Disclaimer: Los personajes de Candy Candy no nos pertenecen, son propiedad de Kyoko Misuki. La historia es de Autoras de Candy y Terry. El presente cap. es de mi autoría.

Gracias por su apoyo.

INOLVIDABLE TERRY

Capitulo IV

"DUDAS"

por Nally Graham

La nieve caía con intensidad, no se podía salir del hogar sin corre el riesgo de pescar un severo resfriado. Para ese entonces, los niños ya estaban en sus camas dormidos, arropados y tranquilos sin nada que turbara su sueño. No así Candy, que daba vueltas y vueltas en su cama sin poder conciliar el sueño. Su mente iba de un pensamiento a otro, llevaba dos noches en completo insomnio, todo desde que había recibido esa carta, esa bendita carta que removió todo su mundo.

Todavía recordaba lo que sintió al leer su contenido. Emoción, angustia, nerviosismo, pesar y muchas emociones más, las cuales tenía mucho tiempo de no sentir y que trataba de evitar por todo los medios posibles. Más ahora habían salido a flote y no sabía cómo manejarlas.

¿Qué debía hacer? ¿Estaría bien contestarle a él? Y que pensaría Susana si se enterara qué Terry la había buscado. O peor aún, ¿Qué ella había contestado? No, eso no estaría bien. Ella prometió alejarse y dejar que ellos fueran felices. Susana se lo merecía por haberle salvado la vida a su querido Terry. Ella fue testigo presencial de que Susana lo amaba más que a nadie.

Decidió levantarse de la cama y salir a buscar una taza con chocolate del que sobró de la cena. Estaba segura que si no despejaba un rato su mente se volvería loca.

Se encontraba en la cocina esperando que su chocolate se calentara, cuando entró la señorita Pony.

- Candy, tu tampoco podías dormir - Fue una afirmación mas que pregunta por parte de la anciana.

- No tengo sueño, y aparte tuve antojo de un chocolate caliente - Respondió la pecosa con un guiño.

- ¿Y por qué no tienes sueño? Te ves un poco cansada hija.

- No sé. Tal vez es por el frío, la nieve, que sé yo - Dijo la rubia encogiéndose de hombros y volteando su vista al posillo que estaba en la lumbre.

La señorita Pony sabía muy bien por qué su pequeña tenía la falta de sueño. Todo cambió cuando le entregó la carta de Terry. Su niña regresó de su viaje feliz, animada, alegre, pero después de que leyera la misiva, Candy se sumergió en un mutismo total, la sonrisa se le borró y las ganas de preparar todo lo relacionado con celebrar Noche Buena se fueron. No platicaba, jugaba con los niños solo para no hacerlos sentir mal, cumplía con sus deberes por inercia. Y la verdad, es que esa actitud ya las tenía preocupadas a ella y a la hermana María. Cuando el cartero les entregó la misiva y vieron el remitente se alegraron porque pensaron que eran buenas noticias para su niña, pero al ver que está afectó su estado emocional, ya no estaban tan seguras de que haya estado del todo bien que se la entregaran.

Aunado a que Candy no decía nada sobre el contenido, así qué cundo escuchó que ella salía de su cuarto, decidió salir ella también, y de esa manera enfrentarla para que hablará sobre ello.

Cuando el chocolate estuvo caliente y después de servirse en las tazas, ambas mujeres tomaron asiento en el viejo comedor.

- ¿Candy te encuentras bien?

La mirada de Candy estaba perdida en algún punto de la estancia. Y cuando Pony le habló, salió de su trance y le dedicó una sonrisa.

- No, no me encuentro bien señorita Pony.

- Y quieres platicarme, tal vez está pobre anciana te dé un buen consejo.

- Usted no es una pobre anciana. Para mí es como la madre que nunca conocí. Usted y la hermana María son mis madres, y el consejo que ustedes me den sé que será el correcto.

- Mi niña, mi preciosa pecosa rebelde. Entonces por qué no me platicas lo que te está pasando. Estoy, estamos preocupadas por ti, la hermana María y yo.

