LOVERMAN, SUBYUGADO A LA PASIÓN
No me porté envidiosísima el cap anterior? Jejeje es que cualquiera defendería a su súper cuero verdad? Así como una chica de la Luna a la que yo conozco y que defiende encarnizadamente a Su Tuxedo Mask… a poco no?
En fin, el cuarto ya está aquí, digamos que en cada historia compartimos nuestro ídolo, no?
James Franco (Spiderman, Tristán e Isolda) me recuerda muchísimo a James Dean, ese cuerazo que desgraciadamente a los 24 años había alcanzado el súper estrellato y se marchó dejando millones de corazones rotos por el mundo, cuya película 'Al Este del Edén' es el título que me inspiró para ponerle así a esta parte que ahora les presento. Aunque nunca he visto el film, espero poder hacerlo un día de éstos.
Mil gracias a mis lectoras y espero sus reviews!!!
NOTA:
El songfic es 'Loverman', de Metallica, álbum Garage Inc. Vol I.
CAPÍTULO IV
LLÉVAME AL SUBLIME EDÉN
Miroku era un hombre extraordinariamente apuesto, de ojos azul profundo y con un irresistible encanto. Sus estudios en la Facultad le permitieron establecer una compañía de software junto con cuantiosos ingresos de la herencia de su abuelo Setho Kurosawa, en la cual ha colaborado Kohaku como su socio y así conoció a su hermana Sango Akurano, que estudiaba en Administración de empresas y trabaja ahora con ellos.
La relación entre ambos surgió un tiempo después, pues él tenía fama de mujeriego y ella era una mujer que no soportaba a los casanovas y tampoco era una 'coqueta' como las que aquél acostumbraba frecuentar. De hecho, cuando la conoció quedó tan impresionado al sentirla irresistible, que no desistió hasta cautivarla con su carácter alegre y espontáneo. Cuando estuvo a punto de darse por vencido –aunado al obstáculo de los celos de su hermano menor- ella cedió a lo que su corazón sentía y, a pesar de que Sango aún era virgen, él supo guiarla en las primeras andanzas del amor y con mucho éxito.
Miró una foto de ambos, ella lo abrazaba por atrás con una bella e iluminadora sonrisa. En ese instante fue cuando milagrosamente Kohaku tomó la imagen y ella lucía mucho más hermosa que de costumbre después de hacer que su hermano no se enfadara tanto al aceptar el noviazgo de ambos. Sin duda, se había sacado el mayor premio de todos al conocer a una mujer tan dulce y maravillosa.
Aunque a veces fuera demasiado celosa con él, no le importaba, porque le hacía sentir que lo amaba. Un día, él se dio cuenta que no quería dejarla ir cuando un apuesto magnate petrolero de carácter gentil con 31 años intentó cortejarla. Entonces pensó sobre lo duro que debía haber sido soportar ver a la persona que amas con alguien más.
En medio de sus cavilaciones, después de comprar algo que hace tiempo debió hacer, revisó un e-mail con el informe del último cliente sobre los buenos resultados del software en su escritorio, era de mañana. Entonces, Sango entró con dos capuchinos.
- Buenos días, mi amor.- dejó los vasos en el escritorio y se acercó para darle un beso en la mejilla.
- Mi querida Sango, siempre es bueno verte a principio del día, así estoy de buen humor el resto del tiempo.
- Me alegra que digas eso. Kohaku se fue a arreglar unos asuntos con un cliente a Hong Kong.
- No dijo en cuánto tiempo volverá?
- No, creí que te había dicho a ti.
- No lo hizo. Pero no te preocupes, vendrá en cuanto pueda, estoy seguro.
- No lo sé. Algo me da mala espina.
- No pasará nada, mi amor. Qué te parece si, aprovechando su ausencia, vamos a tu casa esta noche y…
- No te rindes, verdad?
- Es una lástima que no tengas jacuzzi, porque en ese caso podemos ir a mi departamento.- acarició su mejilla mirando su discreto escote.
- No lo sé. Suena tentador.- dijo en una actitud seductora.
- Oh, Sango… por eso me fascinas.- le tocó el trasero mientras ella estaba a punto de besarlo. Supo entonces sus intenciones.
- Será mejor que me vaya a mi oficina.- se separó de él.
- Pero creí que venías a tomarte el café 'mañanero' conmigo.- (N/A: ¬.¬)
- Creo que no. Debo resolver unos pendientes. Te veré a la hora de la comida.
- Sango, espera, no te vayas!- cerró la puerta en su cara. La joven sólo sonrió pícara.
"Ah! Miroku. No cambias." Pensó en un suspiro.
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Había llamado al servicio de habitaciones pidiendo el desayuno para Lin, quería que ella comiera algo en cuanto despertara. No sabía exactamente qué, pero recordó cuando Jaken investigó más cosas sobre ella por órdenes de él. A ella le encantaba comer algo dulce al despertar cada mañana, recordó. Bueno, ahora sabría qué hacer cuando, después de una noche de hacer el amor, ella despertase. Si es que eso le llegara a ocurrir algún día. Pensó así como una plegaria que remediara un poco su vida y su corazón.
Cuando la vio dormir, tenía una expresión inocente y verdaderamente hermosa, Sesshoumaru había acariciado su cabello negro y sedoso, sonriéndole dulcemente como jamás le había hecho a alguien. Entonces, recordó el día en que Jaken lo llevó a casa de ella cuando se embriagó y casi no podía mantenerse en pie.
