Disclaimer: Esta historia se me ocurrió en base a la película "Blanca Nieves y el Cazador", la mayoría de los diálogos, lugares y situaciones que se narran en este fic pertenecen al filme, ninguno de los personajes es mío, pero la historia en sí es de mi autoría y fue escrita sin ánimos de lucro.

Blanca Nieves y el Cazador by Juriettsuru.

-Ella mató a mi valiente hijo con la palma de su mano- recitaba angustiado un anciano frente a un grupo importante de espectadores- y se quitó la daga del costado sin sangrar. Matarla es imposible- dijo sujetándose la cabeza demostrando incredulidad.

Muchos aldeanos le colocaban la mano en el hombro en muestra de apoyo. Se recompuso un poco y volvió a hablar- Pero no es lo único… la princesa, esta viva- los murmullos no tardaron en escucharse, todos cuchicheaban sobre la veracidad de lo dicho por el buen anciano, tal vez el dolor de perder a su hijo lo había enloquecido, o tal vez los años habían caído sobre él de la peor manera-

-¿Cómo es eso posible?- preguntó un hombre cubierto por una capa negra hasta los tobillos, su cara estaba cubierta por una máscara blanca con forma de calavera.

-Duque Shinigami, yo la vi- y se señalo a si mismo- con mis propios ojos- aseguró-, estaba huyendo del castillo, se sumergió en el drenaje.

Si antes unos pocos le creyeron esta declaración le restó credibilidad al asunto.

-Te creo- le dijo asombrando a todos- te conozco lo suficiente para saber que no eres loco ni mentiroso, lógicamente debo suponer que estas diciendo la verdad. -Se giró hacia el pueblo y preguntó en general- ¿Dónde está mi hijo?-

Las miradas se entrecruzaron entre sí, dudando que sea lo que deberían o no decir.

-Asaltó una caravana, señor- dijo muy respetuoso un pueblerino- perdió a cinco hombres durante la emboscada fallida- farfulló bajando la cabeza.

No se podía ver la expresión por su máscara, pero seguramente estaría frunciendo el ceño- ¿Cinco hombres?- cuestionó furioso- esto es una locura.

Unos cascos seguidos del relinchar de un caballo llamaron la atención de todos. Allí venía el acusado con expresión sombría.

-¡Kid!- bramó- ¿Qué es lo que haz hecho?, sabes el peso de perder cinco de mis hombres- le regañó.

-Lo siento padre, no lo volveré a hacer- mintió bajando la cabeza en son de arrepentimiento.

El duque suspiró, no podía castigar a la carne de su carne, eso iría en contra de su sangre- Tenemos novedades de la princesa- le informó dejando el tema atrás.

El pelinegro le miró resentido, recordándole los errores del pasado.

-Medusa la tuvo encerrada todos estos años- le complació con la información.

-¿Esta viva?- preguntó suavemente, como si no quisiera escuchar la respuesta por temor a una negativa.

El hombre asintió- Escapó del castillo, los rumores dicen que se dirige hacia el Bosque Prohibido.

El chico suspiró y giró su caballo en dirección a las puertas del pueblo- La voy a buscar- concluyó rápidamente.

-No sabemos si sobrevivió- le rebatió el enmascarado. Al verse ignorado enfureció ligeramente- ¡Kid!- gritó severo.

-¿Qué?- le contestó cortante.

-Volviste a salir del castillo, me desobedeciste- le regañó nuevamente, solo que esta vez recibió a cambio una mirada irónica, que le restaba importancia a sus palabras- Somos los últimos ¿no ves?- le hizo notar-, no puedo perder más hombres- resaltó la palabra "puedo".

-Iré solo- facilitó el trámite.

-No perderé a mi único hijo- le dijo un tanto suplicante dejando al pelinegro pensando en lo dicho-, no conoces el Bosque Prohibido- trató de excusarse.

-Buscaré a alguien que lo conozca.- simplificó nuevamente. Negó con la cabeza repetidas veces y tomó las riendas del caballo- No la abandonaré de nuevo- aseguró para luego salir al trote en búsqueda de su amiga de la infancia.


Ya llevábamos un buen rato caminando y aún seguíamos en el bosque. Me sentía mareada, y el brazo me dolía horrores, pero decidí no decir nada al respecto, solo quería salir de allí lo más rápido posible.

