MAGIA Y CIENCIA
Tentomon me dice que estuvimos cerca. Es cierto. De no haber sido por la traición de Megaseadramon, el poder unido de WereGarurumon, Garudamon, MegaKabuterimon y Angemon podría haber bastado. Pero le digo a Tentomon que pudieron haber pasado muchas cosas, y que ese no fue nuestro peor momento. Me da la razón, pero insiste en que me vaya a la cama. Me limito a contestarle que debo terminar de contarlo.
Angemon se desvanecía ante nuestros ojos. Habíamos perdido a nuestra carta ganadora, pero sobre todo a un amigo. Myotismon no paraba de reírse, y su risa se clavaba en mi cerebro. Devimon también se había reído así al morir. Había dicho que existían digimons más poderosos y oscuros que él. No mentía. Fue WereGarurumon quien cortó esa carcajada maléfica. Se lanzó a por todas contra Myotismon usando su garra de zorro. Garudamon con su espada alada y MegaKabuterimon con su carga de cuerno secundaron la ofensiva. Incluso Wizardmon usó su bola de trueno en aque intento desesperado. Al reunirse todos aquellos ataques en el punto donde Myotismon aún sonreía, se levanto una intensa humareda, de la que salió WereGarurumon con un potente salto. Al despejarse la humareda, allí ya no estaba Myotismon. Sora preguntaba incrédula si lo habíamos conseguido. Todo parecía indicar que sí.
Lágrimas de rabia comienzan a fluir por mi rostro. Recordar todo esto me hace más daño del que imaginaba. Después de todo lo que pasó, de todo lo que viví, de toda la destrucción que he visto...y de la que provoque yo...Aquello no fue nada cuantitativamente comparado con lo que vendría después. Pero por aquel entonces teníamos esperanza...¿Eh?¿Qué está pasando?
Pero no era cierto. Wizardmon señalo hacia arriba, y allí estaba, envuelto en su capa y cayendo lentamente, como si la gravedad de la Tierra fuese mucho menor.
Vámonos de aquí, nos ordenaba Yamato. Yo le oía, pero me negaba a escuchar, pues estaba absorto mirando a los ojos a Myotismon. Él también me miraba, como si adivinara nuestro futuro en común. Tal vez me eligió en ese momento, igual que alguien nos eligió cuatro años atrás.
Sora discutía con Yamato. Le decía que Taichi no huiría, se quedaría peleando hasta el final. Yamato la contestó que por eso estaba muerto. Sora se quedo callada mientras empezaba a llorar. Y Myotismon estaba parado, observándome y riéndose de mí en silencio.
Wizardmon dio la razón a Yamato. Si nos quedábamos allí, moriríamos allí. Salí del extraño trance en el que estaba, me acerque a Sora y la susurre que tenían razón. Asintió sin hablar y le hizo un gesto a Garudamon. Nos montamos en él y nos retiramos. Pero no lo suficientemente rápido para evitar escuchar las carcajadas de Myotismon.
En el viaje de regreso a la emisora de televisión, no decíamos ni una sola palabra. Hubieramos permanecido así si Yamato no hubiese observado algo en el mar. Metió su mano en el bolsillo y saco un objeto que me quede mirando con la boca abierta. Era el catalejo de Taichi. Miró hacia abajo y soltó un grito. Le dijo a Garudamon que descendiese. Cuando lo hizo todos lo vimos. Sobre una especie de balsa con cuatro troncos atados, estaba el cadáver de Jyou.
Hubo un destello de furia en los ojos de Yamato, que se abalanzo contra Wizardmon. Todo es culpa tuya, le gritaba. Nunca debimos haberte hecho caso, continuaba fuera de sí. Le sujetamos entre Sora, WereGarurumon y yo. Cálmate, le dije. Entonces me miro como si fuera el culpable de todos sus males. Aunque no lo era. Aún no.
Cojamos el cadáver, al menos, dijo dándonos la espalda. Lo hicimos y regresamos a nuestro escondite. Aún no se había despertado nadie. Intentamos dormir un poco antes del alba. Yo no pude y opte por conocer en profundidad el edificio. Comencé a recorrer los pasillos, pero solo podia pensar en los ojos de Myotismon. No quería volver a ver aquellos ojos nunca más. Tampoco hubiese querido que pasara todo lo que paso. Entonces oí una melodía. Era la armónica de Yamato.
Estaba sentado en uno de los pasillos, apoyado en la pared, tocando su armónica, pero se detuvo al verme. Fui hacia él y le pregunte como estaba. Se quedo mirando un punto indeterminado unos segundos, tras los cuales me confeso que no sabía como decirle lo de Angemon a Takeru. Le dije que lo sentía si había hecho algo que le hubiese preocupado. Al decirlo, sus ojos se volvieron fríos y tras soltar una risita irónica me recriminó que no me diera cuenta. No impedí a Taichi buscar venganza. No le dije a él que Hikari había muerto y había mezclado a Takeru en todo eso. Me había aliado sin pensar con uno de los digimons de Myotismon. Y Jyou y Gomamon habían muerto por ello.
Tras soltar todo eso se fue. Seguí andando pensando en lo que me había dicho, y llegue a la cabina de seguridad. Conecte mi laptop a los sistemas para distraerme. Comprobe todas las funciones, incluyendo las cámaras de seguridad. Fue en las grabaciones donde intuí algo raro. Busque el momento en el que llegamos al edificio. Allí. Una sombra. Parecía un murciélago. Bastante más grande. DemiDevimon.
