HOLA:
Nota 1: Lo he subido lo más pronto que he podido pero de ahora en adelante volveré a tardar un poquito más, son los problemas del trabajo de investigación, que no hay manera de sacar adelante. Espero que os guste y ya sabéis yo encantada con los reviews. Ya tengo 22!!!!!
Nota 2: De momento no es SLASH, pero seguramente acabará siéndolo así que si no te gusta, si puede herir tu sensibilidad o algo por el estilo hazte un favor a ti mismo y hazme uno a mí y no lo leas si puede representarte un problema. No quiero que nadie critique el fic por lo que acabará siendo.(Esta nota siempre es la misma)
Nota 3: FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!!!!!!!!! Falta muuuuuuy poquito. ¡Que Felicidad!
Disclaimer: Todos los personajes utilizados son propiedad de J.K.Rowling y no son usados con ánimo de lucro, así que no me demandéis.( esta también es siempre la misma.
AKHASA: Gracias y tiempo al tiempo. Espero que este fugaz Severus te guste, pero irá saliendo mucho más, ya que Harry va a ir conociendo poco a poco su personalidad y como ha llegado a ser el hombre tan odiado que es... Tenía que reconciliarlo con sus amigos, pero el lado Slytherin continuará con Severus. Espero que te guste.
MAY POTTER: Espero que este también te guste y lo sigo pronto ahora que tengo vacaciones. Aquí sale mi primera incursión en la retorcida mente de Severus, que me encanta!!!!! Espero que te guste.
ZEKHEN- ANGEL AND ZEKHEN: Que nombre más largo!!!!! Espero haberlo escrito bien. Bueno, el lado Slytherin lo dejó claro el sombrero seleccionador y a mi personalmente me encanta así que auque se haya reconciliado con su parte Gryffindor, la parte Slytherin y la de Voldemort estará muy presente.
PEKENYITA: Hola , gracias por decir que te gusta y ya ves que la vena cabezota de los Weasley me gusta bastante. Es ella la que le hace recapacitar, aunque solo sea un poco y va a ser ella la que este a su lado cuando tenga problemas. Remus aparecerá, aunque todavía falta un poco. Es que me encanta tener a la gente en vilo. Espero que te guste
MARGARITA 6: Pues claro que es Ginny, ¿alguien había dudado de que tenía que ser un Weasley el que le pusiera los puntos sobre las íes? Me encanta la Ginny que intento reflejar, con bastante más personalidad y mucho criterio y todo esto gracias a que en su niñez Potter pasó de ella, si es que no hay mal que por bien no venga. Espero que te guste.
YUEE: Hola de nuevo. La verdad es que yo también soy de las que escriben unas cartas que dan miedo solo de mirar lo largas que son. A mi es que me encanta escribir, por eso me metí en ff.net, aunque nunca nadie había leído mis historias, no dejaba a nadie leerlas pero una amiga me dijo que si escribía tanto algo tendría que hacer con ello, así que después de pensármelo mucho me decidí. Bueno, el violín aparecerá en los próximos capítulos y Snape casi matará a Harry por algo relacionado con él. Espero que te guste. Hasta pronto
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-Tranquilita ¿Vale?- dijo Harry otra vez a la defensiva, pero bastante sorprendido- A ti no te he hecho nada ¿Ahora que te pasa?
-¿Qué me pasa? Pues que mi amiga lleva toda la tarde en la enfermería porqué un energúmeno que curiosamente se parece mucho a ti le ha dado un buen susto.- contestó Ginny muy molesta levantándose
-¡Oh vamos! Si no he hecho nada. Simplemente le he dejado las cosas claras. No deja de molestarme ni por un momento. Harry esto, Harry aquello, ¿Has comido bien Harry? ¿Necesitas ayuda Harry? Es bastante cargante.- contestó el otro tan pancho.
-Y tú eres gilipollas además de ciego. ¿No se te ha pasado por la cabeza que lo que quiere es ayudarte? No sé como puedes ser así -dijo ella mirándole con una actitud decepcionada y cruzándose de brazos.
-Mira niñata, cuando el que haya asesinado a tus padres mate a la única persona que te ha querido como ellos me avisas.- dijo Harry encarándose con ella nuevamente e intentando que Ginny se apocara, lo que no consiguió.
-No, lo que voy a hacer en vez de avisarte es amargarme la vida y compadecerme de mí misma ¿Sabes? Por lo que veo es lo que tu haces- contestó ella creciéndose debido a lo cansada que estaba de la actitud de Potter.
-No sabes lo que yo hago o pienso y no puedes saber lo que me pasa así que no me entretengas más con tus tonterías para salvarme, no lo necesito- Contestó agrio Harry, encaminándose a las escaleras para las habitaciones, pero Ginny le cogió de la manga de la túnica y no le dejó marchar.
-Perfecto Harry, huye de mí, de nosotros. No aceptes lo inevitable. Sabes que el mundo sigue girando sin Sirius, es duro, pero todos estamos aquí y te vemos estar así. Tú mismo sabes que con esa actitud no lo solucionas, lo agravas. Y ahora vas a escuchar lo que tengo que decir.- continuó ella sin soltarle.
