Los personajes de Saint Seiya no son míos, le pertenecen a Masami Kurumada.
Para antes de comenzar: Los textos que se encuentran en cursivas y en comillas son pensamientos de Shun. Disfruten el capitulo :)
CAPITULO 4: RECUERDOS
El cielo estaba despejado. El sol brillaba con mucha intensidad. El ruido que hacia el helicóptero era ensordecedor. Shun miraba por la ventana, sumergido en sus pensamientos.
Estaba dispuesto a dar su vida por su hermano, así como en muchas ocasiones Ikki se había arriesgado por el. Pero no podía evitar sentirse triste. Triste, por tantos momentos que no había pasado con Ikki, por tantos sueños que no había compartido con su hermano, por todos esos abrazos que nunca le dio, por esos "te quiero" que nunca pronuncio, por tantos helados de chocolate que no comieron juntos en el parque...
"¿Por qué nuca lo seguí? ¿Por qué nunca le pregunte porque se alejaba de todos y no confiaba en nadie?" Se preguntaba con aire melancólico.
Desde que eran niños, Ikki siempre lo protegió, le brindo su amor, le enseño muchas cosas, fue padre, amigo y hermano a la vez. Tuvo que madurar muy rápido para que Shun no lo hiciera. Pero el destino tenía planes diferentes…
Pensaba que Ikki era así por su culpa. Siempre lo defendía de los demás. El se sacrificó para que Shun no fuera a la Isla de la Reina Muerte. Sufrió un entrenamiento demasiado cruel, vio morir ante sus ojos a la mujer que amaba. Ikki sufrió los perores castigos con tal de protegerlo…
Cuando Ikki regreso de aquel infierno, Shun pensaba que todo iba a ser diferente, pero los problemas nunca esperan. El odio destruye incluso a las mejores personas del universo. ¿Y que hizo Shun para evitarlo? Nada. Callo cuando debía hablar.
Se sentía culpable, y estúpido a la vez por no hablar. Cuantas veces pudo decirle a Ikki cuanto lo quería, para que el no olvidara que no estaba solo; pero sin embargo callo por vergüenza.
Suspiro. Tantos recuerdos tristes. Pero también había demasiados felices. De repente un recuerdo apareció en su mente.
"Era tarde ya, pero aun así no parábamos de jugar. Reíamos, corriendo detrás de un balón, aunque solo estuviéramos tú y yo. Ese día terminamos jugando solos por mi culpa."
"Jabu, y sus demás camaradas se encontraban en el patio jugando la pelota. Seiya, Hyoga y Shiryu también se les unieron. Tu estabas en otro lugar haciendo quien sabe que. Yo también quería jugar, y decidí acercarme a ellos.
— ¡Miren quien llego!, nada mas y nada menos que el llorón de Shun. —Jabu me miraba con una expresión de disgusto.
—Me preguntaba… si yo… también… ¿puedo...jugar?— le pregunte mirando hacia el suelo, con miedo.
—No, porque yo no juego con perdedores—me grito Jabu. Yo solo baje la mirada al suelo. Estaba a punto de darme la vuelta e irme cuando alguien exclamo:
— ¡Hey! Déjalo en paz, el no es ningún perdedor— me defendió Seiya
—Si, además; si el no juega nosotros tampoco— dijo Hyoga con una expresión seria.
— ¡Tu cállate maldito extranjero!— le grito Jabu aun mas enojado. El semblante de Hyoga se entristeció, pero aun así seguía firme en su postura.
— ¡No insultes a Hyoga y tampoco a Shun, porque te las veras conmigo!—dijo Seiya acercándose a toda prisa.
— ¡Y conmigo!— dijo Shiryu poniendo una mano en el hombro de Seiya. Jabu cambio su actitud totalmente y dijo:
—Bueno, bueno, no es para tanto, además así se completaran los dos equipos— dijo Jabu, mientas me miraba con furia.
—Gracias—alcance a decirle a Seiya y a los demás. Desde pequeños siempre fuimos buenos amigos.
Empezamos a jugar alegremente. Me toco defender la portería del equipo en donde estaba Jabu. En realidad, no podía hacerlo bien, pero para no ganarme mas desprecio de los otros, acepte. Todo iba bien hasta que no pude detener el balón a tiempo. Fue un gol. Jabu se acerco hacia mí y me golpeo en la cara. Al instante comenzó una pelea, Seiya, Shiryu y Hyoga peleaban con los demás, pero Jabu estaba frente a mí.
— ¡Eres un imbécil! ¡Que tan difícil es detener una pelota!— Jabu no paraba de golpearme. Yo había sido el culpable de esa pelea. No intente defenderme, no opuse resistencia. Hasta que tú apareciste.