- ¡Ay señorita Pony! ni yo sé qué es lo que me pasa, estoy tan confundida. - Terminó en un suspiro.

- Es por la carta que recibiste del joven Terry, ¿verdad?

- Sí.

- ¿Quieres contarme qué te dice en ella?

- Dice que me sigue amando, a pesar del tiempo él me sigue amando señorita Pony.

- ¿Y eso es malo? ¿Tú ya no sientes lo mismo por él?

- Yo… yo lo sigo amando también - Respondió la rubia sonrojada.

- Entonce no veo cual es el problema. - Dijo la anciana confundida. ¿No se suponía que si todavía había amor entre ese par, Candy tendría que estar feliz?

- Hay un problema señorita Pony, él y yo no podemos estar juntos, Terry hizo una promesa y debe cumplirla. No sé por qué ahora envía esa carta. - Contesto Candy un poco alterada.

-Candy tranquila, de que promesa hablas, y por qué el joven Terry y tú no pueden estar juntos. ¿quieres explicarme?

Todo estaba mal, Candy sabía que si quería que su madre le aconsejara y ella saliera de esa turbación en la que se encontraba, tenía que decirle el motivo por el cual ella y Terry se separaron, a pesar de tener ya varios años de que sucedió su despedida. A excepción de Albert,nadie más sabía aquello, era algo que no deseaba que nadie supiera, era algo de ella, algo qué la lastimaba y no quería que las personas que la amaban se preocuparan y sufrieran por su causa. Pero en ese momento quiso ser sincera con aquella mujer que la conocía desde que era una bebé y que le suplicaba con su mirada que deseaba ayudarla. Así que le relató todo lo sucedido ese día que se suponía era el más importante de su vida, ya que había tomado la decisión de quedarse con Terry, porque ella entendió perfectamente lo que él le quiso decir al haber solo enviado el pasaje de ida.

Después de una hora, Candy terminó de contar todo sin omitir nada. Ya para cuando dijo la última frase, ambas mujeres estaban llorando a mares. La anciana por enterarse del sufrimiento que tuvo que atravesar su niña al tener que dejar al hombre que amaba, y tener que afrontarlo sola. Y Candy porque se sintió liberada, por fin había sacado todo lo que guardaba en su corazón.

El silencio reinó por unos cuantos minutos, sólo se escuchaba el chillar del aire en la ventana, la temperatura había bajado considerablemente, las tazas vacías yacían sobre la mesa.

- Mi niña, cuanto has sufrido. ¿Por qué nunca hablaste sobre ello? Has atravesado todo esto sola. Candy, no debió de ser esto así.

- Lo siento, señorita Pony, no quería que ustedes sufrieran y se preocuparan por mi. - La pecosa bajo su rostro.

- Candy, mírame. Nosotras sufrimos más al saber que tu te alejas, que te retraes y no sabemos como ayudarte. A veces es necesario platicar sobre lo que sentimos, lo que nos duele. Así como nos gusta compartir nuestras alegrías.

- Ahora lo entiendo. Me siento mucho mejor, con menos carga.

- Bueno, ahora que ya sé el panorama completo. ¿Dime que piensa hacer?

- Lo que le dije, no sé.

- Sigues pensando que está mal que ese muchacho te haya mandado la carta.

- Por supuesto que sí. Él tiene que quedarse con Susana, lo prometió. Ella lo ama.

- Pero él a ella no. ¿Y dónde queda lo que tú sientes? ¿Quieres seguir sacrificando tus sentimientos, solo para que la señorita Marlow esté feliz? Por qué déjame decirte mi niña, que si el joven Terry estuviera enamorado de ella, no te hubiera mandado esa carta.

- ¡Pero él no le puede hacer eso!

- Candy, él no le está haciendo nada. Nadie puede obligar a otra persona a amarla. Eso es voluntario, nace, es un deseo. Lo que esa señorita hizo fue algo loable, pero no justifica, ni mucho menos amerita que ustedes se hayan separado por eso.

