Capítulo Cuatro
Shadow se detuvo frente a la entrada de la cocina. Su quijada estaba apretada y su ceño fruncido mientras veía al cuerpo de Amy, el cual yacía en el suelo, perturbadoramente inmóvil.
Estaba sangrando profundamente, eso era fácil de decir. Sus ojos estaban cerrados mientras sus brazos descansaban a sus costados. Viéndola, Shadow llegó, muy para su disgusto, a la conclusión de que no podía dejarla sangrar hasta morir –aún no, por lo menos. No después de todo lo que había hecho por ella. Además, si la iba a utilizar después, entonces tendría que mantenerla viva lo suficiente para eso. Tenía grandes planes para ella y no iba a desperdiciarlos sólo porque se negó a ayudarla cuando estaba obviamente herida.
Aún así, la idea de ayudar a alguien que no fuera él mismo casi lo hacía reír –él simplemente… no hacía ese tipo de cosas. La única persona por la que se preocupaba era su propio ser, y Sonic, por supuesto, pero eso era diferente.
Intentando no rodar los ojos ante la ridiculez de eso, los amusgó, y cerró con un click la navaja que estaba cargando, guardándola en el bolsillo de su chamarra a la vez que se adentraba a la cocina.
Se agachó al lado de Amy, dejando que sus ojos tomaran su cuerpo sin vida aparente, observando como la luz de la luna iluminaba sus pálidas y sucias mejillas. Sus púas rosas estaban despeinadas y cubiertas de sangre, su cabeza rodeada de un charco de la oscura sustancia. Lenta y dudosamente, extendió una mano para medir el daño en su cráneo, levantándolo del piso y, rudamente, palpando la zona, las yemas de sus dedos instantáneamente enmugrándose de sangre.
Reaccionando, la niña dejó que sus párpados se abrieran muy lentamente. Shadow la vio abrir los ojos de par en par, lágrimas comenzando a inundarlos. Un ligero gemido de dolor salió de su garganta, sus facciones contraídas en agonía.
Bajando sus rodillas al suelo en lugar de recargar su peso en las pantorrillas, Shadow colocó sus palmas en el suelo, a cada lado de la cabeza de Amy, y acercó su cabeza a la de ella. Mientras ella batallaba para mantener abiertos sus ojos, Shadow los estudió cuidadosamente, notando que sus pupilas se encontraban anormalmente dilatadas. Eso probablemente no es bueno…
Los ojos de la niña ahora estaban abiertos de par en par, y daban vueltas en sus cuencas, observando la oscura habitación, buscando algo a lo que su mirada pudiera sostenerse. Shadow sólo podía asumir que ella se sentía desorientada y mareada, sus párpados abriéndose y cerrándose continuamente, como si hubiera demasiada luz, a pesar de que prácticamente no había nada de ella.
Repentinamente notó la proximidad de Shadow, y con un pequeño y ronco gemido, intentó alejar su cuerpo de él. Ni si quiera podía levantar sus brazos del suelo.
Todavía me tiene miedo, el erizo entendió inmediatamente. Aún en su desorientación, Amy recordaba lo que había pasado entre ellos hace unas horas, cuando él la amenazó.
Pensando que intentaría lastimarla de nuevo, ella entró en pánico, sus ojos llenándose de lágrimas al momento en el que su llanto empezó a escucharse, el cual era por dos motivos: el miedo que le tenía a Shadow, y el dolor que comenzaba a explotar en su cabeza.
Ojeándola, el erizo negro se dio cuenta de que necesitaba levantarla del piso. El dolor sólo iba a empeorar, de eso no tenía duda. Dudando por un solo segundo, deslizó un brazo debajo del pequeño torso de Amy y lo enrolló en su cintura. Mientras la sangre caía al piso, gracias al súbito movimiento, posó su otra mano en su nuca, dándole apoyo a la vez que lentamente alzaba a la niña del suelo y se ponía de pie, sosteniéndola horizontalmente en sus brazos.
Sin advertencia, ella soltó un grito y arqueó la espalda en dolor, ambas manos inconscientemente volando hacia la herida en un intento de disminuir la tortura.