FLASHBACK
Estando en el sillón el sujeto alto de gélida mirada cerró los ojos y su sensación de disgusto se transformó instantáneamente en alegría y plenitud cuando una cálida caricia de ella se posó sobre su frente. Sentía la cercanía de Lin arrodillada ante él, en un fugaz instante creyó tener su respiración y su aliento dulce muy cerca de su rostro marfilado, invadiéndolo. Quería despertar, pero estaba conciliando el sueño por fin, ya que después de las constantes pesadillas que le acechaban desde los últimos dos o tres meses que no le dejaban en paz, le habían dejado caer hasta ese extremo de no reaccionar en una situación como ésa.
Entonces, esa mañana que despertó en casa de su asistente recordó ese momento, esa sensación. No quería imaginarse cosas, pero por un segundo barajó la posibilidad que ella quizás quería acercarse para besarlo. Qué iluso, sólo era parte de su letanía producto de la gran embriaguez que ayer se produjo. No podía creer que el alcohol y su obsesión por Lin Yasunari empezaran a arrebatarle ahora el juicio más de lo que ya lo habían hecho. Suficiente eran esas malditas pesadillas y la fastidiosa situación con su prometida. Pero no podía dejar de pensar en la respuesta a sus besos que ella le brindó. Era mucho más de lo que pudo haber esperado aún sabiendo que no amaba a su novio. Qué habrá sido todo eso?
Se dirigió a la cocina para ver la hora y tomar un poco de agua. Regresó a la sala y dobló impecablemente la cobija recordando de nuevo el beso que le dio antes de encerrarse en su recámara. Revisó en su saco sus gafas oscuras y las llaves de su auto, luego sacó una libreta pequeña con hojas en blanco y un bolígrafo para escribirle una nota, no sabía cómo empezarla o qué decirle. Se sentía un adolescente con el nudo de emoción que le invadía las entrañas. Se marchó a su departamento para ducharse e irse a trabajar igual que siempre.
FIN DEL FLASHBACK
Había muchas mujeres que engañaban a sus respectivas parejas para disfrutar de una noche de sexo con él. Su intuición le decía que no amaban al pobre tipo engañado con el que salían. Pero aún así, los besos de Lin, sentir sus labios… era algo único. Si eso percibía con cada roce de su boca, no se imaginaba qué más seguiría después.
Parecía magia, era como un tesoro que acababa de descubrir y que no quería dejar jamás. Cada vez que sentía su aliento contra él invadiéndolo hasta el alma, sus curvas temblando de emoción ante sus manos sobre ella como ocurrió en su oficina, sabía que llegaría al cielo o más allá si le hacía el amor.
Pero tendría qué ser un poco más paciente. No quería que se sintiera acechada, sino que poco a poco derribara esa barrera y se dejara llevar por él. La cuestión era, a dónde le llevaría a él ese cúmulo de sentimientos por ella, en caso de que Lin no sintiera lo mismo y decidía rechazarlo?
Era un hombre de riesgos pero éste reto era uno que, cuyo fracaso le aterrorizaba… o un triunfo que no sabría cómo manejar si llegaba a lastimarla alguna vez.
Estaba a punto de irse. Se dio la vuelta cuando oyó que Lin se movía un poco acomodándose en la cama.
- Ya despertaste.
De pie junto a la puerta impecablemente vestido, Sesshoumaru llevaba puesta una corbata plateada como su cabello, unas gafas de sol complementaban su apostura increíble. Con su misma ropa de ayer y bajo una cobija, la joven tardó un instante en notar su presencia imperturbable, el hombre se quitó las gafas oscuras cuando ella se frotaba los ojos. Parecía notablemente sonrojada y sorprendida.
En ese instante, lo primero que pasó por la mente de la joven fue en lo guapo y sorprendentemente sexy que lucía su jefe con gafas oscuras.
- Ayer, lo siento… yo…
- Te quedaste dormida y yo mismo te traje a tu habitación en esta suite. La mía está al lado. Espero que tengas hambre.
- Gracias.
Miró los waffles con miel, fruta, leche y jugo que estaban en la bandeja sobre una mesita cercana. Se sentó con intenciones de levantarse, pero esperó un instante en lo que acababa de asimilar lo que estaba viviendo en ese momento.
Lin no sabía qué decir, el comportamiento de su jefe había cambiado mucho. No supo por qué, pero algo del corazón le advirtió hacer lo que jamás pensó después de que él había intentado asediarla hacía un par de días. Su intuición le indicó que no era tan malo como parecía. No después de hablar con él como lo hizo durante el viaje. Cuando ella se durmió, cualquier otro se habría aprovechado de ella la noche anterior, pero no él.
El sujeto estaba a punto de marcharse cuando una tímida voz femenina lo detuvo.
- Señor, ehmm… usted… ya desayunó? Yo quisiera saber si… quisiera acompañarme.
Su mano abandonó la manija de la puerta cuando volteó hacia ella.
- Claro.
Lin estaba por levantarse cuando él le pidió que se quedara así. El hombre tomó la bandeja y la llevó hasta la cama sentándose frente a la joven, ella se sonrojó al ser atendida por él de esa manera. Estaba siendo demasiado atento y cortés.
