Kuroshitsuji ©Yana Toboso.
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Falso Fatalismo
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Modus Vivendi
(Modo de vivir)
CAPITULO 3
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Aminoró el paso de la caminata. Sus pies los sentía raudos sobre el suelo ¿Dónde estaba? La oscuridad no le permitía ver más allá de sus manos, y aunque intentaba alzar la voz, no emitía ningún sonido.
Comenzó a correr.
Sus pies rozaban la oscura grama y sentía como se formaban marcas molestas en la planta de sus pies. Se sentía frustrada, cansada, tenía miedo de ese lugar, de estar sola, de no saber nada. Quiso llorar, coloco sus manos en su cara y nada, ni una lagrima, solo el tacto frio de sus palmas contra su piel.
Pronto, comenzó a visualizar algo en la lejanía; una luz, tenue, intermitente; aumentó el ritmo de sus pasos, quería llegar ahí, sentía que el único motivo de su existencia en ese lugar, era alcanzar esa luz. Mientras se aproximaba, todo a su alrededor comenzó a dispersarse, ya no era una obscuridad absoluta, ahora podía ver que estaba en una especie de planicie, tierra, hierbas, pocos árboles, siempre en línea recta, e irónicamente esto solo aumento su desesperación.
Una cosa era sentirse sola, y otra era saberse completamente sola en ese extraño mundo.
Cuando sintió que sus piernas no podrían seguir sujetándola más, se detuvo, levanto la vista hacia lo que debería ser el cielo, y notó que estaba justo debajo de la luz.
Fue reconfortante, se sentía cálida, llena de esperanza, como si todas sus respuestas estuvieran ahí, entre esos tenues rayos. Alzo las manos para alcanzar y abrazar aquella sensación, ser una con la luz, sentirse viva como nunca antes. Cambiar su destino, cambiar su futuro.
La luz comenzó a hacerse más potente, las nubes se dispersaron, y algo comenzó a caer del cielo; una corona de olivos se posiciono en su cabeza y una luz que le acompañaba se dirigió rumbo a sus manos anhelantes.
De pronto, sintió un estremecimiento en su espalda, una fría brisa azotó su cuerpo. Lo que caía del cielo toco el suelo, y ella sintió la necesidad de tomarlo entre sus manos, de sostenerlo. Pero una figura oscura se acercó a ella, retiro sus manos que se acercaban anhelantes a la luz y se quedó ahí, a su lado. Ella le miro, interrogante, con inquietud, no podía reconocerla, e increíblemente, a pesar de su presencia, seguía sintiéndose sola.
La luz comenzó a atenuarse otra vez, las nubes volvieron a juntarse.
Sintió dudas.
Y por algún motivo, la luz titilante en el suelo, ya no representaba gran importancia para ella.
La figura oscura se movió hacia la única luz que quedaba, y la tomo entre sus manos. Juntándola, apretándola.
Haciéndola desaparecer.
Ella se quedó impasible, observando todo sin intervenir.
Creyó que debería sentir culpa…
… pero cuando la oscuridad volvió, esa vez ya no sintió nada.
La corona de olivos se volvio ceniza, brisa y oscuridad.
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—¿Aun sigues pensando en ese sueño?
—Agh, Lottie… - gruño con molestia, sujetando ambos lados de su cabeza - tengo casi un mes soñando lo mismo. No puedo dejar de pensar en ello.
—Es solo un sueño, y estas exagerando, nadie sueña lo mismo demasiado tiempo. Los sueños son solo manifestaciones que hace el subconsciente para relajarnos.
—Si soñaras lo que yo, lo menos que estarías es relajada.
—¿Me lo vas a contar?
Ambas se quedaron observando. La pelirroja bajo la mirada avergonzada, Lottie no tenia porque escuchar los disparates de su supuesto subconciente.
—Bueno ¿Quieres que te hable de las fases REM?
—¿Fases REM? - el sonido chirriante de la puerta del auditorio de clases se escucho por toda la estancia, y tras ella, Caleb.