La expresión de Shadow se mantuvo en blanco, sus ojos cayendo brevemente al piso frente a él, notando que había un objeto filoso en medio del charco de sangre. Mirándolo más de cerca, notó que era un trozo de uno de los platos de porcelana que habían estado en el lavaplatos.
Perfecto, pensó sarcásticamente, deseando que Amy no llegara a necesitar puntadas. Una concusión podía manejar, pero no era muy bueno cuando se trataba de pasar agujas en la piel de otras personas, mucho menos en su propia piel.
Confirmando sus sospechas, un plato de porcelana yacía en el suelo, tan solo a unos metros de dónde estaba parado. Probablemente Amy lo había tenido en las manos cuando cayó de la silla, seguramente para tomar una rebanada de pizza.
La frágil niña abruptamente hizo otro ruido de dolor mientras lágrimas frescas caían de sus ojos, sus dedos atrapando a los Shadow.
Decidiendo qué hacer, él se dio la vuelta y fue a la sala de estar, sangre cayendo al piso con sus movimientos.
Mordiéndose la lengua, sus ojos recorrieron la habitación, hasta que quedaron sobre el viejo y envuelto sofá. Cargó a Amy hasta él, con sus sollozos como música de fondo. Shadow se flexionó y cuidadosamente la depositó en el mueble. Estaba a punto de enderezarse, pero antes de lograrlo, la erizo rosa chilló y sostuvo sus brazos, evitando que él se moviera.
Shadow rodó los ojos en frustración, y comenzó a quitar los dedos de Amy de sus brazos. Pero la tarea parecía ser infinitamente más difícil de lo que pensaba; ella tenía un agarre demasiado firme. Con un corto e irritado suspiro, él se inclinó nuevamente y puso su cara directamente sobre la de ella, mirándola a los ojos amenazadoramente. "¿Qué quieres, hm?" Amusgó lo ojos, y el tono nasal de su voz mandó escalofríos por la columna de la chica.
Ella tragó pesadamente y cerró los ojos momentáneamente, sólo para abrirlos un segundo después, con más lágrimas saliendo de ellos. Sus manos apretaron más los brazos de Shadow, sus nudillos volviéndose blancos por el esfuerzo, y sus palmas húmedas con sudor y su propia sangre. "Me duele," gimió débilmente, otra vez cerrando los ojos en cuanto otra ola de dolor invadió sus sentidos, su cráneo punzando dolorosamente. "Por favor no te vayas," suplicó.
Shadow pausó y la miró por un momento, mientras ella, con ojos grandes, rogaba para que no la dejara, que era exactamente lo que creía que iba a hacer.
Él frunció el ceño. No entendía su comportamiento. Un segundo estaba aterrada de él, y al siguiente no quería que se alejara de ella. ¿Qué no podía decidirse?
Desviando su mirada, alzó los ojos al techo, moviendo su boca en una expresión de fastidio, incrédulo de lo que iba a hacer.
Deslizó su brazo por debajo de ella una vez más y colocó su mano en su nuca. Levantándola del sillón para ocupar su lugar, ahora estaba sosteniendo a la niña en sus brazos. Entonces comenzó a masajear su cráneo a través de sus púas rosas, tocando la áspera piel de su cuero para asegurarse de que no hubiera pedazos de vidrio restantes. La acción fue suficiente para que Amy resumiera su llanto con nuevas fuerzas, tosiendo y ahogándose con sus lágrimas. Shadow continuó pasando sus dedos por su cabeza, sus yemas cubiertas de sangre. Necesitaba encontrar algo que pudiera detener todo ese sangrando.
Revisó con la mirada el cuarto, buscando algo que pudiera usar para limpiarla. El lugar estaba casi completamente a oscuras, a excepción de unos cuantos rayos de luz que entraban por la ventana pero eso no era suficiente para iluminar las esquinas de la habitación.
Volteando a un lado, cerca del sillón, vio una delgada, casi destrozada, sábana, hecha un bulto en el piso.
Eso tendrá que servir.
Mientras sus sollozos ahogados continuaban llenando el silencio de la habitación, él tomó el objeto del suelo y lo moldeó en una bola con su mano libre, la otra apoyando la cabeza de Amy. Puso la sábana en el brazo del sofá y procedió a poner la cabeza de la niña sobre él, el resto de su cuerpo descansando en su regazo. Ella se mordió el labio por el cambio de posición y débilmente trató de girar su cabeza a un lado, intentando enterrar su cabeza en la chamarra de Shadow. Él inmediatamente se tensó, no acostumbrado a hacer contacto tan íntimo con nadie.