- Señorita Pony, no sé que hacer. Siempre creí que habíamos tomado la mejor decisión por el bienestar de Susana. Pensé que seriamos egoístas si estábamos juntos.

- No se puede ser egoístas en donde hay amor.

- ¿Que va a pasar con Susana si Terry se va de su lado por estar conmigo?

- Eso hija, es algo que esa muchacha tiene que enfrentar sola. Ustedes la pueden apoyar, pero no pueden, ni deben sacrificar su felicidad por ella.

Candy, después de mucho tiempo, lograba ver una luz en ese oscuro túnel que había significado su existencia. Todo cambió en cuestión de días. Estaba convencida que jamás volvería a saber algo de Terry, él era su pasado, y ella tenía que seguir avanzando. Pero ahora, se presentaba una nueva oportunidad, un nuevo horizonte en sus vidas y dependía de ella, que eso se realizara.

La señorita Pony esperaba en silencio que Candy procesara las palabras que le había dicho, cuando de pronto recordó que hace un par de semanas atrás, había leído un diario en donde leyó una noticia sobre la señorita Marlow, que en su momento no le dio importancia, pero que ahora estaba segura ayudaría a su pecosa rebelde a tomar una decisión definitiva, sin tener de por medio culpa o remordimiento alguno, para ser feliz de una buena vez por todas. Así que se levantó con la velocidad de sus años hacía su oficina, y en cuestión de un par de minutos, tal vez un poco más, regresó hacía donde Candy y le dio el diario para que leyera esa noticia que ella necesitaba saber.

Candy al ver como su madre se levantó, se sorprendió, que ni tiempo le dio para preguntarle dónde iba, cuando regresó y vio como le ponía un diario arrugado en la mesa. Y le señaló con su regordete dedo la noticia que quería que leyera.

Candy obedeció y llevó su mirada hacia las letras impresas y leyendo quedó en shock.

- No puede ser. Susurró

Fallece la ex actriz Susana Marlow,

a la edad de veinte años.

Su madre Margareth viuda de Marlow

se declaró culpable tras la muerte de su hija.

Se presume que fue envenenada por su progenitora,

ella asegura que su hija padecía cáncer.

Por lo que ella misma decidió acabar son su vida.

The New York Post

Continuara...


Bueno, aquí está mi contribución para esta historia en conjunto.

Agradecimientos:

Dereka: Gracias, y esa es la idea seguir escribiendo juntas para nuestro querido Terry y deleitarlas con ello.

Candice White: Lo mismo pienso, Mizuki estaba resentida con la vida o algo así. Mas bien con el amor, ya qué trató por todo los medios de dejar sola a Candy. Y a Terry hacerlo más infeliz.

AnastasiaRomanov: Qué mal con Canulita con dejó con la duda. Esperó que este cap te haya aclarado algo más.

Kamanance: Parece qué si perdió las esperanzas, pero no se te olvide que él es muyyy impulsivo.

izzaki: Lo mismo pienso. Dónde carajos estaba Eleanor que no aconsejó a su hijo! En este cap, ya se resolvió el enigma del por qué Candy no recibió la carta a tiempo y por qué no contestó inmediatamente.

Maya AC: Gracias. Y si, ha sido todo un reto escribir juntas, pero muy gratificante.

Selenityneza: Bienvenida cuando gustes al grupo.

Sofa Saldaa: Si muy desesperado nuestro Terry, pero ya ves, Candy también tenía sus dudas y conflictos.

Eli: A veces son muy cabezones y testarudos estos rebeldes. Y sí, participa!

Jari Grand: El amor de los rebelde es muy fuerte y dependen del otro para ser felices.

Annie: Quién será esa persona? Más adelante se descubrirá. Estate al pendiente.

Elydereyes: Esperó te haya gustado este capitulo.

Iris Adriana: Ya falta menos para el reencuentro.

Gracias por apoyarnos con su comentarios a todas las Terrytanas.

Saludos.

Enero 2019