Holaaa! Os traigo el nuevo capi! Espero que os guste!

Pero primero contestaré los Review que me dejen:

KhrisTB: Me alegro mucho de que te hayan gustado los capítulos ^.^ Espero que te guste este también e intentaré subir el resto los más pronto posible.

Saludos! ^.^


Me desperté a la mañana siguiente debido a un dolor en el estómago, primeramente pensé que se debía a que algo de la cena me había sentado mal pero luego de recordar que no habíamos cenado la noche anterior descarté la idea y lo relacioné entonces con no comer. Necesitaba prepararme para ir al comedor y a clases pero estaba tan a gusto al lado de Draco que no quería hacerlo.

Abrí los ojos y por la ventana entraba claridad pero no demasiada lo que indicaba que no era demasiado tarde y teníamos tiempo para prepararnos. Draco todavía dormía y no se parecía en nada a la persona de anoche, cuando me poseía, con cada embestida que me marcaba como suyo y con cada marca que le dejaba y lo hacía mío. Este parecía un ángel, estaba relajado y parecía que con lo que estaba soñando le hacía muy feliz, quería volver a cerrar los ojos y acurrucarme junto a él pero otra punzada en el estómago hizo que me levantara definitivamente pero lo más raro era que no parecía que tuviera tanta hambre.

Me metí en la ducha pues no me hacía falta quitarme la ropa. Me paré a pensar en lo que había pasado, habíamos ido demasiado rápido pero no pude resistirme a las caricias que Draco me daba y al final acabamos haciéndolo. La idea de hacerlo con Draco como chica me daba temor pues no era conocido para mí aunque si hablamos de experiencias tampoco puedo hablar mucho como chico, mi única experiencia había sido con Ginny y no habíamos pasado de los besos. Lo de anoche fue especial para mí pues lo había hecho con la persona que me gustaba.

- Mmmm… ¿Quieres compañía?- dos manos reptaron por mis costados hasta llegar a mis pechos donde se detuvieron masajeándolos y sacándome pequeños gemidos de placer.

- Si eres ti, siempre- arqueé la espalda y rocé su gran erección con mis nalgas lo que le sacó un gemido y a mí una risilla.

- No juegues con fuego- me susurró al oído mientras que el masajeo en mis pechos se intensificó algo que hizo que mi excitación aumentara.

- ¿Y si quiero quemarme?- le reté llevando mi mano hacia su erección y pasándola de arriba abajo.

- Entonces que sea así- y así fue como llegamos tarde al comedor.

X-X-X-X-X-X

- Amor verdadero

- ¿Qué?, ¿Qué clase de poción es esa?- le pregunté a mi profesor de pociones.

Después del sexo mañanero con Draco, conseguimos llegar a la mitad del desayuno. Como era de suponerse nada más entrar el comedor quedó en absoluto silencio, todos los ojos estaban sobre nosotros, esperando a que dijésemos algo. No me gustaba tanta atención pero Draco la estaba disfrutando aunque por su máscara no lo demostraba. Me dio un rápido beso y se dirigió a su mesa como si no hubiera pasado nada y yo me fui a la mía más rojo que la bandera de Griffyndor.

Los murmullos y cuchicheos no se hicieron esperar y todo el mundo empezó a hacerlo, todos menos mis amigos.

- ¿Qué?

- Como que qué. ¿Entonces es cierto?, ¿Estás con Malfoy?- me dijo Ron.

- Si- le dije escuetamente.

- ¿Solo sí?, ¿Sin explicaciones ni nada?

- No tengo porque explicarte nada. Me gusta Draco y a él le gusto yo no hay nada más que decir.

- Pues a mí me parece que hacen una bonita pareja- me dijo Neville, hablando por primera vez, dándome una sonrisa la cual yo devolví agradecido.

- Oh! Por el amor a Merlín, no puedes haber dicho eso. Es Malfoy, es imposible.

- Ron basta ya- le dijo Hermione- acéptalo, Harry sale con Malfoy.

- ¿Tu lo aceptas?- le dijo Ron con incredulidad.

- Si, a decir verdad me da igual con quién salga Harry, mientras lo haga feliz me doy por satisfecha algo que también deberías hacer tú y olvidar un poco el odio que sientes hacia Slytherins- ese pequeño discurso se ganó un asentimiento por parte de Dean, Seamus y Neville a lo que Ron solo pudo volver a comer refunfuñando.

