-¡Pero de que estás hablando estúpido, te digo que yo no la abracé!
-Pues desde dónde yo estaba parecía otra cosa… y se os veía muy a gusto a los dos.
-Ahhh ¿Acaso estás celoso porque sabes que a ti jamás te abrazaría? Además, niñato pijo de las narices, yo no tengo por qué darte explicaciones a ti de lo que hago o dejo de hacer.
-¡Y tú a mi no me hablas en ese tonito! Maldito pelo lechuga… ¡Podrías plantarte flores en la cabeza, así por lo menos la usarías para algo!
Zoro empezó a desenfundar su espada, con un aire verdaderamente amenazante en su cara, pero uno de los famosos capones de Nami la devolvió a su posición original.
¡CLONK! ¡CLANK!
-¡Que paréis de discutir de una vez! ¿Cuántas veces os lo tengo que repetir?
-Oh mi dulce Nami-chan pero que guapa estás cuándo te enfadas…
-Hrmfgng… -La respuesta de Zoro se limitó a un gruñido y una expresión de terquedad y obstinación, que tenía guardada para casos como estos, y que le daba el aspecto de un niño de tres años que no quería irse para la cama.
Y mientras esto ocurría, el resto de sus compañeros se limitaban a observar muy interesados la escena. Unos muy emocionados Usopp, Chopper y Luffy, que agarrados de los hombros saltaban gritando ¡PELEA, PELEA, PELEA, y una divertida Robin apoyada en la barandilla. "Después de todo" pensó, "estas situaciones se han vuelto tan comunes… Y que adorable se ve el espadachín poniendo morritos"
Con una dulce sonrisa de regocijo, se dispuso a seguirlos.
Habían llegado a tierra.
La verdad… es que aquel sitio no tenía mucha pinta de ser la isla que buscaban. Más que una isla parecía una gran piedra en medio del mar, con cuatro o cinco destartaladas casuchas y un pequeño pinar de altos árboles y, al parecer, muy antiguo. Era algo así como un refugio en medio del mar para los agotados marineros, dónde recobrar fuerzas, comprar provisiones y…beber. Sí, de hecho aquel lugar tenía un licor típico de allí, fabricado con las agujas de los pinos todavía tiernas, y realmente muy sabroso. Dulce.
Nada más bajar del barco, Zoro se dispuso a dar su valoración acerca de aquella extraña bebida, así que se encaminó hacia la taberna más cercana con la firme decisión de vaciar todas las existencias de licor de pinos que tuviesen (suerte que estaban allí sus camaradas ara impedirlo).
Tras haber hecho un par de compras imprescindibles, todos se fueron a reunir con el espadachín a la taberna a la que este se había dirigido nada más pisar tierra.
No era exactamente una taberna, sino una especie de… mesón donde también se servían comidas. Era un lugar pequeño, acogedor, sin lujos excesivos pero tampoco con solamente lo imprescindible. E inmaculadamente limpio. Una casita de piedra con techo de pizarra negra dentro del cual había un gran hogar de leña, alrededor del que se situaban las mesas.
Sus dueños parecían gente amable, que se dedicaban amorosamente al negocio familiar.
Pronto todos se encontraron dando cuenta de una copiosa comida, alrededor del fuego. Llevaban ya mucho tiempo navegando y ya iba siendo hora de parar y tomarse algunos caprichos. Y, para gran sorpresa de todos… pagado por la navegante.
-Hombre… me habéis cuidado y protegido en numerosas ocasiones… Habéis tenido que cargar conmigo, y reconozco que hay veces en las que no soy fácil de soportar… y… en fin, gracias. –Fue todo lo que ella dijo al respecto.
Una vez
terminada la suculenta comida, y con las barrigas llenas, se
sumergieron en una de esas típicas discusiones de sobremesa,
con acompañamiento de dos botellas del famoso licor,
invitación del dueño del local.
