Paso la semana, pasaron los días y la rutina seguía siendo la misma. Regresaba siempre del colegio inicialmente con la intención de estar atenta en caso de que un alma anduviese por allí, pero después, pensaba nuevamente en la malvada mente de Meredith y en las torturas que se podía idear y simplemente me daba pena, me daba pena por todas esas almas, asi que bajaba la guardia y seguía como si nada.
La mayoría del tiempo me la pasaba sola en casa, estudiando para algún examen o haciendo alguna tarea, ya ni tiempo tenía para recostarme un momento y pensar, el colegio se había encargado de llenar toda mi agenda. Emmett se había encontrado últimamente muy ocupado con las practicas, entrenando con el equipo, asi que a casa solo iba a dormir. Charlie, mi padre, había estado ocupado con unas cuantas misteriosas desapariciones, últimamente en Forks se habían presentado muchos asesinatos y la razon no la sabíamos.
Jane y Alec se encargaban de buscar almas mientras yo simplemente me mantenía ocupada, estudiando, estudiando...y estudiando. En parte, comenzaba a descubrir que eso de estar tan ocupada con el colegio no era tan mala idea, era buscadora de almas y lo sabia, ese era mi trabajo, pero desde que había comenzado a trabajar con Meredith, desde aquel día en que nos había ordenado buscar nuevas victimas simplemente porque las otras estaban muriendo...un lado humano de mi había aflorado, demostrándome asi que después de todo no odiaba tanto a las almas, que no tenía nada en contra de ellas, y que por mas de que mi trabajo fuese capturar a aquellas criaturas, simplemente...no quería dejarlas en manos de Meredith, no viendo lo inhumana que podía llegar a ser.
Termine de preparar la cena y me dirigí con la comida hacia la sala donde me senté en el sofa y encendí la televisión un rato. Empece a pasar los canales sin fijarme en ninguno en especial, esperando encontrar una película o serie la cual no me obligase a pensar, simplemente me quería relajar.
Pasaron las horas, seguí sola en casa. Para cuando llego el tiempo de dormir ya me había hecho a la idea de que me tendría que acostumbrar a la soledad, por lo menos durante el siguiente mes. Escogí de mi armario una pijama y me la puse, deje toda la ropa del día en un asiento del extremo de mi habitación y me recogí el pelo en una moña, me dirigí entonces a la cama.
La noche estaba tranquila, en silencio...cosa que me gusto. Al día siguiente tendría un horario muy pesado y tenía que estar con todas las fuerzas posibles para no caer.
No recuerdo que soñé, no recuerdo en que momento llegaron mi padre y mi hermano a la casa, simplemente lo siguiente que recuerdo es despertarme con los rayos del sol entrando por mi ventana. La cortina estaba ligeramente abierta y abajo se podía escuchar como alguien caminaba, de un lado a otro, haciendo todo el ruido posible. Supuse que era mi padre, tratando de preparar el desayuno, asi que no le di importancia a aquel desorden y simplemente me dirigí al baño, debía arreglarme para un día mas de clase.
Un pantalón, una camisa blanca de cuello V y mi pelo marrón cayendo sobre mi espalda. Baje las escaleras con mi maleta colgada al hombro y me dirigí directo hacia la cocina. Mi padre estaba allí, le sonreí en modo de saludo y me dispuse a preparar mi desayuno. Cereal, jugo y un emparedado. Termine de comer entonces y al salir de la cocina pude ver a mi hermano sentado en la sala, comiendo como un oso hambriento su gran desayuno. Recogí mi chaqueta y las llaves del auto y me despedí de papá y Emmett. Salí de casa, aburrida de que estuviese haciendo tanto frío y caminando lo más rápido posible para entrar al auto.
Comencé a conducir en dirección al instituto esperando a que no estuviese lloviendo cuando llegara. Como siempre el estacionamiento estaba lleno, por mas de que el clima no fuese el mejor. Deje mi vieja pick up lo mas alejada posible del resto de los autos. Camine cubriendo mi rostro del frío con la chaqueta. Como era de esperarse, mis amigos se encontraban al otro lado del estacionamiento, hablando animadamente junto a la camioneta de Tyler. Mike, Jessica, Angela, Ben, Tyler y...Lauren, con la cual no me llevaba muy bien. La primera en recibirme fue Jessica, quien feliz se acerco hasta mi para abrazarme. Posteriormente siguió Mike, quien como de costumbre tan tierno y amable me saludo muy amablemente. A este lo siguieron Angela, Ben y Tyler y por último Lauren, quien simplemente se dedico a darme una sonrisa falsa.
