PD: Banda sonora de los sentimientos de Emma en este capítulo: I Love You de Little Mix, escuchadla, prestadle atención a la letra y, pues eso, imaginároslo XD.

15mayday: entiendo que te moleste la reacción de Regina, y es cierto, ella no sabe qué ha sido de Emma, pero hay que entender que Regina tiene motivos para estar enfadada, aunque lo que haya hecho no sea justo.

Evazqueen: sí, Emma no lo hizo nada bien, antepuso sus propios deseos al bienestar de su mejor amiga, no pensaba con claridad… es lo que tiene el amor

mills: gracias por lo del potencial 33 a killian no sé aún si sacarlo o no, él es parte del pasado de ambas. Por otro lado, sí, Emma va a tener que currárselo mucho, porque a diferencia de Regina, Emma sí sabía qué estaba haciendo al dejarla sola y lo hizo igualmente. Regina se va a vengar y Emma va a tragar con ello… o no ;) MUAJAJAJAJAJAJ

EvilGween: jajajaja te entiendo, yo soy igual, así que me alegro muchísimo de haberte sacado un review :3 espero que te esté gustando, y que te siga pareciendo tan buen fic conforme vayan pasando los caps ;)

Emma POV'

Me desperté desorientada, sin saber muy bien qué había pasado, y no fue hasta que no pasaron unos minutos que finalmente me ubiqué: lo último que recordaba era haber salido corriendo detrás de Regina y, después, un coche me arrolló. Ahora me encontraba aquí, en un hospital.

Regina Esperanza Mills, nacida el 1 de febrero de 1983 en Colombia, siempre había sido una persona muy importante para mí. Era mi mejor amiga, mi hermana. Era mi futuro, mi pasado y mi presente. Era, pero ya no más, y eso dolía. Me costó deshacerme de Killian, pero lo conseguí; me costó salir de Storybrooke, pero lo conseguí; sin embargo, lo que no conseguí fue deshacerme de su recuerdo. Aún podía recordar con claridad esos veranos en su piscina, su hermana y la mía molestándonos, nuestras madres cotilleando sobre las madres de nuestros compañeros; era el escenario perfecto, y nos veíamos a nosotras mismas en el futuro de esa manera, con nuestras hijas jugando y nosotras cotilleando.

Podría fingir que no sé lo que ocurrió, pero sí que lo sé: fue mi culpa. Yo decidí llevar a Regina a aquella fiesta, aun sabiendo que no iba a estar cómoda; yo me marché, la dejé sola y desamparada. A la mañana siguiente me desperté con resaca, desnuda, en casa de Killian y, al llegar a casa, mi padre me gritó que cómo se me ocurría dejarla sola, que no debí haberlo hecho; mi madre hablaba por teléfono con Cora, la madre de Regina, e intentaba calmarla. Yo no sabía que estaba pasando, estaba confusa.

Regina no me llamó y yo, no insistí en nada, lo cual fue terrible. Muy adentro de mí, sentía que nada de lo que hiciera podría solucionar aquella situación. Los días pasaron, yo sabía que ella era una persona muy sensible, así que no me preocupé por que no me llamara o no fuera a clase, esta vez debía de estar muy enfadada y querría espacio. Sin embargo, cuando me asignaron una nueva pareja de baile en clase de Educación Física, le pregunté a todo el mundo y todos me dieron la misma respuesta: había comenzado a dar clases en casa, ya no volvía al instituto. Yo la llamé miles de veces, fui a su casa, lo intenté todo, pero su hermana me bloqueaba el paso, me impedía verla.

Al final, ni siquiera vino a la graduación, y cuando pude al fin volver a su casa, sus padres me dijeron que ella ya se había marchado. No me dijeron a dónde, ni por cuánto tiempo, ni si volvería en algún momento. Me quedé sola, y todo por mi propia culpa.