Sostenerla en sus brazos –simplemente no se sentía… correcto, a sus ojos… aunque se estaría mintiendo a si mismo si dijera que no se sentía extrañamente bien. Porque sí se sentía bien. Se sentía bien porque ella no estaba peleando contra él. No lo estaba empujando, ni gritando, y tampoco le estaba intentando sacar los ojos. No recordaba la última vez que alguien había estado tan cerca de él por su propia voluntad, si es que siquiera un momento así ocurrió.
El llanto de Amy lo sacó de sus pensamientos, y Shadow no pudo evitar mirarla intensamente, intrigado por la forma en que sus ojos verdes brillaban con sus lágrimas, y como sus húmedas pestañas se pegarían a sus mejillas cada vez que pestañeaba. Antes de que pudiera detenerse, puso un brazo en su cintura y la estrujó gentil y dudosamente. "Hey… hey, sh sh shhh." Le susurró, tratando de calmarla.
Ante el sonido de su voz, la mirada de Amy pasó a su cara y su llanto disminuyó. A duras penas podía verlo tras sus lágrimas, así que los limpió con su mano, mientras la otra aún apretaba su abrigo. Frunció la nariz, tratando de respirar con su nariz tapada. Dejando salir un tembloroso suspiro, continuó sollozando, finalmente separando sus ojos de los de Shadow. Y, mientras tanto, Shadow la miraba sin expresión alguna, recordando otra vez lo demente que era toda esa situación. Él estaba loco. No se supone que tenga que hacer esto. Todo se sentía mal. Muy, muy, muy mal.
Shadow se recordó a si mismo de que estaba intentando mantenerla con vida. Esa era la única razón por la que la estaba cuidando, como si recordarse eso de alguna manera pudiera suavizar el golpe de la realidad. El punto era que, él, un asesino psicópata… estaba arrullando a una niñita en sus brazos… y no la estaba intentando matar.
Todo eso era tan gracioso que casi lo hacía reír.
Decidió enfocarse en la pared al otro lado de la habitación, pensando en qué pensaría Sonic de esto. Lo podía imaginar entrando al apartamento y encontrándolo, a Shadow, sentado en el sofá con una niñita llorando en sus brazos. Oh, las conclusiones a las que podría saltar. Quizá Sonic pensaría que Amy era su hija –ya quisiera- pero rápidamente olvidaría la idea y pasaría a hacer más teorías. Shadow ya lo podía ver, luciendo calmado mientras su mente corría, incapaz de decir algo, increíblemente confundido.
Cada vez que se encontraba en un momento serio, Sonic dejaría de usar sus emociones en la manga, y tendría una máscara de pura determinación, pero Shadow había aprendido a descifrar lo que sentía en momentos así, especialmente por sus ojos. Los ojos de Sonic eran como una historia, y Shadow podía leerlos a la perfección.
Vagamente, Shadow se dio cuenta de que el llanto de Amy había disminuido gradualmente, y cuando volteó a verla, se sorprendió al encontrarla mirándolo a él con intensidad, sus delgados labios partidos.
Pero cuando su mirada en blanco hizo contacto con la suya, ella se sonrojó, ocultando su cara en los brazos del erizo mayor.
Shadow recorrió su labio inferior con su lengua, sintiendo una sonrisa formarse en las comisuras de los labios, intrigado por la timidez de Amy. Nunca nadie había sido tímido ante él. Nervioso, dudoso e incómodo, claro, pero no tímido. El concepto era algo que encontraba algo enternecedor, pero a final de cuentas era una niña, y los niños tendían a ser tímidos sin importar quién seas.
Una vez que Amy se recuperó de su pequeño momento de vergüenza, volvió a dirigirle la mirada a Shadow, casi decepcionada cuando vio que él ya no le estaba prestando atención. Jaló ligeramente su abrigo en un intento de obtener su atención una vez más. Él bajó su mirada a ella de inmediato.