-¡NO SABES LO QUE ME PASA, NO PUEDES SABER COMO ME SIENTO!- contestó el joven hasta llegar a milímetros de la cara de la pelirroja.
-¡Y doy gracias a ello!, pero te veo desperdiciar todo por lo que te dieron tus padres y por lo que Sirius salió de Azkaban y me pregunto si mereció la pena con la actitud que estas tomando. No puedes culparte ni seguir así, ¡ofrecieron sus vidas por ti!
-Tú no has perdido a nadie a manos de ese asesino- dijo Harry sin atisbos de enfado pero con dolor en el corazón y parecía ser su único argumento- Yo sólo... yo quiero... quiero...
-¡Quieres Venganza! ¿Es eso lo que quieres? Pues a eso lo único que puedo decirte es que espero que no seas peor que el tirano asesino contra el que te toca luchar. Bien, sigue así, tira tu vida por la borda porque no merece la pena vivir así. ¡La vida es demasiado corta para pasarla enfadado!
-Yo... tú... tú no...- continuó Harry intentando asirse a su nueva máscara de frialdad, pero la verdad es que no sabía como defender lo indefendible, su comportamiento era cualquier cosa menos una postura a proteger.
-Dime- le alentó Ginny a seguir- dime que pasa, te ayudaré, te apoyaré, pero dime algo, sea lo que sea puedo intentarlo.
-Yo... ya no puedo más- dijo Harry totalmente desorientado y una lágrima furtiva recorrió su mejilla aunque intentó con todas sus fuerzas no hacerlo. El joven se sentó en el suelo con las piernas cruzadas y las manos cubriéndole la cara. Ginny se quedó mirándole y se arrodilló a su lado con palabras reconfortantes.
-Tranquilo, tranquilo, todo va a pasar. Se solucionará, el tiempo curará. Ya lo verás- pero la chica ya no pudo seguir, porqué las lágrimas también llegaban a sus ojos. Lágrimas de alivio al saber al Harry de siempre de vuelta, aunque faltaba mucho para que se recuperara del todo.
-Ya no puedo más Ginny, todo es mi culpa, todo se derrumba y...- Harry no supo cómo acabar la frase, no sabía ya ni que sentía.
-No pasa nada, te hacía falta admitir que no eres sobrehumano. Llorar no hace más débil, hace mucho más humano, pero creo que deberías hablar con tus amigos- comentó ella con lágrimas pero mucho más tranquila a Harry, que no podía parar las lágrimas que caían silenciosas por su cara.
-He perdido el control, soy un monstruo- dijo Harry mirándola a los ojos.
-Le has dado un buen disgusto a Hermione, pero está bien, se quedará en la enfermería hasta mañana por la tarde.
-¿Qué le ha ocurrido? ¿Está en peligro?- preguntó Harry mientras la preocupación se hacía dueña de su voz.
-Ha sido un ataque de ansiedad, sólo preocupaciones y nervios porqué piensa que no te repondrás de la muerte de Sirius. Y hasta hace un momento yo pensaba lo mismo. Vamos a estar de tu lado, pero esperamos desde ahora que pongas algo más de tu parte. Menos mal que Ron estaba con ella y ha podido llevarla a la enfermería
-¿Está Ron arriba?
-No, se ha quedado con Hermione y no sé como la Sra. Pomfrey le ha dejado. Quiere estar con ella hasta que se encuentre bien del todo. Y si me pides un consejo, mejor habla con Hermione antes que con Ron, él está realmente enfadado- La chica le acompañó hasta la puerta de las habitaciones de sexto- Mañana ve a la enfermería y habla con ella, seguro que te comprende Ahora tienes que dormir ¿Vas a estar bien?
-No lo se, supongo que si, necesito dormir un poco, dejar de pensar por un solo momento. Hasta mañana Ginny- dijo Harry dándole un beso en la mejilla.
Harry despertó con unos fuertes toques en la puerta de su habitación y salió corriendo de entre las sábanas, esperando que fuese Hermione, cómo hacía normalmente, pero se encontró con Ginny que le obligó a cambiarse e ir a la enfermería en un tiempo récord.
Cuando se asomó por la puerta entreabierta, pudo ver a Ron con uno de los libros de Hermione que el pelirrojo le leía imitando tanto las voces femeninas como las masculinas e iba gesticulando por la habitación, entre las risas entrecortadas de Hermione. Iba a asomarse del todo para ver la situación pero antes de que el mismo se diera cuenta la puerta había rechinado y sus dos amigos dejaron de reír para mirar hacia la puerta, y Harry deseó haber llevado con el la capa de invisibilidad.
-¿Puedo pasar?- preguntó a los dos chicos que le miraban.
-Adelante- contestó Hermione y Ron dejó el libro sobre la mesilla de noche, posicionándose al lado de Hermione en actitud protectora y expectante.
-Quiero hablar y... disculparme por todo- continuó Harry poniéndose a los pies de la cama bastante nervioso.