Fuimos a clase en silencio, ese día teníamos dos horas de transformaciones que compartíamos clase con los Ravenclaw y una hora de Herbología que la compartíamos con los Hufflepuff, las cuales se me pasaron rápidamente debido a las ganas que tenía de ver a Draco. Me dirigí al comedor cuando de repente volví a sentir ese dolor en el abdomen y me pregunté si a lo mejor Draco me hizo daño anoche y si fuera así ya podría Draco despedirse de su "pequeño" amigo. Me dirigía al baño pero por el camino Mcgonagald me dijo que Severus quería verme y aquí estaba.

- Esa poción fue creada en el pasado, señor Potter, para parejas homosexuales que querían tener hijos pero que por motivos obvios no podían. Lo que hace esa poción como bien podrá ver transforma a quién lo ingiere en una mujer.

- ¿Pero a qué viene ese nombre?

- Debido a que esa poción solo surtirá efecto cuando la pareja que toma esa poción para procrear un hijo siente un amor verdadero.

- ¿Cómo?

- Señor Potter abra bien los oídos porque no volveré a repetirlo. Cuando una de las partes de la pareja se toma la poción esta cambiará a ser una mujer tanto por dentro como por fuera, tendrá caderas, pechos todo lo de una mujer físicamente y tendrá interiormente, un útero, conductos mamarios, todo lo que haga falta para poder engendrar un hijo, pero si esa pareja no siente verdadero amor el uno por el otro sino que solo es lujuria la misma poción hará imposible que la "mujer" quede en estado.

- Vaya- no sabía que decir, menuda poción me había bebido.

- Bueno Potter, tendrá el antídoto en una semana, así que haga lo que tenga que hacer y no haga nada que perjudique si situación actual.

- Hasta luego, profesor- me levanté y salí de allí feliz de saber que pronto volvería a ser como siempre.

Me dirigí de nuevo a los baños recordando el asunto del dolor, cuando llegué miré por todos los lavabos mirando que estaba solo y me metí en uno. No tenía ni idea que me pasaba, esta mañana creía que había sido por no desayunar y luego de salir del comedor se me había pasado por lo que no le di más vueltas, pero ahora había regresado y con más fuerza. Estaba pensando en diferentes motivos cuando noté que algo mojaba mi ropa interior, extrañado solo pude bajármelo un poco para poder echar un vistazo y comprobar con mucha preocupación que era sangre. No sabía qué hacer, ¿Cómo era posible que estuviera sangrando? Al final llegué a la suposición de que Draco si me había hecho daño aunque no lo notara al principio. ¡Iba a matarlo cuando lo viera! Sin más espera volví a subirme la ropa interior y salí corriendo a la enfermería.

- ¡Señor Potter! ¿Se puede saber qué le pasa para que llegue así?- me dijo sobresaltada pues al entrar había abierto las puertas de par en par.

- Señora Pomfrey, no sé qué me pasa estoy sangrando.

- Suba a la camilla inmediatamente- me dijo con su tono de preocupación- e indíqueme donde está sangrando.

- Es por… por ahí abajo, creo que Draco…

- ¿Draco? ¿Otra vez peleando con ese muchacho?

- ¡Noo! A lo que me refería es que anoche él y yo pues lo hicimos y creo que me hizo algo y ahora sangro.

- Ooh!, ¡Merlín santo! ¿Usted y el señorito Malfoy están juntos?- me preguntó sorprendida. Oh por favor en que cueva vivía esta mujer, ¡Si lo sabía todo el castillo! Hasta Snape lo que se me hizo raro que no me amenazara o se metiera conmigo como siempre.

- Por favor, he venido aquí a que me vea no as que chismoseemos sobre mi vida sexual.

- Oh si, abra las piernas- abochornado hice lo que, me pidió. Estuvo inspeccionando hasta que oí un suspiro- Dígame una cosa señor Potter, ¿Ha sentido usted dolores?

- Si, durante la mañana.

- ¿Ha cambiado de humor o se le ha pasado las ganas de comer?

- Si, me enfado con más facilidad y no me ha dado ganas de almorzar.

- Bueno, tengo una buena y otra mala noticia; La buena es que Draco no le ha dañado nada, está usted perfectamente- esa noticia me alegro de buena manera- y la mala es que lo que tiene se llama menstruación y la tienen todas las mujeres de entre 12 y 50 años al menos una vez al mes- esa noticia ya no me cayó tan bien.

- ¿Y qué puedo hacer?

