Renuncia de derechos: Harry Potter y todo su universo son de J. K. Rowling. Tomo prestado parte de eso sin fines de lucro. Trama y algunos personajes sí son míos, por lo que me reservo su uso.

Advertencias: AU (Universo Alterno), debido a la naturaleza de la petición. Por lo tanto, no se aceptan reclamos por hallar personajes y/o situaciones que Rowling jamás escribió.

Este fic ha sido creado para el "Intercambio de Regalos de la Familia Friki" del foro "First Generation: The story before books"

Para Leonor Charon Friki, la sobrina viajera en el tiempo. Leo–chan, espero que disfrutes el regalo basado en tu primera petición, porque en caso contrario, seguiré los pasos de Onesan y un buen Crucio te caerá encima (figurativamente hablando, claro).


Cuatro: Comunicativos.

Miércoles. Hora de comer. Hogwarts en pleno abarrotaba las cinco mesas, entre sabrosos platillos y pláticas animadas sobre las próximas fiestas.

—¿Quién irá a nuestra fiesta de Año Nuevo? —preguntó Harry Potter con una sonrisa.

Pansy, para su sorpresa, fue testigo de un estallido de entusiasmo por parte de varios ocupantes de la mesa de Gryffindor. Ese día comía allí, pues por una vez Neville le había pedido aquello como un favor y ahora veía la posible razón.

—¿Qué habrá este año, Harry? —preguntó un chico bajito y castaño con una enorme sonrisa.

—Mis padres no han querido soltar prenda, Colin. Aunque quizá haya algún famoso del quidditch, mi padre mencionó a "unos amigos" en su última lechuza.

—¿Y tu madre invitará a alguien? —se interesó Fay Dunbar, con expresión esperanzada.

—Es probable, sí… El año pasado fue un tal Bright, creo que era un colega suyo de Maternidad.

Queriendo saber qué pasaba, Pansy tironeó levemente la manga de Neville que tenía más cerca, captando casi enseguida la atención del muchacho.

—¿De qué hablan? —inquirió.

—La fiesta de Año Nuevo de los Potter —contestó él, con una ligera sonrisa —En Valle de Godric. Tienen dos casas allí, y normalmente viven en la más pequeña, cerca de la plaza, pero para las fiestas se mudan a la casa de las afueras, mucho más grande, y hacen una fiesta espectacular. Cada año Harry nos invita, aunque siendo sincero, algunos solo van para ver celebridades.

Ahora que Pansy lo pensaba, no era tan descabellado lo último. A James Potter se le conocía por su larga temporada como cazador y capitán de los Murciélagos de Ballycastle, mientras que a su esposa Lily se le consideraba como la futura jefa de San Mungo. Con semejantes padres, resultaba un poco chocante para la joven Slytherin darse cuenta que Harry Potter no era un "ricachón engreído", como a veces lo definía Draco.

—Neville, ¿querrás ayudarme a invitar a los demás? —preguntó Harry entonces.

—Sí, claro. Ya me habían preguntado por la fiesta, de hecho.

—Bien. Diles que será como siempre, que vengan conmigo.

Justo entonces muchos comenzaron a levantarse para las clases de la tarde. Pansy, con paciencia, esperó a que Neville terminara el contenido de su plato antes de ponerse de pie también.

—¿La fiesta de los Potter es buena? —se interesó ella mientras iba (no muy alegre) a Herbología.

—Es una de las mejores fiestas del año —contestó Neville con alegría —¿Nunca has ido?

—Creo que a mis padres los invitaron una vez, pero ellos jamás pondrían un pie en Valle de Godric.

—Ah, vaya… —tras un corto silencio incómodo, Neville carraspeó y aseguró —Pues se pierden de algo estupendo. La comida es buena, hay mucha gente y Lily… La señora Potter… Ella instaló una cosa muggle para el sonido que no está nada mal.

—¿Una cosa muggle? ¿Entonces es cierto eso de que Lily Potter es…? —Pansy tragó saliva antes de corregirse mentalmente y acabar su pregunta —¿… Hija de muggles?

—Sí, es cierto. Harry una vez nos contó de sus parientes muggles, pero no lucía muy contento. Parece que Lily no se lleva bien con su hermana, porque no le gusta la magia.

A Pansy le pareció extraño, por no decir irónico, que una muggle despreciara a su hermana por ser bruja y algunos, como sus propios padres, despreciaran a esa misma bruja por tener familia sin magia. Por lo visto, los prejuicios podían ser muy parecidos, sin importar quién los tuviera.

—Harry nos dijo una vez que su madre siempre invita a su hermana a la fiesta de Año Nuevo, pero que ella le regresa la invitación sin abrir. Si me lo preguntas, eso es una grosería muy grande. Es como si la madre de Hannah no fuera a su casa en Navidad solo porque son muggles, ¿no crees?

—Eso me recuerda a la novia de Theo.

—¿La novia de…? Ah, ¿La novia de Nott? ¿Morag?

—Sí, ella. Una vez a Theo se le escapó decir algo sobre los primos muggles de MacDougal, así que le pregunté al respecto. El tío de ella es squib y no me creía que a Theo le agradara hasta que supe que los visitó en el verano. Eso te hace pensar.

—¿Pensar en qué? Las personas son personas, no importa lo demás.

Ahora que Neville lo decía, Pansy lo pensó detenidamente, pasándose absorta casi toda la clase de Herbología que, después de todo, ella ni siquiera debería presenciar. ¿Sería cierto? Si entendió bien lo que el muchacho le quiso dar a entender, las personas merecían respeto solo por el hecho de ser humanos, sin importar si tenían magia o no. No le habría prestado demasiada atención si no se hubiera acordado ella misma que Theodore no se veía realmente disgustado por los parientes de su novia. De hecho, y pese a que Theodore rara vez mostraba alguna emoción, se veía más relajado las pocas veces que describía sus visitas a la familia de la chica MacDougal.