-Hermione no puede ponerse nerviosa así que vete- dijo Ron con total frialdad, cosa bastante inusual en él.
-No Ron, quiero oír lo que tiene que decir- interrumpió la chica en favor de Harry.
-Entonces Hermione nos vemos más tarde -se despidió Ron dándole un beso en la frente- iré al entrenamiento si sé que no te quedas sola aunque...si me necesitas por cualquier cosa- dijo mirando a Harry con desprecio- llámame.
-Me... me gustaría hablar con los dos- comentó Harry con voz queda sabiendo que no haría que Ron se quedara.
-El punto es que a mí me no me gustaría escucharte. Hasta luego Hermione.
-Hasta luego -le dispensó Hermione con tono reprobatorio.
-¿No piensa escucharme?- preguntó Harry sentándose en la silla que antes había ocupado Ron.
-Tú no estás en situación de pedir nada...
-Reconozco que me equivoqué y lo siento. Llevo equivocándome durante mucho tiempo, perdí el control. Siento no haber apreciado tus esfuerzos por ayudarme y siento mucho haber tirado la comida que me trajiste y sobretodo haberte preocupado tanto como para hacer que tuvieras que venir a la enfermería. Sólo he pensado en mí, pero también tenéis que saber que estaba derrumbado, mi vida se derrumbó cuando supe que había perdido a Sirius. Sé que me merezco lo peor, pero os necesito, sois lo más esencial en mi vida. Perdóname.
-Ven tonto, ¿Cómo no voy a perdonarte con esa carita que me pones? Pero de verdad pensaba que te perdíamos cuando ayer vi la ira en tus ojos pensé que ya no había salida para ti. ¿A qué viene esa reacción?
-Una buena amiga me hizo saber de una forma un tanto más dura lo que estaba haciendo.- contestó Harry a la pregunta de su amiga.
-Me alegro de que nuestro Harry ya esté en casa, aunque seas un cabezota, y aunque tenga que aguantarte, y aunque seas tan tonto.
-Se supone que tienes que apoyarme
-Sí, claro y también se supone que tú tienes que explicarme.
-¿El que?
-¿Cómo estás?
-Sólo necesito tener cosas que hacer, mis amigos a mi lado y apoyo. Le echo tanto de menos- dijo escondiendo la cara entre las manos mientras Hermione posaba una de las suyas sobre la cabeza de su amigo-¿Porqué es la vida tan difícil? No entiendo porqué pasan cosas como esta.
-Harry, nadie prometió que la vida fuese fácil pero tienes que seguir adelante, afrontar y superar, aunque nunca olvidar todo lo que has aprendido. La vida es un camino, que se va haciendo al andar. Sabes que si lo que necesitas es a nosotros tienes que estar seguro de que todo irá bien, aunque con Ron vaya a ser bastante más difícil.
La mañana y parte de la tarde pasaron tranquilas. Harry estuvo casi todo el rato en la enfermería acompañando a Hermione. Ginny y Dean, Parvati, Seamus y Lavender, Neville y Luna, a parte de los prefectos de todas las casas menos Slytherin fueron pasando por la tarde a ver a la chica, trayéndole una gran cantidad de dulces y observando extrañados la actitud de Harry. Pero el tiempo pasó demasiado rápido y el joven tuvo que marcharse a su castigo demasiado pronto para su gusto. Se despidió de todos y fue a buscar sus libros a su habitación, para ir a la biblioteca.
* * *
Severus Snape se levantó a las ocho de la mañana como era costumbre. Se duchó y vistió, maldiciendo a unos mellizos de segundo de Gryffindor, que en la clase de pociones de hacía dos días habían inventado un nuevo tipo de bomba. No sabía bien como, pero hicieron estallar un caldero en todas direcciones, aunque el contenido sólo le dio a él. Gracias a los odiosos niños ahora tenía que llevar el pelo corto, ya que se había quemado y no había manera posible de hacerlo crecer otra vez.
Ya desde muy joven había resuelto dejarse el pelo largo para tapar las enormes y despegadas orejas que tenía y que no le gustaban nada. Ante la negativa de su padre a hacerlas más pequeñas, decidió utilizar una poción para hacerlo crecer rápidamente. Pese a su facultad para las pociones, no sabía que había ocurrido con la que creó para su pelo, fue efectiva, pero le había dejado el pelo en ese estado en el que era imposible hacerlo quedar limpio y acabó por ser insultado por otra cosa.
Desayunó con los demás profesores, maldiciendo en susurros a Potter y a Dumbledore. Toda la mañana la pasó supervisando el castigo de los susodichos mellizos Gryffindor que consistía en limpiar la mazmorra y ordenar y etiquetar los frascos con ingredientes. Snape se encargó de ensuciarla un par de veces y de hacerles el trabajo " agradable", haciendo por la mañana lo que no podría hacer por la tarde. Pero llegó la hora y tuvo que ir a la biblioteca. Hacía años que no estaba en ese estado de nervios constante, casi temiendo el encuentro. ¿Temiendo? Él no tenía miedo de nada ni de nadie, estaba por encima de todo aquello, por encima de la infantil actitud de Potter y sobretodo y mucho más importante por encima del cociente intelectual del niño, que no distaba mucho del de su padre. Pero sabía que a fin de cuentas todo eso era una tontería, lo de Potter y todo era simplemente buscar una razón a su agitación en el sitio contrario dónde sabía que estaba.