Estaba en uno de los dormitorios. Se veía el extremo de su ala. Mimi entraba al dormitorio. No quería ver aquello.
Pero yo conocía a Mimi. Aquello no era propio de ella. Es cierto que era la que más sufría con todo lo que hacíamos, y que no solo había visto morir a Taichi y Agumon, sino también a sus padres. Pero ella tenía algo, una alegría por la vida que no teníamos ninguno más. No, me negaba a creer que se hubiera suicidado, porque si había sido así, una parte de mí hubiese muerto con ella. Y se lo debía. Si ella no tenía ganas de vivir, ¿Cómo podía tenerlas yo? Porque ella me enseño. Por ello. Por ella. Por todos a los que Myotismon había sesgado una vida. Por eso vi aquel vídeo.
DemiDevimon voló hacia ella con una soga. La miró. Un aura violeta salió de sus ojos y entro por los de ella. Y entonces lo hizo. Pero DemiDevimon no se fue se escondió bajo la cama porque entrabamos nosotros. Pase el vídeo. DemiDevimon no había salido en todo el tiempo.
Salí corriendo. Pase por las habitaciones donde todos dormían. Les desperté, aunque no lo pretendía. Palmon me preguntó que hacía mientras entraba furioso en la habitación donde aquello había sucedido. Metí la mano bajo la cama. Saque a DemiDevimon. Le había despertado. Revele todo. Palmon le atacó con su hiedra venenosa. Le lanzó por la ventana. Luego se lanzó ella. Cuándo miramos ambos solo eran una nube de datos.
Desayunamos en silencio mientras amanecía. Tentomon, Wizardmon, y yo fuimos a por mi laptop. Había un mensaje de Gennai. Era una especie de escudo digital, pensado originalmente para proteger de la niebla, pero que Gennai había modificado para equiparlo a un digimon. Lo haría inmune a los ataques de Myotismon, pero descompondría velozmente al digimon.
Tentomon indicó que se lo dijéramos a los demás. Me negué. Antes de dirigirme allí, había visto de lejos a Yamato diciéndole a Takeru lo de Angemon. Takeru se echó a llorar y los hermanos se abrazaron, ante la mirada de su padre. Sora poso su mano en el hombro de Yamato. Estaba seguro de que se negaría.
Tentomon me dijo que se lo equipara a él. Quería vengar a nuestros amigos.
La tierra tiembla.¿Un terremoto?Miro los monitores y veo que VenomMyotismon se acerca a la Guarida. Se acabaron las dudas. Era el momento de dar el todo por el todo.
Wizardmon le contradijo. Él era prescindible y también quería venganza. Más que nosotros. Y no tenía nada que perder. Le equipe el escudo. Justo al hacerlo oimos como una pared se derrumbaba. Myotismon había llegado. Me regañe a mí mismo. Si DemiDevimon nos había encontrado, ¿Cómo no iba a hacerlo su amo? Nuestros digimons estaban demasiado cansados para pelear. Todo dependía de Wizardmon. Empezó a luchar contra Myotismon. El resto evacuamos el edificio.
Las sirenas retumban por toda la estructura. Me tropiezo con Megumi. Me mira. La digo que se vaya de allí. Seis años después comprendo a Yamato y a Taichi.
Los ataques de Myotismon no afectaban a Wizardmon, pero los suyos no eran lo suficientemente poderosos. Apenas duró 5 minutos antes de descomponerse. Magia y ciencia habían fracasado. Myotismon se volvió hacia nosotros. Huiamos. Hiroaki Ishida tropezó. Takeru se retrasó para ayudarle. Myotismon usó su pesadilla nocturna contra él. No falló.
-¡TAKERU!-bramó Yamato dirigiéndose a su moribundo hermano, que sostenía en su mano el quebrado emblema de la esperanza. Y habló:
-¿Careces de fe, hermano...o eres de los que aún cree en el milagro?
AVISOS
Vale, esto último ha sido un diálogo, pero que diálogo(será el único). La frase ya la habríais visto encabezando el primer capítulo, Primera sangre. Os puedo adelantar que se convertirá en una especie de leitmotiv en capítulos próximos, generalmente asociada a un personaje llamado Tanizaki Kagayama.
Hablando de los próximos capítulos, os indicó que habrá un leve cambio de ciclo, pues entran en escena(pausa dramática)...¡Los Amos Oscuros!Y descubriréis las razones del complejo de culpa de Koushiro. Yo no me lo perdería.
Pero la verdadera razón de esta sección es anunciaros que este viernes, al mismo tiempo que subo el quinto capítulo de La guerra de Myotismon, estrenaré dos nuevos fics, El retorno del Diablo, que es una continuación directa de Adventure; y Furia Olvidada, que es una continuación directa de Tamers. En ninguno de ellos habrá estructuras raras, así que limitaos a disfrutarlos.
Por último, pero realmente lo más importante, agradecer a SpyTku299,Mimichibi-Diethel y MS-TaKa sus reviews. Espero que os siga gustando la historia y sigáis dejando reviews(adoro recibir reviews) y que otros lectores también lo hagan.
