-Joder -suspiró Sirius -, creo que han cerrado la Biblioteca.
-¡¿Qué?! ¡Lumos!
La varita de Lily hizo luz, caminó hacia la gran puerta e intento abrirla. Estaba cerrada.
-¡Alohomora! -exclamó, pero no sirvió de nada.
-Esas cosas aquí no funcionan, cierran la biblioteca lo mejor que pueden para que nadie entre de noche -le explicó Sirius -, ya me quedé encerrado una vez en segundo con James. Todo lo que intentes será inútil.
Lily no podía creerlo, ¡no quería creerlo! Pasar toda la noche con Sirius iba a ser como una pesadilla.
-No -dijo furiosa y comenzó a patear la puerta.
-¿Eres idiota? Contéstame por favor, siempre me lo he preguntado, ¿es de nacimiento?
Lily siguió pateando la puerta hasta agotarse. Cuando miró a Sirius, este estaba cómodamente sentado contra la pared.
-¿No vas a hacer nada?
Sirius suspiró.
-No se puede hacer nada. Relájate, yo no muerdo -dijo Sirius, pero después empezó a reírse de si mismo -, o tal vez sí... a veces no puedo controlar mi naturaleza...
-Ya me di cuenta, aunque no lo llego a entender, ni siquiera los perros son tan estúpidos -dijo Lily con los brazos cruzados.
-Uhh -dijo Sirius riéndose.
Lily se sentó a su lado y suspiró.
-Aunque no lo quiera siempre termino cerca de ti, es como una maldición -dijo la maga.
Sirius la miró.
-¿Es tan malo estar cerca de mí? -le preguntó divertido.
-A veces llega a ser desesperante -contestó.
Sirius sonrió.
-¿A veces? Ósea que hay veces en la que no soy desesperante -reflexionó entretenido.
Lily no pudo evitar reír.
-Siempre estás intentando buscarle la vuelta a las palabras -se quejó la pelirroja.
Sirius se encogió de hombros.
-Es divertido.
-Es molesto, siempre intentas ver una segunda intención en mis palabras...
-¿Por qué es molesto? Si te molesta es por que es verdad... tus palabras esconden cosas...
-¿Ves? Mejor voy a dejar de hablar.
Sirius sonrió.
-No dejes de hablar, no hay nada que hacer aquí. Es aburrido.
-¿Aburrido? Odio los que dicen que las bibliotecas son aburridas.
Sirius suspiró.
-¿Qué puede de haber entretenido aquí?
-Libros -respondió con obviedad.
La chica se levantó y comenzó a revisar los estantes en busca de algo entretenido.
Sirius la siguió.
Lily tomó un libro al azar.
-Esta es la sección de novelas, tal vez haya algo que te guste -comentó.
-¿Qué tipo de novelas te gustan? -le preguntó el perro -Dejame adivinar, ¿las románticas?
Lily siguió tomando libros.
-Las románticas no están mal -dijo encogiéndose de hombros.
Sirius tomó un libro rosa.
-Esta se ve media sosa -dijo mirando la cubierta. Había una pareja besándose rodeada de rosas.
Lily rio.
-Algunas lo son...
El animago abrió el libro por la mitad y leyó, una sonrisa maliciosa apareció en su rostro.
-Quien iba a decir que en Hogwarts iban a haber libros así -dijo levantando las cejas.
Lily lo miró interesada.
-¿Qué dice?
-No quieres saberlo -dijo Sirius quien se había entretenido leyendo.
-Dime -insistió.
Sirius carraspeó su garganta antes de leer, se notaba que estaba a punto de reír.
-"No podía entender como habíamos llegado a esto. Luke y yo estábamos enrollándonos en la cama, podía sentir como su..."
-¡Basta! -gritó Lily riendo. Intentó arrebatarle el libro, pero Sirius riendo continuó:
-"como su erección se apretaba contra mí, se sentía delicioso..."
-¡Sirius! -exclamó riendo y logró quitarle el libro.
-Tu lo pediste -dijo guiñándole un ojo.
Lily le pegó con el libro.
-¡Estas loco!
-Por Merlín, la autora que escribió eso está loca -dijo el perro divertido -, lo mas gracioso de todo es que siempre las chicas se quejan de que solo pensamos en sexo, y en realidad ellas son peores leyendo esas cosas...
-Los hombres son peores, me pregunto con cuantas chicas habrás estado...
Sirius sonrió y levantó una ceja.
-¿Te interesa?
Lily rodó los ojos mientras rebuscaba entre libros.
-No. Lo que quise decir es que tu no puedes quejarte sobre eso.