Tropecé y casi caigo, por suerte pude sujetarme de una rama sin llamar demasiado la atención. Miré la supuesta rama y no pude evitar gritar. Lo que estaba sujetando era una enorme serpiente que comenzaba a enroscarse en mi brazo. Odio las serpientes, me recuerdan a Medusa. Los escalofríos me recorrían entera mientras la sangre palpitaba en mi cabeza, pero no tenía fuerza de reacción más que cerrar los ojos y gemir angustiada por la situación. Me sentía débil, pesada, aturdida. Solo deseaba que esto terminara ¿tan difícil de cumplir era esto?


Podía notar que estábamos ya cerca de la salida del bosque. Me puse ansioso y apreté el paso dejando un poco atrás a mi compañera. De repente escuché un grito femenino y me giré alarmado.

Pude ver a unos metros a Maka mirando con pánico una rama la cual sujetaba. Me di cuenta de lo que sucedía por lo que me acerqué con la guadaña en alto cortando de un golpe la susodicha.

-El Bosque se alimenta de tu debilidad- le expliqué tomándola de la muñeca logrando que me mirase. No era para nada raro tener alucinaciones de este tipo, tus más profundos miedos se hacen realidad aquí adentro.

Pero algo andaba mal, a pesar de haber dejado de alucinar la mirada de Maka aún era vidriosa- ¿Maka?- le llamé- ¿estás bien?- pregunté preocupado.

Llegué a sujetarle justo a tiempo antes de que cayera desmayada al suelo. La sujeté en mis brazos y le tomé la temperatura. Aparté la mano al sentir como quemaba, estaba ardiendo. Solté una maldición y la cargué a mi espalda. Ella estaba muy mal, pero no podía detenerme a curarla dentro del bosque, sería un suicidio. Tenia que salir de aquí y rápido.

Comencé a correr con Maka a cuestas, no me representaba ninguna dificultad, era muy liviana. Faltaba poco pero me estaba desesperando el oír los constantes quejidos de la rubiecita. Cómo podía ser tan tonta para no decir nada ¿hace cuánto se sentía así?

Un claro con un pequeño riachuelo cercano a la salida del bosque me convenció. Eso tendría que alcanzar por ahora.

La deposité con mucho cuidado en el suelo cubierto de una pobre vegetación y dejé mi guadaña a un lado. Tomé un cuchillo y rasgué parte de su vestido dejando sus piernas al descubierto. No soy un pervertido como ustedes piensan, pero le resultaría más cómodo para moverse una vez recuperada, además necesitaba retazos.

Tomé un trozo de la tela y corrí hacia el agua no tan cristalina como me gustaría, lo sumergí en esta y lo escurrí como pude para volver corriendo. Se lo puse en la frente y ella emitió un suspiro de alivio que se me contagió. Ya más relajado comencé a examinarla, ¿Qué podría ser lo que la puso así?, tal vez una herida infectada o algo por el estilo.

Subí mi mirada por sus muy apetecibles piernas pero solo tenía un par de rasguños, dudo mucho que eso sea el causante de su malestar.

Miré más arriba: su torso. Creo que mejor dejo eso para lo último… de todas formas esta plana.

Corté nuevamente pero esta vez las mangas de su vestido. Pude notar que se quejó bastante cuando toqué su brazo derecho. Retiré la manga y me sorprendió totalmente lo que vi. Una marca violácea y negra se expandía por todo el brazo. Esta chica, como no me dijo sobre esto, se supone que debía llevarla a salvo hasta los dominios del duque, pero no es muy colaborativa que digamos. Seguramente se había roto algo.

Le entablillé el brazo como pude con ayuda de unas ramas y más retazos de ropa. De esta forma no lucía tan mal, se recuperaría pronto, pero aun así no creo que ese sea el motivo de su fiebre.

Continué buscando hasta encontrar lo que quería. Una herida infectada justo detrás de su cabeza. Increíble, era la única persona que conozco que se abre la cabeza y continúa caminando como si nada. Cogí una petaca de ron de mi pantalón y bebí un trago.

-¿Bebes para ahogar penas?- preguntó la débil voz de Maka, ¿en qué momento habría despertado?

-Oye, el agua tampoco las quita- respondo graciosamente- además me tranquiliza, y créeme que no querrás que me tiemblen las manos cuando trate de arreglarte el agujero de tu cabeza-

-¿Agujero? ¿Qué agujero?- se puso nerviosa.

