- DETENGAN ESE RUIDO, CORTEN LAS TRANSMISIÓN.
La música cesó y todo el mundo de ensueño se disolvió como el humo, mientras en las pantallas de los televisores se mostró sólo distorsión.
Phineas y Ferb observaban extrañados al anciano Sacerdote frente a ellos, y éste a su vez los observaba con la furia y la estupefacción retratada en su arrugado rostro.
-¿Cómo es que obtuvieron semejante cosa? –les dijo.
-Eh... bueno, es una larga historia –iba a explicarle Phineas, pero lo callaron.
-¡SILENCIO! –le ordenó el Sacerdote.
Los dos hermanos se miraron el uno al otro sin entender la actitud del anciano.
-De haber sabido –continuó el Sacerdote después de una larga pausa de meditación- que se trataba de esto, jamás hubiéramos permitido que se transmitiera a la población entera. ¡¿Cómo no pudimos recordar que era eso?!
-¿Qué? ¿De qué habla? ¿Acaso lo conoce? –preguntó Phineas inocentemente.
-Claro que lo conocemos y muy bien –dijo el anciano- Y ustedes debería saber de qué trata ¿que acaso no les enseñan eso en la escuela?
-No, nunca nos enseñaron algo así –dijo Ferb con total tranquilidad.
-Sí, es cierto –dijo el Sacerdote entendiendo.
-Pero, ¿qué tiene de malo? –preguntó Phineas- Es sólo un instrumento de música.
-ES MÁS QUE ESO –gritó el Sacerdote levantándose de su asiento casi al instante-. Este aparato que tienen ahí no es más que otro de los juguetes que contribuyó a la destrucción de la Raza Antigua del Hombre.
Los dos se volvieron a ver las caras, éstas reflejaban temor por las palabras del Sacerdote. Mientras entre los demás Sacerdotes, Candace rogaba mentalmente que sus hermanos entraran en razón.
-¿Cómo... cómo puede ser? –preguntó tímidamente el pelirrojo.
-¿Cómo puede ser? –repitió el Sacerdote- Pues, porque ese aparato que ustedes encontraron es la fuente misma del pecado de la Pereza, con sus melodías banales atrapar a los pobres incautos que los escuchan en una red mentiras y fantasías imposibles, los vuelve haraganes, ensimismados e improductivos. Generaron ese desorden entre los antiguos hombres con su música indecente –el Sacerdote hablaba con la rabia en la garganta- Créeme cuando te digo que ese aparato es obra del Diablo.
Una exclamación de horror se escuchó en todo el recinto para luego formarse un silencio incómodo y castigador. Phineas estaba cabizbajo, asimilando las palabras del hombre frente a él.
-No, no lo creo –dijo levantando la vista desafiante y provocando más exclamaciones de horror- No creo que tales cosas sean ciertas.
-¡¿QUÉ?! –exclamó el Sacerdote.
-Por favor, Phineas, no –suplicaba mentalmente Candace.
-Por favor, escúchenlo –dijo haciendo una señal a Ferb para que siguiera tocando-. No creo que un instrumento como este sea la causa de la extinción de la Raza Antigua.
I can't believe you're saying
These things just can't be true
Our world could use this beauty,
just think what we might do
Listen to my music
and hear what it can do
There's something here as strong as life
I know that it will reach you
-Tan sólo mírenlo –continuó el pelirrojo-, es sólo un instrumento de música, no haría nada malo.
-Tampoco haría nada de provecho –dijo el Sacerdote.
-Piénsenlo, podríamos aprender de esto, hay todo un mundo de posibilidades.
-No necesitas aprender nada más de lo que te enseñamos.
-Por favor... por favor... nomás escúchenlo –rogaba Phineas-, suena tan hermoso, tan alegre, tan profundo, tan... tan... tan...
-Tan vivo –completó Ferb.
Y el martillo de madera volvió a escucharse en todo el Salón cancelando la música una vez más.