—Oh, Caleb, llegaste temprano hoy – Lottie sonrió, levantándose de su asiento, y literalmente arrastrando de regreso al muchacho, hacia las sillas más lejanas del auditorio - ¿No habia ningun animalito que rescatar hoy?
Caleb la miro de forma huraña, típica en él. Luego se deshizo del morral y un par de libros que cargaba bajo el brazo para saludar de puño como estábamos acostumbrados.
Hace tiempo, cuando recién nos hicimos amigos, notamos con incomodidad que era común entre los grupos, el saludarse con besos en las mejillas o darse abrazos. Para Lottie, Caleb y yo, esto resultaba molesto, aunque nunca lo decíamos; Lottie estaba acostumbrada al trato cortés que le inculcó su familia, yo a la amabilidad distante con personas ajenas a la mia, y Caleb no estaba familiarizado con nada de esas cosas; así que necesitábamos algo con que afianzar nuestra amistad, una señal de que éramos amigos –muy a nuestra manera- .
Así que un día llego Caleb, cargaba en la espalda un morral enorme –estaba en proceso de mudanza a las afueras de la ciudad- y comenzó a hablar sobre el compañerismo en las fuerzas militares –su padre fue soldado especial en un escuadrón durante la guerra - y los códigos de amistad en una extraña serie sobre ninjas. Lottie y yo solo nos lanzábamos miradas confundidas, no entendíamos a que quería llegar y porque le daba tantas vueltas al asunto.
Hasta que nos dijo que lo golpeáramos.
En el momento no lo hicimos, pero luego el hizo comentarios inadecuados sobre mi vestimenta y que Lottie había comido shawarmas sin cepillarse. Cuando nuestros puños se dirigieron a su estómago, él los detuvo rápidamente.
Con otro puño.
De esa forma, saludarnos de puño se volvió una especie de saludo secreto entre nosotros.
—¿Y tú por qué sonríes? – no me di cuenta de lo perdida que estaba en mis pensamientos hasta que Caleb preguntó, sentándose frente a mí.
—¿Estás pensando en el dandy? – Los ojos grises de Lottie se clavaron en mí, interrogantes y burlones.
—¿Quién es el dandy? – Caleb observó a Lottie medio incómodo.
—Sebastián Michaelis. – acoto ella como si fuera una obviedad, colocando los ojos en blanco.
—Ella no está pensando en él.
—Tú que vas a saber…
—No estoy pensando en Sebastián – aclaré – solo estaba pensando en algo divertido.
—Pues aleluya hermana, últimamente no sonríes mucho – dijo ella con las manos en la cintura – Y a todas estas ¿Qué es del alemán?
—Es británico – corrigió Caleb.
—¿Lo tienes en el Facebook? – pregunto Lottie.
—Por supuesto que no. – El platinado la fulminó con la mirada y luego me miro a mi - ¿Por qué no le dices que se vaya? No confío en él.
—Tú no confías en nadie, idiota.
—Confío en ustedes - él se cruzó de brazos recostándose en el espaldar de la silla y estirandose como un gato – da igual, si van a hablar de hombres mejor voy a encerrarme en la sala de música y después les muestro lo que les traje.
Las palabras de Caleb llamaron mi atención, él no suele traernos nada.
—¿Trajiste algo para nosotras? – pregunte con curiosidad tipica en mi, Caleb sonrió de medio lado y abrio los ojos.
— Véanlo ustedes mismas - saco del morral su teléfono celular y después de un par de toques en la pantalla, lo posiciono en la mesa frente a nosotras.
En la pantalla se observaba un anuncio. Era un local modesto, con muchos colores y dibujos de animales, y según los datos, estaban solicitando personas para trabajar medio tiempo.
—La paga es mala, menos del sueldo minimo, pero el lugar esta bien ubicado y siempre hay movimiento ¿Qué les parece en… vacaciones?
