Capitulo 4 – Tensión entre los dos.

Inuyasha luego de vestirse se dirigió a la habitación de Kagome, ella lo esperaba sentada en la cama con la caja que ella llamaba su botiquín de primeros auxilios, sobre sus piernas.

-acércate para sanar tus heridas- le indico la chica con voz suave a lo que el obedeció en silencio, la chica comenzó a colocarle pomadas a el chico en sus heridas además de vendarlas, afortunadamente las heridas eran superficiales y sanarían en un par de días, ya que el no poseía la rápida capacidad regenerativa que le brindaban sus poderes.

-¿Tienes hambre, quieres ramen?- dijo Kagome mientras se levantaba de la cama para guardar el botiquín.

-si…-contesto el pelinegro con ansiedad relamiéndose los labios, levantándose de inmediato de la cama para salir de la habitación.

Kagome sonrió con ternura ante la actitud infantil de Inuyasha y lo siguió escaleras abajo.

Inuyasha observaba atentamente a Kagome, que se movía de un lado al otro en la cocina, preparando el ramen, la chica tan concentrada estaba en su tarea que no noto la oscura mirada de Inuyasha posada sobre ella, el no evito sonreír levemente de lado, al notar el cambio físico en la chica durante el tiempo que habían estado viajando, su cabello había crecido, llegándole casi por las caderas, sus piernas estaban más torneadas a causa del ejercicio durante su travesía y sus pechos también habían aumentado de tamaño, se había convertido en una sensual mujer y en una muy hermosa, lo único que aún conservaba era aquella mirada bondadosa e inocente. Pero cada día que pasaba le parecía mas apetecible era probar esos cálidos labios rosas, que una vez rozo en un casto beso provocado por la misma chica, en aquel castillo de la princesa Magulla, él deseaba algo mas carnal, más pecaminoso, deseaba tocarla pero lo detenía el miedo a que ella lo rechazara tal vez arrepentida en fijarse en un hanyou y el que fuera una miko no lo alentaba demasiado ya que pesar de todo ella era pura e inocente.

Kagome desvió la mirada a un Inuyasha que la observaba con un extraño brillo en los ojos, sentado frente a la mesa con una mano sosteniendo su mentón, sus cabellos negros enmarcaban su rostro para luego caer en cascada por su espalda y la chica sintió el deseo de acariciarlos, la atractiva imagen de el de inmediato la hizo sonrojar y acelerar los latidos de su corazón. Inuyasha solo continúo observándola cínicamente con una leve sonrisa, que a Kagome le pareció diabólicamente tentadora.

Ella desvió la mirada a la comida de Inuyasha, intentando ignorar la tensión que había entre los dos. El ramen estaba listo y la chica se lo entrego a Inuyasha mientras evitaba verlo a los ojos.

Era la sexta vez que Kagome borraba el resultado erróneo de una ecuación en su cuaderno, ya había comenzado a frustrarse y desesperarse al no poder comprender, él Porque los resultados no coincidían a los del ejercicio. Luego de que Inuyasha cenara ella había decidido estudiar un poco, ya que aun no tenia sueño, ya al siguiente día buscaría en la bodega de su abuelo algún pergamino que le ayudara a encontrar una pista, para desvanecer el hechizo al que estaba sujeto Inuyasha.

La chica no evito suspirar y voltearse hacia su cama, Inuyasha dormía profunda y cómodamente en ella, ya que la chica anteriormente le había dado un analgésico para mitigar el dolor de sus heridas. La expresión del chico era tranquila, cosa que la enterneció e hizo sonreír, Inuyasha nunca dormía tranquilamente durante las noches y muchos menos cuando se convertía en humano, siempre se mantenía alerta velando por su seguridad.

Kagome se levanto de su silla sin hacer ruido y se sentó en el suelo frente a su cama, y apoyando sus codos en el colchón, se dedico a observar más de cerca, el rostro dormido del pelinegro.

Kagome se mordió el labio inferior ansiosa, al ver los labios del chico entreabiertos, lucían firmes y tan atractivos como todo el, la miko no evito estremecerse al percibir el masculino olor de Inuyasha, ese aroma a bosque y almizcle lo disfrutaba siempre secretamente, Cada vez que el la llevaba en su espalda, cada vez que la abrazaba o llevaba en sus brazos...desde que había descubierto sus sentimientos hacia él. Desde hacía un tiempo, Había experimentado un cambio en como percibía al hanyou, su sexualidad había despertado y ese hombre de ojos dorados enloquecía sus hormonas, sus sentidos y especialmente su corazón, ese hombre a veces obstinado pero protector, sonrió como tonta al escucharlo suspirar y pronunciar su nombre aun dormido, su voz masculina provoco que su corazón se Agitara aun más de lo que ya estaba.

Y se sintió tentada en unir sus labios a los de él; como aquella vez en el castillo de la princesa Kaguya para hacer que regresara a la normalidad.

Kagome totalmente sonrojada y con mezcla de sentimientos como ansiedad, vergüenza y deseo, acerco sus labios a los Del chico con lentitud y deposito en ellos un casto beso o casi un rose. Los labios de él eran tal y como los recordaba cálidos y firmes. Su corazón latía emocionado y su cuerpo pedía más de la boca de el, e inconscientemente la muchacha ahondo mas el beso.

Kagome se asusto al sentir como los brazos de Inuyasha rodearan su cintura y la atrajo a su pecho, ella pensó que había sido descubierta pero el pelinegro aun continuaba dormido, Kagome intento salir de la prisión que formaba el abrazo de Inuyasha…pero le fueron inútiles sus intentos y se rindió decidiendo dormir de ese modo tan intimo con él.

Continuara…