La presencia del otro resultaba reconfortante. Lin aún tenía muchas dudas y aún así conversaba con él, con esa misma sensación que percibió durante el vuelo. Definitivamente había algo extraño en Sesshoumaru, porque no demostraba ninguna pose de casanova, estaba siendo bastante tierno incluso, como un cálido protector que la envolvía. Y ella se sentía protegida y con otro sentimiento que no supo definir y que cosquilleaba en su estómago de forma inexplicable.
Además, había algo más en él que le motivaba a acercarse un poco, cuando lo conoció parecía un hombre verdaderamente solitario y demasiado serio. Incluso le daba la impresión de haber sufrido un gran dolor. Deseaba conocerlo, estaba intrigada y ya no había marcha atrás. Debía seguir adelante, aunque no encontrara las razones exactas de ello.
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Kagome fue la maestra de español de Inuyasha, quien disfrutaba cada momento al escuchar su voz. En menos de una semana su novia Kikyo había discutido con él, el argumento fue que él ya no le ponía la misma atención. El joven sólo le daba evasivas y si no fuera por los consejos de Kagura, aquella joven de semblante calculador seguía con el dedo en el mismo renglón, decidió tener paciencia para saber qué o quién había cambiado tanto al hombre con que pretendía llegar al altar.
En un día cualquiera, Inuyasha logró conseguir el número de Kagome y la invitó a salir, aprovechando que su novia estaba de mal humor. Francamente, comenzaba a carecer de interés en su vida y en su corazón.
Fueron a un restaurante a cenar amenamente. En ese sitio, había música suave que ellos pudieron disfrutar bailando. Inuyasha no era alguien muy aficionado a ese tipo de cosas, pero en el estómago no había otra cosa que mariposas de emoción y su mente hecha mantequilla por esa mujer. Rieron, hablaron, se miraron más incitantemente. Parecía un sueño. Excepto cuando unos tipos comenzaron a devorarla con la mirada y él, más incontrolable que nunca, quiso molerlos a golpes.
El pequeño tumulto no pasó a mayores, sólo que tuvieron qué irse del lugar por que hubo quienes empezaron a lanzar comida y el joven en todo momento la protegió de cualquier ataque alimenticio con su saco rojo oscuro. Ella intentó ayudarle a que se limpiara un poco, pero él se quitó la camisa de botones que llevaba y la metió en el auto, abajo tenía una blanca que embonaba en sus bíceps y su abdomen sumamente sensual. Ella se deleitó con la vista de su camisa ajustada y los jeans que le quedaban perfectos.
Iban en el Porsche plata, cuando pasaron junto a una plaza donde había lanzachorros con luces bastante hermosas. Entonces, su mirada ambarina pareció destellar una llama de malicia. Luego estacionó el coche cerca de allí.
- Inu… a dónde vamos?- le inquirió al verlo salir del Porsche.
- Anda, Kagome, ven conmigo- parecía un niño emocionado visitando a Santa Claus en navidad.
- Es… espera!
Le estiró la mano firmemente, ella no hizo otra cosa que ir tras él. Entonces, en ese momento en que llegaron se encontraban ocultos los chorros de agua, abruptamente salpicaron a ambos mojándolos casi por completo. Kagome sentía que estaba en el paraíso, danzando alegremente con su querido Inuyasha, quien furtivamente la cargaba y se hacían cosquillas uno al otro. Parecían un par de niños jugando en el parque. O en uno de los cuentos de Mary Poppins.
La velada fue maravillosa, llegaron a la entrada del edificio de la chica y, por alguna extraña razón, Kagome se dejó llevar por él y lo besó en su primera cita, algo que no acostumbraba a hacer jamás. Hasta ahora.
Ese beso les hizo volar a ambos, un contacto que jamás olvidarían. Tan tierno, pero a la vez tan impaciente, Inuyasha acariciaba sus mejillas para profundizarlo un poco incitándola a más, pero ella aún tenía un presentimiento de que no podían ir demasiado rápido. Por más sensaciones de emoción que su estómago le demostrara, su piel reaccionar a cada caricia y sus manos posadas en su pecho amplio y fuerte sintiendo las rápidas palpitaciones de su corazón, no estaba lista para ir más allá.
- Te llamaré mañana- le dijo él al separarse.
- Claro. La pasé muy bien. Fue muy divertido.- a ella le encantó que, atacado por los celos, la defendiera de los sujetos que intentaban flirtearle.
- Yo también. Ojala mis clases fueran de lunes a viernes para verte todos los días.
- Hablas en serio?
- Sí, muy en serio. Pero desgraciadamente mi hermano está fuera del país, así que no podré cambiar el horario hasta dentro de una semana.
- Está bien. Esperaré tu llamada.
- Hasta luego, Kagome.
- Hasta pronto, Inuyasha.
Se alejó del lugar entre suspiros. Esa mujer era más maravillosa de lo que imaginó, le hacía concebir cosas que jamás le había hecho sentir ninguna otra mujer.
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Fue la primera reunión con el inversionista y editor de la nueva revista que estaban por lanzar. Conocieron las instalaciones del edificio y a casi todos los empleados. El sujeto era un hombre amable que los había recibido con la mayor cordialidad y calidez. Sesshoumaru iba acompañado casi en todo momento de Lin.