Observé a Lottie, sus ojos seguian absortos en la pantalla. Particularmente a mi, no me desagradaba la idea; ya habiamos hablado de pasar las vacaciones de verano en la ciudad y no regresar a nuestras casas. Yo porque no queria, Lottie por querer desafiar a sus padres y Caleb no era necesario porque él ya se había mudado.
—¿Qué opinas Charlotte? - pregunto Caleb.
—¿Estas sugiriendo trabajar en un refugio de animales, practicamente gratis, y durante cinco dias a la semana, durante las vacaciones de verano?
—Sip. -respondio él, haciendo enfasis en pronunciar la p.
—Pues... - sus ojos se iluminaron - ¡Me parece genial!
Supongo que cualquier cosa es genial para Lottie, siempre que no lo haya intentado antes.
Menesteres de vivir en una acaudalada familia.
Suspiré con alivio, no se como pude siquiera pensar en abandonar a mis amigos.
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—Oye Lilith, ¿ya te vas? - Caleb se acercó a mí al momento que recogia mis cosas de la mesa. Lottie ya se habia marchado a una de sus clases extracurriculares.
—Ehm, sí. Ya se acabaron mis clases por hoy - respondi colocando mi morral a mi espalda y dirigiendome a la salida.
—¿Podemos hablar? - yo me gire para responderle mientras seguia caminando.
—Ya estamos hablando. - me tomo del brazo para no dejarme seguir.
—Es en serio Lilith.
—Me parece buena idea lo del refugio, de verdad.
—No es eso ¿Que te sucede últimamente? Te ves agotada.
—No me sucede nada – sus ojos me taladraron con la mirada – está bien, admito que no he dormido bien.
—¿Qué ha pasado con tu ojo?
—Pues, nada – frunció el ceño – recuerdo haberme golpeado hace un tiempo, quizá es por eso, no lo sé, prometo ir a un doctor cuando acaben los parciales…
—Lilith yo…
—No.
—¿Qué?
—Que mi respuesta es no.
— No sabes lo que te voy a decir - él parecia exasperado -
—Pero lo presiento, y mi respuesta sigue siendo no.
Los ojos de Caleb mostraron frustración, paso su mano derecha por su cabeza, peinando su mohawk hacia atrás.
Ya sabía yo lo que quería decir Caleb, lo había insinuado incluso antes de que intentara suicidarme y yo, consciente de mi posición en ese momento, solo le di largas al asunto. Luego solo evitamos el tema, y de igual manera, evitamos también quedarnos a solas. Al menos yo lo evitaba.
No quería decirle de forma directa a mi amigo que sus sentimientos no podían ser correspondidos por mí.
Un simple 'no' parecía mucho más llevadero que un especifico 'no te quiero'.
Cuando Caleb me soltó, me escabullí fuera del salón. Estaba cansada, y me dolía la cabeza.
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Abrí la puerta del piso con cautela. En los últimos dias habia tratado de pensar lo menos posible en Sebastián, su presencia y todo lo que ella acarreaba. Una parte de mí, presentia que los sueños tenian mucho que ver con él, pero siendo lógicos, Lottie tenía más razón con eso del subconciente y las fases REM.
Aparentemente Sebastián no estaba aquí. Me sentí ligeramente aliviada, cada vez que estaba cerca, sentia que el aire me faltaba, mi corazón latía desbocado, y me mareaba con facilidad. Sabía que él no tenía nada que ver, esos sintomas eran los típicos de mi enfermedad.
¿Acaso el contrato con Sebastian no había detenido su avance?
—¿Se encuentra usted bien?
Solté un gemido del susto.
—¿Qué haces aquí? -pregunté medio molesta por el susto.
—Yo siempre estoy aquí – sonrió de forma enigmática.
Idiota.
No tenía tiempo para sus comentarios enigmáticos. Le hice un gesto con la mirada y me dirigí al sofacama. Cuando me senté, Sebastián se deshizo del morral y me quito los zapatos, dejándome en medias.
