Cuatro

Se tropezaron hacia la entrada a ciegas, Kurt estiró un brazo y lo arrastró por la pared hasta que encontró el interruptor y encendió la luz. Sus manos estaban por todos lados, deseosas de deshacerse de las capas que los separaban. Kurt agarró de un puño la camisa de Sebastian y lo empujó hacia atrás tratando poder llevarlos a la parte de su departamento lo antes posible. Sus respiraciones estaban mezcladas, sus labios buscándose frenéticamente. Chocaron con una silla y con una mesa en su camino a la habitación, pero consiguieron sacarse sus chaquetas y camisas. Colapsaron descuidadamente en la cama, Kurt a horcajadas encima de Sebastian aplastándolo firmemente. Sus labios chocaron; el beso era sucio y hambriento con mucha lengua y dientes. Sebastian estaba desesperado por tocar a Kurt, pero el otro chico tenía sus muñecas atrapadas, así que solo levantaba sus caderas. Kurt respondía con entusiasmo al roce de sus erecciones. Tragó el largo y ardiente gemido que le dio Sebastian. Kurt rompió el beso con un fuerte sonido, y le dio a Sebastian una pícara sonrisa antes de atacar con sus labios el lado de su cuello, y pellizcando no muy gentilmente su piel.

"Mierda," Sebastian gimió.

Kurt finalmente soltó las muñecas de Sebastian y movió sus manos hacia los lados del torso de Sebastian mientras bajaba con besos por su cuerpo, pero el otro chico estaba demasiado sorprendido como para hacer algo al respecto, porque mierda, Kurt Hummel era muy bueno en esto. Kurt besó el pecho de Sebastian, haciendo un camino hacia su ombligo. Se detuvo por un momento, arrastrando la punta de la lengua a su alrededor, y luego lamiendo dentro.

Y ahí fue cuando Sebastian se estremeció y soltó una corta pero fuerte risa.

Confundido Kurt levantó la vista y se encontró con una tímida sonrisa y unas mejillas ligeramente rojas.

"Lo siento, solo-"

"Oh dios mío, eres cosquilloso," Kurt dijo y su rostro se ilumino como si navidad se hubiera adelantado este año. Era demasiado bueno como para ser verdad.

El horror lleno los ojos de Sebastian cuando se dio cuenta.

"No, Kurt-"

Pero las manos de Kurt ya estaban en su estómago, haciéndole cosquillas sin parar y Sebastian comenzó a reír. Kurt no estaba muy acostumbrado a ese sonido, pero lo amaba absolutamente. La risa de Sebastian era fuerte, fuertes carcajadas que sorpresivamente encontraba adorables. Trató de moverse, pero Kurt seguía sobre él, fijándolo en la cama con los muslos. A este punto Sebastian ya hipaba. Kurt finalmente tuvo piedad de él y se detuvo. Su corazón palpitaba muy fuerte mientras miraba a Sebastian; completamente abierto y vulnerable, desesperado por aire, con los ojos arrugados a causa de la enorme sonrisa en su cara. Kurt no pudo evitar inclinarse y besarlo suavemente en la boca. Tomo un par de segundos que Sebastian se alejara.

"Nop, no puedes besarme, no después de lo que me hiciste. Ya no me gustas."

"Divertido, tu tampoco me gustas," Kurt dijo con un brillo en los ojos. Sebastian se dio por vencido y no contuvo la sonrisa.

"Bien, Hummel. Aun así, acabas matar mi estado de ánimo. No hay manera de que pueda tener otra erección."

Kurt sonrió y se mordió el labio. Se reacomodo encima de Sebastian y toco su entrepierna.

"¿Quieres apostar?" le susurró el oído a Sebastian.