La Cuarta Gran Guerra Ninja se encontraba en el punto más decisivo. Sin embargo, la carencia de armas se hacía notoria conforme el enemigo avanzaba, razón por la cual Tenten, Lee y Neji fueron retirados del campo de batalla y encomendados a efectuar la reposición de las mismaS en la Aldea más cercana.
-Según las ordenes de Tsunade-sama, necesitamos llenar tres de mis pergaminos con esta lista de Armas –explicó la castaña quien lideraba la misión.
-¿A cuanto queda el pueblo más cercano? –inquirió Lee inquieto por dejar a sus compañeros solos en el campo de batalla.
-Dos o tres horas como mucho. Es una ciudad rodeada por bosques y colinas –informó Neji ya que era el que mejor conocía la zona.
Atravesaron algunas pequeñas colinas verdes y finalmente divisaron la ciudad, al ingresar en ella notaron lo moderna y concurrida que era. Se volvía inimaginable el pensar que a tan solo unos kilómetros del lugar una guerra se estuviera llevando a cabo.
La gente comerciaba en la calles y los vecinos se saludaban entre ellos sin siquiera escucharse un comentario sobre lo que sucedía pasando las colinas. Los ninjas de la Aldea de la Hoja decidieron mantener el perfil bajo para conservar la estabilidad y armonía del lugar.
-Ya veo porque a esta ciudad la llaman la capital del comercio, se ve que a sus pobladores les va muy bien –insinuó el Hyuga algo sorprendido por los ostentosos atuendos de algunos de los ciudadanos.
-Solo vayamos al negocio de armas y completemos la misión –ordenó Tenten con amabilidad.
-Creo que por allí está la tienda que buscamos –indicó Lee con el dedo índice marcando el lugar.
De pronto un pequeño niño cubierto por una capa se acercó a los shinobis.
-Jueguen con nosotros por favor –solicitó el pequeño sin dejar ver su rostro.
-Lo siento pequeño pero estamos ocupados ahora –respondió amablemente la dama de las armas.
-Solo les tomará unos minutos, será divertido –insistió con tranquilidad el pequeño.
-¿Por qué dices "nosotros" si estás solo? –preguntó Lee confundido.
-Hay más como yo, pueden venir a vernos si lo desean –explicó entregándoles un folleto. De inmediato los tres pusieron la vista sobre el papel.
Parecía el anuncio de una atracción pero simplemente tenía la imagen de un castillo y por encima las palabras "Castillo Infernal" y en lugar de una dirección decía "sigue las voces y nos encontrarás". Claramente, era una estrategia de marketing para que el lector se interesara y pidiera más detalles.
-Niño, nosotros no tenemos tiempo para… –comenzó a decir Neji retirando la vista del papel para volver al jovencito pero este ya no estaba.
-Qué extraño ¿a dónde habrá ido? –exclamó Tenten con asombro.
-Estaba aquí hace un segundo –agregó Lee igual de sorprendido.
-Solo terminemos la misión como dijiste Tenten, no tenemos tiempo para ser niñeros –dijo Neji sin darle mayor importancia al asunto.
El equipo de Guy se dirigió al lugar donde debían comprar los suministros para la contienda que se estaba llevando a cabo.
-Buenas tardes señor –saludaron los ninjas cortésmente al anciano bizco que fumaba una pipa.
-Buenas tardes, díganme niños ¿en qué puedo ayudarles? –preguntó amablemente el sexagenario.
-Necesitamos todo lo de esta lista –respondió Tenten cediéndole el papel. El señor se puso sus anteojos y leyó el manuscrito.
-Ciertamente puedo darte todo lo de la lista jovencita, pero necesito al menos cinco horas ya que debo mandar pedir a mi hijo que me traiga parte de este pedido de nuestra bodega –explicó el hombre con inquietante calma.
-¿Entonces volveremos más tarde? –le preguntó Lee a la castaña.
-Parece ser que no tenemos opción –resolvió ella.
-Volveremos en cinco horas –le comunicó Neji al anciano quien asintió en señal de aprobación.
-¿Qué se supone que haremos durante estas cinco horas? –inquirió Lee inquieto.
-Hmmm… ¿qué tal si vamos a ver al niño de la capa? –sugirió Tenten recordando la suplica del pequeño.
-Ese niño se veía extraño… ¿estás segura de que quieres ir a verlo? –preguntó Neji con desconfianza.
-¿Qué pasa contigo, Neji? Se trata solo de un niño que quiere jugar –minimizó Lee apoyando la idea de su amiga.
-De acuerdo –se rindió el Hyuga y luego cuestionó– ¿pero a donde se supone que debemos ir?
-Por aquí –pronunció en un susurro una voz amable.
-¿Escucharon eso? –indagó Lee algo asustado.
-Son las voces que decía el anuncio Lee –le recordó Neji avergonzado de lo fácil que había sido asustar a su compañero de equipo.
-¡Ah sí claro! Las voces… –repitió el ninja de grandes cejas intentando disimular su temor.
-Vengan, acérquense –invitó de nuevo la voz esta vez más animada.
-Vino desde aquellos árboles –señaló la dama de las armas.