Había sido Dumbledore, que le hizo recordar la parte más oscura y horrorosa de su vida. Cuando aún podían considerarle una persona con corazón y sentimientos, cuando había amado y sido amado, cuando había sido feliz. Por consiguiente aquella fue la época más difícil y dolorosa de su vida, que nunca había enterrado y que había cambiado su forma de ver el mundo. Le hacía tanto daño pensar en ello, en el enfado en que se había convertido su vida desde entonces... Pero Dumbledore era así, cuando menos lo esperabas te hacía recordar lo peor de tu pasado, intentando tocar el punto débil y permitiendo que todo ocurriera. Sabía perfectamente que habría podido negarse en redondo al castigo con el joven Potter, pero Dumbledore había movido muy bien sus hilos y el recuerdo que hizo entrar en su mente había logrado su propósito. Había aceptado y ahora se encontraba dentro de la sala de estudio de la biblioteca, esperando que aquel niño insensato al que había intentado salvar en más de una ocasión entrara por la puerta.
Faltó tiempo para que al pensarlo escuchara unos golpes secos en la puerta de la sala y para que Harry entrara en el lugar. Bien, cómo mínimo tendrían clase particular de pociones tres días a la semana, por lo que los otros cuatro podrían ignorarse mutuamente. En ese preciso instante el profesor de pociones no se sentía con ánimo de amargarle a nadie la tarde, por mucho que fuera el odiado Potter. Y eso era demasiado raro en él ¡Maldito Dumbledore!
-Buenas tardes- dijo Harry al profesor que se encontraba colocando sus cosas sobre la mesa que tenían que ocupar los dos. Era una sala pequeña, con muros de piedra y una ventana por la que entraba el sol, cubierta por una cortina clara. Una mesa rectangular se encontraba justo en medio de la habitación, con una silla a cada lado. La puerta permanecía cerrada y ambos supieron que ese era el principio de unos largos meses. Encerrados dentro de la misma habitación, con poco espacio y mucha ira, aquello era una bomba de relojería.
-Deje de hablar, estoy intentando concentrarme.- contestó agriamente el profesor repasando unos pergaminos en sus manos
Harry bufó muy significativamente. Había tenido que claudicar en lo que a sus amigos se trataba, pero con Snape iba a ser muy diferente, si el profesor se comportaba de esa manera no pensaba quedarse corto.
-Veo que intenta que le agreda verbalmente para poder decirle a Dumbledore " ya se lo dije"- comentó imitando la frialdad del profesor.
-Cállese de una vez. No voy a tolerar que me falte al respeto.- continuó el hombre levantando la cabeza y mirando fríamente a Harry.
-Cuando usted me trate a mi con educación- dijo Harry bastante decepcionado por no conseguir hacer que el profesor perdiese los papeles.
-Usted debería aprender educación, que para eso es el alumno.
-Creo que ese es el problema. Siempre que sienta que está por encima de alguien le tratará como si no valiese nada. No es una posición muy inteligente. Se puede ver bastante bien quien es un hombre y quien no mirando como trata a los que cree inferiores y no en como trata a sus iguales- dijo Harry buscando otro frente por el que atacar al profesor.
-¿Qué insinúas niñato? Te digo que te calles, no me hagas perder el tiempo con tus estupideces.
-Bueno, yo no insinúo nada, si usted se da por aludido.
-Maldito niño ególatra. Ya que Dumbledore no ha demostrado su predilección por usted, tiene que hacernos creer a los demás que está por encima de todo. Pues no, Dumbledore ha dejado muy claro que estás bajo las normas como todos los demás ¿Eso te molesta verdad?
-No tanto como le molesta a usted que nos hayan puesto al mismo nivel. ¡Oh Por favor! ¿Severus Snape al mismo nivel que un Potter? ¿Qué mundo es este?- comentó Harry con un tono muy irónico, casi nunca escuchado de su boca. Haciendo varios gestos muy afectados y dramatizados.
-El mundo en el que vas a entrar a bofetadas.- Contestó Snape con mucha mala leche saliendo de la sala en la que se encontraba con Potter, pegando un fuerte portazo antes de hacer algo de lo que más tarde tendría que arrepentirse. El joven no se parecía al que unos meses atrás había salido de ese castillo, era tan Slytherin, tan parecido a casi todos sus alumnos...
Harry sin embargo estaba bastante divertido, deseando haber encontrado la horma del zapato del profesor de pociones al que tanto "odiaba".
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Esto es todo por ahora. Es el primer encuentro de estos dos, pero todavía falta un poco de este castigo y una buena primera razón para desear matarse uno y otro. Hasta pronto y espero que este os guste.