Aquel hombre había confundido a la joven con la prometida de Sesshoumaru, por suerte ella no pudo escuchar por atender a algunas personas que deseaban conocerla. En sus adentros, el hombre de ojos dorados se sintió con cierta emoción en el estómago al asaltarlo el pensamiento de Lin como su prometida.
Al menos, fue una idea fantástica haberla llevado con él al viaje, puesto que su imagen pública se vería excelente ante los medios y la impresión que estaba causando tanto a sus nuevos empleados como a la prensa local era inmejorable, todo gracias a la bella presencia femenina.
Al atardecer regresaron al hotel, después de evadir algunos paparazzi. Quizá no era apropiado que su rompimiento con Kagura se diera por chismes de la prensa amarillista. Deseaba darse ese lujo de dejarla cara a cara.
- Luces un poco agotada.
- Sí. Pero estoy bien.
- Será mejor que descanses.
En el recibidor de la lujosa suite, el sujeto estaba frente a frente con Lin, la miró absorto haciéndola sonrojar y mirar al suelo apenada. Ella intentó decir algo, pero sus labios fueron acallados por un beso tierno pero implacable a la vez de su jefe.
There's a devil waiting outside your door
[how much longer?]
It is bucking and braying and pawing at the floor
And he's howling with pain and crawling up the walls
Su boca la exploraba lento y sensual provocándole a la joven sensaciones inexplicables. Por Kami! Ni siquiera Kohaku la hacía derretirse durante un beso, en su interior parecía helado expuesto a un Sol abrasador de 43°. Ese hombre la ponía nerviosa, emocionada, intimidada, pero también se sentía deseada.
Deseada por un hombre que quizá jugaba con ella. Con esa idea en mente, ella se soltó de su abrazo.
- Señor Tashou, por favor. No!!
- Lin, espera!
- No! Déjeme en paz.- le dijo sollozando.
- No, Lin. Esta vez no.- la sujetó del brazo y no la dejó ir. La aprisionó de nuevo entre sus musculosos brazos.
- Sólo está jugando conmigo. Es eso lo que quiere?- se sentía tan indefensa y sin salida frente a su indomable depredador. (N/A: Oh, sí! Devórame, jejeje)
- No, Lin. Nunca has sido un juego para mí. Por Kami! Me enloqueces tanto.
Puso su mejilla junto a la de ella, oliendo su suave aroma. Ella cerró los ojos, estremeciéndose por completo al percibir su respiración. En ese instante, el sujeto anheló descontrolado tenerla bajo su cuerpo desnuda, al sentirla así entre sus brazos. Estaba completamente arrebatado por esa mujer.
- Porqué? Porqué me hace esto?- sus ojos ya derramaban algunas gotas saladas.
- Dejaré a Kagura en cuanto regresemos. Por favor, déjame estar contigo, Lin. No me alejes de ti.
- Pero, yo… Señor… - ya era demasiado tarde para escapar de ese apuesto y cautivador sujeto que parecía un animal salvaje fuera de control dispuesto a devorar cada milímetro de su cuerpo con besos y caricias, las cuales ya habían dado comienzo al no poder resistirse a ser sometida por las manos hambrientas en su cintura y espalda.
There's a devil waiting outside your door
[how much longer?]
He's weak with evil and broken by the world
He's shouting your name and he's asking for more
There's a devil waiting outside your door
- Di mi nombre, Lin. Por favor, hazlo…- su cálido aliento rozaba su oído haciéndola estremecerse más intenso cada vez. Sorprendentemente, ella obedeció.
- Sessh… Sesshoumaru…- clamó por él susurrando su nombre como si fuera una plegaria de salvación.
Gimió cuando él la apretaba contra su cuerpo y la hacía desearlo a cada segundo. La sujetaba de la cintura y la besó de nuevo. El contacto entre ambos se tornó intenso, apasionado, extasiante…
Los corazones de ambos latían rápidamente al mismo ritmo. El frenesí del beso se intensificaba, entonces él se quitó la corbata y empezó a desabrochar su propia camisa. Le bajaba el cierre del vestido y ella se aferraba a él.
Sesshoumaru la cargó y la seguía besando, la llevó a la alcoba y la depositó en la cama con la misma delicadeza que si fuera una rosa. Se colocó sobre ella con su camisa desabotonada dejando a la vista su tórax ansioso de caricias y su sexo incitante bajo su pantalón rozando su intimidad que se ocultaba aún bajo el vestido, el que comenzó a quitarse ella misma para entregarse a él.
La miró absorto en toda su belleza. Hipnotizada por el destello dorado de sus ojos sobre ella, Lin sólo pudo besarlo de nuevo, quitarle la camisa y desabrochar su pantalón. Ya eran presas del deseo hacia el otro…
Loverman! since the world began
Forever amen, 'till end of time
Take off that dress, oh I'm coming down
I'm your loverman 'Cause I am, what I am
What I am, what I am
Sesshoumaru colocó suaves caricias sobre la prenda de encaje beige que le quedaba a la chica, que la hizo agitarse. Ella por su parte, lo abrazaba aferrando sus manos a su espalda, bajando un poco más para incitarlo a moverse sobre ella, torturándola con la fantasía aún no satisfecha de llegar a entrar en su cuerpo, pero sí lo había logrado con su corazón.