Me eché un poco de ron en mis manos y la alcé por la nuca. Volteé la botella en la herida para desinfectar sujetándola para que no me golpee.

-Ya tranquila ya pasara- la tranquilizaba. El alcohol ardía como mil rayos y no pudo evitar gritar del dolor con pequeñas lágrimas escapando de sus ojos, las cuales limpié con mi pulgar. Cuando se calmó un poco la solté y me acerqué una vez más al laguito, ella no protestó, creo que no tenía fuerzas para hacerlo.

Escarbé un poco en el barro de la orilla en busca de algo en específico y lo encontré. Unas raíces tuberculosas de color violeta profundo de aspecto desagradable. A pesar de su venenoso aspecto eran un fuerte antibiótico aplicado en cantidades apropiadas.

Volví con Maka quién miró curiosa las raíces- ¿Qué es eso?- cuestionó.

-Antibióticos, también acelera la regeneración- le expliqué cortante. Me metí las raíces en la boca ante el disgusto de esta y las mastiqué hasta hacerlas papilla. Me escupí la sustancia en la mano y se la coloqué en la herida de su cabeza y en el brazo. Suspiró de alivio ante la sensación refrescante.

-Duerme, mañana estarás como nueva- le dije. Ella asintió y cerró los ojos cayendo dormida en segundos. Ya estaba anocheciendo y de todas formas no es seguro viajar de noche, me acosté a su lado, estaba refrescando y no estaba en mis planes enfermarme, nos cubrí a ambos con mi capa de viaje y me dormí sobre el suelo.


Me sentía de fábula. No estoy segura de que me puso Soul pero vaya que era bueno. La fiebre había bajado por completo y la herida de mi cabeza estaba totalmente curada según lo que mis dedos percibían, aun así la piel estaba un poco más sensible de lo normal. En cuanto al brazo solo quedaba un pequeño morado y podía moverlo con facilidad, mis piernas estaban como nuevas, como si no hubiese corrido más de cinco kilómetros en un día.

A mi lado, Soul dormía tranquilo. Ya no lucía tan atemorizante como ayer, tal vez el hecho de no llevar esa aterradora guadaña o de que lucía más joven de lo que era. Poco pude mirarlo ya que comenzó a parpadear volviendo a su natural estado de alerta, digno de un cazador.

-Buenos días- saludé. No me contestó, solo asintió con la cabeza. Al parecer no había dormido del todo bien ya que las ojeras se marcaban profundas en su piel. De repente sacó su petaca y le dio un largo sorbo.

-No me has dicho por qué que bebes- le saqué tema.

-¿Qué te importa para qué bebo?- contestó a la defensiva.

-Cada quien tiene sus penas- dije subiendo los hombros con indiferencia aparente.

-¿Qué sabe de penas una niña como tú?- me acusó de mal humor.

No contesté, solo baje la cabeza apesadumbrada. No es un buen momento para recordar mis penas, no quiero parecer débil de nuevo, y de todas formas no estoy segura de que sea totalmente de fiar. Mi padre era un gran hombre, pero tenía enemigos. Por esa razón no podía permitirme contarle nada sobre mi realidad.

-¿Tú cortaste mi ropa?- así como traje el tema lo volví a cambiar.

-Si… yo, no pienses mal… es solo-

-Olvídalo- le corté- pensaba hacerlo de todos modos, es incómodo moverse con ellas- era cierto, realmente planeaba hacerlo, solo que como dama era mal visto por lo que mi moral ordenaba quedarme como estaba-¿Cuándo partimos?- pregunté impaciente.

-¿Puedes andar?- me devolvió la pregunta.

-Eso creo- no lo había intentado aun, pero si pude caminar la otra noche con las heridas hoy también podría.

-Luego de comer salimos- sentenció entonces.

-Creo que debemos salir de inmediato- le rebatí. Me sentía incomoda en ese lugar y quería llegar cuanto antes con Kid, pero un fuerte gruñido me quitó toda la credulidad que podía llegar a tener.

-Tu estómago no piensa lo mismo- se burló, lo fulminé sonrojada- anda te hará bien, si no te alimentas bien no te crecerán los pechos-

-¡Idiota!- grité aun más roja que antes, tomé una piedra del suelo y se la arrojé en la cabeza- ¡Maka-chop!

-Auch, sí que pegas duro- me dijo sobándose el lugar afectado.