— ¡Mas te vale que sueltes a mi hermano en este momento!—gritaste mientras corrías hacia donde estábamos.
Jabu volteo para mirarte, antes de recibir un fuerte golpe en la cara. Yo solo mire con los ojos muy abiertos. Al instante, las múltiples pelas a nuestro alrededor cesaron. Todos miraban hacia donde nosotros estábamos.
Ibas a golpear de nuevo a Jabu, cuando te dije:
— ¡No le pegues mas!... yo…yo tuve la culpa… ¡El tonto soy yo!— te dije con lagrimas en los ojos, desesperado.
Me miraste en silencio por unos minutos. Tu mirada era cálida, aunque un poco molesta. Después regresaste a mirar a Jabu, que estaba en el suelo tocando su labio partido.
—Si vuelves a tocar un solo cabello de mi hermano, te daré una paliza peor. — le dijiste con una mirada fría y llena de rabia. — ¡Vámonos Shun!—Te aceraste hacia donde yo estaba, me levantaste del suelo y nos alejamos dejando un silencio sepulcral.
Nos alejamos de ellos, hasta donde esta el árbol en el que solías entrenar. Te acercaste a mí, limpiaste mis lágrimas y tocaste levemente el moretón que tenia en una de mis mejillas.
— ¿Por qué Shun?—me miraste enojado— ¿Por qué nunca te defiendes de las personas que te hacen daño?— cambiaste tu actitud y posaste tus manos en mis hombros—se que puedes defenderte, tienes la fuerza para hacerlo— tu eras la única persona que sabia en ese entonces el poder que mi cosmos poseía. Me mirabas serio, pero al mismo tiempo con amor.
—No quiero lastimar a nadie…— fue mi respuesta.
—Shun, si no te defiendes, los demás abusaran de ti, tienes que ser valiente, porque no siempre voy a estar aquí para defenderte…—me dijiste un poco cabizbajo—tu sabes bien que tenemos que separarnos para ganar nuestras armaduras. —
—Hermano… perdóname—dije en un susurro. —Soy un cobarde…— empecé a llorar otra vez. Tú te aceraste a mí y secaste mis lágrimas de nuevo.
—Shun, tu eres la persona más valiente que conozco— mi dijiste mirándome con dulzura. Te mire y de nuevos mis lagrimas brotaron.
—Hermano…—dije al mismo tiempo en que me acerque para abrasarte. Me rodeaste con tus brazos y no dijiste nada. Permanecimos unos minutos así, hasta que tú dijiste:
— ¡Oye!, ahora que recuerdo, querías jugar… bien pues vamos a jugar — sonreíste.
Empezamos a jugar con la única pelota que teníamos, solo nosotros. No parábamos de reír, hasta que Seiya, Hyoga y Shiryu llegaron.
—Con que están jugando sin nosotros—dijo Seiya fingiendo estar molesto. Hyoga y Shiryu solo rieron.
A ti nunca te han gustado los grupos, pero para mi sorpresa también los invitaste a jugar. Esa tarde es una de las mejores que atesoro en mis recuerdos".
Suspiro. Guardaba muchos recuerdos hermosos del poco tiempo que estuvo con su hermano. Lo extrañaba mucho, pero nunca decía nada.
Recordaba que Ikki siempre fue así; frio, distante. Pero con el era diferente, después de todo, solo se tenían el uno al otro. Ikki siempre fue muy sobre protector en cuanto a su hermanito. A Shun se le escapo una risita al recordar que, hace algún tiempo trato de protegerlo de algo que no debía…ni podía protegerlo…
"Era una tarde calurosa en la mansión Kido. El cansado entrenamiento al que éramos obligados había terminado. Yo caminaba tranquilamente a lo largo del patio con la vista perdida. Tenía hambre y sed, pero no nos darían nada de comer hasta la cena. Iba tan distraído, que no me di cuenta cuando accidentalmente choque con alguien. Los dos caímos al suelo
— ¡Auch!— exclame al mismo tiempo que me llevaba las manos a la cabeza, pero me di cuenta de que alguien más también se quejaba. Rápidamente mire a la persona que había golpeado. Era una linda niña de cabellos dorados y ondulados. Llevaba un vestido rosa con detalles en dorado y tenia una mano es la cabeza. Me apresure a ayudarle a levantarse.
—perdóname… lo siento no quera molestarte—le dije muy apenado
—No te preocupes, no es nada—dijo con una hermosa voz, mientras me sonreirá. Entonces pude verla bien: tenía el cabello largo y del color de los primeros rayos del sol por la mañana, era más o menos de mi edad y vestía elegante pero humildemente. Sus facciones eran delicadas, denotaban su origen extranjero; tenía la boca pequeña y sus mejillas un poco sonrosadas. Sus ojos fueron lo que mas me llamo la atención; eran verdes, pero más claros que los míos, tenia unas largas y rizadas pestañas. Su mirada era tan cristalina y pura. Cuando mire aquellos ojos, sentí que me reflejaba en ellos.
