Y como prometí ya estoy de vuelta. ¿No he tardado tanto como la última vez, eh? XD
No me asesinéis…
Nah, sé que no lo haríais, me necesitáis viva para saber cómo continúa la historia. ¡MUAHAHA!
Bueno, recuperando la compostura, solo quería agradecer de todo corazón a las maravillosas personas que siguieron, comentaron o… ¿favoritearon? El capítulo anterior. ¡Muchas gracias! Sus reviews me animan a escribir, por ello quiero hacer especial mención a DanaLovesOhana, que se detuvo a escribirme un comentario que me hizo especialmente feliz. :D
¡Aquí les dejo las advertencias!
-Cambios de escena: oOoOoOo-oOoOoOo
-Los pensamientos la mayoría de las veces no están señalados de ninguna forma, están mezclados con las observaciones.
-….- Diálogos.
-Posible lenguaje fuerte o subido de tono y violencia explícita.
-Lime suave.
Disclaimer: Los personajes ni la historia original de Fairy Tail son míos solo se los cojo prestados un tiempo a Hiro Mashima. Solo el argumento de esta historia es mío.
Y sin más que decir, aquí está la siguiente parte de esta historia de escritura lenta XD:
.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~. Cosas que haría por ti .~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.
¿Qué si era él lo mejor para Lucy?
Lo más probable es que la respuesta a esa pregunta fuera un rotundo: No.
Y ese pensamiento fue lo que le hizo detenerse por completo en medio de la calle y mirar fijamente a las baldosas del suelo, intentando aclarar sus ideas.
Acababa de darse cuenta de sus verdaderos sentimientos hacia la maga celestial peo… ¿Era eso suficiente para hacerla feliz?
Una punzada de dolor le atravesó el pecho al recordar la expresión de la cara de Lucy tras el último beso que compartieron.
No quería volver a ver esa expresión en su rostro.
No quería volver a hacerla sufrir.
Él solo deseaba que Lucy siguiera siendo la misma chica alegre que conoció aquella tarde hacía ya varios años. Su compañera y amiga Lucy.
Y alejando todas las dudas que taladraban su cabeza en ese instante, tomó una decisión.
Y continuó andando.
oOoOoOo-oOoOoOo
Natsu y Happy entraron volando por la ventana a la habitación del apartamento de la maga estelar, y tras varios "Ella te guuusta" acompañados de varias risitas mal ahogadas por parte del pequeño exceed azul, el pelirrosa consiguió convencerlo de que lo dejara a solas con la Heartfilia.
En cuanto el gato hubo abandonado la habitación, el mago de fuego miró en todas direcciones intentando descubrir el paradero de la chica. Teniendo en cuenta lo pequeño que era el piso y el sonido del agua cayendo mezclado con los fragmentos de canciones tarareadas que le llegaban desde el interior del baño, no fue raro que lo descubriera al momento.
Aprovechando que la rubia estaba tomando una ducha, el ojiverde se tumbó en la cama de su compañera de equipo con la cabeza apoyada sobre sus brazos y miró al techo pensando en lo que estaba a punto de hacer.
La inseguridad volvió a alojarse en sus pensamientos al aspirar el aroma de la rubia de sus sábanas amarillas. Y sus ojos se nublaron de deseo al recordar lo que experimentó con ella aquella noche. Pero cuando la imagen del rostro de Lucy la última vez que hablaron, o más bien, pelearon, apareció en su mente apartando todo lo demás; las dudas se disolvieron en un instante.
Tenía la mirada fija en la puerta del baño cuando Lucy salió de él llevando únicamente una toalla blanca sujeta alrededor de su cuerpo.
-¡Natsu!- Gritó entre sorprendida y enfadada.- ¿Qué haces aquí?- Desvió la mirada y se dirigió hacia su armario dándole la espalda, intentando con todas sus fuerzas ignorar lo que su presencia le causaba.
