Disclaimer: Regular show es absolutamente de J. G. Quintel, el dibujo que tiene de "portada" lo saqué de… por ahí, el punto es que no es mío. Pero la historia me la inspiré en este dibujo y en el cap. De "Mordecai and the Rigby's"

Summary: ¿Cómo podía ser posible? ¡Si se supone que esos roqueros del futuro ya no existían! Y ahora le decía aquello a Mordecai… Tan absurdo. Rockstar!MordecaixMordecai. Lo sé "Wtf?!" pero me gustan las historias Crack. Basado en el cap. "Mordecai and the Rigby's"

Personajes principales: Mordecai, Rigby, Rigbone (Sobrenombre por el que llamaré a Rigby rockstar), Murdercai (Sobrenombre por el que llamaré a Mordecai rockstar) Cabe aclarar que tales apodos están ahí con el fin de evitar confusiones en la historia.

****Advertencia: De este capítulo; insinuaciones de Morby unilateral, lenguaje grosero o violento****

De universos alternos y otras cosas raras.

Capítulo 4: "Rompecorazones ajeno"

Rigbone miró a su amigo mientras este se quitaba la chaqueta roja que siempre usaba, habían pasado años desnudos, así que no les era incómodo en lo absoluto, pero aun así lo miraba de aquella forma tratando de entender lo que quería hacer.

—Quítate la ropa—pidió el arrendajo cuando ya se hallaba desnudo, quitándose los lentes de sol después de mucho tiempo—fingiremos ser ellos…—explicó mirándose al espejo, tratando de arreglarse las plumas de la cabeza para que se parecieran a como las tenía antes.

— ¿Qué? ¿Te afeitarás? —Consultó enarcando la ceja y comenzando a sacarse el pantalón, él no tenía planeado quitarse el bigote, además, ¿qué pasaba con su cola? El pelo no crecería tan rápido y no tampoco quería que lo hiciera.

—Claro que no…—buscaba entre los cajones tirando varias cosas al suelo, luego de un momento sacó una bufanda color azul oscuro— ¡Ja! Sabía que estaba por aquí…—se la puso alrededor del cuello y cuidó de que no se viese su barba— ¿Ves? —Extendió las alas en expresión de "¡Tadá!" el mapache quedó impresionado.

— ¡Te ves igual! —Miró a Mordecai en el suelo y volvió la vista a su compañero—aunque tu voz…—hizo alusión a que ésta era más ronca.

—Estoy resfriado—mintió con una sonrisa—ahora… Buscaré algo para ti, mientras tanto arréglate el pelo—Rigbone hizo una mueca comenzando a tirar hacia adelante su cabello engominado hacia atrás, se le hacía muy extraño no sentir la presión de los anteojos sobre su nariz—podrías ponerte un pasamontañas…—sacó uno de color marrón oscuro—y… no sé—sonrió socarronamente—un calcetín en la cola…

— ¡¿Estás de broma?! —Cruzó los brazos muy enojado— ¡Tengo para cubrirme la cola! Gracias…—Se dirigió al trampolín y tomó una prenda rayada que parecía la funda de un paraguas tejida, el mapache se lo puso en la cola y apenas se notaba que no era la verdadera—maldito desgraciado, y yo que te estoy ayudando a follarte solo…—gruñó por lo bajo quitándole el pasamontañas del ala y poniéndoselo para cubrir su bigote.

—Ya hermano, no te enojes…—sonrió el arrendajo saliendo del cuarto.

—Tsk…—sonrió malicioso—ehh… Si me preguntan por mi voz diré que me besaste y me contagiaste el resfrío—rio.

—Qué asco—soltó una carcajada el ave—aunque sería bueno, podría alejar esa maldita chica de mí más fácilmente…

Bajaron la escalera y no había nadie, por lo que solo tomaron las llaves del carrito y se marcharon rumbo al café, con la clara intención de arruinar todo el progreso que Mordecai se había esforzado en tener con Margarita. Cuando entraron pudieron ver a la cardenal rosado atendiendo mesas, por lo que no se logró percatar de su presencia.

—Bien, ¿Qué le dirás exactamente? —El mapache se sentó en la mesa en que se sentaba desde que conocía el café y miraba a su amigo, como invitándolo a acompañarle.