Nota 1: Lo he subido lo más pronto que he podido pero de ahora en adelante volveré a tardar un poquito más, son los problemas del trabajo de investigación, que no hay manera de sacar adelante. Espero que os guste y ya sabéis yo encantada con los reviews. Ya tengo 22!!!!!
Nota 2: De momento no es SLASH, pero seguramente acabará siéndolo así que si no te gusta, si puede herir tu sensibilidad o algo por el estilo hazte un favor a ti mismo y hazme uno a mí y no lo leas si puede representarte un problema. No quiero que nadie critique el fic por lo que acabará siendo.(Esta nota siempre es la misma)
Nota 3: FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!!!!!!!!! Falta muuuuuuy poquito. ¡Que Felicidad!
Disclaimer: Todos los personajes utilizados son propiedad de J.K.Rowling y no son usados con ánimo de lucro, así que no me demandéis.( esta también es siempre la misma.
AKHASA: Gracias y tiempo al tiempo. Espero que este fugaz Severus te guste, pero irá saliendo mucho más, ya que Harry va a ir conociendo poco a poco su personalidad y como ha llegado a ser el hombre tan odiado que es... Tenía que reconciliarlo con sus amigos, pero el lado Slytherin continuará con Severus. Espero que te guste.
MAY POTTER: Espero que este también te guste y lo sigo pronto ahora que tengo vacaciones. Aquí sale mi primera incursión en la retorcida mente de Severus, que me encanta!!!!! Espero que te guste.
ZEKHEN- ANGEL AND ZEKHEN: Que nombre más largo!!!!! Espero haberlo escrito bien. Bueno, el lado Slytherin lo dejó claro el sombrero seleccionador y a mi personalmente me encanta así que auque se haya reconciliado con su parte Gryffindor, la parte Slytherin y la de Voldemort estará muy presente.
PEKENYITA: Hola , gracias por decir que te gusta y ya ves que la vena cabezota de los Weasley me gusta bastante. Es ella la que le hace recapacitar, aunque solo sea un poco y va a ser ella la que este a su lado cuando tenga problemas. Remus aparecerá, aunque todavía falta un poco. Es que me encanta tener a la gente en vilo. Espero que te guste
MARGARITA 6: Pues claro que es Ginny, ¿alguien había dudado de que tenía que ser un Weasley el que le pusiera los puntos sobre las íes? Me encanta la Ginny que intento reflejar, con bastante más personalidad y mucho criterio y todo esto gracias a que en su niñez Potter pasó de ella, si es que no hay mal que por bien no venga. Espero que te guste.
YUEE: Hola de nuevo. La verdad es que yo también soy de las que escriben unas cartas que dan miedo solo de mirar lo largas que son. A mi es que me encanta escribir, por eso me metí en ff.net, aunque nunca nadie había leído mis historias, no dejaba a nadie leerlas pero una amiga me dijo que si escribía tanto algo tendría que hacer con ello, así que después de pensármelo mucho me decidí. Bueno, el violín aparecerá en los próximos capítulos y Snape casi matará a Harry por algo relacionado con él. Espero que te guste. Hasta pronto
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-Tranquilita ¿Vale?- dijo Harry otra vez a la defensiva, pero bastante sorprendido- A ti no te he hecho nada ¿Ahora que te pasa?
-¿Qué me pasa? Pues que mi amiga lleva toda la tarde en la enfermería porqué un energúmeno que curiosamente se parece mucho a ti le ha dado un buen susto.- contestó Ginny muy molesta levantándose
-¡Oh vamos! Si no he hecho nada. Simplemente le he dejado las cosas claras. No deja de molestarme ni por un momento. Harry esto, Harry aquello, ¿Has comido bien Harry? ¿Necesitas ayuda Harry? Es bastante cargante.- contestó el otro tan pancho.
-Y tú eres gilipollas además de ciego. ¿No se te ha pasado por la cabeza que lo que quiere es ayudarte? No sé como puedes ser así -dijo ella mirándole con una actitud decepcionada y cruzándose de brazos.
-Mira niñata, cuando el que haya asesinado a tus padres mate a la única persona que te ha querido como ellos me avisas.- dijo Harry encarándose con ella nuevamente e intentando que Ginny se apocara, lo que no consiguió.
-No, lo que voy a hacer en vez de avisarte es amargarme la vida y compadecerme de mí misma ¿Sabes? Por lo que veo es lo que tu haces- contestó ella creciéndose debido a lo cansada que estaba de la actitud de Potter.
-No sabes lo que yo hago o pienso y no puedes saber lo que me pasa así que no me entretengas más con tus tonterías para salvarme, no lo necesito- Contestó agrio Harry, encaminándose a las escaleras para las habitaciones, pero Ginny le cogió de la manga de la túnica y no le dejó marchar.
-Perfecto Harry, huye de mí, de nosotros. No aceptes lo inevitable. Sabes que el mundo sigue girando sin Sirius, es duro, pero todos estamos aquí y te vemos estar así. Tú mismo sabes que con esa actitud no lo solucionas, lo agravas. Y ahora vas a escuchar lo que tengo que decir.- continuó ella sin soltarle.