La joven no lo soportó más y lo empujó a la cama para dejarlo completamente desnudo, era como si algo se hubiera posesionado de ella y sólo quisiera amarlo desesperadamente. El sujeto no pudo evitar sonreír ante lo sorpresivo de su reacción, por lo que se limitó acariciarle el cabello mientras los labios femeninos exploraban su cuerpo dirigiéndose hacia su masculinidad ya en su máxima grandeza.
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Mientras tanto, Izayoi Tashou se había trasladado ya a Tailandia, había un par de asuntos qué resolver, especialmente uno que tenía qué ver con cosas que su difunto esposo le dejó de manera extraña para que ella específicamente las encontrara.
Se dirigió al edificio donde el periódico que funcionaba allí en Bangkok, contaba con un joven muy peculiar de carácter que podía proporcionarle fotografías interesantes sobre embarques. Pero ésa era una ocasión especial, pues ya habían surgido situaciones que podían ser peligrosas para algunos de sus colaboradores allí.
Y no estaba de paso ir a su casa después, donde pasaba algunas temporadas con su esposo, e incluso cuando fue su luna de miel, allí pasó días tan felices con el hombre que amaba y que no la dejó sola no sólo por enamorarse de ella, sino por expiar terribles errores cometidos antes.
- Buenos días, Señora Izayoi.
- Buenos días, linda. Dónde está Houyo?- le habló a la joven con ese tono maternalista que la caracterizaba.
- Está en una breve reunión, señora.
- Bien, esperaré dos minutos máximo.
La asistente llamada Kagome Musashi le avisó al aludido que lo esperaban. No pasaron ni cinco segundos cuando despidió a un tipo extraño de ojos tenebrosos y cabello medio largo y blanco que salió no muy contento de ahí. Houyo lucía un poco turbado. Ambos entraron a la oficina.
- Necesito saber qué fue lo que pasó con el embajador norteamericano. Quiero detalles, Houyo.
- Bueno, no averiguamos nada grato que digamos. Aunque esa información no está confirmada del todo, por eso quise consultarlo primero con usted, Señora Izayoi.
- Sólo habla, quieres?
- Descubrimos que ese tipo estaba relacionándose con unos sujetos que presuntamente estaban involucrados en el tráfico de personas. Parecía que él era quien recibía embarques con niños de procedencia ilegal o algo parecido.
- A qué te refieres con estaba?
- A que esta mañana lo localizaron muerto cerca de un muelle al norte de aquí. Si no hubiera sido por una pareja que andaba cerca de allí, probablemente hubiera pasado mucho tiempo antes de que lo encontraran.
- Vaya. En fin. Será mejor que omitas lo del presunto tráfico. En realidad no quiero que nadie se involucre en algo tan peligroso. Inventa otra cosa, no sé, algún tipo de fraude o lo que sea que parezca justificar su salida de la embajada y haya desaparecido antes de regresar a América. Secuestro, o lo que sea, averigüen más de lo que puedan. Entendido? Sólo procura no meter a nadie en problemas, aunque haya riesgos que se tienen que correr alguna vez no podemos dejar que le pase algo malo a alguien de ustedes aquí.
- Bien, Señora.
- Parece que las cosas se han puesto peor de lo que imaginé.
- Así es. Y parece que su viaje hasta aquí ha sido en vano.
- No, te equivocas. Mi visita aquí no ha sido del todo inútil. Debo irme. Envíame la noticia antes de esta tarde. Quiero revisarla personalmente. También necesito saber qué fundamentos utilizarán o lo que sea. De acuerdo?
- Sí, Señora… Disculpe, cuánto tiempo piensa quedarse aquí?
- Lo suficiente para que esto no empeore.- se levantó de su asiento para marcharse.
- Hasta luego Señora.
Izayoi se dirigió hacia una casa no muy grande pero muy lujosa, con la fachada decorada exquisitamente. Allí, Inu Tashou solía quedarse en temporadas con su primera esposa, y ése había sido uno de los lugares donde pasaron su luna de miel. Pero aún así, cuando ella conoció la casa supo cuán importante era para él, y a ella simplemente le encantó.
Al entrar a una estancia, vio un retrato de Sesshoumaru niño con sus padres. Él jamás volvió allí cuando su madre murió.
FLASHBACK
Siempre fue un niño muy serio y hasta pensó que ocultaba una increíble bondad que necesitaba ser transmitida. Sólo sus padres tenían la dicha de haberlo visto sonreír. Pero cuando Sumako murió, se volvió el ser humano más frío sobre la Tierra. No lloró en el funeral de su madre, pero cambió demasiado. Le dijo a su padre que quería estudiar fuera del país y se empeñó en ello hasta que lo consiguió. Inu Tashou estaba tan dolido que no podía seguir intentado convivir con su hijo. Y menos cuando una noche lo escuchó hablando por teléfono con Izayoi en el altavoz. Necesitaba que su femenina voz lo envolviera para aplacar un poco su tristeza.
- Inu Tashou, sé como te sientes.
- Ya no sé qué hacer. Esto me está matando. Ni siquiera me deja acercarme a él.
- No debes presionarlo. Él también se siente igual o peor que tú.
- No sé si al casarnos cambiará de actitud o no. Tengo miedo de que piense que sustituí a su madre contigo.