-¿Por qué no? Después de todo solo he estado a punto de hacerlo con una chica nada mas...
Lily se detuvo. Odiaba cuando su corazón comenzaba a acelerarse por cualquier indirecta que le decía. Sirius era tan temperamental.
-¿Ah si? -dijo indiferente.
-Si... me pregunto si tu puedes quejarte también...
Lily lo miró a los ojos. Era tan difícil leerlos. No sabía que quería que le respondiera.
¿Acaso quería saber que tan lejos había llegado con Potter?
Lily suspiró.
-Es algo que a ti no te incumbe -decidió responder, comenzó a caminar y a rebuscar.
-¿Por qué no?
-Porque no eres nadie para hacerme preguntas tan íntimas -le dijo la pelirroja.
Sirius sonrió y caminando lentamente, la siguió.
-Solo era curiosidad...
-A veces tu curiosidad llega muy lejos Sirius... -suspiró Lily.
El animago rio mientras se metía las manos en los bolsillos
-Es verdad. Lo siento si te ofendí -se burló.
Lily se detuvo y abrió un libro de terror. En la cubierta había un hombre lobo.
-¿Un libro de miedo? No es recomendable en esta situación para una chica.
-¿Para una chica? -dijo girando hacia Sirius, pero no sabía que se encontraba tan cerca. Lily se chocó contra el.
-Cuidado por donde vas -murmuró el animago, tan cerca que la chica pudo sentir su respiración.
Lily levantó la mirada y lo miró fijamente a los ojos. Odiaba que Sirius tuviera los ojos mas bonitos que hubiera visto. Odiaba que fuera tan guapo.
-¿Qué se siente... convertirse... ? -le preguntó la pelirroja. Era una pregunta que siempre había querido hacerle a alguien.
Sirius se sorprendió por la pregunta. Lily estaba tan cerca que apenas podía formar una respuesta en su cabeza.
-No es algo del otro mundo -contestó.
-¿Cómo te sientes corporalmente, puedes pensar con claridad... puedes recordar?
-Si, es algo extraño pero... cuando me convierto me siento furioso por cualquier cosa, los instintos animales a veces llegan a dominarme...
-Increíble -murmuró Lily -, un día quiero verte.
Sirius sonrió.
-Te daría miedo.
-No, después de todo sigues siendo el arrogante Sirius. Nunca podría tenerte miedo.
-Deberías hacerlo -susurró.
-Es difícil asustarme... -dijo sintiendo como su corazón latía con fuerza. Esa sensación cuando estaba cerca de el... era inexplicable... su aroma... amaba el aroma de Sirius Black...
El animago llevó una mano al rostro de Lily.
-Me pregunto en que te convertirías... -murmuró -tal vez en una liebre... o en una mariposa...
Lily sentía que el corazón se le iba a salir del pecho. Sirius la miraba desde tan cerca, y su mano en su mejilla... sentía la necesidad de cerrar los ojos, pero no se atrevía a hacerlo...
-¿Una mariposa? -preguntó en un susurro.
-Es fácil imaginarte volando... -contestó el animago.
Sirius se acercó aún mas, el corazón le latía impaciente, sentía que ya no podía contenerse mas, la actuación no era algo para el y menos cuando Lily Evans lo miraba con aquellos ojos verdes tan brillantes...
Sirius acarició el labio inferior de Lily con su pulgar. Odiaba que fuera tan hermosa, su perfección dolía.
Lily sentía su respiración rozando sus labios. Sentía que se iba a caer en cualquier momento, era una sensación tan fuerte la que la apoderaba cuando Sirius estaba cerca que su cuerpo se volvía débil y completamente de el.
Sirius rozó apenas sus labios. Lily sintió cosquillas por todas partes.
-Es... es... es de mala educación hacer esperar a las damas -murmuró haciéndolo sonreír.
Sirius la rodeo con sus brazos y la empujó contra el.
-Lo se -susurró antes de comerle la boca.
Lily gimió. Sirius la apretó aún con mas fuerza y la obligó a abrir bien la boca.
Lily se aferró a el como había esperado tanto hacer. Sus lenguas jugaron a un juego desesperado como si hubiera una guerra entre ellos.
Lily rodeó el cuello de Sirius con sus brazos, mientras el la subía a horcajadas sobre el.
El chico colocó su mano detrás de su cuello y la atrajó con mas fuerza.
El animago besaba increíble. Lily nunca había sido besada así, y sabía que nunca nadie podría llegar a compararse con el. Las manos de la pelirroja jugaron con su cabello, no sabía cuando había comenzado a gustarle cada parte de el, hasta su cabello la volvía loca.