-¡NO SABES LO QUE ME PASA, NO PUEDES SABER COMO ME SIENTO!- contestó el joven hasta llegar a milímetros de la cara de la pelirroja.
-¡Y doy gracias a ello!, pero te veo desperdiciar todo por lo que te dieron tus padres y por lo que Sirius salió de Azkaban y me pregunto si mereció la pena con la actitud que estas tomando. No puedes culparte ni seguir así, ¡ofrecieron sus vidas por ti!
-Tú no has perdido a nadie a manos de ese asesino- dijo Harry sin atisbos de enfado pero con dolor en el corazón y parecía ser su único argumento- Yo sólo... yo quiero... quiero...
-¡Quieres Venganza! ¿Es eso lo que quieres? Pues a eso lo único que puedo decirte es que espero que no seas peor que el tirano asesino contra el que te toca luchar. Bien, sigue así, tira tu vida por la borda porque no merece la pena vivir así. ¡La vida es demasiado corta para pasarla enfadado!
-Yo... tú... tú no...- continuó Harry intentando asirse a su nueva máscara de frialdad, pero la verdad es que no sabía como defender lo indefendible, su comportamiento era cualquier cosa menos una postura a proteger.
-Dime- le alentó Ginny a seguir- dime que pasa, te ayudaré, te apoyaré, pero dime algo, sea lo que sea puedo intentarlo.
-Yo... ya no puedo más- dijo Harry totalmente desorientado y una lágrima furtiva recorrió su mejilla aunque intentó con todas sus fuerzas no hacerlo. El joven se sentó en el suelo con las piernas cruzadas y las manos cubriéndole la cara. Ginny se quedó mirándole y se arrodilló a su lado con palabras reconfortantes.
-Tranquilo, tranquilo, todo va a pasar. Se solucionará, el tiempo curará. Ya lo verás- pero la chica ya no pudo seguir, porqué las lágrimas también llegaban a sus ojos. Lágrimas de alivio al saber al Harry de siempre de vuelta, aunque faltaba mucho para que se recuperara del todo.
-Ya no puedo más Ginny, todo es mi culpa, todo se derrumba y...- Harry no supo cómo acabar la frase, no sabía ya ni que sentía.
-No pasa nada, te hacía falta admitir que no eres sobrehumano. Llorar no hace más débil, hace mucho más humano, pero creo que deberías hablar con tus amigos- comentó ella con lágrimas pero mucho más tranquila a Harry, que no podía parar las lágrimas que caían silenciosas por su cara.
-He perdido el control, soy un monstruo- dijo Harry mirándola a los ojos.
-Le has dado un buen disgusto a Hermione, pero está bien, se quedará en la enfermería hasta mañana por la tarde.
-¿Qué le ha ocurrido? ¿Está en peligro?- preguntó Harry mientras la preocupación se hacía dueña de su voz.
-Ha sido un ataque de ansiedad, sólo preocupaciones y nervios porqué piensa que no te repondrás de la muerte de Sirius. Y hasta hace un momento yo pensaba lo mismo. Vamos a estar de tu lado, pero esperamos desde ahora que pongas algo más de tu parte. Menos mal que Ron estaba con ella y ha podido llevarla a la enfermería
-¿Está Ron arriba?
-No, se ha quedado con Hermione y no sé como la Sra. Pomfrey le ha dejado. Quiere estar con ella hasta que se encuentre bien del todo. Y si me pides un consejo, mejor habla con Hermione antes que con Ron, él está realmente enfadado- La chica le acompañó hasta la puerta de las habitaciones de sexto- Mañana ve a la enfermería y habla con ella, seguro que te comprende Ahora tienes que dormir ¿Vas a estar bien?
-No lo se, supongo que si, necesito dormir un poco, dejar de pensar por un solo momento. Hasta mañana Ginny- dijo Harry dándole un beso en la mejilla.
Harry despertó con unos fuertes toques en la puerta de su habitación y salió corriendo de entre las sábanas, esperando que fuese Hermione, cómo hacía normalmente, pero se encontró con Ginny que le obligó a cambiarse e ir a la enfermería en un tiempo récord.
Cuando se asomó por la puerta entreabierta, pudo ver a Ron con uno de los libros de Hermione que el pelirrojo le leía imitando tanto las voces femeninas como las masculinas e iba gesticulando por la habitación, entre las risas entrecortadas de Hermione. Iba a asomarse del todo para ver la situación pero antes de que el mismo se diera cuenta la puerta había rechinado y sus dos amigos dejaron de reír para mirar hacia la puerta, y Harry deseó haber llevado con el la capa de invisibilidad.
-¿Puedo pasar?- preguntó a los dos chicos que le miraban.
-Adelante- contestó Hermione y Ron dejó el libro sobre la mesilla de noche, posicionándose al lado de Hermione en actitud protectora y expectante.
-Quiero hablar y... disculparme por todo- continuó Harry poniéndose a los pies de la cama bastante nervioso.