Así que se
pusieron a beber, y les gustó ese extraño líquido
de color verde "árbol de navidad".
Viendo que todos bebían, y que incluso Luffy había probado la bebida esa, Chopper se propuso hacer lo mismo. ¡No iba a quedar por debajo de ellos como un bebé! Tomó un trago, y contrariamente a lo que se había imaginado, era una especie de almíbar dulce, muy suave, que le recordaba al sabor de los brotes de tuya que comía en primavera cuándo aún era un reno.
Y le gustó… tanto que se sirvió otro vaso. Y otro… Le gustaba como sabían los recuerdos, por amargos que fuesen… le ayudaban a valorar el presente, más incluso de lo que ya lo valoraba.
El banquete parecía haberse animado, quizás demasiado. La verdad es que la escena recordaba un poco a las típicas bodas en las que todo el mundo hace el ridículo y bebe algo de más. Nami ya había empezado sus típicas competiciones de bebida, y sus mejillas estaban ya bastante sonrosadas, y Zoro se había apartado a un rincón, sin hacer caso de los demás. Digamos que… se tomaba la bebida bastante en serio. Pero el colmo fue cuando Usopp se subió a la mesa, y decidido a desempeñar el papel de bardo de la tripulación desempolvó su propio "cancionero popular", aunque sus cánticos no fuesen exactamente lo que se podría describir como "melodiosos", y Luffy y Sanji (que ya iba algo pasado de rosca) se pusieron a animarlo y vitorearlo, llamando la atención todavía más que él.
-¡¡Woooo Usopp eres mi ídolo!
-¡¡¡Siiiii queremos un hijo tuyo! ¡Queremos un hijo tuyo…!
Y fue ahí cuando Robin decidió que ya habían dado bastante la nota y que era hora de volver para el barco.
Después de los obligatorios 15 minutos de quejas y protestas del tipo "joooo, con lo bien que lo estábamos pasando… un poquito maaas", logró hacer que todos se levantaran y se dirigiesen al Going Merry. Pero de repente se oyó un leve ¡PUM! Y descubrió al pobre Chopper durmiendo en el suelo, con sus ojitos de reno transformados en pequeñas espirales, y un vaso de licor que todavía estaba medias aún en la man… pezuña.
-¡Chopper! Gritó Luffy, a lo que la morena respondió que al parecer el doctor se encontraba un poco indispuesto. Míticos comentarios suspicaces… o no.
Todos se quedaron mirando con cara desencajada al renito, pues jamás se habrían imaginado que sería él el primero en caer redondo después de unos cuantos vasos… Pero teniendo en cuenta su pequeño tamaño, y que era un reno, posiblemente la bebida le afectase más que a cualquier otro.
Después de unos minutos de shock, el bullicio volvió a reinar entre ellos, y se diferenciaban bien las canciones de Usopp a voz en grito y los comentarios ridiculos de Sanji del tipo "¡¡Nuestro Choppercillo se ha hecho un hombre!". Y mientras el susodicho doctor seguía tirado en el suelo, sin que nadie se preocupase por hacer nada.
Zoro le
dirigió una de sus dulces y poco frecuentes sonrisas de papá,
de esas que solo de dedicaba a él, y lo tomó entre sus
brazos como tomaría a un niño pequeño para
llevarlo al barco.
Así que Robin tuvo que empezar de nuevo
con la "arrincadeira", y finalmente, y no sin esfuerzo, todos
llegaron al barco.
Pero la animación estaba en su momento
clave, y todos, excepto Zoro (quien llevaba a Chopper en brazos) y
Robin, se habían unido para entonar lo que Luffy no tardó
en denominar como "cánticos corsarios", al compás
de una poco estudiada coreografía que recordaba al cancan de
las películas del "Far West". Así que Zoro se
dirigió a dentro del barco, seguido de cerca por la morena,
pero de repente se paró en medio de la oscuridad del pasillo,
haciendo que ella chocase contra su espalda.