La niña tragó con pesadez, finalmente sintiendo su garganta con una implacable resequedad, gracias a todo el llanto que hizo. Abrió la boca para hablar, pero no logró formar ningún ruido. Shadow simplemente la miró, expectante, y ella tosió, sacudiendo su cuerpo entero. "Quiero beber algo…" susurró, con un poco de duda, asustada de como pudiera reaccionar su acompañante ante la solicitud.
No la golpeó, como ella esperaba, ni le dijo "consíguela tú misma", como su madre usualmente hacía. Tan sólo suspiro con irritación, quitó a Amy de su regazo y la dejó acostada en el sillón.
Podía sentir los ojos de la chica en sus espaldas a la vez que entraba a la cocina, buscando algún vaso en las repisas. Había un biberón en una de ellas, y asumió que le pertenecía a Amy, así que adentrándose más en el cuarto, saltando sobre el charco de sangre en el piso, tomó la botella y la destapó, llevándola al lavabo. Abrió la llave y esperó mientras el agua hacía su camino en las tuberías congeladas y oxidadas. Tomó un rato, pero finalmente un chorro de agua salió. Conociendo a la ciudad, no sería agua muy limpia, pero no tenía más alternativas. Después de llenar la botella, la volvió a tapar y la cargó a la sala.
Cuando Amy lo escuchó entrar, trató levantar su cabeza del brazo del mueble, pero el dolor fue demasiado y dejó su cráneo caer sobre la sábana.
"No hagas eso," murmuró él, molestia evidente en su voz, mientras se acercaba al lado del sillón. Se arrodilló a su lado, y los ojos de Amy seguían cada uno de sus movimientos. Le extendió la botella a la chica, quien la tomó con manos temblorosas, y nunca apartó sus ojos de los de él mientras llevaba el biberón a sus labios, agradecidamente sorbiendo el líquido dentro. "Buena chica," dijo él, su voz baja. Entonces se puso de pie, rodando los ojos, y yendo a la ventana, la mirada de Amy siguiéndolo por el cuarto.
Estaba nevando de nuevo, el agua del puerto cubierto con una gruesa manta de hielo a la vez que los copos de nieve continuaban cayendo del cielo oscuro, tiñendo todo de color blanco.
De repente, Shadow sintió un jalón en su abrigo, y giró la cabeza para ver tras su hombro. Amy estaba detrás de él, una de sus manos descansando en su nuca. Él levantó una ceja en cuestionamiento, causando que ella se aclarara la garganta, incómoda, sus ojos en sus pies.
"Yo…" dudó, estremeciéndose un poco cuando el dolor de su herida resumió, "mi cabello da asquito," finalizó, su tono sugiriendo que estaba avergonzada, pero, más que nada, arrepentida.
Shadow, en respuesta, sólo alzó ambas cejas, y sacudió la cabeza de lado a lado, como para decir ¿y qué quieres que haga al respecto? Le dio la espalda una vez más, mas ella volvió a jalar de su chamarra.
"¿Qué?" preguntó él, su paciencia al borde.
Amy se encogió sobre si ante el tono de su voz, mordiéndose el labio con nervios. "Necesito tomar un baño."
Shadow entrecerró los ojos considerablemente. "¿Un qué?"
La niña dio un paso hacia atrás, aun tomando sus precauciones de él y sus posibles intenciones. "Necesito tomar un baño," repitió quedamente, cabizbaja y mirando a Shadow a través de sus pestañas. Él todavía no lucía convencido, así que ella continuó. "Mami dice que cuando me ensucio tengo que tomar un baño."
Bueno, desafortunadamente para ella, a él no le importaba en lo absoluto lo que su 'mami' dijo. "Yo no hago baños."
Hubo un largo periodo de silencio antes de que Amy se volviera a acercar a él, ignorando su declaración anterior. "¿No puedes… poner agua en la tina… por favor?"
El erizo negro cerró los ojos y se volteó, su cara dirigiéndose a la ventana, su quijada apretada en furia, a pesar de que intentaba no estar enojado. La había mantenido viva por todo ese tiempo, ¿acaso no podía apreciar ese hecho y dejar de darle problemas? ¿Acaso no entendía que no iba a hacer todo lo que quisiera? Ya la había vestido, por un demonio, ¿en verdad esperaba que la bañara, también? Ugh, si hubiera sabido todo el esfuerzo que requería cuidar a un niño, no la hubiera considerado para su plan en lo más mínimo. Pero resultaba que sí la necesitaba. Casi era demasiado perfecta para su plan, ciertamente no sería una gran idea deshacerse de ella.