-Hermione no puede ponerse nerviosa así que vete- dijo Ron con total frialdad, cosa bastante inusual en él.
-No Ron, quiero oír lo que tiene que decir- interrumpió la chica en favor de Harry.
-Entonces Hermione nos vemos más tarde -se despidió Ron dándole un beso en la frente- iré al entrenamiento si sé que no te quedas sola aunque...si me necesitas por cualquier cosa- dijo mirando a Harry con desprecio- llámame.
-Me... me gustaría hablar con los dos- comentó Harry con voz queda sabiendo que no haría que Ron se quedara.
-El punto es que a mí me no me gustaría escucharte. Hasta luego Hermione.
-Hasta luego -le dispensó Hermione con tono reprobatorio.
-¿No piensa escucharme?- preguntó Harry sentándose en la silla que antes había ocupado Ron.
-Tú no estás en situación de pedir nada...
-Reconozco que me equivoqué y lo siento. Llevo equivocándome durante mucho tiempo, perdí el control. Siento no haber apreciado tus esfuerzos por ayudarme y siento mucho haber tirado la comida que me trajiste y sobretodo haberte preocupado tanto como para hacer que tuvieras que venir a la enfermería. Sólo he pensado en mí, pero también tenéis que saber que estaba derrumbado, mi vida se derrumbó cuando supe que había perdido a Sirius. Sé que me merezco lo peor, pero os necesito, sois lo más esencial en mi vida. Perdóname.
-Ven tonto, ¿Cómo no voy a perdonarte con esa carita que me pones? Pero de verdad pensaba que te perdíamos cuando ayer vi la ira en tus ojos pensé que ya no había salida para ti. ¿A qué viene esa reacción?
-Una buena amiga me hizo saber de una forma un tanto más dura lo que estaba haciendo.- contestó Harry a la pregunta de su amiga.
-Me alegro de que nuestro Harry ya esté en casa, aunque seas un cabezota, y aunque tenga que aguantarte, y aunque seas tan tonto.
-Se supone que tienes que apoyarme
-Sí, claro y también se supone que tú tienes que explicarme.
-¿El que?
-¿Cómo estás?
-Sólo necesito tener cosas que hacer, mis amigos a mi lado y apoyo. Le echo tanto de menos- dijo escondiendo la cara entre las manos mientras Hermione posaba una de las suyas sobre la cabeza de su amigo-¿Porqué es la vida tan difícil? No entiendo porqué pasan cosas como esta.
-Harry, nadie prometió que la vida fuese fácil pero tienes que seguir adelante, afrontar y superar, aunque nunca olvidar todo lo que has aprendido. La vida es un camino, que se va haciendo al andar. Sabes que si lo que necesitas es a nosotros tienes que estar seguro de que todo irá bien, aunque con Ron vaya a ser bastante más difícil.
La mañana y parte de la tarde pasaron tranquilas. Harry estuvo casi todo el rato en la enfermería acompañando a Hermione. Ginny y Dean, Parvati, Seamus y Lavender, Neville y Luna, a parte de los prefectos de todas las casas menos Slytherin fueron pasando por la tarde a ver a la chica, trayéndole una gran cantidad de dulces y observando extrañados la actitud de Harry. Pero el tiempo pasó demasiado rápido y el joven tuvo que marcharse a su castigo demasiado pronto para su gusto. Se despidió de todos y fue a buscar sus libros a su habitación, para ir a la biblioteca.
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Severus Snape se levantó a las ocho de la mañana como era costumbre. Se duchó y vistió, maldiciendo a unos mellizos de segundo de Gryffindor, que en la clase de pociones de hacía dos días habían inventado un nuevo tipo de bomba. No sabía bien como, pero hicieron estallar un caldero en todas direcciones, aunque el contenido sólo le dio a él. Gracias a los odiosos niños ahora tenía que llevar el pelo corto, ya que se había quemado y no había manera posible de hacerlo crecer otra vez.
Ya desde muy joven había resuelto dejarse el pelo largo para tapar las enormes y despegadas orejas que tenía y que no le gustaban nada. Ante la negativa de su padre a hacerlas más pequeñas, decidió utilizar una poción para hacerlo crecer rápidamente. Pese a su facultad para las pociones, no sabía que había ocurrido con la que creó para su pelo, fue efectiva, pero le había dejado el pelo en ese estado en el que era imposible hacerlo quedar limpio y acabó por ser insultado por otra cosa.
Desayunó con los demás profesores, maldiciendo en susurros a Potter y a Dumbledore. Toda la mañana la pasó supervisando el castigo de los susodichos mellizos Gryffindor que consistía en limpiar la mazmorra y ordenar y etiquetar los frascos con ingredientes. Snape se encargó de ensuciarla un par de veces y de hacerles el trabajo " agradable", haciendo por la mañana lo que no podría hacer por la tarde. Pero llegó la hora y tuvo que ir a la biblioteca. Hacía años que no estaba en ese estado de nervios constante, casi temiendo el encuentro. ¿Temiendo? Él no tenía miedo de nada ni de nadie, estaba por encima de todo aquello, por encima de la infantil actitud de Potter y sobretodo y mucho más importante por encima del cociente intelectual del niño, que no distaba mucho del de su padre. Pero sabía que a fin de cuentas todo eso era una tontería, lo de Potter y todo era simplemente buscar una razón a su agitación en el sitio contrario dónde sabía que estaba.