Pedí el alta y me marché a casa, llamé a Ruby, una amiga mía que además era prima de Regina. Yo siempre había pensado que los tatuajes, además de ser arte, eran reveladores. Ella se había tatuado December y eso debía de significar algo. En el camino a casa, comencé a sacar la cuenta: Killian siempre había tenido fijación por ella, y aquella noche insistió en dejarla sola en la fiesta. Recordaba que Daniel había mencionado en alguna ocasión a una amiga suya, abogada, y con una niña pequeña. Hice el cálculo, y esperaba que Ruby pudiera quitarme esa idea que tenía en la cabeza de que aquella noche Neal, un amigo común, se había acostado con Regina. Ellos se hicieron muy amigos tras la "ruptura" de Robin y Regina; no eran pareja en realidad, pero él la rondaba porque le gustaba su hermana, y cuando por fin empezó a salir con Zelena, ya no tenía tiempo para mi amiga, la cosa se enfrió y Neal fue su nuevo compañero de aventuras. En aquel momento no me daba cuenta, pero yo estaba colada por Regina, era obvio, y quizás por eso Killian quería apartarme de ella. Ella tenía ese halo majestuoso, ese aura de la realeza que tanto atraía a cualquiera que pasara.

Yo, como la mayoría de las personas, caí.

— Hola Rubs, ¿te pillo en mal momento? Necesito hablar contigo de una cosa —dije de carrerilla, conteniendo el aliento. Ruby era unos cuantos años menor que yo, y cuando estaba en la universidad, hice de niñera suya un par de veces. Ahora éramos amigas, qué cosas tiene la vida.

— Tranqui rubia, respira. Dime, ¿qué te pasa? —preguntó preocupada.

— Es sobre tu prima, Regina —dije, y se hizo el silencio. Regina era un tema tabú, ella, al igual que Zelena, no hablaba de nada relacionado con ella, parecía que fueran de una secta o algo. La secta de la suprema reina Latina. Eh, tiene gracia.

Venga Emma, céntrate.

Colgué cuando pasaron cinco segundos y no respondió, sabía lo que eso significaba. Pensé en llamar a Daniel o a Neal, pero el resultado sería prácticamente el mismo, así que prefería no arriesgarme. Me encontraba en un callejón, cero salidas, así que golpeé con rabia el volante y me jodí la mano. Soy estúpida. Seguro que si Regina estuviera aquí me hubiera dado una colleja y me hubiera besado la muñeca, como si fuera una niña pequeña. Pero el problema era que ella no estaba, y a mí me había llevado años el acostumbrarme a que no estuviera. Ya no había más canciones a media noche en mi cama, no había más comida basura en el capó de mi coche, no había películas en su salón ni más dormir en verano en el suelo. Nada.

Y dolía, dolía como si me hubieran cortado a trocitos y me hubieran llenado los cortes de brasas ardiendo. Dolía como si me hubieran pegado, dolía como si…

No podía describirlo.

La ira y la impotencia me llenó y comencé a llorar. ¿Sabéis ese momento cuando eres pequeña y quieres coger algo y no puedes llamar a tus padres ni cogerlo tú misma, y lo intentas, y estás sola, y no puedes y lloras como si te fuera la vida en ello? Pues eso me pasaba a mí. Sentía que me ahogaba, que algo me oprimía el pecho, que me moría, que no podía más. Aparté el coche y lloré, y lloré hasta que me quedé dormida. Y lo que me despertó fue una niña.

Cabello negro azabache, rizado; piel pálida, ojos verdes. Algo en ella me recordaba mucho a Ruby y a Zelena, pero también a Regina. Quizás fuera su pose, lo que sus orbes color bosque me transmitían; no importaba. Salí del coche y me acerqué a ella, probablemente se hubiera perdido y necesitara ayuda.

— Hola pequeña, ¿te has perdido? —dije poniéndome a su altura, comenzaba a llover y aquella niña iba vestida con un uniforme inmaculado que sería una pena arruinar.

— Te llamas Emma, ¿verdad? —me preguntó sincera, sin malicia, y por un momento tuve la sensación de estar ante la versión mini de Regina. Asentí con desconfianza y ahí, en medio de Times Square, la niña comenzó a chillarle a su madre que fuera allí. Yo me asusté, pensé en echar a correr, pero antes de que pudiera, la madre de la niña la cogió en brazos y la alejó de mí.

— ¡Blanca! ¿¡Qué demonios te he dicho de salir corriendo de esta manera?! —Reconocería esa voz en cualquier lugar. No podía ser…

— Pero, ¡es Emma, mamá! ¡Tu antigua amiga! ¡La que sale en la foto, la he encontrado! —dijo la niña alegre, y Regina sólo me miró con una extraña mezcla que hacía que se me hundiera el corazón. Entonces, eso significaba que yo tenía razón: Regina se había acostado con aquel… hombre.