-¡HEREJÍA! –gritó el Sacerdote con los ojos inyectados de sangre- ¡IDOLATRÍA! –gritó más fuerte- Han puesto a un objeto inanimado al nivel de un ser vivo y lo adoran como si de un Dios se tratara...
-Pero... –quiso hablar Phineas.
-¡GUARDIAS! –llamó el Sacerdote.
De inmediato un escuadrón de 10 soldados, armados con garrotes de madera, entraron en el recinto casi empujando a los demás Sacerdotes de pie. Phines y Ferb, e incluso Candace, presentían lo peor.
-En nombre de la Federación Solar de la Estrella Roja, quedan ustedes bajo arresto.
-NOOOOOOO... –gritó con aterrorizada Candace.
-GUARDIAS, APRÉSENLOS Y QUÍTENLES Y DESTRUYAN ESE APARATO DEL MAL, AHORA MISMO.
-FERB, CORREEEEEEEEEE... –gritó el pelirrojo.
Fue entonces que en el Salón Principal se formó un alboroto total, los guardias se abalanzaron sobre los chicos dispuestos a tomarlos por la fuerza, mientras ellos dos buscaban una forma de salir de ahí, pero sólo se encontraron con una muralla de Sacerdotes que les cerraban el paso, mas eso no los detuvo, en lugar de correr, saltaron encima de ellos pisándoles en los hombros y cabezas a todos ellos en pos de alcanzar la puerta más cercana.
-¡PHINEAS! ¡FERB! –gritaba su hermana.
Pero los gritos de los molestos Sacerdotes les impidieron escucharla.
Lograron encontrar la puerta de salida que los llevó hasta un largo pasillo, el cual no conocían muy bien, aún así continuaron en la carrera, esperando encontrar la salida más cercana de ese edificio.
-¡AHÍ ESTÁN!
Por desgracia otro grupo de soldados le bloqueó el camino. Quisieron regresar en reversa, pero allí estaba el escuadrón anterior. De un momento a otro, se vieron rodeados y fueron derribados al suelo por los empujones.
Dos guardias mantuvieron a Phineas boca abajo, mientras otros se iban contra Ferb, al cual trataban de quitarle el instrumento, pero éste puso resistencia y se giró boca abajo para proteger con su cuerpo el objeto.
Entonces comenzaron a golpearlo con los garrotes y a patearlo con sus botas para hacerle soltar el instrumento, pero él persistió, no iba a dejarlo aún si su vida estaba en riesgo.
-¡FERB! –gritaba Phineas al ver como su hermano era molido a golpes y patadas.
Mas ni con eso Ferb dejaba de proteger al instrumento, a pesar de que su cabeza comenzaba a sangrar.
-¡FERB!
El peliverde seguía en su misión de proteger el instrumento.
-¡FERB!
Phineas continuó gritando horrorizado viendo la paliza que recibía el otro hasta que alguien le golpeó en la cabeza, haciéndole perder la conciencia.
Lo último que vio fue a su hermano en el suelo y lo último que escuchó fue a alguien gritando su nombre.
Luego todo se volvió oscuro.
Continuará...
Aquí otra vez subiendo un nuevo capítulo.
Y veo que al fin tengo un review, gracias a Blaz-1991, por el review, y sí tenías razón con lo que dijiste, ya viste que los Sacerdotes no aceptaron el descubrimiento de los chicos. Gracias a los que también se toman la molestia de leer esta historia.
Como se habran dado cuenta, en este capitulo agregué algunos versos de la canción (espero que los administradores les amargue que lo haga), esto es para dar más dramatismo a la escena.
Si desean escuchar la canción, aquí les dejo la página de donde pueden hallarla: www(punto)goear(punto)com/listen/55f77dd/2112-rush (ya supongo que saben cómo hacerle para los puntos)
Gracias por su atención.
saQhra