- Lo sé. Sé que me amas. Pero… quizá sea mejor que nos dejemos de ver un tiempo.
- Qué? Estás completamente loca! No voy a dejar que me alejes de mi hijo antes de que nazca. No hay marcha atrás Izayoi. Te amo y no quiero dejarte.
- Pero Inu…
- De cualquier forma jamás dejaría que te apartaras de mi lado. Tú también eres importante para mí. Ahora más que nunca. Nos casaremos dentro de tres semanas y no podemos arruinarlo.
- Lo que intento decirte es que necesitas darle tiempo a tu hijo, si yo estoy cerca de él será perjudicial. Se siente muy sólo y necesita de ti más que nunca. Con el tiempo dejará caer las barreras que se ha hecho para protegerse. Es normal.
- Hablaré con él. Tiene qué entender que intento rehacer mi vida y ofrecerle una familia. Querida, por favor, no me dejes. Sumako se fue con un hijo mío en su vientre. Yo no estuve ahí para cuidarla por que siempre estaba viajando. Por favor. Quiero estar contigo. No me hagas esto.
Sesshoumaru estaba escuchando todo. Se quedó atónito cuando su padre dijo que su madre estaba embarazada cuando murió y él jamás lo supo.
Su padre siempre estaba de viaje y Sumako apenas iba a darle la noticia a su esposo apenas llegara, cuando accidentalmente resbaló por las escaleras y, tras el aborto murió de un derrame cerebral.
El chico de ojos miel estaba desolado. Además su madre iba a darle un hermanito, y su padre no estaba ahí. Le importaba más el prestigio de su periódico e hizo hasta lo imposible por expandirlo como si se tratara de un imperio, construido a costa de la vida de su primera esposa y de su segundo hijo que no nació.
El chico se fue corriendo a su recámara. Nunca pensó qué tan grandes fueron los errores de su padre. Sumako siempre le decía que él quería lo mejor para ellos y que se esforzaba para conseguirlo. Siempre lo defendía ante su hijo de seis años.
FIN DEL FLASHBACK
Algunas lágrimas resbalaron por sus mejillas rosadas al recordar aquello. Inu Tashou no sólo se casó con ella por estar embarazada de Inuyasha, sino porque la amaba y en parte, quería enmendar los errores que había cometido con su primera esposa. Aún así nunca pudo recuperar la relación con su primogénito, ni aunque cuando empezó a trabajar a su lado en el periódico la relación entre ambos no prosperó mucho como padre e hijo.
Se dirigió Izayoi al estudio, detrás de un cuadro de Inu Tashou se escondía una caja de seguridad. Tecleó una combinación de siete dígitos y sacó de ella unos recortes de periódico y unas fotografías, en las cuales aparecía un hombre de aspecto sombrío y casi infernal, si no fuera por unas enormes gafas y un sombrero que le cubrían el rostro casi por completo.
Hacía años que estaban allí, pero ella no había abierto nunca la caja fuerte, hasta que encontró en la casa de Japón un número en una pequeña libreta que era de su difunto esposo, junto a una fotografía de él abrazando a Sumako en ese recinto, un mueble de caoba en el que estaban recargados era inconfundible y supo dónde encontrar ese lugar.
Miró sentada tras el escritorio casi todas las fotografías con detenimiento, hasta que ya pasadas dos horas de escrutinio encontró una donde claramente podía ver al hombre que aparecía en casi todas las demás, ahora estaba más claro que era él, su antiguo pretendiente Naraku Toukizu.
Atónita, miró que en casi todas salía él junto a mujeres de aspecto malsano, cerca de un muelle donde había un enorme barco. También miró a uno de los sujetos que era muy parecido al que había visto salir de la oficina de Houyo, a diferencia de la estatura, puesto que aquél parecía alto y el que vio ese día era de menor altura.
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Sintió un estremecimiento en todo el cuerpo cuando ella lo probaba por primera vez, su implacable demostración de deseo lo hacía enloquecer como nunca creyó sentirse por una mujer. Ella lo miró a los ojos con un dejo dubitativo, Sesshoumaru le acarició la mejilla con un roce de las yemas de sus dedos y ella sólo cegada por sus instintos, continuó lamiéndolo y saboreándolo.
L is for love, baby
O is for only you that I do
V is for loving virtually everything that you are
E is for loving almost everything that you do
R is for rape me
M is for murder me
A is for answering all of my prayers
N is for knowing your loverman's going to be the answer to all of yours
Acariciándolo en toda su extensión con sus dedos, su lengua y sus labios, Lin susurraba murmullos de deleite que, al llegar a los oídos de Sesshoumaru, lo convulsionaban más intenso cada vez. Probando su sabor por primera vez, jamás había experimentado semejante éxtasis en su vida, y menos llegar a hacer algo así con un hombre tan extraordinario y maravilloso como él.
Después de un par de minutos, llegó al hombre de ojos dorados una explosión de clímax increíble que desbordó sus sentidos, la esencia tibia cayó en los labios de la joven que, entonces acercó sus pechos para atrapar un poco de aquello y mirarlo con una sonrisa que destilaba más pasión de la que había sentido alguna vez en su vida. Y ahí estaba, compartiéndola con él.