—L…lo siento—volví a decirle torpemente
—No es nada enserio, yo tuve la culpa, no mire por donde iba… ¿Cómo te llamas?—me pregunto con una sonrisa el los labios.
—Shun… ¿y tu?—le dije en un susurro
—Mi nombre es Princesa Ivi Del Sol —dijo con la mirada hacia arriba, como cuando tratas de recordar algo que memorizaste.
— ¿Princesa?— dije asombrado. Al instante, me arrodille como un loco, tome su mano y con delicadeza le di un pequeño beso—Perdone mi lady—. Ivi me miro con los ojos muy abiertos, extremadamente asombrada—lo dije bien ¿no?... así, como en las películas— le dije, en ese momento sentí calor en las mejillas, como cuando uno se ruboriza. Ivi se rio. —l...lo siento, como me atrevo a molestarla, mejor me voy— me disponía a irme cuando Ivi me detuvo.
— ¡no te vallas!... es un placer conocerlo—dijo al mismo tiempo que hacia una pequeña reverencia.
Yo solo le sonreí. Era muy dulce de su parte no despreciarme.
—Que bonito es su nombre—le dije después de un momento.
—Muchas gracias, el tuyo también es muy bonito—me dijo un poco sonrojada.
—Ivi… ¿de donde eres?—le pregunte un poco cabizbajo, sentía pena de comportarme tan torpemente, lo que pasa es que sentía mucha curiosidad por saber de donde era.
—Vengo desde un reino que se encuentra al otro lado del mundo… se llama Impero del Sol… es de origen nórdico—me contesto sin dejar de mirarme a los ojos, con una sonrisa el los labios.
Me sorprendí mucho con su respuesta. No esperaba que viniera de tan lejos, aun así me anime a preguntarle otra cosa.
—y… ¿que haces tan lejos de tu reino?—Ivi me miro con curiosidad. —…perdón por preguntar tanto—me sentía como un tonto
—No te preocupes, no me molesta, al contrario, me agrada poder tener una amigo aquí, en Japón. —Dijo aun mas sonriente—mis padres tienen algunos asuntos que arreglar con el señor Mitsumasa Kido, así que vinimos con ellos.
Inesperadamente, ella me pregunto:
—Shun… ¿quieres jugar conmigo?—
Me asombre mucho. En verdad que no creí que llegara a ser tan considerada conmigo. — Claro…me encantaría—le respondí, pero antes de que empezáramos a jugar llegaste tu. Miraste a Ivi fríamente.
—Oye ¿Quién eres tu?—le dijiste al mismo tiempo en que te ponías en medio de nosotros dos— ¿Por qué molestas a mi hermano?—Empujaste ligeramente a Ivi, pero alguien mas la detuvo antes de que callera al suelo.
—Deja en paz a mi hermana— un chico de cabello castaño y unos tenues ojos azules te miraba amenazantemente mientras sostenía a Ivi—no creo que ella intente molestar a ninguno de los dos—miro a Ivi tiernamente por unos segundos.
Ivi y yo intercambiamos miradas de angustia y miedo. Nuestros hermanos mayores se enfrentaban por algo sin sentido y por nuestra culpa.
—Deberías cuidar mejor a tu hermana para que no moleste a los demás—dijiste mirando al chico desafiantemente.
—Y tú deberías permitirle a tu hermano hacer amigos. —el chico te sostenía la mirada sin miedo. —No creo que mi pequeña hermana pueda hacerle algún daño—el chico iba a decirte algo mas, cuando Ivi intervino.
—Hermano…ya no pelees…y…yo tuve la culpa, en realidad si lo molestaba —Ivi miraba al suelo, se veía la tristeza en su rostro. El chico la miro un instante, después le dijo:
—Hay hermanita…—tomo su mano con ternura—Vámonos Ivi—
Se alejaros de nosotros sin decir nada. Ivi volteo a verme un segundo, despidiéndose con la mirada. "adiós" susurre mirándola tristemente. Después de perderlos de vista, tú me dijiste:
—Shun, no debes hablar con extraños—me mirabas seriamente, mientras me llevabas a otro lado.
—Hermano, no tiene nada de malo que tenga nuevos amigos, además; Ivi no es mala, al contrario, es muy amable—te dije con una expresión suplicante, mientras me detenía a medio patio.
— ¿Quien?—me preguntaste con disgusto
—Ivi, la niña a la que trataste mal—te dije un poco disgustado.