-Sirius... -susurró cuando comenzó a besar su cuello.
El merodeador se deleitaba con la piel de la chica, olía tan bien... tanto que no se dio cuenta cuando chocó contra un estante y los libros cayeron como una lluvia peligrosa.
No podía controlarse cuando se trataba de ella... lo volvía un idiota, al igual que cuando se convertía... se dejaba llevar por sus instintos por lo que el tanto deseaba...
-Espera Sirius... -jadeó la chica cuando el comenzó a acariciarla por debajo de la camisa -Sirius...
Pero el no la escuchaba, estaba sumido en su cuerpo, usando solo los sentidos que necesitaba... se había contenido por mucho tiempo...
Sirius volvió a su boca, se sentía insaciable, quería besarla hasta cansarse. Lily lo tomó del rostro y lo obligó a mirarla.
-Estás llendo muy rápido... -dijo con la respiración agitada.
El animago la observó, su pecho subía y bajaba con rapidez. Intentó tranquilizarse. Lily se veía demasiado bonita con los labios hinchados y las mejillas rosadas, su camisa estaba algo levantada, dejando algo de piel al descubierto. Al ver que la miraba, Lily avergonzada se acomodó la ropa.
-¿Puedes bajarme? -le preguntó con una sonrisa tímida.
Lily todavía seguía a horcajadas de Sirius. El chico la bajó con cuidado.
-Es mejor salir de aquí, antes de que me vuelva loco -dijo Sirius caminando hacia la puerta.
Después de acomodar los libros que habían tirado, Lily lo siguió.
-Ahora me toca decir a ti que eres un idiota -le dijo cuando vio como Sirius golpeaba la puerta.
-Estoy seguro de que alguien nos va a escuchar.
-Sirius... -murmuró colocando una mano en su hombro.
-No. Tu no entiendes lo que me haces. -gruñó.
-¿Qué dices? -susurró confundida.
-No lo se... cada vez que estás cerca siento la necesidad de... -se calló por un instante -Y no puedo. Sabes que esto es mas complicado de lo que parece.
-Pero...
-Lily, te mentí, te mentí en tantas cosas... -suspiró el animago, apoyando la frente contra la puerta -, cuando me preguntaste si me había enamorado y te dije que no...te mentí, estoy enamorado de ti desde la primera vez que te vi...
Lily se sorprendió.
-¿Tu... me quieres? -le preguntó con el corazón agitado -Pero tu me dijiste que...
-Lo sé, joder, te mentí como un maldito hijo de perra, porque no quería entrometerme entre James y tu. Me siento mal por haber hecho todo lo que hice, por mi culpa estás confundida, he arruinado la relación de mi mejor amigo. James te ama tanto Lily... los dos amamos a la misma persona... no se cuando te comencé a amar así, pero desde el comienzo tuve que guardarlo en secreto...
Lily lo abrazó desde atrás.
-Yo también te quiero -dijo la chica entre lágrimas -, te amo tanto que duele Sirius...
-No debes amarme a mí Lily, yo no tengo nada para ofrecerte... en cambio James tiene una familia, un hogar, todos lo aman porque es una buena persona. Harían la pareja perfecta, todos lo saben, por eso los motivan tanto para que esten juntos. En cambio, tu y yo no tenemos nada en común, somos mas opuestos de lo que crees. Lo que te estoy haciendo, eso... eso ya es prueba suficiente de lo egoísta que soy.
Lily lo abrazó con mas fuerza llorando.
-No me importa que no tengas nada material para ofrecerme Sirius, desde navidad lo único que quiero es estar cerca de ti... creí que me odiabas, que solo me habías usado como las demás chicas, pero ahora que se que no es así...
-Lily... no hables mas... te quiero, pero tampoco quiero perder a mi mejor amigo. Cuando me echaron de casa el me abrió las puertas de su casa, y yo... ¿qué hice por el?
Lily se quedó en silencio, apoyada contra su espalda aferrándose con fuerza.
-No quiero dejarte ir...
-Debemos hacerlo Lily, lo siento...
-Sirius...
-Basta... por favor...
-¿Después de confesarme todo te vas a alejar de mí? Es injusto.
-Lo se. Soy un egoísta, te lo dije.
-James nunca me quiso de verdad -soltó -, si no no me hubiera dejado sola en navidad, solo está encaprichado conmigo Sirius... solo porque le digo que no. El solo se divierte.
-Eso no es verdad.
-Sabes que si, ¡lo sabes!
-Viene alguien. Creo que nos van a sacar de aquí de una buena vez.
-Sirius... -suplicó.
-Lo siento.
