Hola a todos de nuevo. Si bien este fic lo escribí a un ritmo bastante más lento de lo que estaba acostumbrada, la inspiración está y les aseguro que está terminado. Gracias por seguir aquí leyendo esto… espero no decepcionar.

En fin…

Este fic contempla una mezcla los universos G1 y Prime principalmente, con algunos salpicados de otros universos. En el caso que lo haga, lo sabrán. Trataré de explicar todo de acuerdo a se manifieste y todo error que tenga, tanto ortográfico, gramatical o de concepto, con una crítica constructiva me conformo. Trataré de responder todas las reviews en la medida de lo posible y… les daré una galleta si no me acribillan a negativos. ;_; O al menos háganlo con amor.

Por otro lado, Muchísimas gracias a Tsuyu Ryu por ser mi lectora de pruebas. ¡Eres la mejor de todas!

Mejor nos conseguimos las plumas en otra parte: como que Cathair no luce dispuesto a cooperar. n.n


El Sueño de mis Hermanos

ENTRADA TRES: "Una Nueva Misión"

Ark.

Búnker de Seguridad.

"No, no, no, no, no, no, no. ¡NO! ¡ARK!"

Los dedos de Red Alert danzaban a una velocidad pasmante por teclados, accesos y monitores. Tenía la mandíbula bien apretada y con ópticos nerviosos se paseaba de pantalla en pantalla en busca de algún intruso. Estaba molesto.

"¿Qué está pasando aquí?"

Red Alert era un mecha nervioso por naturaleza, siempre alerta por culpa de sus hipersensibles sensores. Por si fuera poco, antes de la guerra y cuando rondaba una edad equivalente a los 15 años, se le manifestó una falla de personalidad severa y poco comprendida, un glitch, que en términos humanos no era otra cosa sino esquizofrenia paranoide, y que le había costado muchísimo tratar y controlar. Todavía no lo conseguía del todo y cada tanto tenía crisis, pero al menos eran cada vez más espaciadas entre sí.

La situación actual lo tenía poco menos que nervioso y su paranoia comenzaba a asomar la cara. Hacía 20 minutos, lo que prometía ser un turno tranquilo y sin novedades, se había convertido en una suerte de cacería de intrusos invisibles. Un código autobot personal e invalidado por al menos mil años había sido ingresado en la terminal del acceso principal al Ark, y la nave no había activado sus defensas. Red Alert inmediatamente anuló los códigos, selló el acceso y el área afectada atrapando, según él, al o los intrusos, y encendió sus cámaras de seguridad para ver de quién se trataba.

Pero no apareció nadie en los monitores. Y para su sorpresa… el mismo código volvió a ingresarse y tras un par de intentos, Teletraan los aceptó y abrió las puertas.

"Teletraan. No Quiero Que Sigas Aceptando Ese Código, No Es Válido Y Lo Sabes."

"Estimación: incorrecta. Identidad: confirmada y validada. Es quien dice ser."

"Pero…" La expresión de sorpresa de Red Alert siempre lo había hecho ver más inocentón de lo que era. El mecha frunció el ceño. "¡No Te Pongas A Hablar Como Soundwave, Sabes Que No Me Gusta!"

El Director de Seguridad del Ark encendió toda clase de sensores, desde audio y térmicos, pasando por luces de todo el espectro visible e invisible hasta campos magnéticos… pero no lograba detectar nada. Los únicos que le estaban dando información más o menos útil eran los sensores de movimiento, los más baratos y simples de toda su red de seguridad, pero por más que se movieran… allí no había nadie.

Red Alert comenzó a asustarse… el patrón de comportamiento de los sensores indicaba que algo se dirigía hacia el sector residencial… y no precisamente al área de solteros, sino al área familiar, la que por cierto era la más protegida de toda la base. Incluso más que las habitaciones del Prime.

¿Y si iniciaba un bloqueo de nivel 5 de máxima prioridad?

PING

La súbita llamada al timbre hizo que Red Alert diera un salto de aquellos. En la fracción de un pestañeo sacó su arma y la apuntó hacia la puerta, como esperando un ataque a traición. Los sensores en su cabeza estaban a punto de empezar a chispear.

"¡IDENTIFÍQUESE!"

"General de División Prowl, Jefe de Estado Mayor Autobot, Código 9R0W73R, serie 9R4XЦ5. Transmitiendo contraseña por canal de seguridad nivel 4."

Por lo visto Prowl conoce a su gente. Red Alert recibió la información en su HUD interna y tras morderse el labio, se dispuso a analizarla. Todo parecía en orden, pero nunca estaba demás asegurarse.

"Pregunta de Seguridad. Clasificación científica y nombre de la primera mascota."