- Bueno, le daré unas pociones para el dolor, espera aquí- se fue a su despacho pero enseguida volvió con una cajita en las manos- tómese una por la mañana y otra por la noche, no más. Haga esto hasta que se le vaya.

- ¿Y cuándo va a ser eso?

- Dependiendo, puede que dure tres días o una semana no lo sé exactamente. Y referente a lo de no mancharte pues te daré unas compresas, si en algún momento se le gastan venga por aquí.

Salí de la enfermería y me fui a dar un paseo al lago, no tenía hambre y no me encontraba muy bien para volver a clase. Tengo la menstruación. Qué suerte la mía, para dos días que soy chica y me tiene que venir. Llegué al lago y me senté junto al tronco de un árbol y me relajé aprovechando que todo estaba tranquilo.

Volvería a ser yo dentro de poco, sin hormonas y mucho menos sin menstruación pero también sin hijos. Yo siempre había querido formar una familia y sabía que al estar con Draco eso no era posible hasta que esta poción llegó a mis manos si se le puede decir así y ahora que tenía la oportunidad no la podía aprovechar pues yo solo amo a Draco y aunque él lo diga puede que lo que en verdad sienta sea una simple atracción. Pero de todas formas éramos muy jóvenes, no habíamos terminado de estudiar y yo pensando en tener hijos ya. Seguramente más adelante podría ser capaz de beber de nuevo la poción pero pasaría ya mucho tiempo hasta acabar por completo mi carrera como Auror. Tan absorto estaba pensando que no noté como alguien se acercaba a mí hasta que lo sentí tocarme el hombro lo que me sobresaltó. Al ver quién era una sonrisa surcó mi cara y me tranquilicé.

- Hola hermoso, ¿Qué haces aquí?- me levanté y me acerqué estirando la mano para acariciar el cuello del unicornio o mejor dicho de "mi" unicornio- ¿Viniste a visitarme?

Me sentía un poco tonto al hablar con un animal pero para mi sorpresa levantó su cabeza y volvió a bajarla haciendo como si me asintiera mientras que relinchaba. Di un paseo con el unicornio a mi lado ya que no se separaba de mí y al caer la noche nos despedimos y me dirigí a mi dormitorio cuando llegara ya pediría algo de cenar a Dobby.

Iba caminando metido en mis pensamientos que al girar en una esquina no vi que alguien venía de frente y me choqué con él.

- Lo siento, no veía por donde iba y yo…- las palabras quedaron en mi garganta sin poder salir porque para terminar con la racha de "buena" suerte de aquel día las personas con las que me había chocado eran Lucius Malfoy y su esposa, Narcissa Malfoy.

- No se preocupe, señorita, también ha sido por descuído mío- me dijo dándome una sonrisa como si esperase que me desmayara, mala suerte para él que eso solo lo consiguiera su hijo.

- Yo…- las palabras seguían sin salirme.

- ¡Papa! ¿Qué haces aquí todavía?- Draco apareció por detrás y al verme se quedó estático.

- Ya nos íbamos pero accidentalmente nos chocamos con la señorita. Aunque me parece extraño, nunca la había visto antes, ¿Es nueva?- le pregunto a Draco como si yo no estuviera allí. Draco se colocó a mi lado y le contestó.

- Si, es una alumna nueva, acaba de venir de Alemania y es…- podía oír los engranajes de su cabeza girar y sabía que nada de lo que saliera por su boca me gustaría- es mi pareja- lo sabía.

Las miradas de sus padres se posaron directamente en mí. La ceja aristocrática de Lucius se levantó mientras me miraba de arriba abajo.

- Hijo…- empezó a decir Narcissa.

- No, siempre me habéis dicho como tiene que ser mi futura pareja y la he encontrado. Es guapa, rica, de buena familia y sangre pura, tiene fama y tiene carácter para enfrentar los problemas. Es más de lo que pido y la quiero- no me esperaba que dijera eso.

Los padres nos miraron evaluando si lo que había dicho Draco era verdad o no le agarré de la mano dándole ánimos y le sonreí la cual el me devolvió. Algo hizo o hicimos que su padre nos dio un asentimiento al igual que su esposa y continuaron su camino.

- Estás loco- le dije riéndome.

- Si, pero funcionó y lo mejor es que parece que le llamaste la atención por lo cual no se interpondrán.

Nos dirigimos a la habitación y luego de decir la contraseña entramos y nos dirigimos al salón.

- ¿Has cenado?- le pregunté a Draco.