Al atravesar un par de arboles el entorno se veía encantador. Los animales eran dóciles y las flores crecían por todos lados hasta que empezó a caer la noche. Desde las profundidades del oscuro bosque se escucha una dulce voz que invita a acercarse aun más, al encuentro de aquello que alguna vez tuvo forma humana. Se movieron rápido, tan rápido como sus piernas pudieron adentrarse en la oscuridad.
-¡Vamos, será divertido! Jugaremos un juego peculiar.
Penetraron en el paisaje sin sospechar, casi hipnotizados por la tierna voz hasta que sus ojos se sintieron pesados y por un segundo creyeron caer en un profundo sueño sin retorno. De pronto, empezaron a entender que la alucinación era real, y al voltear notaron que no había mas criaturas hermosas a su alrededor y que donde antes hubo vida ahora solo quedaban cenizas.
-Esto no me gusta nada –exclamó Neji cuando pudo notar el cambio en la escena.
-A mi tampoco, mejor volvamos –sugirió Lee aterrado.
-No volverás atrás ese el trato y precio a pagar por el juego que ya has comenzado a jugar.
-¡¿Qué has dicho?! –averiguó exaltada la kunoichi.
-Solo sigan un poco más… no falta mucho en verdad –dijo la voz entre risitas roncas.
A veces hasta los más filosos cuchillos se esconden en el resplandor del sol y cuando te atraviesan te das cuenta de que no existe el sentimiento perfecto en esta vida. Y con los ojos prácticamente vendados comenzaron a ver cosas que antes jamás habías percibido. Escucharon los ruidos provenientes de las sombras y un escalofrío recorrió sus espinas dorsales concientizándolos del miedo que sentían sus corazones.
-¿Te parece prudente seguir Tenten? –preguntó Lee mientras sentía como se le aflojaban las rodillas.
-Ya no sé como volver a atrás –confesó la dama.
-¿Por qué tiemblas en frente de mi? No preguntes cuándo o dónde ni siquiera necesitas saber cómo solo dame eso que necesito, eso que me fue arrebatado. Dame tu sonrisa.
Esta noche me mostraré con la triste esperanza de que alguien en este mundo me lleve consigo. Soy uno de los niño que Dios abandono, inquieto y arrastrándose. Niños como yo que ni siquiera podemos cargar con los temblorosos miembros con los que nacimos. Las coronas de nuestras cabezas acarician las oscuras nubes y sonreímos al soñar con un abrazo maternal.
¡Oh la deformidad…!
Entren un momento y véanos… ¡entren un momento y véanme! Profundo en el bosque, lejos muy lejos por ese camino marchito, ahí donde ni los cuervos se atreven a ir… allí nos encontraran. Encontraran después de mucho caminar un inhóspito y lúgubre lugar, al que llamamos Castillo Infernal. Todos somos alegres y nuestras formas son bastantes extrañas pero es tan divertido. Allí… ¡allí lo encontraran! Un caballero de gran estatura y cabello azul, con un ojo verde y el otro amarillo los recibirá, el administra el lugar. Tenemos una pequeña niña que es algo singular, dos cabezas y un cuerpo posee ella, y digo singular porque una de ellas siempre está feliz y la otra siempre está deprimida. Después tenemos a nuestra diva deformada, ella está vendada, pero no porque no pueda ver, sino porque no quiere ver su propio cuerpo, le avergüenzan sus aletas. También está la bestia de ojos amarillos que ama la sangre y parece jamás descansar. Me pregunto si alguien alguna vez deseo que yo estuviese vivo en este indeseable cuerpo.
¡¿Por qué me miras así?! Directo a esta cara que está podrida. Es tan doloroso y no puedo ser ayudado pero todavía continúo en este lugar… no existe otro sitio donde niños como yo podamos estar, este es y será nuestro hogar para siempre. Es divertido, tan divertido… este castillo es muy divertido. Hay fruta podrida para disolver mis ojos y mi piel siente el rencor de las miradas que se posan en mí. Quiero morir, queremos morir…
¡Sácame de aquí por favor! Oh… lo olvidé, es imposible para alguno de nosotros decirlo o sentirlo, puesto que somos los niños que Dios olvidó.
Nuestros cuerpos han sido distorsionados por un poder que no podemos manejar para ceder a esa retorcida figura y arrastrarnos en las calles iluminadas por nuestras linternas de papel mientras rogamos la visita de la gente a nuestra humilde morada. Todo el mundo conoce la sensación de ir colina abajo por las frías calles, nosotros solo nos agachamos en soledad, supongo que las sombras son de largo alcance. Pero los amigos que hablan tienen la cintura alineada. Cada quien estará más tarde por su cuenta, como lo hemos estado en un inicio cuando el ritual salió mal. El poder otorgado era inestable por lo cual los Biju nos rechazaron y nuestro cuerpo cambio, no podemos recordarlo, éramos aun más pequeños pero el recuerdo esta inmortalizado en nuestra piel. ¿Qué es eso? Parecen voces del exterior… ¿será que tendremos visitas hoy? ¡Qué emoción, no puedo esperar!
¡Oh están aquí! ¡Mis amigos ya están aquí! Pasen y véanlos en el Castillo Infernal.