—La cena estará lista en minutos - y se alejó con mis cosas en direccion a la cocina.
El ritual de lo zapatos fue algo que comenzó de forma extraña. La primera vez que lo hizo lo agradecí silenciosamente pues estaba agotada; la segunda vez lo miré interrogante: la tercera vez intenté hacerlo yo antes que él, fallando inútilmente. Y desde entonces se volvió costumbre, y yo no podia quejarme, ya que permití el primer movimiento.
Me recosté en el espaldar y cerré los ojos. El sonido de los platos y los cubiertos tenía un efecto adormecedor en mí, me recordaba cuando vivía con mi padre y mi hermano en una casita de campo en otro Estado. Algo dentro de mí se removió, así que intenté hacer amena la compañía que me brindaba Sebastian.
—Caleb tuvo la idea de que trabajaramos medio tiempo en un refugio de animales - comenté - es una buena idea para pasar las vacaciones de verano ¿no crees?
—Me parece buena idea. – contesto el por inercia. A leguas se notaba que no me prestaba real atención.
—La paga es mala, pero aun tengo la beca, y mañana me toca ir donde la señora Bovis.
—Oh ¿Cuida de ancianos?
—No, limpio su casa.
Sentí un dolor en el estómago, de esos cuando Sebastián estaba muy cerca y abrí los ojos con molestia. Efectivamente, él estaba frente a mí con cara de pocos amigos.
—¿Piensa usted acaso, ir a limpiar la casa de otra persona?
Lo miré confundida, aun tirada en el sofa.
—Si - conteste cerrando los ojos por el mareo que sentía - es lo que he hecho desde unos meses para acá ¿cómo crees que pago mis cosas?
—No es correcto que mi señora limpie casas ajenas.
—¿Y cómo crees que se come? - fruncí el ceño - nadie puede...
—Usted no va a limpiar casas –sentenció interrumpiéndome.
—No me digas que hacer - abrí los ojos y lo mire fijamente - no intentes decirme que hacer...
Él se quedó exánime, con su posición perfectamente erguida y mirandome con superioridad. Me levanté del sofa, y cuando intenté dar un paso hacia él, sentí que el piso se movia y caí de rodillas.
—¿Se siente bien? -Sebastián se inclinó hacia mí sin tocarme.
—No - respondí con esfuerzo.
Todo comenzó a moverse a mi alrededor, el piso, las paredes, la figura de Sebastián se distorsionó, y sentí algo caliente subir por mi esófago. Coloqué mi mano sobre la boca, en un vano intento por detener las arcadas. Sin embargo, al levantar la mano, cai sobre el suelo golpeándome la cara. Tomé con esfuerzo el filo del pantalon de Sebastian, quise pedirle ayuda, no sabia que me estaba pasando.
Cuando abrí la boca, un líquido rojo broto de mis labios, y ya despues solo pude vomitar.
Vomitar sobre Sebastián.
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"Lil te sientes mejor?"
"Sip, solo fue la cena que me sentó mal "
"Sebastián dijo que no habías comido nada de la cena…"
"Sebastián se va a quedar contigo en el hospital?"
"Eso creo, Él me trajo al hospital... pero ya me quiero ir, estoy esperando que se termine el coctel y la hidratacion"
"Voy por ti"
—Parece que su generación esta muy apegada a ciertas... Tecnologías - dijo Sebastián mientras entraba a la habitacion despues de hablar con el doctor.
—Si, hoy en dia es normal - acote - ¿Qué dijo el Doctor?
—Recomendó realizar exámenes de sangre en otro hospital con laboratorio; no se explica que causo el mareo – hizo una pausa – también sugirió una visita con un Odontólogo, dijo que sus encías estaban muy inflamadas.
—Solía sufrir de anemia, quiza es eso - intente despistarlo. De ninguna manera me haré ningún examen de sangre.