- No, no pude ir al comedor, me entretuve hablando con Severus y con mis padres, ¿Y tú?

- No, yo tampoco.

Pedimos la cena y la tomamos sentados en la mesa charlando de cosas triviales como la tarea, las clases, etc. Cuando terminamos llamamos a Dobby para que recogiera y mientras nos fuimos al balcón. Estábamos mirando al lago cuando Draco, que estaba detrás de mí abrazándome comenzó a darme besos por la nuca.

- ¿Por qué faltaste a clase? Te eché de menos- me susurró.

- Me encontraba mal y no fui a clases por lo que me fui a dar un paseo. ¿Sabes una cosa?, el profesor Snape me dijo que tendría la poción para dentro de una semana.

- Genial, por fin podré tenerte entra mis brazos con tu aspecto de verdad. Por cierto ¿estás mejor?- me preguntó.

- Si…pero… ahh!- no podía continuar pues Draco había pasado de besar mi nuca a chupar y morder la unión de mi cuello y mi hombro- Dra…Draco no podemos…- dije como pude.

- ¿Por qué no?- sus manos empezaron a deslizarse por mis costados.

- Por… Porque, te… tengo…

- ¿Si?- me dijo pero pude notar su sonrisa.

- Porque tengo la regla- le dije de sopetón y a la misma velocidad se detuvo todo movimiento. Se apartó de mí y se me quedó mirando con los ojos muy abiertos por la sorpresa y luego comenzó a reírse. Paro al ver mi ceño fruncido y lo rojo que estaba de le vergüenza.

- Lo… lo siento- dijo dando las últimas carcajadas- es que no me esperaba esa respuesta pero no te enfades.

- ¿Y qué quieres que haga? Es la verdad- le dije empezando a enfadarme.

- Si, te creo pero entiéndeme yo te veo como el Harry de siempre, el chico que me gusta y creía que jamás me darían esa excusa. No te enfades- me volvió a decir abrazándome y empezamos a caminar hasta el dormitorio. Nos cambiamos, yo me tome la poción que me dio Madame Pomfrey y nos acostamos luego de un tierno beso nos quedamos dormidos.

La semana se pasó rápido y volvía a ser viernes. La menstruación se me había ido cuatros días después de que fuera a la enfermería, cuatro días que mi humor cambiaba como una montaña rusa donde predominaba el enfado, cuatro días donde Ron intentaba no enfadarme antes de que volviera a dejarlo dormir en el pasillo después de una discusión sobre quien era el mejor equipo de Quiddicht. Hoy sería el día donde volvería a ser yo y a eso iba, de camino al despacho del profesor Snape con Draco a mi lado. Llegamos y nada más tocar escuchamos el pase.

- Vaya Potter, ¿Tienes ganas de que acabe?- me dijo con tono burlón.

- Ni se lo imagina.

-Tome- me pasó un pequeño vial transparente donde se veía un líquido de aspecto lechoso de color grisáceo, tenía un aspecto asqueroso y el sabor no era mucho mejor. Nada más tomar la última gota sentí un cosquilleo y espere al dolor, uno que nunca llegó.

- Ya está- me dijo Severus.

Abrí los ojos y me fijé en las cristaleras de los roperos donde estaban las pociones y vi que había vuelto a ser el de antes, con mi pelo corto, son pechos, con mis abdominales y mis caderas normales nada voluminosas.

- Bien, Señor Potter. Decirle que cualquier resto de poción que haya ingerido en si otra forma a quedado completamente eliminada. Eso es todo pueden retirarse y la próxima vez tenga cuidado con lo que toma. Salí de allí refunfuñando, lo último que dijo hizo parecer que fue culpa mía cuando fue el quién me dio la poción- Una última cosa Potter, la poción tardará como máximo dos días en hacer efecto completamente por lo que le recomiendo que se abstenga de beber ni hacer nada que le pueda afectar como tomar pociones curativas o de cualquier otro tipo, ¿Lo has entendido, Potter?

- Si, profesor Snape.

Nos dirigimos al comedor en un completo silencio aunque yo estaba feliz de poder sentir todas las cosas en su sitio de nuevo. A medida que íbamos llegando me iba poniendo más nervioso, Draco no me había hablado en todo el trayecto y me daba miedo pensar que ahora que volvía a ser un ch8ico se pensara si quería seguir saliendo conmigo pero toda duda se esfumó cuando al llegar a las puertas del comedor me cogió de la cintura y me dio un beso que hizo que me temblara las piernas por lo que le rodeé el cuello con los brazos y le correspondí enredando mi lengua con la suya.