Comenzó a sacar del armario varios conjuntos para elegir que ponerse, cuando el chico que seguía mirando al techo tratando alejar las imágenes que desfilaban por su cabeza después de haber visto a la rubia tapada por un trozo de tela tan corto que no dejaba nada a la imaginación, respondió :
-He venido a disculparme.- Hizo una pausa.- Realmente no entiendo por qué te enfadaste tanto, pero de todas formas quería pedirte disculpas.- Mintió mientras se rascaba la nuca en un intento de darle a sus palabras una mayor credibilidad.- Gomen, Lucy.-
La maga de espíritus estelares miró fijamente la ropa de su armario.
¿De verdad Natsu no entendía nada?
Su mirada se ensombreció y su vista se nubló a causa de las lágrimas que peleaban ahora por salir de sus ojos color chocolate.
Entonces tomó una decisión: Intentaría olvidar, hacer como si nada hubiera pasado, como si aquella noche, ya tan lejana, no hubiera existido jamás. Convertiría aquel recuerdo en un sueño imposible. En una fantasía fruto de su imaginación y su esperanza.
Con su brazo aun desnudo limpió rápidamente sus lágrimas y se obligó a sí misma a sonreír.
-No te preocupes Natsu, fue solo una tontería.- Intentó con todas sus fuerzas a ampliar su sonrisa.- Estaba enfadada y preocupada porque Aquarius se había pasado demasiado y en su arrebato había herido también a Levy-chan… Y luego Loke-kun que estaba en este mundo por mucho tiempo gastando su energía… Solo estaba tan estresada que me desahogué contigo.- Juntó sus manos en señal de disculpa y las puso delante de su cara.- ¿Me perdonas tú a mí, Natsu?
-Claro, Lucy.- Respondió este de inmediato. Y es que la rapidez con la cual la chica le había creído le había resultado insultantemente dolorosa. No se lo había pensado dos veces antes de aceptar como posible que él no hubiera comprendido el significado de lo ocurrido entre ambos.– Solo olvidémoslo.-
-Está bien.- Pero la sonrisa con la que había dicho esas palabras no pudo en ningún momento engañar al Dragon Slayer. Durante su conversación había observado cómo una última lágrima rebelde se escapaba por el rabillo de su ojo, obligándole a hacer una promesa silenciosa.
De ahora en adelante él se encargaría de hacer feliz a Lucy, conseguiría que nadie nunca más volviera a hacerla llorar.
-Oye Lucy, ¿vamos mañana con Erza y el hielito nudista a una misión? El otro día Happy vio una sobre unos bandidos que parecía muy divertida.- Explicó sonriente.
-Claro, Natsu.- Y él sabía que su sonrisa seguía siendo una mueca vacía, falsa.
oOoOoOo-oOoOoOo
Las manecillas del reloj seguían desplazándose a un ritmo desesperante.
El tiempo pasaba lentamente y Levy estaba cada vez más preocupada.
Gajeel llevaba ya varios días desapareciendo durante horas sin dar explicaciones a nadie de lo que iba a hacer.
La peliazul ya no aguantaba más. No podía estudiar, No podía comer, No podía dormir… ¡No podía vivir sin saber si el Dragon Slayer se encontraba bien!
Y cuando después de esperar tres horas a que regresara no lo vio entrar por la puerta, cerró el libro que estaba "leyendo" y decidió que tenía que distraerse.
-¡Jet, Droy! ¿Salimos a hacer una misión?- Preguntó a gritos por encima del estruendo habitual del gremio.
-¡Levy-chan! ¡Por supuesto!- Respondieron ambos también a gritos.
-El otro día Droy encontró una misión de las que te gustan.- Comentó Jet.
-Sí, Levy-chan, un hombre rico con una biblioteca enorme ha denunciado el robo de uno de sus manuscritos y ha ofrecido como recompensa doscientos mil Jewels y un tomo antiguo de control de la magia.- Terminó de exponer Droy.