—Aun así, no se explica porque sus encias sangraron tanto con el golpe que se dio. Dijo que la sangre provenia de sus encías, no del estómago como creyó en un primer momento debido al color del vomito - frunció el ceño mientras colocaba una mano sobre su quijada de forma pensativa, luego me miró con suspicacia - ¿Hay algo que deba saber?
—Si quieres un teléfono tendrás que comprarlo tu - eleve mis hombros cambiando de tema y restandole importancia.
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—Les juro que ya me siento mejor – Lottie y Caleb me sostenían por los brazos como si fuera a romperme con el pavimento de la calle.
—Estoy segura que la Sra. Bovis entenderá que no puedas ir mañana a limpiar su casa – comentó Lottie comprensiva mientras me colocaba un suéter de lana – Lilith, tus encías aun están sangrando...
Rodé los ojos con fastidio y pase mi lengua por las encias como si intentara limpiar mis dientes, a pesar de cualquier estupida connotacion, limpiar la casa de la Sra. Bovis me gustaba. Era una actividad que no tenia nada que ver con mi vida dentro de la universidad, por lo que representaba una tabla de salvacion cuando me sentia agobiada.
La senora Bovis, era una mujer de edad avanzada, que vivia sola en una enorme mansión a las afueras de la ciudad, donde para llegar era necesario usar el tren. Tenia una postura que me recordaba a Lottie, elegante y refinada, pero las arrugas que surcaban su maquillado rostro recordaban a una mujer que a pesar de no tener más de cincuenta años, ya parecía una anciana. Tenia el cabello plateado, y siempre vestia con trajes elegantes de lino y encaje. Nos conocimos de casualidad en una de las estaciones del tren. Yo había tomado la ruta equivocada y ella me habia ayudado a volver -después de engatusarme con todo tipo de golosinas en su mansión, cosa que no recomiendo a nadie hace en casa de extraños- le comenté que era nueva en la ciudad -otra cosa que no se debe hacer- y ella ofreció alojarme. Dijo que yo le recordaba a su hija, quien había desaparecido hace diez años. Que ambas teniamos los mismos ojos verdes, pero ella era rubia. Sin embargo me negué, el lugar quedaba muy retirado, y yo necesitaba buscar un trabajo cercano al lugar donde me estaba quedando. Ella me ofrecio limpiar su casa una vez cada quince dias, por un muy buen sueldo. De esa forma no me pude negar.
Una cosa llevo a la otra, y sentí en la señora Bovis a la abuela que nunca tuve. Mientras yo limpiaba el patio, ella podaba su jardín, y mientras yo limpiaba la cocina, ella nos hacia algo de comer mientras me contaba anecdotas de su juventud.
La mansión la habia heredado de su padre, junto a una cuantiosa fortuna aun siendo muy joven, sin embargo, a pesar de las facilidades y las comodidades, pasó gran parte del tiempo enemistada con sus padres, debido a un tormentoso amor con un hombre mayor y extranjero. Me confesó haberse entregado a él, y haber quedado embaraza, motivo por el cual, este hombre decidió abandonarla. Para ese entonces sus padres habían muerto, por lo que ella se hizo cargo sola de la bebe. No obstante, pocos años despues, su hija desaparecio misteriosamente y ningun ente policial la pudo encontrar.
Cuando me contaba esa historia, sus ojos se nublaban, y yo cambiaba el tema preguntándole sobre flores o los libros de su biblioteca.
Supongo que por las semejanzas, la señora Bovis ve en mí la hija que no pudo criar.
La niña desaparecida se llamaba Aemmaliozka Bovis.
El sonido de Caleb metiendo el pesado bolso con ropa que Sebastián habia llevado para mí (en caso de que mi estadia en el hospital se alargara) en el taxi me devolvió a la ciudad. Sebastián se despidio por ambos y se sentó en el asiento del copiloto. Bajo el parasol, donde habia un espejo y me miró. Aunque le reste importacia, ya que habia algo en la mirada de Lottie, a través de la ventana que no había visto antes.