¿Sería verdad? ¿No había razones para hacer menos a las personas por el origen que tuvieran?

Primera vez que Pansy Parkinson pensaba aquello seriamente y quizá no sería la última.


En el transcurso del día, Neville fue abordando poco a poco a varios estudiantes, tanto de su curso como a unos cuantos menores, informando sobre la fiesta de Año Nuevo de los Potter. A medida que le iban diciendo su aceptación y que acudirían con Harry en los próximos días, notó de reojo que Pansy lo seguía con expresión distraída, a veces prestando atención a lo que hacía pero la mayoría del tiempo, perdida en sus propios pensamientos.

—¡Eh, Neville! —llamó Padma Patil a la hora de cenar, cuando se encontraron en el vestíbulo —¿Es cierto lo que me dijo Parvati? ¿Ya se puede confirmar con Harry lo de la fiesta?

—Sí, ya. ¿Por qué?

—Bueno, estoy viendo si este año no tienes que hacerme el favor, pero si no resulta…

—No hay problema, Padma. Aunque creí…

—Yo también, yo también. Espero una lechuza en estos días, ya te confirmaré.

Tras decir eso, la joven Ravenclaw se despidió con un gesto de mano y entró al Gran Comedor.

—¿El favor? —se interesó Pansy, arqueando las cejas.

—La mayoría de nuestro curso va a la fiesta de los Potter con pareja. Padma ha intentado llevar a cierto chico dos años seguidos, pero no lo logra, así que la acompaño yo.

—¿A cierto chico?

—No creo que lo recuerdes. Era Elijah Warren, terminó el colegio el año pasado.

—¿Un tipo alto, castaño, que siempre que andaba en los pasillos tenía un montón de chicas a su alrededor pero a ninguna le hacía caso?

—Vaya, pensé que no te habrías fijado en él, siendo hijo de muggles…

Pansy se encogió de hombros. Una cosa era que considerara poca cosa a los hijos de muggles y otra muy diferente que no supiera admirar a una persona atractiva. Y aquel chico sí que era guapo.

—Por cierto, cuando hablamos de Nott y su novia… —Neville comenzó a caminar hacia el Gran Comedor, aunque queriendo entrar por un extremo de la puerta, sin que Pansy se diera cuenta —Morag fue el año pasado a Valle de Godric. Y llevó a Nott.

—¡Bromeas!

—No, lo recuerdo bien. Era el único tipo en todo el lugar que no sonreía.

Pansy meneó la cabeza, rindiéndose ante la evidencia. Solo Theodore se mantendría estoico en una de las celebraciones más escandalosas y achispadas del año.

—Oye, mi mesa está por allá. Es mi turno.

—Espera, Parkinson, mira…

—¿Qué cosa?

Ella se dio cuenta de lo que era cuando sintió el fuerte tirón de la muñeca justo al pasar debajo del alto umbral de las puertas dobles del Gran Comedor.

—En nombre de Merlín, ¿quién demonios puso eso allí? —se exasperó Pansy con voz ahogada.

Por encima de su cabeza, colgando de una elaborada guirnalda, había ramitas de muérdago.

—Lo mismo pregunto —masculló Neville, realmente incómodo.

—¿Es que acaso no le dijimos a Dumbledore…?

—Lo hicimos, sí. Pero quizá él olvidó mencionárselo a quien decoró este lugar.

—¿Quieren quitarse del camino? —exigió una voz masculina, arrastrando las palabras.

—No estamos aquí por gusto, Malfoy —espetó Neville, procurando no alzar demasiado la voz.

—Eso lo dudo, Longbottom, porque no me creo que sabiendo lo que pasa con esas cosas puestas, hayas pasado precisamente debajo del muérdago.

—Draco, ¿quieres dejar de ser tan cretino por una vez? —se impacientó Pansy, ganándose miradas asombradas de ambos muchachos —Fui yo la que pasó bajo el muérdago. No lo había visto.

—Pues no te creo, Pansy. Seguramente Longbottom te arrastró allí porque es la única forma en la que podrá besar a una chica en esta vida.

Por su cara, Neville se veía a punto de sacar la varita, así que Pansy hizo lo único que se le ocurrió para que él no se metiera en problemas y de paso, para silenciar a Draco, quien últimamente se mostraba más impertinente de lo normal con cualquiera que no fuera de su casa.

Tomó a Neville de la ropa, lo atrajo hacia sí y le plantó un beso, después del cual pudo arrastrarlo a la mesa de Gryffindor, no sin antes dedicarle al rubio una mirada de desdén.

Con lo que no contó fue con que, además de Draco, tendría de público a casi todo el colegio.


Bueno, después de un ligero bloqueo seguido de una repentina inspiración para otras cosas, logré acabar este capítulo. En estos días, teóricamente, no tengo mucho qué hacer (el desempleo es malo, en serio), pero de eso a que se me ocurran ideas…

Aquí se ha planteado que los Potter hacen cada año una espectacular fiesta de Año Nuevo, sale a colación que Lily Potter es de familia muggle y sí, por primera vez, Pansy se pone a pensar de manera seria si sus prejuicios de sangre limpia son correctos. Aunque en este universo Voldy no exista, los prejuicios antes mencionados no son exclusivos de su persona (si no, recuerden la pelea entre Salazar Slytherin y Godric Gryffindor). Esto me sirve de trasfondo para lo que será parte del final de fic, así como para demostrar algo de mis propias creencias respecto a las personas: que si de verdad lo desean, pueden cambiar de forma de pensar.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.