—Sencillo; la verdad—respondió con tal felicidad que pareciese que había esperado mucho tiempo para poder decirle aquellas cosas a Margarita, luego se sentó junto al mamífero—y pues…

—Hola Mordecai… Hola Rigby—llegó Eileen primero, causando un ligero escalofrío en el mapache, su amiga ave justamente se encaminaba a hablar con ellos. La topo miraba a Rigbone con ojitos de corazones, este último sintió que debía dejar a Murdercai solo, a pesar de que se moría por escuchar lo que le fuese a decir a Margarita.

—Ven Eileen… Tengo algo que decirte—la tomó del brazo llevándola a otra mesa, la chica no podía estar más emocionada y él no evitaba sentirse mal—escucha… Sé lo que sientes por mí—ella estaba sonrosada y con sus ojitos brillantes, esperando la correspondencia de sus sentimientos—pero resulta… Que yo no siento por ti más nada que amistad… Una muy profunda, por cierto—la expresión de Eileen decayó, el mapache también se notaba apenado—y además… Me pareces una chica estupenda, gran confidente, muy inteligente e interesante, cualquier sujeto tendría mucha suerte de estar contigo y… y… y desearía poder corresponderte pero…

—Amas a alguien más—completó Eileen bajando la mirada muy tristemente.

—No… Sino más bien algo más… Complicado—se rascaba la nuca suavemente, había tenido que decirle aquello a Eileen del futuro, y el tener que repetirlo ahora no lo hacía más fácil realmente—escucha Eileen, yo soy… Homosexual—gruñó entre dientes, pero aun así ella fue capaz de entenderle.

—N-no… no lo puedo creer—se boca se abría en forma de "O", la sorpresa incluso había bloqueado momentáneamente la tristeza— ¿Cómo..? ¿Cuándo…? No me digas que…—miró a Murdercai hablando con Margarita, esta última parecía entre enojada y shockeada, la topo apuntó al arrendajo y luego volvió a mirar a Rigby.

—Ya no… Hace unos años…—se rascó el brazo—ya se me pasó, por él solo siento amistad pero…—se le sonrojaron levemente las mejillas pero con el pasamontañas no era muy notorio—no se lo he dicho así que agradecería que esto siguiese siendo un… secreto ¿entiendes? —Le miró con una ligera sonrisa, Eileen luego de unos momentos la correspondió con complicidad, Rigbone estaba feliz de poder contar con una confidente en ese universo y tiempo.

Margarita se acercó a la mesa muy extrañada de que "Rigby" y Eileen se fueran aparte, pero no pudo evitar sonreír al pensar que su amiga estaba teniendo suerte en el amor. Por su parte, se había quedado sola con el chico en quien "quizás" estuviese interesada… Vaya suerte.

—Hey, Mordecai—le saludó esperando hacer florecer en él esa sonrisa boba tan encantadora que ponía a veces, pero en lugar de ello se encontró con un par de témpanos de hielo en forma de unos ojos azul oscuro que por tanto tiempo la vieron con fascinación.

—Oh, claro, tú…—Murdo rodó los ojos y una pequeña sonrisa maldadosa se posó en su cara—la que me da esperanzas y luego me pisotea…—gruñó por lo bajo—ramera…

— ¿Eh? —la cardenal rosado quedó de una pieza al escuchar aquello.

—Ya me has oído, eres una ramera y de lo peor… Te diría puta, pero sería una mentira, porque las putas cobran y tú lo haces gratis, meneando tu colita emplumada—rodó los ojos con fastidio, Margarita estaba sorprendida y muy disgustada, no reaccionaba a defenderse ni nada así—un novio cada semana, te los follabas y terminabas ¿No? Eso es lo único que te importa, sexo. No puedo creer todos los malditos años que te quise en secreto y no tan secreto… Y tú muy rameramente me coqueteabas y finalmente ni siquiera teníamos una puta cita, ¿sabes qué? ¡Te odio! —Se levantó y la miraba fijamente a los ojos, ajeno a todos los que seguían en la cafetería— ¡Porque a pesar de lo obvias que eran mis intenciones tú pasabas de ellas y te ibas con un tío que solo te veía las tetas! ¡Ramera de mierda! ¡Me das asco! ¡No quiero tener ya nada cont-!

—Oye tú—el arrendajo se silenció de súbito al ver a un tipo tamaño XXXXXXXXL detrás de Margarita, sus músculos enormes y una mano en el hombro de la chica que parecía entre furica, shockeada y decepcionada— ¿Quién mierda te crees para hablarle de ese modo a mi chica, azulito?