Aunque no podia estar segura, pues su imagen de difuminó cuando todo comenzo a volverse gris, tráfico, lluvia y Sebastián mirándome.
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Al dia siguiente me sentí como nueva, no recuerdo el momento en que llegue a casa, solo cuando Sebastián me cubrió con una manta una vez estuve en el sofa. Me habia acurrucado entre el sueter de Lottie y finalmente me quede habia quedado dormida.
Salí del baño lista para marcharme, cuando Sebastián apareció vestido con un smoking y una especie de carcaj enorme con artículos de limpieza. Me reí por su ocurrencia y sospeche a que venia todo...
—Si vas a ayudarme deberias usar ropa más cómoda - dije señalando el smoking.
—Esta ropa es lo suficientemente comoda para mi.
—Pareces un mayordomo ingles ¡oh! Espera, eres un mayordomo inglés – me burle un poco de el -Y la señora Bovis tiene todas esas cosas de limpieza también.
—Me gusta hacer las cosas con mis articulos.
Encogi las manos contra mi cuerpo, en una actitud defensiva.
—Pues como quieras.
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—¡Oh, querida! ¿Es este chico tan apuesto tu novio? - la señora Bovis salió a recibirnos y no ocultó su sorpresa al ver a Sebastián.
—No Sra Bovis, él es Sebastián, un... amigo de la universidad.
—La joven Lilith sufrió un mareo y estuvo toda la noche en la emergencia del hospital - fulminé a Sebastián con la mirada por decir esos detalles innecesarios - Supuse que necesitaria algo de ayuda - y sonrio de una forma tan linda, que si no conociera su falsedad le creería.
—¡Que amable es joven Sebastian! - dijo la señora Bovis maravillada - Pero no se queden ahí, pasen, pasen. Hoy hay mucho trabajo por hacer, así que saldré un momento a comprar cosas para hacerles de comer para que tengan mucha energia. - Sebastián y yo pasamos - por favor no te vayas a esforzar mucho Lilith.
—No lo hará —No lo haré - dijimos Sebastián y yo al mismo tiempo.
—Ains, son tan adorables - La señora Bovis nos haló de una mejilla. La expresion de Sebastián fue muy cómica. En mi caso ya estaba acostumbrada a estos templones - y se ven tan lindos juntos.
Su comentario me hizo reír, La señora Bovis a veces no puede sacarse las cosas de la cabeza. Sentí la mirada confundida de Sebastian, seguramente esperando que refutara por su comentario. Pero solo volvi a reir y le reste importancia. Cuando la mujer se fue, me atreví a preguntar:
—¿Tú por allá y yo por acá?
Pero Sebastián estaba ensimismado mirando la estructura del lugar. Supongo que fue la misma cara que tuve yo, cuando me invitaron a tomar té por primera vez.
La fachada de la mansión era muy normal –para ser una mansión-, exceptuando su majestuosidad, era solo piedra y granito, dándole un aspecto austero y anticuado. Pero por dentro, el panorama cambiaba.
Justo frente a la entrada, estaba una enorme escalera de mármol y tapete azul marino aterciopelado. El piso era tambien de marmol blanco, con paredes lisas y pulidas de color beige y dorado. En total, el lugar tenía solo dos pisos, más la terraza. Pero cada piso se dividía en el ala oeste y el ala este. Abajo, el ala este era zona de almacenaje, donde se encontraba la lavandería y la lencería. Mientras que el ala este, correspondía al comedor y la cocina. Entre ambas alas, estaba el salon. Donde se hacian fiestas, pero que según la señora Bovis tenía mucho tiempo sin usarse. Y hacia el fondo, tambien en el piso de abajo, estaba el jardin, el cual conectaba con la cocina por un caminito de parquet, y a la terraza por una escalera de piedra.