-Robin… ¿Dónde voy a acostar a Chopper? Es que con el dolor de cabeza que tendrá cuando se despierte no creo que sea muy conveniente dejarlo entre esos locos… con el escándalo que arman de noche… -El peliverde se veía en verdad preocupado por su pequeño camarada, mientras miraba hacia él tiernamente, de forma que parecía que lo estaba protegiendo con la mirada. Sí, en caso de que Zoro tuviera hijos algún día, sería un buen papá.
-Bueno, no te preocupes, espadachín, puedes dejarlo en la cama de la navegante. En su estado, no creo que le importe dormir por una noche en vuestro cuarto.
-En ese caso… -Zoro siguió andando, hasta llegar al camarote de las chicas. Sabía cual era la cama de Nami, de cuando había estado enferma al salir de Little Garden, y acostó a Chopper en ella, teniendo mucho cuidado de que estuviese cómodo entre los mullidos cojines y de taparlo bien para que el frío lo no cogiese de noche.
Mientras, Robin observaba detenidamente la escena desde el umbral de la puerta, con una media sonrisa dibujada por sus bellos labios.
Desde allí podía ver perfectamente cada movimiento del espadachín, y la semi penumbra que creaba la pequeña lámpara que iluminaba débilmente la habitación la ayudaba a distinguir cada músculo bajo su ceñida camiseta.
Nunca se había concedido nada para ella misma. Siempre se había visto obligada a escapar, renunciando a la mayoría de sus caprichos, forzada a cumplir los de los demás. La imagen de Cocodrilo llegó a su mente, pero Zoro, en quien tantas veces había pensado y que ahora tenía enfrente la ayudó a disiparla de ella.
Se entretuvo disfrutando sus formas, recorriendo con la vista su musculosa espalda, escrutando la cara del peliverde, ahora con expresión dulce y relajada al observar la rítmica respiración del renito, sentado en una silla al lado de su cama. Y recordó todos los momentos que había pasado junto a él, las miradas furtivas por parte de ambos, las veces que la había salvado y había arriesgado su vida por los demás. Su mala leche cuando discutía con Sanji, su resignación cuando se trataba de Luffy, y la extrema dulzura con que cuidaba a Chopper y le daba consejos… a veces algo bruscos pero siempre los mejores que podría recibir en medio de aquella desbaratada gente. Todos esos detalles eran lo que le gustaba de él, su oculta (y a veces no tanto) timidez, su falsa brutalidad, la manera en que los protegía a todos… Y su sonrisa se fue ensanchando, hasta quedar con una expresión de felicidad en la cara que iluminaba aún más sus ya bellas facciones.
Pero pronto un comentario de él la sacó de su ensimismamiento. Se giró hacia ella con cara dulce, apartando por un momento la atención del pequeño doctor.
-¿Vas a quedarte ahí toda la noche? –No era lo que más le habría gustado escuchar de su boca en aquel momento, más bien una expresión bastante borde, pero era una invitación a entrar, después de todo, ¿no?
Siguió sonriendo, pero su sonrisa era menos por placer que por compromiso.
-Menos
mal que sabes sonreír –Dijo el peliverde, haciendo lo mismo.
Dicho esto, se giró otra vez apartando la vista de la morena,
para seguir velando el sueño de Chopper, quien tenía
una expresión de incomodidad, provocada por el dolor de cabeza
que ya se había hecho latente.
Mientras, ella buscaba algo
bajo su almohada, y al fin sacó un discreto pijama que iba a
juego con sus ojos, de pantalón pirata azul y camiseta de
tirantes a rayas azules, blancas y negras.
Se giró un poco, sin quedar del todo de espaldas a Zoro, y comenzó a desabrocharse la ceñida camisa blanca que llevaba. Se la sacó, y lo mismo hizo con sus botines negros y el pantalón, para revelar un negro conjunto de ropa interior realmente sexy. Con el esbelto cuerpo que tenía, resultaría una delicia para cualquier hombre, y sí, incluso para Zoro.