Sesshoumaru no pudo evitar sonreír ante esa muestra de lascivia que jamás había experimentado junto a una mujer, de hecho, nadie más le había dado tanto de aquella forma. Por su parte, la joven se sentía extrañamente desinhibida y con el deseo cada vez más desatado, besó tortuosamente lento su abdomen marcado, deleitándose con las vibraciones que le provocaba y el olor de su piel… sencillamente exquisito. Susurró el nombre de la chica todo el tiempo mientras ella continuaba con su festín de caricias en su cuerpo viril. Y sólo era el comienzo…
Loverman! I got a masterplan
To take off your dress and be your man
Seize the throne, seize the mantle
Seize the crown, 'cause I am, what I am
What I am, what I am, I'm your loverman!
Entonces, él tomó la iniciativa nuevamente al besarla en los labios y arrancar la prenda que cubría su intimidad, pronto la acorraló entre él y la cama. Esta vez, él la torturaba con ardientes caricias en su entrepierna y dirigiéndose hacia los rincones más profundos de su cuerpo femenino, ella gimió cada vez más intenso, quiso acariciar su cuello pero él se lo impidió, colocando ambos brazos en los costados, temblando aún de emoción.
Con los labios de Sesshoumaru en su cuello y sus manos jugueteando en su sexo, le entregó momentos de placer que le provocaron más suspiros clamando terminar aquello. El orgasmo la asaltó por completo, señal que su intimidad ya estaba más que humedecida y lista para otros más.
Hizo entrar su virilidad en ella lento y pausado, saliendo una y otra vez de la misma forma al principio, brindándole una sensación de goce indescriptible. Entonces los movimientos se volvieron más enardecidos y frenéticos, cuando la chica se aferró a la cintura masculina con ambas piernas atrapándolo en una erótica prisión. Lin gemía constantemente, le pedía más, más rápido, que siguiera, pronunciando su nombre una y otra vez, su voz femenina suplicante en su oído lo hacía delirar. La miró a los ojos avellana para percibir cómo brillaban con cada orgasmo que conseguía arrancarle de su exquisito cuerpo, que temblaba con ansiedad al igual que él.
Excitado por completo, Sesshoumaru la hizo colocarse boca abajo para entrar en ella rozando sensualmente su espalda con movimientos circulares de su lengua que la desquiciaban de placer. Moviendo sus caderas para disfrutarlo, la chica gemía cuando él presionaba sus pezones duros como rubíes, mientras sujetaba con fuerza las sábanas.
Loverman! Loverman! Loverman!
I'll be your loverman 'till end of time
While empires burn down, forever amen
I'll be your loverman, I'll be your loverman
Los gemidos masculinos que llegaban a los oídos de Lin la hicieron vibrar, cada sonido de esa voz grave como un trueno le hacía elevar la intensidad de los orgasmos más exquisitos que había percibido jamás. Cada embestida le transmitía una sensación indefinible, los labios de Sesshoumaru devoraban su cuello dando mordiscos esporádicos y ella le pedía más y más, le rogaba entre sollozos de placer que lo hiciera con más fuerza, que quería más, que no se detuviera, que era delicioso…
Podía jurar que sentía los acelerados latidos del corazón masculino que atravesaban la piel de su espalda para hacerla estremecer hasta el alma al igual que su miembro al embestirla hacía con su cuerpo. Jamás había experimentado algo así.
Hasta que de nuevo él eyaculó, pero esta vez el semen recorrió a la joven mujer por dentro, haciéndola disfrutar de un último orgasmo y el más placentero de todos al sentir recorrer ese líquido en ella y al mismo tiempo tocaba sus pechos anhelantes y hambrientos de caricias para aferrarla a su cuerpo musculoso y firme. Los gritos de satisfacción y placer de ella resonaron en los oídos de él, quien pudo sentir el orgasmo más delicioso y supremo de su vida a su lado esa noche.
Yeah! I´m your loverman, yes
I´m your loverman, loverman
Loverman, loverman, Forever amen
Loverman... How much longer?
Entrelazó Sesshoumaru su mano con la de ella mientras colocaba la otra en su cintura estrecha al sentir que el éxtasis se aminoraba poco a poco, deleitándose con su cuerpo femenino pegado al suyo. No quería dejarla ir nunca.
El hombre de cabellos platinados abrazaba a Lin por la espalda, las respiraciones de ambos ya estaban a ritmo normal, sus cuerpos estaban levemente perlados de sudor. Él devoraba con deleite el aroma de su cabellera ébano mientras besaba suavemente su mejilla. Ella por su lado, seguía en silencio, preocupada por lo que haría ahora en adelante.
Un montón de ideas cruzaron su cabeza. Lin siempre había creído que él podía ser capaz de llegar a jugar con ella como con otras tantas, pero definitivamente lo que no esperó es que le dijera que terminaría con su prometida Kagura en cuanto regresaran a Japón.
Pero eso no era lo peor.
No sabía cómo iba a enfrentar a Kohaku cuando llegara. De hecho, ni siquiera estaba segura ya de lo que sentía por él. Sin duda, se sentía muy agradecida con él y además, qué explicación le daría a Sango? Cómo aceptar que se estaba enamorando de un hombre que quizá la estaba usando por un rato nada más? Pero, lo que sintió esa noche fue algo más que simple deseo carnal. Fue más que sexo, hacer el amor, eso era. Porque la forma en que él la trató con cada roce de su piel, no tenía comparación alguna, aunado a la sensación en el pecho cada vez que lo miraba.