Los pisos de arriba correspondían a las habitaciones, había aproximadamente veinte habitaciones enormes. Diez en el ala este, y diez en el ala oeste. En medio de ambas alas, estaba otro salon enorme donde al fondo habian balcones con mesitas para tomar el té. Al fonde del ala este se encontraba la biblioteca y el estudio. Mientras que del otro lado solo habia un ventanal con cristal estilo vitral, el cual le daba diferente tonalidades a la estancia cuando amanecía o caía el sol. Al lado de este ventanal, estaba una puerta que contenia las escaleras para ir a la terraza. En la terraza el piso era de terracota y parket, dibujando un intrincado diseño geométrico, había una parte al fondo, que contenía el motor del aire acondicionado que surtia a la mansion durante el verano. Pero a excepcion de eso, no habia nada mas ahí arriba, solo una fria brisa por las noches, y una hermosa vista por las mañanas.
Aun absorto en su descubriento, solté una risita burlona hacia Sebastián quien no dejaba de pasar la mano por el tapete de terciopelo y las estatuas de piedra caliza.
—Bonito ¿eh?
—este lugar me recuerda...
—¿A tu casa? -
— Al último sitio donde estuve.
Me sentí un poco ridícula. Era obvio que Sebastián no tenía una 'casa', era un demonio, esos menesteres no significaban nada para él.
Un poco incómoda, caminé hasta la zona de almacenaje y tomé lo que podría necesitar para limpiar. Le indiqué a Sebastián que comenzaria por la biblioteca y subi corriendo hasta mi sitio favorito de todo el lugar.
A veces pienso que sería genial vivir aquí, junto a mi padre y mi hermano. Pasaríamos el dia entero en el jardín, y acondicionaríamos el salón del segundo piso para volverlo un lugar de juegos.
Seguro que papa estaría todo el dia en la cocina, y usaria la terraza para sus proyectos de tiempo libre. Incluso podria invitar a mis amigos a pasar el fin de semana, y construiriamos una piscina en el jardin para nadar en verano.
—Si esto fuera mío...
Abrí la puerta de la biblioteca, y tomé un taburete para comenzar a limpiar los tomos que estaban más bajos.
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Me sentía cansada, pero de buen humor. Limpiar la casa de la señora Bovis me gusta. Aunque es un lugar enorme, el olor a madera e historia es agradable para mí. A pesar de que Sebastián se encargó de prácticamente toda el ala este y el ala oeste, el hecho de que me dejase limpiar la biblioteca sin interrupciones fue una especie de recompensa.
Cuando acabé, ya Sebastián había terminado todo lo demas, y se encontraba en la cocina preparando algo con la señora Bovis. Se veia fresco y relajado, y la mujer me dijo que como todo estaba listo podia subir a ducharme y cambiarme para cenar.
Nos dimos banquete.
Mirando por la ventana, noté que la imagen de vegetacion ya estaba mermando, indicando que el camino en tren ya se terminaba y estábamos llegando a la ciudad.
—¿Se encuentra bien mi señora? - preguntó Sebastián. Aun leyendo su libro.
Giré mi vista hacia él. Se encontraba sentado y ensimismado en su labor.
—He notado que siempre está agotada o cansada ¿Padece de alguna limitante que deba saber?
Despegué la vista de él y me concentré en los cuadros arriba del asiento de en frente. Senti ganas de suspirar pero me trague cualquier vestigio que creara especulación.
—Te lo estás imaginando - sonreí levemente- ahora solo quiero volver a casa.
Sebastián me ignoró y yo seguí en mis divagaciones.
En momentos como estos, es cuando vienen a mí recuerdos de mi niñez.
De mi papá y mi hermano.
Nunca fui a la escuela, pero papá se encargó de enseñarme lo suficiente para concursar y ganar una beca en la universidad; tampoco tuve amigos, en ese entonces me bastaba con la compañía y protección de Luka.
Luka.
A veces lo extrañaba demasiado, y pensaba en las cosas que podrian pasar cuando nos volvieramos a ver.
Quiero creer que esto que siento es añoranza, y quizá en parte lo es. Pero yo sé que el sentimiento que se deposita en mi corazón, es mucho más intenso de lo que estoy dispuesta a aceptar.