-¡Oh! ¡Parece interesante! ¡Vayamos a hacerla!- Gritó entusiasmada por la recompensa. Le interesaba obtener ese libro.
-¡Vamos Shadow Gear!- Animaron al unísono los compañeros de la peliazul.
oOoOoOo-oOoOoOo
Swaun era un diminuto pueblito pesquero. Era tan pequeño y desconocido que a menos que supieras dónde se encontraba no serías capaz de encontrarlo sin ayuda, pues no aparecía ni en los mapas, ni en las guías.
Por ello, cuando Levy y su equipo por fin dieron con él ya estaba atardeciendo.
Lo primero que hicieron nada más llegar fue conseguir un sitio donde dormir. Y con las llaves de tres cuartos de un pequeña y rústica posada aun en la mano, pusieron rumbo a la dirección que se anunciaba en el volante anteriormente clavado al tablón de anuncios del gremio.
Nada más llegar a la entrada de la gran mansión, la maga de escritura sólida puso los ojos en blanco. Ya se imaginaba qué clase de personas vivían allí.
Y descubrió que no se equivocaba cuando se reunió con el propietario del lugar.
Si el encuentro duró media hora, los veinte primeros minutos los dedicó el hombre a despotricar contra los magos en general alegando al tiempo que habían tardado en aceptar su "urgente" encargo. Pero luego atacó también a Levy en concreto al desconfiar de su capacidad para realizar una misión "tan importante" como lo era aquella. Como todo el mundo, el cual parecía ponerse de acuerdo, se basaba en su estatura y su aspecto para deducir que ella era demasiado "frágil e inexperta" para poder lograr hacer nada a derechas.
Y por fin, tras veinte minutos escuchando la misma cantinela, el demandante se decidió a explicar los detalles de la misión.
Con toda la información ya compartida y nada más qué decir, el equipo Shadow Gear se marchó con los dientes todavía apretados por la rabia y la frustración por no haber hecho nada ante la forma en la que los habían tratado. Y es que por mucho que quisieran dar una lección a aquel hombre desagradecido, engreído y cínico, una de las normas que había impuesto Levy al inicio de la creación de su grupo era: Nada de peleas innecesarias. He aquí la razón por la cual eran los miembros de Fairy Tail con menos destrozos a sus espaldas.
Cuando el Sol se escondió en el horizonte y la Luna hizo acto de presencia, los tres magos ya habían cenado y llevaban bastante tiempo dormidos. El trayecto hasta el pueblo había sido tan extenuante que cayeron rendidos nada más rozar las sábanas de sus respectivas camas.
A la mañana siguiente Levy no tuvo más que respirar el fuerte aroma a barniz y a madera que dominaba en aire para saber que no se encontraba en su cuarto.
De un salto salió de la cama y comenzó a prepararse a una velocidad casi histérica para comenzar con su misión. Momentos después unos medio dormidos Jet y Droy babeaban sobre la barra del bar del lugar mientras intentaban hacer creer a su compañera que estaban despiertos sin muchos resultados. Pero aun sabiendo la situación mental en la que se encontraban, la pequeña chica les colocó el desayuno con dos cafés bien cargados delante de sus narices y les obligó a beberlos al tiempo que les animaba amistosamente a que se prepararan para el largo día que tenían por delante.
Y tal como comenzó la jornada terminó horas más tarde.
La McGarden caminaba por las calles de vuelta a la posada con su libro de recompensa bajo el brazo derecho y una amplia sonrisa pintada en el rostro.
La gente sonreía al ver a la chica que tarareaba una cancioncilla de forma risueña para, instantes después, desviar la mirada al notar el aura deprimida y cansada de sus dos acompañantes de los cuales se podía decir que más bien "se arrastraban" tras de ella.
-Levy-chan, ¿falta mucho?- Lloriqueaba Droy.
-Sí, Levy-chan, hasta yo estoy cansado…-Rezaba Jet.
-Ya estamos cerca, chicos. Comeremos en la posada y luego podrán descansar mientras yo salgo a hacer turismo.-
Ambos sonrieron aliviados y conformes con estas palabras.