—Shun, esas no eran buenas personas, no viste como me trato el chico pálido. —dijiste con una mirada fría.
—El solo defendía a su hermana… además, los dos se trataron mal…— te dije, al mismo tiempo que tiempo que te miraba con reproche. —Hermano, dejarme ser su amigo… por favor—te dije con una tierna mirada. Tu solo hiciste un gesto de desaprobación. Al final dijiste:
—De acuerdo…pero no quiero que le hables al pálido ese—Dijiste en un tono serio. No te diste cuenta que el hermano de Ivi y tu eran demasiado parecidos; la misma actitud, la mirada fría, y el mismo amor por sus hermanos menores.
En otro lugar, Ivi y su hermano discutían lo mismo.
—Peter, hermano, no seas desconsiderado—Ivi miraba a su hermano suplicante—Nunca me dejas tener nuevos amigos—
—Los hermanos mayores protegen a los menores— Peter conducía de la mano a su hermana con suavidad. —No tengo nada en contra del de cabellos verdes, pero no quiero que le hables al otro—dijo el chico. Era un poco mayor que Ivi, tenia la piel tan blanca como la nieva, su cabello era corto y castaño claro. Tenía unos ojos de un suave color azul, adornados con sus pestañas rizadas. Su mirada era fría, pero amorosa al mismo tiempo.
—Ni siquiera te dignaste a conocerlo—Ivi lo miraba con reproche—ni siquiera sabes su nombre…—
—claro que si…los observe todo el tiempo…se llama Shun, el es fue amable, pero el otro parecía un loco— Peter miraba a Ivi con ternura.
—Peter… dejarme ser su amiga— Ivi miraba a su hermano con la mirada mas tierna que podía. Peter le dijo de no muy buena gana:
—Tú ganas… pero no quiero que le hables al otro loco—.
Al otro día, desperté muy temprano. Era sábado, así que no había entrenamientos. Me levanté e iba a despertarte, pero te vi tan cansado aun que no te moleste.
Desayune un vaso de leche y unas galletas, termine, lave el vaso y el plato que había ocupado y salí corriendo al patio. Corrí hasta la pequeña fuente, y ahí estaban.
Ivi jugaba tranquilamente alrededor de la fuente. Su hermano, que hasta ahora no sabía cual era su nombre, estaba a unos metros de ella. Me acerque dudoso. El chico de ojos azules me miro con curiosidad, me hacer que hasta el y le dije:
—H…hola… me llamo Shun—lo mire con un poco de miedo.
—Mucho gusto Shun, yo soy el príncipe Peter del Sol—dijo muy calmado. Era igual de amable que su pequeña hermana.
—me dejas… jugar un poquito… con Ivi—le dije temeroso. Peter sonrió un poco
—Adelante, yo no te are nada…bueno, eso depende—dijo en un tono burlón. Una gran sonrisa se dibujo en mis labios. Corrí hacia donde estaba Ivi.
— ¡Shun!—exclamo Ivi mientras se aceraba. —se detuvo unos pasos antes de llegar hasta mi y me dijo— ¡ven a jugar!
Desde ese día, Ivi y yo fuimos muy buenos amigos. Algunos de nuestros compañeros de entrenamiento, especialmente Jabu, nos molestaban diciendo que éramos novios. Pero claro, tú y Peter les dieron una paliza terrible.
Pocos meses después, Ivi y su familia se marcharon. Antes de irse recuerdo que Ivi me dijo:
—No estés triste, si...Antes de irme, quiero que me prometas una cosa. Promete que siempre serás tan valiente como ahora, que nunca te rendirás ante nada ni nadie. Promete que obtendrás tu armadura, así como yo también luchare por la mía… No te preocupes, yo regresare más pronto de lo que crees —.
No pase mucho tiempo sin saber de ella. De ves en cuando, recibía cartas de ella, incluso en la Isla de Andrómeda. Ivi es junto con June; las mejores amigas que he tenido."
El sonido del helicóptero, lo saco de sus pensamientos. Pronto aterrizarían en la Isla de La Reina Muerte. Shun observo por la ventana. Era un lugar desértico y sin vida. No había más que polvo y volcanes. Sintió un nudo en la garganta de solo pensar que su hermano tuviera que ir allí por su culpa.
Finalmente aterrizaron en aquel lugar fúnebre.
—no temas hermano, pronto estaré ahí para ayudarte. — dijo Shun
Continuara….
Notas de la autora: Muchas gracias a todos los lectores. Como verán, este capitulo fue mas largo, es que tuve mas inspiración :) . Dejen sus opiniones acerca de los nuevos personajes, para saber si les gustan y quieren saber mas de ellos. Saludos.