Aunque mis pensamientos a veces me hagan malas jugadas y me den esperanzas.
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Sebastián abrió la puerta del edificio y se hizo a un lado para dejarme pasar. Mientras él cerraba el picaporte, caminé por el pasillo que conducía a mi departamento.
Lo que vi ahí, hizo que el aire en mis pulmones desapareciera.
—Lilith.
Luka ¿De verdad eres tú?
Mis ojos se posaron en su rostro. Y para mi sorpresa, Luka seguia pareciendo el mismo de siempre. Quiza sus facciones lucian un poco mas maduras, o quiza yo estaba exagerando, teníamos casi un año sin vernos. Su piel blanca contrastando con su cabello oscuro que se escapaba debajo del pasamontanas negro que solia usar cada vez que estaba en la calle; sus ojos verdegrisaceo que tanto adoraba mirándome con reproche. Estaba usando un grueso sueter oscuro de cuello alto, jeans, botas y un impermeable que tenia doblado sobre su regazo. Supongo que viene de su lluviosa ciudad, donde estudia Medicina y es tan popular.
Con su mano izquierda se quito el pasamontañas y alborotó su cabello que estaba mas largo de lo que recordaba. Parecia molesto y frustrado, pero manteniendo la calma.
Siempre en calma.
— ¿Podemos pasar?
Abrí la puerta con parsimonia, olvidándome completamente de Sebastián. Entramos y una vez frente a frente, el semblante lánguido y la palidez acentuada de Luka me hizo pensar en lo peor.
—¿Pa-papá está bien?
Luka sonrió, apenas. Ligerito.
—Sí, papa está bien.
Algo del aire que se me había escapado regreso.
—Pero tú no.
No entiendo.
—Hace unos días llegaron unos resultados de examenes de laboratorio a casa.
No puede ser.
—Y ayer me llamaron de la universidad.
Por favor no.
—¿Te estas muriendo?
—Luka, no-no...
—Tú lo sabias ¿verdad? todo está firmado por tí – paso ambas manos por su cara - ¡Demonios Lilith! No soy idiota, esos valores alterados, los síntomas que dijiste presentar en el informe médico que robe de enfermería... Joder, estas muy enferma...
No sigas.
Quise decirle muchas cosas, que lo sentía, que no era su culpa, que yo era una tonta... Que lo amaba demasiado para soportar que me mirara con esos ojos llenos de lástima.
Sin embargo no dije nada, no pude decirle nada.
El dolor en mi estómago se asentó como una roca. Cuando me giré, ahí estaba Sebastián.
Y me miraba con un odio tan profundo como un abismo.
Sus ojos refulgían como fuego puro.
Rojos, afilados y asesinos.
Un aura oscura le rodeaba desfigurando todo a su alrededor.
No solo Luka descubrió que tenía leucemia, ahora también lo sabía Sebastián.
Me he burlado de mi familia y de un demonio.
A mi familia la decepcione; y el demonio creo que va a matarme.
¿Qué voy a hacer ahora?
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N/A: Bueno, supongo que aquí debería insertar un montón de excusas por haber tardado tanto tiempo en actualizar, pero no lo hare, porque no hay excusa que valga, y porque de verdad las ideas estaban ahí, pero no fluían.
De esta forma doy por terminados los capítulos introductorios. Había dicho que serían cinco, pero me adelante un poco en acciones, y me ahorre una retahíla de cosas innecesarias. Así que el próximo capítulo comenzaremos de lleno en la trama de esta historia.
¿Que contendrá esta historia? Se preguntaran… Pues bien, solo diré algunas, no son advertencias, son más bien pistas: Juego de tronos, creepypasta, drama animal.
Esto no es el núcleo de la novela, pero si influirá mucho en cómo se va desarrollando.
¡Espero que disfruten este capítulo y estén geniales!
¿Algún review?
~Cantarella