Cada instante en que sus cuerpos se rozaron, cada caricia, cada beso, cada mirada… todo aquello había sido más real de lo que parecía, porque para ella fue el momento más maravilloso de su vida. A pesar de haber engañado al hombre que se suponía amaba, y quien ansiaba formar una familia con ella.
El llanto en silencio la hería. Sesshoumaru despertó para escuchar sus suspiros y fue entonces que la cuestionó cuando se dio cuenta que estaba llorando y él no se había percatado de ello.
- Qué sucede, Lin?
- Qué es lo que pasará ahora?
- Quiero estar contigo siempre.
- Pero, de verdad piensas terminar con Kagura?
- Sí. No pienso permanecer a su lado un minuto más teniéndote a ti.
- Hablas en serio? No quiero ser una mujer más en tu lista.
- Confía en mí. Por favor.- dijo calmando la situación tras sentir el tono mordaz del comentario, sabía que lo decía por el dolor de recordar a la infinidad de amantes que le llamaban por teléfono.
- Sessh…
- Eso lo tengo claro. Tú eres única. Ni ahora ni nunca podría amar a nadie más que tú. Jamás me había pasado algo así.
- Sessh… yo…
- Ahora no tienes qué decir nada si no quieres. Piénsalo, por favor.
La abrazó con infinita ternura. Ansiaba más que nunca descubrir lo que albergaba su corazón, la hizo girarse para mirarla a los ojos para sondear en sus pensamientos, pero lo pensó mejor y sólo la atrajo más hacia su pecho marcado. Ella sólo pudo responder con un beso suave en éste y deleitarse con el sabor de su piel marfilada. Él acariciaba su espalda desnuda con las yemas de los dedos bajo las sábanas, provocándole escalofríos.
Así continuó el pequeño juego de roces íntimos que, minutos más tarde se convirtió en una tortuosa danza de caricias osadas y apasionadas, dando paso a más sesiones de amor que culminaron con estremecimientos y gritos de placer. El tiempo pasado juntos esa noche fue interrumpido por algunas horas de sueño relajante, perfecto para recobrar las energías que serían aprovechadas hasta unos minutos antes del amanecer.
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Los barcos de carga al amanecer y una neblina que auguraba terribles desgracias ocultaban la transacción que se veía a lo lejos. Unos sujetos vestidos de negro custodiaban a un conjunto de personas que, cuyas edades oscilaban entre los treinta y cincuenta años, eran tratados como animales de carga y permanecían en silencio. Había cerca de allí un camión grande donde serían transportados a otro lugar, donde se suponía que iban a trabajar con buena paga, lo que no sabían era que serían esclavizados hasta que murieran.
Algunos caminaban mirando a un joven que parecía ser tan parecido a ellos, con ese halo de resignación a la opresión tras su expresión impasible, hasta culpable.
Otro de esos sujetos de apariencia tenebrosa, sacó un maletín donde había una lap top que fue ocupada para realizar una transacción bancaria a la que ya estaban acostumbrados a depositar cuantiosas cantidades. Después de unos minutos, llegó Naraku causando sorpresa en el chico, quien no lo demostró.
Sentado en su limosina a cierta distancia de allí, salió cuando todo hubo acabado.
- Perfecto. Espero que puedas rastrear pronto la cuenta de donde procede el pago.
- Sí. Estará listo pronto, Señor Toukizu.
- Por ahora, regresa al hotel.
Naraku deseaba apropiarse de la cuenta bancaria de Suikotsu Karegi. Pero debía ser paciente, debía localizarla primero para mantenerla vigilada y trazar la negociación del lavado de dinero que necesitaba antes. Luego, deseaba absorberla para obtener los medios necesarios y acorralar en un movimiento a una mujer que parecía indomable, quien era presa de los deseos de ese hombre perverso. Y no se daría por vencido hasta tenerla en sus manos.
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Ya cayó!!!
Por fin nuestro maravilloso héroe ha sucumbido al amor. Y lo mejor es que llevó con él a Lin!
Jajaja y ella encantada se deja arrastrar por el desenfreno que le provoca este guapísimo Adonis.
Y es que con ese forro quién no? Nada más díganme! A quién no le da tentación un cuerazo como ése?
Es como si tuviera una enfrente a Tom Welling o a Brad Pitt y se quisiera hacer uno de hule sin conseguirlo, jejejeje
Kagome debería ser santificada entonces, por resistirse a ese papazote de Inu.
Sessh me fascinó desde que lo vi el primer cap en que salió en la serie, sin importar que pareciera el malo. Sobre todo me robó el corazón al ver que se preocupó de Lin de algún modo y el pensar que el corazón frío de la cruel bestia en él sea domada por el amor hacia una humana que debería odiar por ello y que desee protegerla ahora… me encantó! Sólo así llegará a ser tan poderoso como su padre, eso espero.
Pero mi gran incógnita es, por qué no va por su brazo y se lo pone? Digo, no es que no esté buenísimo así, pero… no es justo. Sería incómodo para Lin que la cargara con un solo brazo cuando crezca, jajaja y ni qué decir de lo demás ¬.¬
Gracias una vez más. Saludos y hasta el CAPÍTULO V ……… :D