Empezó a ponerse el pantalón pero…
-Oye Rob… ¡¿Se puede saber que haces así! -El espadachín se había girado para decirle algo a su compañera, pero se olvidó de la frase que iba a decir en cuanto la vio, al parecer sin reparo por que alguien la observase desvestida, y sin apenas darse cuenta se quedó mirándola ensimismado, para luego percatarse de lo que estaba haciendo y apartar rápidamente la vista. Un absolutamente visible rubor cubrió las mejillas y toda la cara del muchacho, de forma que parecía recién salido de una sauna de vapor.
Bajó la vista hacia Chopper, todavía con la imagen de la arqueóloga en su mente y con el rostro del color de la grana.
-P-p-por
favor, v-vístete.
-Tranquilo, espadachín.
Simplemente me estaba poniendo el pijama. Es ya muy tarde, y la
verdad, tengo sueño. ¿Qué ibas a decirme?
–Mientras decía esto, Robin terminaba de vestirse y se metía
entre las sábanas azul cielo de su cama.
-P-pues,
esto… eh... n-o… ¡Ah! Te iba a decir que… bueno que si no
te importaría que me quedase aquí esta noche, cuidando
de Chopper. P-uedo dormir en el suelo, por eso no te preocupes –Bajó
la mirada bastante abochornado al decir esto último.
Robin
volvió a sonreír, esta vez inconscientemente al
percatar la dulzura que había en la vergüenza de su
camarada. Le dirigió una intensa mirada a los ojos, al ver que
él había vuelto a levantar la vista, y esto hizo que se
sonrojara todavía más.
-Claro que no me importa, espadachín.
La morena se giró envolviéndose con las mantas y dándole la espalda a Zoro, mientras sus labios dibujaban una pícara sonrisa…
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N.A:
BUF! Por fin actualizacion! Si, ya llevaba tiempo queriendo
subir el cuarto capi, pero con esto del comienzo de las clases y esas
cosas mi inspiración de bloquea y… Estuve escribiendo a
parrafo por día mas o menos asique normal que me lllevase
bastante jeje.
Bueno a partir de ahora intentare cumplir con lo
prometido!
Como veis, este capi es un pelin mas largo que los
demás, y por fin sale algo de lo que Robin piensa, aunque
parece que está bastante claro que se le está
insinuando descaradamente no? Aiaiai pobre Zoro… xDD
y este
Chopper que nos salio alcoholico? Bueno toda la tripulacion en
realidad… Jus a ver ahora como acaba esta noche, y como acaba Nami
en el camarote de los chicos… :P:P
Bueno damos paso a
contestaciones de reviews:
Jhon I "El Bronceado": jajajjaa! Enganchado!¿?¿ ME ALEGRO! JA! AQUÍ A RECLUTAR LECTORES! COMO MOOOLAAAA! En fin después de esta paranoia… Aquí tienes a tu querida Robin, que lo estabas deseando xDD Con respecto a lo de mi joya maestra… Bueno yo prefiero alguin drabble de por ahí pero ya se sabe que la opinión del autor no suele coincidir con la de los demas xDxD En fin, a ver que te parece este!
pucy-chan En serio? Jajaj pues fue una gran paranoia esa combinacion (pero como dice mi querida Halane de las paranoias pueden salir grandes fics xDDD) Aquí tienes el siguiente capi, espero que te guste tanto (O MAS!) jus
Deneb: Weeeee estos ordenadores es lo que tienen… De todas formas fue un gran detalle el review para avisar (:
WAJAJA! Espero con ansias el review prometido! Jijiji
Y a todos,
muchas gracias por leer mi fic, que me hace mucha ilusion (:
Y
desde aquí una mencion especial a mi querida Halane,
colaborando siemrpe en correciones y puntos de vista diferentes
TQM!
Y como se costumbre… Un gran beso! Disfrutad este capi!