Pero eso no significaba que iba a andar cumpliendo todos sus deseos y necesidades. Iba a llenar la tina por ella, y eso era todo. No más favores.
Sin decir palabra alguna, él comenzó a subir las escaleras, deteniéndose sólo cuando notó que Amy no lo estaba siguiendo. "¿Vas a venir o qué?"
La niña de púas rosas asintió con la cabeza, y, con emoción, se balanceó por las escaleras detrás de él, aun sosteniendo su nuca con una mano. Su herida había dejado de sangrar, pero el dolor todavía era terrible, y la ligera presión parecía aplacarlo un poco.
Shadow no esperó a que ella llegara a la cima, y en su lugar se movió directamente al baño. Encendió la luz al entrar, y una opaca luz, de color amarillo mostaza, iluminó el pequeño baño. Las paredes eran de un desvanecido color durazno, con pintura cayendo en trozos por diversas partes. El lavabo, inodoro, y tina habían visto mejores días; la porcelana, que alguna vez fue blanca, ahora sucia y amarillenta. Las tuberías plateadas estabas oxidadas y cubiertas de grasa y mugre, y el piso lucía igual que en los demás cuartos. Muy para la alegría de Amy, la tina no estaba tan mal, y Shadow pensó que quizá había sido usada recientemente. Abrió la llave del agua y retrocedió unos pasos.
Amy había entrado al baño justo cuando un horrible ruido surgió de las tuberías de metal escondidas en las paredes. Shadow le dirigió la mirada, y la vio cubriendo sus oídos con las palmas de sus manos, tratando de bloquear el ruido de la presión del agua haciendo su camino a la tina.
Después de muchos más ruidos, abruptamente se detuvieron, dejando silencio en su lugar. "Oh, por favor," Shadow gruñó para si mismo, deseando que el agua no se hubiera congelado en las tuberías. Sin advertencia, le dio a la tubería una buena patada.
Un chorro de agua inmediatamente salió de la llave, y Shadow se permitió una sonrisa triunfante, obviamente complacido consigo mismo. Puso la tapa en el desagüe antes de regresar su atención Amy.
Sólo para descubrir que ella ya no estaba ahí.
Frunció el ceño y salió al pasillo, primero viendo hacia la escalera en su izquierda, y luego de regreso al largo corredor.
"Oh, querida," arrulló con su voz nasal, "¿A dónde te fuiste?" No estaba llenando esa tina para él mismo, después de todo…
La cabeza de Amy salió de uno de las puertas más adelante en el pasillo. Cuando vio que era Shadow quien le hablaba, sonrió y corrió hacia él, con varias botellas de shampoo en sus brazos.
"Lo siento," dijo, recuperando el aliento, mirándolo brevemente antes de pasar a su lado para poner todas las botellas en el borde de la tina. Una vez que las tenía tal como los quería, volvió a darle la cara.
Él tenía una expresión extraña en su rostro y simplemente la ojeó, esperando. "¿No vas a meterte?"
Amy metió un dedo en el agua. "Está muy fría."
Shadow se mordió la lengua, tratando de contener cualquier queja, y se arrodilló por la tina, moviendo la llave para que saliera más caliente. "¿Satisfecha?"
Sin esperar por una respuesta, se puso de pie una vez más, cuando Amy lo tomó de la mano. Sus ojos dieron con los de ella, desganado, pero curioso de lo que fuera a hacer.
"Necesito ayuda," dijo ella con timidez, tomando el borde de su vestido.
El erizo gruñó internamente y volvió a ponerse de rodillas frente a ella mientras que Amy levantaba los brazos. Queriendo terminar con todo eso tan pronto fuera posible, le quitó el atuendo bruscamente, olvidando la herida en la cabeza de la niña, haciéndola chillar en dolor.
Gentilmente ella se sobó la nuca. "Ow."