-Hn- le di vuelta la cara ofendida. Percibí un grupo de peces boqueando en la orilla del riachuelo- Soul- le llame olvidando todo el asunto- mira eso.

-Genial, así no habrá que buscar- se sonrió con sus dientes de tiburón. Se puso de pie y se acercó allí, tomó una rama puntiaguda de los alrededores y comenzó a arponear un par de peces. Lo miré por un rato, creo que debería colaborar. Moví un par de veces mi brazo lastimado, no me dolía, solo una pequeña molestia. Caminé hasta unos árboles altos, si tuviera mi brazo bien tal vez lo treparía en busca de algo, pero no quería arriesgarme y de todas formas sería inútil, estaba totalmente pelado, como en un invierno eterno. Busqué en el suelo, siempre hay vida allí. Pude rescatar un par de raíces comestibles y unos gusanos gorditos de aspecto jugoso. Puede parecer asqueroso, pero eran realmente deliciosos, Kid me había enseñado a buscarlos y eran muy nutritivos, el problema es que tenían dos pinzas puntiagudas en su mandíbula con la que podían morder. Nada de qué preocuparse, se las arranqué con maestría, dejando vivo al insecto para que no se ponga malo. Tomé un par de ramas de alrededor y volví hacia el "campamento".

Soul estaba allí con varios peces ya descamados. Me relamí, ya podía sentir el sabor del pescado en mi boca, solté la comida en un rincón segura de que los insectos no escaparían, solo podían arrastrarse por lo que no se movían muy rápido. Acomodé las ramas formando una pequeña fogata y coloqué varias hojas para que prenda, lo olvidé, no podía prender el fuego sin piedras, tendría que volver hasta la orilla del bosque en busca de estas, o tal vez no.

Canté una sencilla melodía de cuatro notas y esperé, silencio absoluto. De repente un ave me respondió el canto y se acercó volando, dejó caer desde la altura dos rocas planas, perfectas para encender un fuego. Las cogí al vuelo y sonreí satisfecha.

Le arrojé las piedras a Soul, que me miraba incrédulo-¿Qué fue eso?- preguntó boquiabierto.

-Casualidad- me limité a decir. Tomé una ramita y empalé las raíces y los insectos intercalados-¿Vas a encender el fuego o qué?- le apuré.

Me miró no muy convencido, pero no hizo más preguntas, encendió el fuego y puso los pescados a azar, yo le imité con mi propia rama.

Esperamos hasta que se cocine todo y comimos en silencio, no me había dado cuenta del hambre que tenía me pregunto cuando fue la última vez que comí… la noche anterior al escape, seguramente hace dos noches. Como era de esperar no sobró nada, Soul apagó el fuego con su pie y se cargó la hoz al hombro nuevamente.

-Vamos- sentenció totalmente serio y comenzó a caminar esperando que le siga. Y a este que le pasa ¿tiene problemas de bipolaridad o algo así?, que va, él es el cazador, lo mejor será seguirlo.


Tres bravos caballeros formaban imponente ante las puertas del castillo de Medusa. Cada uno iba montado en un caballo y armado hasta los dientes, los dos primeros cargaban con hachas y espadas, y el último tenia un arco y un carcaj al hombro. Por delante de ellos los evaluaba con la mirada la hija de la reina.

-¿Ustedes conocen el bosque tenebroso?- preguntó Chrona intentando no tartamudear. Era imposible que no temblase, ya de por si su miedoso temperamento la mantenía en "modo vibrador" casi todo el día. Como si fuera poco, la helada lluvia que caía en cantidades masivas calaba todo lo que tocaba, aumentando el temblor.

Los tres hombres asintieron.

-Alístense- ordenó ella entonces- cabalgan por cincuenta piezas de oro.

Una vez seguro que todo esté en su lugar jalaron las riendas de los caballos que relincharon en respuesta. Estaban a punto de salir cuando una figura montada en un corcel negro atravesó las puertas del castillo armado también con arco y flechas. La capa cubría todo su rostro y gran parte de su cuerpo.

-¿Necesitan un arquero?- se impuso ante los murmullos atrayendo todas las miradas.

-Ya tengo un arquero- contestó Ragnarok al ver que Chrona mascullaba algo así como "no sé qué hacer en estas situaciones"- mátenlo- le ordenó a su propio arquero.