- Te veo después, en clase de encantamientos- me dijo.

- Vale- le di un rápido beso y nos fuimos cada uno na nuestra mesa.

- Vaya, ya vuelves a ser tú- me dijo Hermione.

- Parece que no te alegras.

- Si me alegro, pero ¿ahora a quién voy a peinar?- me dijo poniendo un puchero adorable antes de darme una sonrisa. Todos me felicitaron por volver a ser el de siempre pero el más aliviado era Ron ya que no tenía que volver a tratar de nuevo con las hormonas femeninas que según sus palabras textuales eran "un rollo" a lo que se ganó un codazo de parte de Hermione.

La tarde fue mejor, no hubo problemas con nadie ni ninguna pelea, la gente me volvía a mirar a la cara y no a mis pechos. La hora de encantamientos y las dos horas de pociones las pasé genial junto a Draco. Por la tarde nos fuimos a la Biblioteca donde nos pusimos a hacer la tarea. Todo el día fue maravilloso, parecíamos amigos de toda la vida ya que estábamos todos juntos, Ron, Hermione, Blaise, Theo, Dean, Neville, Seamus, Pansy, Draco y yo. Pero lo mejor fue la noche, después de cenar y de despedirnos de nuestros amigos nos dirigimos a nuestra habitación, si nuestra habitación porque Draco se había quedado conmigo todas las noches así que ahora era de los dos. Llegamos y nada más llegar al dormitorio Draco se abalanzó sobre mí.

- Llevo todo el día deseando hacer esto- me besó, y sin más metió su lengua en mi boca violándola son descanso cosa que me sacó un gemido placentero y le contestara con igual pasión. Nuestras lenguas se enredaban buscando el dominio sobre la otra son darse por vencidas.

Me separé debido a la falta de aire y le quité la túnica al igual que me quité la mía, iba de camino a quitarle la camisa cuando la ropa desapareció.

- Así es más rápido- y dicho esto volvió a besarme y me cogió en brazos donde inmediatamente envolví con mis piernas su cintura. Con cuidado me tumbó en la cama y luego se apartó - Eres hermoso- esas palabras hicieron que me sonrojara.

Los labios de Draco presionados contra los míos eran una sensación maravillosa. Si el hormigueo que sentía en la boca del estómago era una indicación de lo que el sexo con Draco, siendo yo hombre, sería, yo solo esperaba que lo hiciéramos más a menudo.

Cuando los labios de Draco comenzaron a alejarse de mi boca y a lo largo del borde de mi mandíbula, arqueé la cabeza hacia atrás para poder darle mejor acceso. Traté de tragar, pero los dientes de Draco estaban suavemente prendidos en mi nuez de Adán, dejando un pequeño dolor en su lugar cuando se iba. Mi cuerpo entero se estremeció cuando la lengua de Draco trazó la concha blanca de mi oreja pasando por la parte de arriba y luego hacia abajo por el pequeño lóbulo. Gemí, la sensación del aire caliente cuando Draco soplaba a lo largo de mi oreja era casi más de lo que podía soportar.

- ¿Sabes que te sonrojas cuando aumenta tu placer?- me susurró Draco.

- Si…

- Es muy lindo.

Parpadeé frunciendo el ceño al oír las palabras. No me importaba ser llamado hermoso, ¿pero lindo? Empezé a abrí la boca para protestar solo para que la lengua de Draco llenara mi boca cuando me besó otra vez. Me olvidé casi de inmediato de la protesta para corresponder el beso. Draco se alejó del beso de repente y se movió hacia abajo para envolver sus labios alrededor de mi pezón, grité y me arqueé de placer, nunca había sentido una sensación tan intensa en mi vida, ni cuando era una mujer me había afectado tanto que Draco jugara con mis pezones, así que de ese modo descubrí que era más sensible de hombre. Agarré un puñado del pelo de Draco, para retenerlo. No quería que el placer que se disparaba a través de mi cuerpo acabara. Y no creía que pudiera ser mejor hasta que sentí los dedos de Draco deslizarse entre las mejillas de mi trasero.

Me congelé, conteniendo la respiración cuando un dedo lubricado se empujó lentamente en mi interior, invadiéndome por primera vez. La sensación no era desagradable, pero no fue tan alucinante cono la que sentí cuando Draco me besó por primera vez.