Un fuerte sentimiento de odio me invadió: no sólo me deja sola con Killian, sin nadie a quien acudir, sino que además, se acuesta con otro. Tiene un hijo con otro. Y mientras ella era feliz, yo m consumía en una relación abusiva sin tener a quien acudir porque ella, me gustara o no, era mi único lugar seguro, y cuando se marchó, me quedé sin ese lugar.

Estaba confundida.

Regina y su hija desaparecieron de mi vista, y yo me quedé con cara de boba en medio de Times Square, pensando en que Regina Mills me iba a dar respuestas le gustara o no. Me sentía engañada, aunque no tuviera motivos reales para sentirme así. Me sentía como una estúpida, como el hazmerreír de turno. Me sentía iracunda. Me sentía…

Una llamada me sacó de mi mundo. Cogí el teléfono y vi que era mi socio. Esperaba que fueran buenas noticias.

Mala suerte que mi teléfono decidió morir antes de que pudiera descolgar.

¡Perfecto, joder! ¡Lo siguiente ya, que me vuelvan a atropellar, y así, terminamos el día!

Me marché a casa a emborracharme, a morirme, a pudrirme. Y sin saber cómo, acabé hasta las cejas de ginebra bajo el balcón de Regina Mills, llorando, chillándole que bajara, que quería hablar con ella.

Daniel salió, se acercó a mí.

— ¿¡TE ESTÁS ACOSTANDO CON ELLA?! —chillé desesperada, furiosa, golpeando su pecho. No podía pensar con claridad en ese momento, al verlo salir de su casa ya pasadas las diez de la noche, perdí el control y no debería haberlo hecho.

— Emma, tranquilízate —dijo abrazándome, inmovilizándome, acariciando mi cabello mientras yo lloraba porque la perdí esa noche, y una parte de mí le echaba la culpa a ella mientras que la otra me culpaba a mí misma. Sentía un fuerte nudo en el estómago, me dolía todo el cuerpo, probablemente por el accidente, algo me oprimía el pecho y, sólo entonces, fui capaz de admitir en voz alta que la amaba a pesar de todos estos años. La amaba. —Emma, te ayudaré a recuperarla, te lo prometo —susurró Daniel lo suficientemente alto como para que sólo yo pudiera oírle. Un rayo de esperanza iluminó mi alcoholizada mente, y sonreí como una tonta, y miré a su ventana, la cual estaba abierta, la luz prendida todavía. Le abracé como pude en mi estado y dejé que me llevara a casa. Mañana vendría a recoger mi coche y, con suerte, podría volver a ver a Regina.

Antes de irnos, una niña en camisón, la hija de Regina, salió de casa y corrió descalza hasta nosotros con una muñeca entre los brazos, una que pertenecía a Regina.

— Blanca, vuelve adentro —le dijo Daniel, pero ella lo ignoró y se acercó a mí. Su muñeca en una mano y una foto que parecía haber arreglado con celo en la otra.

— Toma —dijo tendiéndome una foto en la que teníamos alrededor de trece años y estábamos en la playa, Regina cogiéndome la barbilla y besando mi mejilla, yo sonriendo y abrazándola por la cintura. Oh, los buenos tiempo.

El camino fue silencioso, casi me duermo en su coche, pero Danny me quitó las llaves del piso y me subió en brazos, me llevó a la cama (en el buen sentido) y me dejó allí, durmiendo (o casi). Yo abracé la foto y me aferré a la promesa de que la recuperaría.

Bueeeeeeeeeeeeeno, pues aquí están los pensamientos de Emma. Como veis, es consciente de que la fastidió, aunque también culpa a Regina porque ella su única amiga de verdad y cuando se fue, se quedó a merced de Killian. Algo me dice que Daniel y Blanca van a aliarse para que SQ sea canon ;)

PD: en el capítulo que viene, veremos si Regina ha conseguido 'envenenar' a Daniel en contra de Emma. También veremos en un futuro qué le ha ocurrido a Killian y ya veremos cómo reaccionará Emma al hablar con Neal (spoiler) y enterarse de que Neal y Regina nunca tuvieron nada (que conste que Emma no sabe la verdad, Killian nunca le contó nada).