Shadow tiró el vestido al suelo y por segunda vez ella estaba frente a él en sólo su ropa interior. Su mirada recorrió su cuerpo, haciendo que Amy se preguntara en qué pensaba cuando la veía. Él regresó sus ojos a la cara de la chica, haciendo contacto visual por un segundo, antes de cerrar la llave y se levantó.
Frunciendo, Amy cruzó los brazos frente a su pecho defensivamente. "¿A dónde vas?" Su voz se quebró al final de la pregunta. Se escuchaba nerviosa. ¿No la iba a dejar sola, o sí?
"Tu agua se está poniendo fría," respondió él, ignorando su pregunta a propósito. Sin más, le dio la espalda y salió del baño.
La niña hizo un puchero, y se quedó parada al lado de la tina, viéndolo irse. Una vez que estuvo segura de que él ya se había ido, rápidamente se quitó lo que quedaba de su ropa y se metió en la tina. Tomó una de las botellas en la orilla, y derrochó todo su contenido en el agua. Movió el agua a su alrededor hasta que la tina entera estaba llena de burbujas. Satisfecha, y con las burbujas cubriéndola hasta los hombros, comenzó a pensar sobre Shadow.
No estaba segura qué pensar sobre él, y se preguntaba qué estaba haciendo en su casa, en primer lugar. ¿Podría ser que conocía a su madre?
Mami…
¿Y dónde estaba su mamá, de cualquier manera? A la vez que Amy hacía círculos en el agua con la punta de sus dedos, se preguntó por qué su madre aún no regresaba. Le había prometido que sólo se iría por unas horas –pero ya habían pasado casi cuatro días. Su mamá nunca la había dejado sola por tanto tiempo.
"Tú sólo eres problemas, ¿sabías? Tu papá me dejó por tu culpa. Él no podía mantenerte a ti, así que me dejó a mí. Por ti es que se fue."
"En cuanto tengas edad para cuidarte tú sola, estarás por tu cuenta, y entonces podré pretender que nunca exististe."
"Desearía que nunca hubieras nacido…"
Todas las frases de su madre, que diría cuando creía que Amy no estaba escuchando, le cayeron a la niña como una cubeta de ladrillos, y frunció en confusión, pensando en las palabras de su mamá.
¿Por qué dijo todas esas cosas feas sobre ella? Amy siempre intentaba portarse bien y no molestarla, pero aun cuando se portaba bien, su madre seguía enojada con ella. Pero no le importaba la actitud de su madre, Amy la amaba de todas formas, y siempre lo haría, aun si ella nunca le regresaba sus sentimientos. Pensó que si se esforzaba lo suficiente y hacía todas las cosas bien, quizá su mamá la amaría también. Hasta ahora su plan había fallado, pero si seguía intentando sabía que podía hacerlo funcionar.
Pero para lograrlo, tenía que volver a ver a su madre. No podía esperar a que regresara. Quizá salió de vacaciones, pensó. Ella siempre hablaba sobre lo mucho que odiaba la ciudad y cuanto quería ir a la playa. Tal vez es allá a dónde fue. Si ese era el caso, entonces estaría de vuelta pronto, Amy estaba segura.
Con imágenes de playas y caracoles en su mente, sonrió y se hundió más en el mar de burbujas. Pasó la blanca sustancia por sus brazos y hombros, jugando con el agua y tarareando para si misma. Cuando miró hacia arriba, se sorprendió de ver a Shadow apoyado del marco de la puerta, sus piernas cruzadas en los talones, mientras la observaba. Amy se adentró más al agua en un intento de cubrirse, sus mejillas volviéndose rojas de la vergüenza.
Su reacción puso una sonrisa en la cara de Shadow, pero no llegó a sus ojos. "Nada que no hubiera visto antes," dijo, sonando aburrido. Amy lo miró mientras se quitaba el abrigo y lo tiraba al lavabo, repitiendo la misma acción con sus guantes antes de arrodillarse por la tina.
Ella le dio una mirada confusa, pero él sólo la ignoró. Sabía que probablemente no se iba a lavar el cabello –o púas- ella misma, así que decidió que él lo haría y terminar con eso. No había planeado hacerlo por ella, pero después entendió que simplemente no podía no hacerlo, especialmente porque una infección podría aparecer, y si eso pasaba, se desataría el infierno. Sabía mejor que nadie lo mucho que podían doler las infecciones y todo lo que solían traer consigo.