—…—Sí, patitas para qué las quiero, de nuevo. En el camino jaló del brazo de Rigbone, que continuaba hablando con Eileen y salió hecho todo un correcaminos— ¡Vámonos! —Se subió al carrito y lo echó a andar a toda prisa.

— ¿Qué le dijiste? —El mapache miraba hacia atrás viendo al tipo musculoso maldiciendo al estilo pirata con el puño alzado en el aire como forma de amenaza.

—La verdad—respondió risueño Murdercai soltando una pequeña carcajada, seguidamente le comenzó a relatar a su mejor amigo lo que había pasado.

— ¡No puedo creerlo! —Reía con ganas Rigbone mientras caminaban a la habitación—Tuviste suerte de que no te cacheteara, una chica enojada es de temer, y con un novio como ese…—soltó una risilla y abrió la puerta, ambos pararon sus risas al ver el interior.

—Los esperábamos…—adentro había un arrendajo y un mapache… Pero no iban desnudos como normalmente, sino que… ¡Iban con sus ropas de Rockstar! Rigbone se fijó, su homónimo estaba tirado de panza en el trampolín, mirándolos con sus anteojos de sol por el borde, haciendo que se notara poco o nada si la ropa le quedaba bien o le faltaba crecer unos centímetros. Por otro lado, Mordecai estaba de pie, erguido y con los brazos cruzados de forma que se notaba mucho su cabreo, además de que al estar así dejaba notar que el pantalón de Murdo le quedaba un poco grande, al ser sus caderas algo más estrechas, en estatura el treintañero era un par de centímetros mayor, pero eso no importaba mucho considerando que la chaqueta era corta.

El mapache mayor dirigió una mirada de soslayo a su mejor amigo que parecía idiotizado viendo al otro arrendajo, con el pico ligeramente abierto de la impresión… Sinceramente él no deseaba saber qué porquerías pasaban por la mente del de la barba.

—Se puede saber… ¿Qué rayos están haciendo aquí? —Mordecai miró por encima de los anteojos con el ceño fruncido y mirada desafiante, Murdo sintió ganas de abalanzarse encima para deshacerse de la ropa y… Bueno, primero, enseñarle quién mandaba a quién y segundo, para "ensanchar" sus caderas…—creí que no los volvería a ver por aquí…—soltó un gruñido bajo—si es para convencernos del playback voy a…

—No, no…—lo detuvo Rigbone cuando se dio cuenta que su amigo roquero no tenía la mente lo suficientemente sana para contestar, a la vez la negación logró sacarlo de su ensueño.

— ¿Eh?... No, si ya nos dijeron que no querían playback—sonrió levantando las alas como para demostrar que no iba armado—si hemos venido ha sido porque teníamos algo que resolver en este tiempo…—los ojos del ave menor se estrecharon—tranquilo, no afectará en nada… Básicamente ya lo arreglamos—quiso soltar una risotada, pero entendió que con ello no conseguiría su confianza.

—Si ya lo arreglaron entonces váyanse…

—Sí, váyanse—apoyó el mapache, aunque no pareciera que en verdad le molestara la presencia de los otros dos, sino que lo hacía para que Mordecai no se enojara con él también… y Rigbone lo entendía, el chico casi le destrozaba los brazos jugando a los golpes.

—El punto es que… No sabemos volver—mintió con una sonrisa bastante molesta que no hacía más que acrecentar la ira del menor—Skips nos mandó… Y… Bueno, no podemos ir con este porque entonces los meteríamos en problemas… Supongo que no quieren eso—Mordecai soltó un gruñido enojado y comenzó a despojarse de la ropa a tirones, haciendo que su homólogo poco menos lo devorase con la mirada.

—…—Los miró fríamente y luego caminó hacia afuera, como si prefiriese hablar del tema más tarde, luego de poner su cabeza en orden. Rigby le siguió, también quitándose las ropas, haciendo que a Rigbone le latiese el corazón más rápido… Pero no entendía el por qué, no fue sino cuando ya se estaban yendo que se le ocurrió hacerles una advertencia.

—Eh… Rigby—lo alcanzó a tomar del brazo con su pata, captando por unos segundos la atención del mamífero—si yo fuera Murdo… Oh, bueno, Mordecai… No me acercaría al café—el menor asintió con la cabeza y luego se fue, dejando a Rigbone con la inquietante sensación de que el mensaje no sería entregado…

-Fin del capítulo 4-

Hoy me dejaron con menos tiempo al pc D= así que corté el cap. Antes… u.u y apuré una parte que iba más dramática… Como sea, espero que les gustara de todos modos =)