Horas más tarde, Levy paseaba sola admirando con sorpresa todos los artículos que vendían en el pequeño mercado improvisado situado en la plaza central del pueblo.
Se encontraba hablando con el tercer vendedor de libros mágicos que había visitado hasta ahora cuando algo llamó su atención.
En un pequeño callejón, entre las sombras, vio a un grupo de hombres de aspecto poco confiable y antes de tener que realizar ningún hechizo de distancia, ni de tener que sacar sus gafas prismáticas; la vio.
Sus ojos se abrieron desmesuradamente, su pulso se aceleró y contuvo involuntariamente la respiración.
Parpadeó varias veces intentando hacerse creer que se lo había imaginado, que había sido solo un espejismo. Pero no funcionó. La marca seguía estando allí.
Phantom Lord.
Y mientras el miedo se instalaba en ella con rapidez oprimiéndole el pecho, dejó de escuchar las palabras del dueño del puesto con el que hace unos segundos conversaba alegremente.
Pero antes de caer por completo en un estado de shock inducido por el pánico al recordar todo lo ocurrido con ese gremio oscuro un pensamiento cruzó su mente como un flashazo.
Gajeel.
Eso fue suficiente para que la maga de Escritura Sólida recuperara la compostura y se alejara silenciosamente y con cuidado de no llamar la atención, del puesto de libros, en dirección al callejón por el cual acababan de desaparecer los sospechosos portadores de las marcas malditas.
Justo antes de entrar al callejón recordó que no debía ser descubierta, y comenzó a pronunciar en susurros uno de los hechizos que había aprendido hacía poco tiempo gracias al libro procedente de Gravion que le había obsequiado el maestro.
Una pasada de su mano desde su cabeza hasta sus pies y un Presencia Indetectable después, la peliazul era completamente invisible e inaudible para el resto del mundo.
Se permitió felicitarse mentalmente por lo fantásticamente bien que había realizado su hechizo antes de perseguir a los extraños sujetos.
Nada más traspasar la esquina en la cual los había descubierto hablando por primera vez, se adentró en el sucio y lúgubre lugar.
Preocupada por ser descubierta por no haber comprobado todavía la efectividad de su nuevo hechizo, observó en absoluto silencio y con las espalda completamente pegada a la pared, cómo los tres hombres abrían un portal en el muro de enfrente tan solo unos centímetros a la derecha de un enorme y maloliente cubo de basura, el cual se encontraba a rebosar.
Suprimiendo la mueca de asco y tragándose las palabras de disgusto, los siguió sin hacer el más mínimo ruido.
Copió sus acciones a la perfección colocando la mano derecha sobre el punto exacto del muro donde ellos lo habían hecho, espero varios segundos en esa posición y rezó porque aquellos hombres no hubieran susurrado algún tipo de contraseña que ella no hubiera percibido.
La chica dejó escapar un suspiro de alivio cuando la zona de la pared alrededor de su mano comenzó a adquirir una tonalidad azulada que se fue extendiendo hasta poseer el tamaño y la forma parecidos a los de una persona media. Con lo que Levy pudo atravesarlo sin mayor problema.
Atravesó el portal cubriéndose los ojos debido al intenso brillo que este desprendía, y llegó al otro lado intentando recuperar la visión normal.
Sus ojos se abrieron desorbitadamente al descubrir su nueva posición. Y es que en el pueblo en el que ahora se hallaba no tenía el más mínimo parecido con Swaun.
Las calles estaban concurridas con gente charlando alegremente aquí y allá, comprando en los puestecillos que recorrían toda la plaza mayor y continuaba hasta desaparecer a lo lejos; los niños reían mientras jugaban a absurdos pero divertidos juegos; y en el inmenso mar que se podía observar en el horizonte, los pescadores lanzaban las redes al mar intentando capturar los mejores presas.