Prowl, quien estaba al otro lado de la puerta, suspiró lleno de paciencia.

"Reino Animalia, Filo Chordata, Clase Aves, Orden Psittaciformes, Familia Cacatuidae, Género Nymphicus (Wagler 1832), Especie Nymphicus hollandicus o Ninfa Carolina."

"¡Te Falta el Nombre de la Mascota!"

"…"

"¡Prowl! ¡El nombre!"

"¿Es en serio?"

"¡Nombre de la Mascota o No Entras!"

"…"

"…"

"Rosita."

Hasta que llegó a la Tierra, Prowl nunca en su larga activación había tenido una mascota. Eso hasta el año 2015, cuando por razones bizarras llegó a sus manos un polluelo de estas avecillas que se suponía tenía que vigilar por unos días, pero que terminó cuidando hasta la muerte del ave tras quince años de amistad. Rosita fue de esas mascotas entrañables que supo ganarse la chispa de su amo y que devolvió a Prowl una parte de su sentido de persona que había perdido en la guerra. Desde ese momento Prowl tomó la costumbre de tener siempre alguna mascota a su cargo. Ahora tenía un puerco espín llamado Enrique.

Sí, un puerco espín, no un erizo de tierra.

"Respuesta correcta." Tras varios minutos de análisis, Red Alert abrió la puerta y dejó pasar al mecha.

"Reporte de situación." Preguntó Prowl ni bien se cerró la puerta del búnker.

"A las 2.59 am se detectó un ingreso no autorizado al Ark. Se utilizó un código autobot anulado y en desuso, pero… no se detecta que nadie haya entrado a la base."

"Red Alert, ¿Por qué no diste la alarma?"

"Porque no hay nadie. Se ha ingresado el mismo código 3 veces, Teletraan confirma y valida la identidad, pero se niega a despertar a toda la base para dar la alarma. ¡Por más que busco por mi sistema de seguridad y los sensores que tengo instalados no encuentro a nadie! ¡NADIE!"

"¿Qué código han utilizado?"

La actitud de Red Alert pasó de segura y molesta a asustadiza. Tragó saliva y volvió su mirada a los monitores. Se mordió el labio inferior y sus ópticos se posaron frente al acceso de una de las habitaciones familiares en particular.

"Prowl. ¿Te acuerdas lo que reportó Blaster hace un par de semanas? ¿Sobre esa comunicación proveniente de Sierra Leona?

"Sí, ¿tiene alguna relación con el código que te pregunté?"

"Pues sí… el código es… H075P07"

En ese momento, la puerta que estaba observando se abrió y la terminal registró el ingreso de ese mismo código en el acceso. No había nadie delante de la puerta, nadie… pero parecía que había dejado entrar algo antes de cerrarse de nuevo. Con las alas–puerta en actitud preocupada, Prowl observó ceñudo el monitor. Red Alert palideció y retrocedió un paso. El praxiano activó su .comm.

"Prowl a Ironhide: tenemos una situación." Luego miró a Red Alert. "Esto lo trataremos con discreción, quizás no sea nada."


Ark. Habitaciones Protectobot.

El lugar estaba a oscuras.

Obvio, eran casi las 3:30 de la mañana. HotSpot y Groove se habían tomado todo el tiempo del mundo en recorrer el Ark, casi en silencio. Había muchas cosas nuevas, pero al mismo tiempo tenía el mismo aroma, el mismo horrendo color y esa misma sensación de casa que siempre habían sentido. ¡El Ark era su hogar! Y ambos se sentían desoladamente melancólicos al recorrerlo tan igual y diferente al mismo tiempo. Casi no habían hablado en todo el trayecto, excepto para asegurarse que no estaban solos.

"Me extraña que Red Alert no haya dado la alarma." Comentó Groove.

"Así veo. Quizás logró controlar su glitch, ¿Quién sabe?"

"O puede que lo hayamos asustado: después de todo… los estamos penando." Añadió Groove algo divertido.

HotSpot le sonrió de soslayo y suspiró. Al menos se notaba que las habitaciones protectobots seguían donde mismo. Pese a la oscuridad pudo observar su entorno sin problema: seguía habiendo una sala de estar que llevaba a cinco puertas, sus habitaciones, y se notaba que era un hogar… algo más ordenado de lo que lo recordaba, pero era casi lo mismo. Allí vivían sus parientes por lo visto, y quizás algún hermano, Primus mediante.

"No hay tanto desorden, aquí alguien ordena." Comentó Groove. "¡Mira! ¡Mis fotos!" Añadió emocionado. Allí, en la pared, colgados en armonía, una selección de sus mejores capturas. Esto le arrancó una sonrisa también a HotSpot, quien le dio una amigable palmada a Groove en la espalda.