Shadow extendió sus manos y las puso en la espalda de la chica, sintiendo el calor irradiar de su suave, húmeda piel. "Quédate quieta," ordenó, concentrándose completamente en la tarea actual. Los ojos de Amy se extendieron con trepidación a la vez que el erizo mayor colocaba una mano en su espalda baja y la otra en su estómago, empujándola hacia atrás hasta que su nuca estaba sumergida en agua.
El cuerpo de Amy se tensó al instante y gritó fuertemente, su boca abierta en shock y sus ojos apretados, lágrimas amenazando con caer de nuevo. "¡Para!" chilló, luchando por sentarse y tirando agua por todas partes. Shadow hizo caso omiso, siguió sumergiendo su cabeza hasta que sólo quedaba su cara al aire.
Volvió a sacar su cabeza del agua mientras las gotas de agua salada corrían por las mejillas de la niña. "Me arde," dijo ella con voz quebradiza, tocando con una mano su herida. Shadow inspeccionó las etiquetas de todas las botellas en la orilla de la tina. Una botella era para un baño de burbujas –y estaba completamente vacía; otro decía acondicionador, otro era un fijador de cabello, y la última era una botella de shampoo para bebé.
Tomó el último contenedor y lo destapó, poniendo un poco de la sustancia en sus manos. Shadow la vio por un segundo y colocó sus manos en su cabeza, esparciendo el shampoo por sus cortas y desarregladas púas. Se aseguró de ser extra cuidadoso alrededor de la herida en su cabeza, pero ella lloró durante todo el proceso, de cualquier manera.
En lo que aplicaba el shampoo rápida pero cuidadosamente, Amy lloraba silenciosamente, su lastimada ardiendo cada vez que agua caía sobre ella, o los dedos de Shadow se acercaban demasiado.
Una vez que terminó, él volvió a sumergir su cabeza en la tina a pesar de sus protestas, y finalmente enjuagó todo el jabón de su cabello. "¿Mejor?" preguntó.
Amy asintió sin decir nada, y se mordió el labio mientras se limpiaba las lágrimas restantes, viendo como las burbujas empezaban a desaparecer. "¿Mi cabello huele bonito?" cuestionó ella.
Shadow no pudo evitar sonreír, divertido, siguiéndole el juego. Acercó su cara a sus púas para poder olerlas. La punta de su nariz rozando su cabello rosa, y se encontró cerrando los ojos al inhalar su esencia. Olía a vainilla.
Whoa.
Habían sido, verdaderamente, años desde que había olido algo tan maravilloso y placentero, y tuvo que detenerse de enterrar su cara en sus púas, por el puro placer que le daba ese olor. Le recordaba de algo, algo familiar que no podía señalar exactamente. "Mmm," inhaló profundamente, "estupendo." Abrió los ojos y se alejó, viendo como su boca se transformaba en una pequeña sonrisa.
Amy jugó con una de sus púas, inspeccionándola con curiosidad. "¿Vas a tomar un baño, también?"
Pretendió contemplar la pregunta. "No por el momento, dulzura." Le dio una burlona palmada en la cabeza y se levantó, saliendo de la habitación y cerrando la puerta tras de él.
Dejándola sola para hacer lo que tuviera que hacer en privado, se abrió paso por el pasillo hacia el cuarto donde había dormido la noche anterior. Poniendo seguro a la entrada, se vistió con su atuendo regular en la oscuridad -chaqueta negra, guantes y tenis blancos, ambos con decoraciones rojas y negras, y brazaletes de oro. La única fuente de luz eran los rayos de la pálida luna. Mientras se vestía, rebobinó la conversación en su cabeza, maravillándose con la ingenuidad de Amy.
Dios, era tan ridículamente inocente que le daban ganas de vomitar. Casi quería sentir pena por ella, por lo mucho que no sabía. Tenía muchas cosas que aprender sobre el mundo, las personas, la confianza y muchos otros peligros de los que no sabía nada y tendría que enfrentar algún día.