Sin duda, la diferencia más notable entre ambos pueblos era la enorme masa de agua cristalina que lo recorría a lo lejos y que había notado en cuanto la brisa marina la había golpeado, adentrándose en el interior de sus fosas nasales nada más atravesar el portal.
Mas no se detuvo más tiempo a observar la tranquilidad de lugar, pues notó que a tan solo unos centímetros de ella los tres tipos de comentaban qué hacer.
Finalmente la discusión acabó cuando uno de ellos pareció que les recordaba a los demás que habían sido llamados a un lugar. El grupo se puso en en marcha de nuevo. Y Levy con ellos.
oOoOoOo-oOoOoOo
Tras varios minutos andando y unos cuantos giros los cuales la maga de Escritura Sólida se encargó de memorizar, los integrantes del gremio enemigo se detuvieron ante lo que tenía el aspecto de una diminuta posada escondida entre dos imponentes edificios.
Ingresaron en el establecimiento sin notar en ningún momento que una sombra indetectable los seguía.
Y lo que vio en el interior de aquel local volvió a robarle el aliento ese día a la muchacha.
Todas las mesas estaban abarrotadas de personas que portaban quizá demasiado orgullosamente la marca del gremio enemigo de Fairy Tail.
Cuando al fin consiguió normalizar su antes nerviosa respiración, la ojimarrón decidió que trataría de averiguar algo de información y luego se marcharía lo más rápido posible.
oOoOoOo-oOoOoOo
Una hora después, con respuestas a sus preguntas y un plan formándose en su cabeza, la chica peliazul corría por las sinuosas y desiertas calles empedradas buscando la salida del pueblo portuario.
Las farolas no alumbraban lo suficiente, por lo que ella trataba con todas sus fuerzas no tropezarse y caerse. No era el mejor momento para una caída dolorosa.
Y con el corazón latiéndole a mil por hora, cruzó el portal.
Sin detenerse a tomar aire, entró en la posada en la que ella y su equipo se hospedaban como alma que lleva el diablo, golpeando a varios camareros que servían las mesas de la cafetería de la entrada, en el proceso.
Subió las escaleras y recogió sus cosas de su pequeño cuarto temporal en un instante y corrió a llamar con insistencia las puertas de las habitaciones de sus acompañantes.
La recibieron las caras somnolientas del resto del equipo Shadow Gear y unas quejas casi inentendibles por parte de ambos.
Pero Levy, sin darles tiempo a preguntar nada, los zarandeó e instó a darse prisa en recoger sus pertenencias para regresar al gremio.
Les bastó notar el estado de agitación de su compañera para, sin decir una palabra, hacer lo que ella les pedía.
Y su regreso a Magnolia fue instantáneo.
oOoOoOo-oOoOoOo
Pensó en contárselo a Lucy. Pensó en preguntarle a Gajeel. Pensó en pedir ayuda a Mira y al maestro. Pero al final decidió guardar silencio y seguir con su plan original fraguado en el calor de un momento crítico causado por una mente colapsada. En resumen, llevar a cabo un plan tan loco que estaba completamente segura de que si hablaba de él con alguien, intentarían por todos los medios posibles disuadirla de realizarlo.
Y por eso precisamente, tomó la decisión de continuar.
Levy sabía que la razón por la que quería seguir adelante no era la correcta, no era la adecuada. Sabía que si lo hablara con alguien la mirarían como si estuviera loca e intentarían detenerla. Ella sabía todas esas cosas, pero aunque lo tenía muy presente, tampoco podía dejar de lado esa vocecita de su cabeza que le infundía el valor o la estupidez necesarios para avanzar en esa dirección. No podía dejar de intentar demostrarles a todos que ella ya era una mujer adulta que podía tomar sus propias decisiones y defenderse sola. Que no era una niña pequeña que necesitaba ser protegida y ayudada hasta para coger algo de la balda alta.