"Al menos alguien aprecia tu arte, Groovs." El protectobot suspiró. "Vamos a ver con qué nos encontramos en nuestras habitaciones. Iré a mi cuarto… aunque ya no es mío. Tratemos de no despertar a nadie."

Ambos asintieron por breves momentos. A paso cansino cada uno se dirigió a la puerta que llevaba a su antigua habitación. Antes de entrar, HotSpot se detuvo unos instantes para observar las contiguas que pertenecían a sus hermanos: solo después de eso suspiró cansado y se dispuso a cruzar el umbral, con el mayor sigilo posible.

Le costó darse la vuelta para encarar la habitación, para ver qué había dentro una vez que cerró la puerta. Tuvo que respirar varias veces antes de tomar ese trascendental paso. Ese lugar había sido su metro cuadrado, pero ya no más… ya no habría rastro de su persona, seguramente había sido borrado de la memoria, seguro que nadie lo recordaría ya… apretó ópticos y dientes y se armó de valor. Giró sobre sus talones a ver en qué se había convertido su cuarto.

Su repisa seguía allí, lo mismo su escritorio, pero la terminal estaba bloqueada y había juguetes. ¡Juguetes! Algunas fotos decoraban la pared, pero por la oscuridad no pudo ver mayor detalle. Allí, era evidente, vivía un youngling pequeño, quizás un protoyoungling y…

"¡Vieras! ¡Convirtieron Mi Habitación En Una Sala De Desayuno!" Gruñó indignado Groove. "Con Dispensador Y Todo. ¡Hotspot! Vi Energón De Grado Infantil: Aquí Vive Una Familia Con Younglings."

"¡SHHH! ¡Más silencio! ¡Vas a despertar a alguien!" Exclamó HotSpot siseando para no gruñir. "¿Cómo entraste sin abrir la puerta?"

"Bueno, pensé, soy un fantasma, no necesito puertas: así que la atravesé." Dijo en voz normal. "Y no vamos a despertar a nadie, estamos muertos: nadie nos puede escuchar."

CLICK

Los dos se pasmaron de la impresión.

La luz se encendió en ese momento. Una lamparita de mesa llamó la atención de ambos protectobots, para luego pasar a la camita que había junto. Allí fijaron la mirada en la cosa más increíble que habían visto en su vida. Dos ópticos azulados y enormes les devolvieron la mirada y rápidamente se llenaron de lubricante al tiempo que un puchero brotaba de sus labios. Era una pequeña, no mayor de 4 años, de colores rojo y blanquito brillante, cuya mirada se llenaba de pánico conforme pasaban los segundos.

Muy fantasmas habrán sido, pero era evidente que la niña podía verlos sin problemas. HotSpot le dio un zape a Groove.

"¡LA DESPERTASTE!" Exclamó lleno de terror.

"¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!"

Obviamente la nena no esperó mucho más en estallar en llanto y en refugiarse tras el peluche con el que estaba durmiendo. Tan asustados como la pequeña, Groove y HotSpot retrocedieron hasta chocar con la pared sin atinar a calmar a la chiquitita, a quien la idea de ver a dos mechas desconocidos en su cuarto en medio de la noche no le había caído en gracia.

La verdad yo también me asustaría si viera a alguien extraño en mi cuarto en medio de la noche. Eso es algo perturbador.

¡Era pequeña! ¡Primus les pidió que protegieran a los pequeños de su familia y ya la habían hecho llorar! HotSpot intentó acercarse tratando de verse lo menos amenazante que podía, sintiendo una cascada de emociones encontradas. ¡Era Tío! O tío abuelo, pero ¡Era Tío! Primus, era tío… ¡ERA TÍO!

"Calma, pequeñita, no te vamos a hacer daño y…"

La puerta se abrió y allí apareció Blades. Se le veía calmado, pero alerta, dispuesto a saltar encima de lo que sea que había provocado el llanto de la pequeña, pero consciente de que no podía alterarla más de la cuenta. Groove dio un paso adelante, como dispuesto a abalanzarse sobre su hermano para abrazarlo, todo rencor olvidado. HotSpot tuvo una idea similar, pero se les adelantaron.

"¡WAAAAAAA! ¡PAPÁAAAAAAAAAAA!" La pequeña dio un brinco a refugiarse entre los brazos de su papá, quien no le negó el gesto. Es más, la cobijó contra su pecho como si fuera el tesoro más grande del mundo. "¡HAY DOS MECHAS AHÍ!" Indicó la pequeña llena de llanto.

"Shhhh, calma, rotorcito. No pasa nada. ¡Shhhhh!" Susurró Blades, mientras escaneaba la habitación, sin ver a nadie. "Papá está aquí."