Obediente extendió la flecha y disparó para ponerle fin al asunto, pero el intruso sorprendió a todos cogiendo la flecha al vuelo y devolviéndola con su propio arco atravesando directamente el cráneo del agresor.

La capucha cayó un poco dejando ver parte de su rostro en el cual resaltaba un enorme ojo dorado acompañado de un poco de cabello azabache con tres franjas blancas- Pregunté si necesitaban un arquero- sonrió orgulloso.

El demonio emitió un horrendo chillido similar a una carcajada- Por supuesto- le admiró- Vámonos.

Chrona se subió al caballo del ahora difunto soldado y encabezó la marcha hacia el bosque, seguido de los dos espadachines y del misterioso arquero.


-¿No te molesta ser su sirviente?- Me pregunto una vocecita detrás mio.

Salté una especie de camino de barro, seguramente es un antiguo río no muy grande, me di vuelta y la miré tomándome mi tiempo para contestar- ¿De la Reina?- le pregunté extendiendo la mano para ayudarla a cruzar como todo un caballero. Este ultimo pensamiento me hizo soltar una carcajada irónica: caballero tú, si claro.

Miró un poco desconfiada mi mano pero finalmente la acepto. La jalé suavemente, con un poquito más fuerza de la necesaria pegándola a mí, muy cerca uno del otro- Yo no soy sirviente de nadie- le dije orgulloso, me pregunto si me golpearía si le robaba un tercer beso.

Me miró de una manera que no supe definir- En particular de esa vieja hechicera, o alguien de la realeza- seguí por su silencio- Están todos malditos- me expliqué despectivamente.

Puso una cara rara, entre disgusto, enojo y melancolía- El Rey y su verdadera Reina no lo están- hablo entre dientes un tanto ácida, se alejó de mi y caminó por delante.

-¿El Rey?- me reí de buena gana- él le abrió la puerta al demonio, por su culpa el reino se hundió en la oscuridad-silencio-aunque suene raro cuando lo dice un tipo con ojos rojos- bromeé para que riera. No me contestó, me estaba fastidiando esto de no verle la cara, en este instante no hay manera de saber que es lo que estaba pensando y esa situación no me era cómoda. Como cazador, debía razonar el comportamiento de mi presa pensando como ella, cosa dificultosa cuando no puedes verla a la cara.

Troté por delante de ella y salté otra franja de barro y volví a extenderle mi mano girando por sobre los talones. Para mi sorpresa rechazó mi ofrecimiento con un manotazo. Que va, ser amable no cuesta tanto chica.

-¿Y tú?- saltó y se me adelantó nuevamente- tú no sabes nada-

La alcancé en pocos pasos-¿Y tú si?- dije un tanto fastidiado. Que onda con esa actitud que se trae, pequeña sabelotodo- ¿Desde cuándo alguien como tú se interesa por el Rey?- es cierto: las jovencitas bien de hoy en día solo se preocupaban por el color del lazo que debían usar para cenar.

-¿A qué te refieres con "alguien como yo"?- me preguntó ofendida haciendo comillas con los dedos.

-Bueno… eres muy joven como para recordarlo- me rasqué la nuca pensando.

-Tenemos casi la misma edad Soul- se cruzó de brazos. Rayos, a esta niña no se le escapa nada.

-Aun así, incluso de niño nunca tuve tiempo para jugar- es cierto, desde pequeño ayudé a mi madre con el campo, y cuando esta murió, Wes ayudaba a padre con su oficio y yo me dediqué a cazar. Era la única manera de comer todos los días.

Un incómodo silencio ocupó el ambiente durante varios segundos durante los que permanecimos quietos, mirándonos fijamente.

-La tierra está enferma y la naturaleza invirtió su orden- dije ensombreciendo la mirada. Miré a mí alrededor, a pocos metros un ciervo muerto ahogado en el barro me daba la razón. Lo señalé con el dedo índice, ella lo miró y puso cara de enfermedad- Este es el legado que dejó tu querido rey- le ataqué. Bajó la mirada apesadumbrada, parecía querer llorar. Una punzada de culpa me hizo reaccionar.

-Oye- suavicé mi tono acercándome a ella- no vayas a llorar- traté de abrazarla. Ella se dejó, pero no correspondió, ni siquiera recostó su cabeza en mi pecho, solo estaba quieta ahí parada intentando no derramar lágrimas. Al cabo de un rato la solté y la tomé de la muñeca- sigamos- sentencié y le tiré suavemente emprendiendo nuevamente la marcha.