Definitivamente ese último episodio con Jet y Droy en el gremio le había dolido. Ya estaba un tanto acostumbrada a que Gajeel la tratara como una enana y no se cansara de llamarla con ese apelativo; pero cuando Jet y Droy también la obligaron a esperar a que ellos le bajarán la botella de vino que Mirajane le había pedido de la bodega porque según ellos "podía hacerse daño", se había sentido profundamente insultada en lo más hondo de su orgullo.
No obstante, aunque eso también tuviera bastante relación con el por qué quería continuar a toda costa en solitario con su idea; no era solo por ello. Era todo un conjunto de pequeñas cosas.
Las constantes desconfianzas y desprecios hacia su persona por tener una apariencia frágil le minaban la autoestima a diario: Su padre ya no la tomaba en serio ni para vestirse sola, enviándole multitud de criados para que la ayudaran con esa "complicada" tarea; todos en el gremio la sobreprotegían en las misiones o en las tareas cotidianas…¡DIOS, SI HASTA GAJEEL SE CREÍA CON DERECHO DE REGAÑARLA CADA VEZ QUE SEGÚN ÉL, SE PONÍA EN PELIGRO!
Bueno, esto último era en gran parte culpa suya por no poder controlar las reacciones de su cuerpo cuando el Mago de Hierro se encontraba cerca.
Pero aun restándole importancia a esto último, la situación había llegado a tal punto que ya le era insostenible. Tenía que hacer algo urgentemente.
Y movida por ese deseo, en parte egoísta, en parte racional, se miró a los grandes espejos que cubrían las puertas de su amplio armario blanco empotrado, aferró con fuerza los picaportes de ambas puertas, y de un fuerte tirón, las abrió. Y así marcó el inicio de una nueva etapa en su vida.
Cuando los criados intentaron entrar en su habitación para ayudarla (a saber cómo se habrían enterado de que se iba a cambiar de ropa), los expulsó lo más sutil y dulcemente que pudo del cuarto.
Y los trozos de tela comenzaron a volar en todas direcciones, su cama pronto tuvo una enorme montaña de vestidos colocados desordenadamente sobre ella, mientras que el sillón situado junto a la puerta se llenó de zapatos y complementos. Y así continuó para darse cuenta de que, cuando fue a echar mano del segundo armario de la estancia, el de las camisetas, pantalones y ropa interior, ya no le quedaban muebles donde esparcirlos. Pero eso no la detuvo, pues los trozos de ropa y zapatos siguieron surgiendo.
Cuando terminó de rajar ropa y volver a coserla de maneras completamente diferentes a las originales quedando conforme con el resultado final, llamó a Louis. Necesitaba ropa nueva.
En tan solo cinco minutos su amigo más fiel dentro de aquella inmensa mansión le había enseñado todo un mundo nuevo para ella.
Desplegó con un simple movimiento de mano el menú en el espejo de su armario, y seleccionó el tipo de ropa que deseaba obtener.
Compró varios pares de zapatos de tacón alto, tres chaquetas vaqueras y de cuero y unos conjuntos de lencería, entre otras cosas. Aunque por mucho que intentó mantenerse serena pues debía comenzar a entrenarse para ello, no pudo evitar que un ligero rubor cubriera sus mejillas al pulsar la palabra "Comprar" junto a las atrevidas prendas de encaje.
Al final de la tarde solo un par de sus adoradas diademas habían sobrevivido a la masacre.
oOoOoOo-oOoOoOo
Salió del baño con tan solo una toalla rodeando su pequeño cuerpo.
Después de todo el ajetreo de esos últimos días, se había permitido relajarse durante unos minutos con un baño de agua caliente y espuma. Había encendido unas velas alrededor de la gran bañera de porcelana con hidromasaje y había rociado el agua con unas sales aromáticas.
La relajación había causado tal efecto en ella, que con el reflejo de la Luna como única luz, no notó cuando una sombra antes escondida tras una de las cortinas de sus amplios ventanales, salía de su precario escondite y se posicionaba justo detrás de ella.