Ignore la actitud de ella, ya que ya me había acostumbrado a su forma de ser tan seca y simplemente me limite a charlar animadamente con el resto de mis amigos, de los cuales ninguno parecía percatarse del comportamiento que solía tener ella conmigo. Caminamos con Jessica y Angela en dirección a la primera hora de clase: Español.
Español puede que no fuese mi materia favorita pero realmente me gustaba. Lamentablemente desde que habían cambiado al maestro, la clase se había vuelto mas aburrida de lo normal. Tome asiento junto a Jessica y me prepare para escuchar TODO lo que había hecho el fin de semana. Angela se sentó detrás nuestro y por suerte para ella, tuvo la oportunidad de prestar mas atención a la clase que yo.
La siguiente hora se me hizo mas fácil, en física mi compañero era realmente callado y tímido. La clase después de unos minutos se volvió aburrida asi que después de aburrirme de escuchar hablar al profesor acerca del universo, me puse a hacer garabatos en mi cuaderno.
Y asi se paso el día, hice un examen en historia, en el cual creo yo, me fue bien. Realizamos algunos ejercicios en álgebra, un poco de deporte en educación física y finalmente llego Biología, la última hora de clase. Normalmente en esta clase, solía estar sola, sin compañero, simplemente yo y el cuaderno.
Llegue tranquila al salón, sabiendo que todavía faltaban unos minutos para que empezase la clase. Salude a Mike quien se encontraba charlando alegremente al fondo del salón y tome asiento. Organice mis cuadernos y me dispuse a esperar a que empezase la clase. El profesor llego entonces y no me percate del nuevo compañero que llegó hasta que se sentó junto a mi.
Pelo cobrizo, delgado y muy pálido. Sus ojos negros y sus labios rojos. Sin decir palabra alguna tomo asiento, mientras yo simplemente me dispuse a bajar la mirada, intimidada por alguna razón con su presencia. Deje caer una cortina de cabello y puse todos mis esfuerzos en prestar atención a la clase. La postura de mi compañero era notablemente tensa, sus nudillos estaban fuertemente apretados, aferrados al borde de la mesa, su mandíbula apretada y lo mas alejado posible de mi. No se por qué pero eso me afecto, el hecho de que tan rápidamente me rechazara. Enojada y un poco decepcionada me pase la última hora de clase, incomoda por el comportamiento de mi misterioso compañero.
Agradecida me levante de mi asiento cuando sonó el timbre que indicaba que el día había terminado y finalmente podía regresar a casa, alejarme del mundo y lo mas importante alejarme de aquel chico nuevo tan raro.
Intente esquivar a mis amigos, caminando rápidamente hacia el estacionamiento, no me detuve, no me importaba nada, simplemente me quería ir de allí. Una vez en mi auto encendí el motor y conduje de vuelta a casa, segura de que en aquel día no ocurriría nada extraordinario. El día no había mejorado y el cielo seguía nublado. Una vez en casa me dispuse a ponerme un poco mas cómoda. Me quite los zapatos, deje la maleta sobre mi cama y me prepare algo de comer.
Iba entonces a iniciar con mis deberes cuando...
¡Toc Toc ! sonó la puerta ¿quien podría ser? mi padre tenía las llaves de la casa al igual que mi hermano y hoy no tenía planeado ningún encuentro con alguien en especial...¡Toc Toc! nuevamente sonó, quien fuera que estuviese tocando era insistente. Intrigada baje por las escaleras rápidamente y me dispuse a abrir la puerta.
- Hola - dijo entonces aquella voz tan familiar apenas abrí la puerta, no era como que me disgustase su visita pero tampoco me alegraba mucho el día. Espere entonces a que continuase hablando. - ¿Puedo pasar? - asentí y sin pensárselo dos veces Alec entro. No fue entonces hasta que estuvo sentado que hablo nuevamente. Me miro seriamente por un momento y después entonces comenzó a hablar. - Una sola palabra: VAMPIROS
¿Vampiros? lo pensé por un momento y entonces comprendí todo. Nuestro problema ya no eran únicamente las almas, mucho menos Meredith, estábamos lidiando con algo mucho mas grande: VAMPIROS. Tantas muertes, tantas desapariciones últimamente...solo tenían una razón. Y ahora, cuando finalmente lograba deshacerme por un momento del problema de las almas, del problema de Meredith y sus horribles torturas, aparecía uno peor...
Hola, bueno aquí hay un nuevo capitulo, si tienen alguna duda, consejo o critica respecto a la historia estoy dispuesta a tenerlas en cuenta. Gracias.