Caminamos un buen rato en silencio. Soul me había dicho que llegaríamos a la salida del bosque antes del atardecer, por lo que me concentre en eso para ignorar nuestra anterior discusión.

Iba un par de pasos detrás suyo cuando se frenó de golpe, por suerte no estaba tan distraída como para no verlo y frenar antes de chocar con su espalda.

-Quiero enseñarte algo- dijo desenfundando un cuchillo oculto en su cinturón, miró hacia a mí y con un pequeño truco lo giro entre sus dedos ofreciéndome la empuñadura. Miré directamente a sus ojos con duda buscando algún rastro de broma en ellos, pero ni siquiera me devolvió la mirada. Tragué grueso y lo tome con la mano un poco temblorosa tratando de no tirarlo al suelo.

-¿Con qué pie pisas?- preguntó rápidamente con un tono de encuesta bastante frío. Lo miré poco crédula, ¿y ahora que le pasa? Al notar que no le respondía se abalanzó sobre mí con un ademán amenazador al que respondí instintivamente dando un paso atrás. Miró mi pie y sonrió torcido- es el derecho entonces- fruncí el ceño, ¿me estaba probando acaso?

Al ver mi expresión de enojo estalló en una carcajada- Tranquila solo era una broma no voy a morderte… al menos que me lo pidas, claro- y sus ojos rojos brillaron entonces. No supe cómo reaccionar, solo me quede ahí parada sonrojada como una idiota. Tomo mi mano izquierda entre la suya y aprovechó para entrelazar ligeramente nuestros dedos- Si alguien te ataca levanta este brazo y frénalo… luego usa su fuerza contra él- se acercó a mí con todo su cuerpo al punto que nuestras respiraciones se tocaban y podía sentir el latido de su corazón retumbando en mi- te guste o no eres pequeña Maka- tomó mi cintura con su mano libre rozando solo con la yema de sus dedos haciéndome estremecer mientras que yo no podía quitar la mirada de sus ojos- si alguien se te acerca así- pegó su boca a mi oreja y llevo su mano directo al centro de mi pecho apretando allí sacándome un suspiro- le hundes el cuchillo en el corazón hasta el mango- terminó.

Mi mano libre se abrió y el cuchillo cayó en el piso. La imagen mental de Soul con un cuchillo clavado en su pecho me cortó la respiración, pensé que iba a comenzar a hiperventilar pero de repente Soul tocó mi cara extendiéndome nuevamente el cuchillo y acariciándome la mejilla con la otra mano.

-No es fácil pero debes hacerlo- me miró con ternura a lo que yo recobré la compostura- ¿entiendes? Sin vacilar- tomé el cuchillo esta vez firme y asentí. Él más conforme sonrió de lado- y sobre todo no sacas el cuchillo hasta que no veas más vida en sus ojos-

-No sé si soy capaz de eso, Soul- admití recostando mi frente en su pecho.

-No hay alternativa Maka, debes cuidarte- me acarició la cabeza. Me separé de él lentamente y asentí- sigamos caminando- recupero su tono duro y se volteó para seguir el camino el cual yo seguí obedientemente.


Al otro lado del bosque cuatro personas sobre sus caballos recorrían el Bosque Oscuro a paso lento. El hombre del frente se acercó a un árbol pequeño, tomó un trozo de tela que encontró allí y se lo llevo a la nariz.

-Tenemos sus rastros- anunció el hombre mirando hacia la hija de la reina- están cerca.-

Esta asintió en respuesta y les ordenó avanzar, continuando su marcha ya más rápidamente.


Desde los confines de su castillo una no tan joven Medusa observó la primera flor que veía crecer tan prósperamente en años. Miró hacia el cielo y murmuró para sí misma- más te vale cumplir lo encomendado, Chrona- y con una mueca de furia lanzó un grito a la nada mientras la flor era consumida por el fuego mágico hasta convertirla en cenizas que volaron lejos.

Y hasta acá llegó por ahora. Al fiiiiiiin recuperé mi cuenta después de muchos problemas con fanfic y puedo volver a subir mis historias así que voy a recuperar el ritmo, espero que les guste porque para eso está. A partir del próximo capitulo Maka y Soul salen del bosque (al fin). Los saluda con cariño, Jurie.