Miré hacia abajo para encontrarme con Draco mirándome atentamente a pesar de que su boca seguía vagando por mi cuerpo. Cuando un segundo dedo me penetró, inhalé profundamente por la quemazón de dolor que sentí por la intrusión.

- Respira, amor.

Respira, si claro

Asentí rápidamente. Traté de tomar una respiración profunda, pero en cuanto lo hice Draco introdujo un tercer dedo. Grité. Mis piernas se abrieron aún más tratando de obtener más de sus dedos en mi estrecha entrada. Había sentido algo, una chispa de placer que voló a otra sensación que jamás había sentido y que quería sentirlo de nuevo.

- ¿Qué… Que fue eso?

- Eso es lo que hace esto tan maravilloso, amor.

No tenía idea de lo que Draco estaba hablando, pero sabía que me gustaba cuando empezó a mover sus dedos alrededor, empujándolos dentro y fuera de mi culo. Y yo comencé a moverme al ritmo que él empujándome hacia atrás.

- Draco- gemí.

- Pronto, bebé.

Asentí, aunque no estaba muy seguro de lo que estaba aceptando. Solo sabía que no quería que parara. Cuando Draco se trasladó, se arrodilló entre mis piernas y se acostó sobre mi estómago, quería protestar. Me gustaba lo que Draco había estado haciendo. Entonces sentí algo presionando contra mi entrada de nuevo, algo caliente y duro, pero suave y sedoso al mismo tiempo. Las manos de Draco agarraron mis caderas llenándome poco a poco. Su respiración iba y venía en rápidos y pequeños jadeos.

- Ah, dulce infierno, bebé, te sientes tan bien- se quejó Draco en mi oído cuando se inclinó sobre mí.

Arqueé mi espalda presionándome hacia al gran cuerpo que me cubría encima. Draco se sentía bien, si no mejor. Nunca había sentido nada igual en mi vida. La sensación de la polla de Harry llenándome era mucho mejor que los besos y que el sexo de cuando era mujer, a pesar de que estos también eran buenos.

Y luego Draco comenzó a moverse y cada pensamiento inteligente que había en mi mente se desvaneció. Planté mis pies en la cama y mis manos agarrando el cabecero de la cama y me impulsé hacia abajo cuando Draco se impulsaba hacia adelante. No era capaz de obtener lo suficiente de él, siempre quería más, mucho más.

Las sensaciones que me recorrían hacia que mi piel picara incluso sentía los pelos de mi nuca de punta. Parecía que había un punto dentro de mí contra el cual Draco amartillaba sin descanso frotándolo siempre que se empujaba hacia adelante. Eso hizo que perdiera la cabeza por completo. Estaba a punto de abrir la boca para pedirle más a Draco y lo hubiera hecho si no hubiera sentido una mano que se abrigaba alrededor de mi polla, y nada salió de mi boca, excepto el aire de mis pulmones. Apenas podía respirar ni siquiera me acordaba de como se hacía, yo solo me dejaba guiar y simplemente sentía.

Draco continúo con más fuerza, golpeando tanto dentro de mí que la cama se movía y a mí no me podría importar menos. Cada movimiento, cada embestida del cuerpo de Draco contra el mío, era una sensación maravillosa. No quería que esto terminara nunc. Pero las sensaciones que se habían construido en mi cuerpo de repente se fueron a mi ingle, a la mano envuelta alrededor de mi pene acariciándolo y a la polla golpeando mi culo. Grité cuando mi mundo explotó en un millón de estrellas brillantes y mi visión se volvió borrosa enturbiando el resplandor.

Un rugido silencioso vino de Draco, advirtiéndome una fracción de segundo antes de que la caliente liberación de Draco llenara mi interior, dejando caer la cabeza por encima de mí cerrando los ojos respirando con dificultad mientras disfrutaba su orgasmo.

Solo había pasado unos minutos cuando Draco salió de mí, lanzó un hechizo limpiador y nos cubrió con las mantas aprisionándome a uno se sus costados con sus brazos.

- ¿Estás bien?- me preguntó.

Abrí mis ojos y levanté la cabeza de su pecho para poder mirarlo a los ojos y asentí a pesar de que pude sentir como me sonrojaba, cosa estúpida ya que no era la primera vez que me acostaba con él, pero ahora era mi yo verdadero.

-Te amo- le dije dándole un pequeño beso en el pecho antes de rendirme a los brazos de Morfeo

- Te amo también- oí que respondía pero fue más como una lejana voz.