Había sido Dumbledore, que le hizo recordar la parte más oscura y horrorosa de su vida. Cuando aún podían considerarle una persona con corazón y sentimientos, cuando había amado y sido amado, cuando había sido feliz. Por consiguiente aquella fue la época más difícil y dolorosa de su vida, que nunca había enterrado y que había cambiado su forma de ver el mundo. Le hacía tanto daño pensar en ello, en el enfado en que se había convertido su vida desde entonces... Pero Dumbledore era así, cuando menos lo esperabas te hacía recordar lo peor de tu pasado, intentando tocar el punto débil y permitiendo que todo ocurriera. Sabía perfectamente que habría podido negarse en redondo al castigo con el joven Potter, pero Dumbledore había movido muy bien sus hilos y el recuerdo que hizo entrar en su mente había logrado su propósito. Había aceptado y ahora se encontraba dentro de la sala de estudio de la biblioteca, esperando que aquel niño insensato al que había intentado salvar en más de una ocasión entrara por la puerta.
Faltó tiempo para que al pensarlo escuchara unos golpes secos en la puerta de la sala y para que Harry entrara en el lugar. Bien, cómo mínimo tendrían clase particular de pociones tres días a la semana, por lo que los otros cuatro podrían ignorarse mutuamente. En ese preciso instante el profesor de pociones no se sentía con ánimo de amargarle a nadie la tarde, por mucho que fuera el odiado Potter. Y eso era demasiado raro en él ¡Maldito Dumbledore!
-Buenas tardes- dijo Harry al profesor que se encontraba colocando sus cosas sobre la mesa que tenían que ocupar los dos. Era una sala pequeña, con muros de piedra y una ventana por la que entraba el sol, cubierta por una cortina clara. Una mesa rectangular se encontraba justo en medio de la habitación, con una silla a cada lado. La puerta permanecía cerrada y ambos supieron que ese era el principio de unos largos meses. Encerrados dentro de la misma habitación, con poco espacio y mucha ira, aquello era una bomba de relojería.
-Deje de hablar, estoy intentando concentrarme.- contestó agriamente el profesor repasando unos pergaminos en sus manos
Harry bufó muy significativamente. Había tenido que claudicar en lo que a sus amigos se trataba, pero con Snape iba a ser muy diferente, si el profesor se comportaba de esa manera no pensaba quedarse corto.
-Veo que intenta que le agreda verbalmente para poder decirle a Dumbledore " ya se lo dije"- comentó imitando la frialdad del profesor.
-Cállese de una vez. No voy a tolerar que me falte al respeto.- continuó el hombre levantando la cabeza y mirando fríamente a Harry.
-Cuando usted me trate a mi con educación- dijo Harry bastante decepcionado por no conseguir hacer que el profesor perdiese los papeles.
-Usted debería aprender educación, que para eso es el alumno.
-Creo que ese es el problema. Siempre que sienta que está por encima de alguien le tratará como si no valiese nada. No es una posición muy inteligente. Se puede ver bastante bien quien es un hombre y quien no mirando como trata a los que cree inferiores y no en como trata a sus iguales- dijo Harry buscando otro frente por el que atacar al profesor.
-¿Qué insinúas niñato? Te digo que te calles, no me hagas perder el tiempo con tus estupideces.
-Bueno, yo no insinúo nada, si usted se da por aludido.
-Maldito niño ególatra. Ya que Dumbledore no ha demostrado su predilección por usted, tiene que hacernos creer a los demás que está por encima de todo. Pues no, Dumbledore ha dejado muy claro que estás bajo las normas como todos los demás ¿Eso te molesta verdad?
-No tanto como le molesta a usted que nos hayan puesto al mismo nivel. ¡Oh Por favor! ¿Severus Snape al mismo nivel que un Potter? ¿Qué mundo es este?- comentó Harry con un tono muy irónico, casi nunca escuchado de su boca. Haciendo varios gestos muy afectados y dramatizados.
-El mundo en el que vas a entrar a bofetadas.- Contestó Snape con mucha mala leche saliendo de la sala en la que se encontraba con Potter, pegando un fuerte portazo antes de hacer algo de lo que más tarde tendría que arrepentirse. El joven no se parecía al que unos meses atrás había salido de ese castillo, era tan Slytherin, tan parecido a casi todos sus alumnos...
Harry sin embargo estaba bastante divertido, deseando haber encontrado la horma del zapato del profesor de pociones al que tanto "odiaba".
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Esto es todo por ahora. Es el primer encuentro de estos dos, pero todavía falta un poco de este castigo y una buena primera razón para desear matarse uno y otro. Hasta pronto y espero que este os guste.