Mas ya no pudo seguir ignorando esa misteriosa presencia cuando esta cruzó sus brazos por delante de su cuerpo y la aprisionó entre ellos y su esculpido cuerpo.
Su primera reacción fue un miedo desmesurado que indicaba a gritos que escapara como fuera, pero no tardó ni dos segundos en reconocer a su agresor. El tiempo exacto que su organismo necesitó para reconocer aquel fuerte aroma a madera y esos fornidos brazos que la apretaban sobre el bien definido pecho.
Sí, era irónico, el Dragon Slayer de Hierro olía a madera. Pero eso no era lo que llamaba su atención en esa situación.
Se dejó abrazar al mismo tiempo que ella cubría aquellos musculosos brazos con los suyos propios más delgados.
Por un instante, le dio la sensación de que Gajeel estaba seriamente preocupado por algo por el fuerte agarre que le proporcionaba. Pero fue un instante fugaz.
E intentando meterse todo lo posible en su papel, comenzó a darse la vuelta aún encarcelada entre aquellos bien fornidos brazos, alejando así sus cabellos azulados de la cara del Dragon Slayer que los olía intensamente, como queriendo perderse entre ellos; quedando frente a frente con el causante de la mayoría de sus inseguridades.
Gajeel la observó a los ojos, sorprendido por un momento, pero cuando descubrió la mirada decidida de la maga de Escritura Sólida reflejada en sus propios ojos carmesí, su sorpresa creció hasta convertirse en incredulidad.
Por su parte, Levy repasó todos y cada uno de los piercings y pliegues de su rostro, intentando grabarlos a fuego en su mente como esos ojos rojo sangre que ya no podía olvidar. Y para cuando volvió a fijar su mirada en los orbes del pelinegro ya era tarde para arrepentirse.
-Enan-…-
No pudo ni terminar de pronunciar la palabra ya tan repetitiva a oídos de la peliazul, cuando esta estampó sus labios sobre los del Mago de Hierro y lo besó con toda la pasión y la fuerza que fue capaz de reunir.
El deseo creció rápidamente en el interior del chico, instalándose en la zona del bajo vientre en su mayoría. Y le devolvió el beso con la misma intensidad con la que ella demostraba.
El roce de los labios era cada vez más profundo y las lenguas de ambos ya se abrían camino para encontrarse mutuamente en el interior del ardiente beso.
Se unieron y exploraron ambas cavidades con premura y agitación.
Levy, siguiendo un fuerte impulso de algo que siempre había deseado hacer mas nunca había tenido el valor para realizar, chupó y lamió con insistencia el labio superior de Gajeel, enganchándose en sus afilados colmillos.
Continuaron hasta que Gajeel notó como la sangre fluía de los labios de la pequeña peliazul a causa de un corte con uno de sus colmillos. Quizás con ambos. En ese mismo momento se separó un paso de ella sin soltar su agarre, e intentó aparentar normalidad; pero teniendo a la peliazul con la respiración errática y agitada, y las mejillas coloradas a causa del fogoso beso, delante de él recordándole lo que acababa de suceder entre ambos, complicaba las cosas.
Los ojos de la chica brillaban de deseo, y estaba seguro de que los suyos se encontraban en las mismas condiciones.
Acarició su cuerpo por encima de la diminuta toalla que traía puesta, apretando su agarre sobre sus caderas consiguiendo que ella gimiera de placer. Y se alejó de ella para sentarse en el sofá junto a la entrada de su habitación, dando así por concluida la placentera experiencia.
No iba a negar que le había gustado en demasía la arrolladora situación, ni que había disfrutado de algo que siempre había deseado hacer, ni que le hubiera encantado continuar… Seguramente entonces no tendría que intentar esconder la dolorosa y palpitante erección que se alzaba dentro de sus pantalones que, gracias a dios, no eran muy ajustados.
Pero le había parecido tan irreal que la pequeña chica iniciara tal acto que no quería que se sintiera obligada a nada.