Sin embargo, también era bastante única, especialmente para alguien de su edad. Era cohibida y no entregaba su confianza con facilidad, pero si alguien podía cambiar eso, definitivamente sería él, y estaba dispuesto a aceptar el reto. Era tan joven, después de todo, y confiaría en él, tarde o temprano. Incluso podría ser hasta divertida de manipular. No era tan estúpida, pero había infinidad de cosas malas que no conocía ni entendía. Habían horrores de pesadilla que no podía ni empezar a imaginarse, que es dónde su ingenuidad entra al juego. Él podía hacer que ella hiciera todo lo que le pidiera sin recibir tantas preguntas, una de las principales razones por las cuales era tan importante para su plan. Station Square no sabrá ni qué le pegó…
Una vez arreglado, regresó al baño. Podía ver la luz amarilla por debajo de la puerta y podía escuchar a Amy tarareando desde adentro.
No se molestó en tocar la puerta; sólo la abrió y la vio frente a la tina, de espaldas. Ya estaba vestida; usaba un pijama rojo de cuerpo completo, del tipo que tiene una cremallera por todo el torso.
Cuando ella lo escuchó entrar, no lo volteó a ver. "¡No puedo hacer que el agua se vaya!" dijo, desesperada.
Shadow rodó los ojos y la empujó ligeramente, pasando a su lado y destapando el desagüe. El agua comenzó a salir de la tina, haciendo ruidos mientras bajaba por las tuberías. Amy estaba fascinada. Cuando volteó a verla, ella estaba justo a su lado, su cara a unos centímetros de la suya. "¿A dónde se va el agua de la tina?" cuestionó, sus ojos brillando con interés.
Él la estudió por un momento, y después frunció, dándole una mirada sospechosa. "¿Qué clase de pregunta es esa?"
Amy pensó sobre su pregunta por unos segundos, tratando de idear una respuesta. Súbitamente, inclinó la cabeza a un lado y sonrió. Era la primera vez que Shadow la veía sonreír genuinamente, y tío, se veía adorable cuando lo hacía, aún si era sólo una sonrisa pequeña. "Tus ojitos son lindos," rió ella, sus propios ojos con un brillo de alegría. Se acercó un poco más a él, queriendo inspeccionar sus ojos rojos. "¿Por qué son rojos? Nunca he visto a nadie con ojos así," eventualmente preguntó.
Shadow suspiró, exasperado, ¿quién preguntaba esas cosas? Abrió la boca para responderle, pero fue cortado cuando un ensordecedor ruido surgió del primer piso.
¿Qué fue eso?
Su pulso se aceleró y volteó a ver al pasillo, escuchando atentamente. Sonó como si alguien hubiera tirado la puerta de entrada…
Lamiéndose los labios con anticipación, Shadow se puso de pie y silenciosamente fue al lavamanos, metiendo su mano en el bolsillo de la chamarra que había estado usando, y sacando su navaja. Abriéndola, le dio la espalda a Amy y susurró.
"Quédate aquí."
Nota de Autor: ¿Notaron la longitud del capítulo? 5270 palabras, exactamente. Me llevó bastante tiempo terminar de escribir este capítulo, especialmente porque estoy acostumbrada a escribir cosas de 1800 palabras más o menos. Pero, bueno, espero que lo hayan disfrutado~
Así que Amy no murió, tan solo fue una herida muy fea, pero fuera de eso, está bien. Además, me permitió escribir la escena del baño, que por algún motivo me daba ilusión escribir. Heh.
Y, pues, he estado considerando conseguir un Beta Reader, especialmente para que revise la historia ortográficamente, porque odio encontrar errores en medio del capítulo… Si a alguien le interesa, por favor envíenme un PM o díganme en un review, ¿sí? Claro, creo que va sin decirlo que podrán leer los capítulos antes de que los suba, haha.
En fin, ¡muchísimas gracias a todos los que se han tomado el tiempo de dejar un comentario! Como siempre, apreciaría mucho si dejaran uno para decirme lo que piensan de este capítulo, o para corregirme por cualquier error. Si tienen dudas o cualquier cosa, también pueden enviarme un PM (hablando de PM's, tengo una encuesta en mi perfil sobre si les gusta que los autores respondan a los comentarios, ¿podrían responderla, por favor?) ~