Algo está ocurriendo. La enana es demasiado tímida para hacer esto…¿Qué le ha pasado?
Algo no me huele bien… Y no, no es Salamander.
Cuando la respiración de la chica se hubo calmado tanto como para hablar sin tartamudear, Levy habló:
-¿Qué haces aquí, Gajeel? ¿Dónde has estado estos últimos días?- Interrogó intentando poner el semblante serio.
Gajeel levantó una ceja un tanto divertido por la situación. Levy apretaba los labios para contener el sonrojo que amenazaba por salir al tiempo que aferraba los bajos de la toalla con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos del esfuerzo.
-Humm…De misión.-
-¿Tanto tiempo?-
-Sí.-
Levy no se creía nada y por ello su preocupación aumentó. ¿Por qué le mentía?
-Está bien.-Desvió la mirada.-Supongo. Pero podías haber avisado a los del gremio con una carta o algo. Estaban preocupados por ti.-
-¿Ellos, o tú?- Susurró expulsando aire caliente sobre el rostro de la ojimarrón que no pudo contener el escalofrío que le recorrió la espina dorsal. En dos zancadas el Redfox se había vuelto a situar frente a ella, consiguiendo así desmoronar todas las defensas que esa tarde se había dedicado a crear.
Y parada de pie en medio del cuarto intentando recuperarse de la impresión, la dejó el pelinegro justo antes de saltar ventana abajo al más puro estilo Natsu, hacia el frondoso jardín de los McGarden.
Sonrió de medio lado ya en medio de la verde superficie, con las manos en los bolsillos del pantalón, y de espaldas a la mansión donde sabía que la chica se encontraba aun sin moverse de la posición en la cual la había dejado.
Aunque no hubiera sido propio de ella, le había encantado que tomara el control. Le había encantado la suavidad de sus labios y la perfección con la que encajaban con los suyos.
Definitivamente, esa enana tiene algo.
oOoOoOo-oOoOoOo
Ya de vuelta de la última misión con Natsu, Happy, Gray, Erza y Wendy, Lucy abría la puerta de su apartamento suspirando completamente exhausta, pero con una sonrisa en el rostro.
Ellos nunca cambiarán.-Pensó recordando con dulzura las aventuras vividas en la última misión. Como siempre al final Natsu había comenzado un jaleo enorme, esta vez por una pelea con Gray y entre la pelea y los intentos de Erza por "detenerla", habían vuelto a destruir medio pueblo.
Volvió a suspirar con resignación.
Soltó su bolso en el recibidor de la entrada y miró el correo tirado en el suelo por haberlo introducido por la ranura de la puerta.
Recogió todas las cartas y los papeles de propaganda y los fue mirando uno a uno, leyendo solo la dirección y el nombre de procedencia. Hasta que uno escrito a mano con una caligrafía bastante elegante llamó su atención.
Dejó el resto en la mesita del pequeño salón y se concentró en el distinguido sobre. Solo le hizo falta darle la vuelta para comprender de qué trataría el asunto. Pero aun así, decidió retirar el envoltorio, y leer la carta.
…
Muchas gracias por llegar hasta aquí y leer mi historia.
Este capítulo ha sido un poco más corto que el anterior pero no os preocupéis, intentaré volver pronto con el siguiente.
Realmente lo he terminado un poco tarde y tengo ya bastante sueño, pero quería subirlo hoy como agradecimiento para mi querida amiga Jasuki-chan, la cual me hace muy feliz cada vez que me escribe.
Bueno, y como ya he dicho es bastante tarde así que no me tengan mucho en cuenta las posibles faltas de ortografía que intenté corregir pero que de seguro me dejé alguna…
Tengo que darme prisa porque como mi padre descubra que todavía estoy aquí escribiendo voy a estar "bastante" castigada. XD
Así que, ya me despido. Muchos besos.
Me encantaría muchísimo saber su opinión, por lo que:
¿Me dejarían un review?
FairyBlanca.