"¡Pero Hay Dos Mechas!" La pequeña insistió, señalando a donde estaban Groove y HotSpot a medio pasmar.

"¡Blades está vivo! Primus en tutú… ¡Somos tíos!" Exclamó HotSpot con un puchero emocionado. "¡Blades es Papá! ¡Tiene una hijita propia! Somos tíos."

"Somos tíos… ¡Y nos lo perdimo! Somos tíos." Se lamentó Groove antes de largarse a llorar: de pronto no se sentía bien. Se sentó en el suelo a tratar de respirar mejor.

Por su parte Blades volvió a escanear la habitación, sin detectar nada. Sin embargo, no se lo reclamó a su hija.

"Yo no los veo, hijita, quizás ya se fueron… o se irán si saben lo que les conviene."

"¿Blades? ¿Todo bien?"

Si antes ya estaban emocionados, ahora terminaron por pasmarse del todo. Una femme, que no era otra que la asistente de Blaster, con ambas manos sujetas en el borde de la puerta, se asomó preocupada.

"Creo que sí, amor. Raptor me estaba diciendo…"

MAMIIIIIIIIIII!" La pequeña, llamada Raptor, saltó sobre los brazos de su mamá y se abrazó a ella como si fuera un koala. "¡Hay dos mechas y mi papá no los ve!" Exclamó entre sollozos.

"Calma mi bonita, no pasa nada."

Justo cuando entre ambos comenzaban a lograr sosegar a la niña, un tercer adulto se unió a la reunión. Tanto Blades como Decal se quedaron viendo a Prowl, quien había entrado en punta de pies y sin hacer ruido alguno, haciendo justicia a su nombre. Parecía que no había venido solo, otros bots los esperaban fuera del departamento. La pareja intercambió una mirada curiosa. ¿Desde cuándo Prowl aparecía así como así?

"¿Señor?"

"Calma Blades, y buenas noches. Lamento la interrupción." El praxiano le dedicó una sonrisa bonachona a Raptor. "Saludos, Señorita Raptor." Había ternura en su voz.

"¡Hay dos mechas ahí, tío Prou!" Exclamó la pequeña cuando Prowl la saludó, al tiempo que señalaba, de nuevo, a HotSpot y a Groove. ¿Qué pasaba con los adultos? ¿Acaso no veían a los extraños?

En ese momento Groove comenzó a respirar más agitadamente, como si intentase quitarse las náuseas de encima. En verdad se estaba sintiendo muy enfermo, como si fuera a vomitar en cualquier momento. HotSpot se le acercó y comenzó a sobarle la espalda por si acaso. Claro, no le prestaba toda la atención del caso, fascinado por el descubrimiento de que su hermano Blades era todo un padre de familia…

… hey…

Había algo diferente en él… sus ópticos estaban viejos, más cansados. Carecían de ese brillo que tanto lo impacientaba y que al mismo tiempo lo habían hecho único… Era una mirada triste, apagada…

"Creo que fue una pesadilla, Señor." Explicó Blades con ternura, mientras le acariciaba la espalda a Raptor.

"Ya veo." Prowl escaneó la habitación, sin encontrar nada fuera de lugar. "Tenemos una situación, pero puede esperar a que calmes a la señorita Raptor." Prowl le guiñó un óptico a la pequeña, quien se refugió en su mamá. "Esperaré afue…"

En ese momento, se sintió un estallido de vidrios y cosas cayendo al suelo al mismo tiempo. Todos los adultos erizaron las espaldas y los bots que esperaban fuera en el pasillo aprestaron sus armas. El escándalo provocó otra mini explosión.

WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!"

Y conste que esta vez no era Raptor.

Decal golpeó el piso con un pie y Blades se apresuró en tomar a su hija de los brazos de su madre.

"¡¿Es Que No Pueden Estar Tranquilos Sin Romper Nada?! Yo Voy." Bramó la femme en silencio, entre dientes. Se mordió la lengua y salió a silenciosos pisotones de la habitación. "Más les vale que no haya vomitado del susto, porque ahí sí que las pierden todas conmigo."

"Como dije, esperaré afuera, lidiaré con los bots allí. Tenemos que hablar." Prowl asintió y salió de la situación.

Alerta, HotSpot siguió con la mirada a Prowl, mientras que con el otro óptico miraba a Groove, quien por lo visto comenzaba a sentirse mejor: al menos tenía un buen color y se le veía cada vez más animado. Blades abrazó más a su hija y la meció por varios minutos, mientras hacía ronronear su motor. Pronto la pequeña comenzó a calmarse, pero cada vez que veía a sus tíos daba un respingo de susto, que le impedía sosegarse.

"¿Ya estás más tranquila, hijita?" Preguntó Blades para distraerla. "¿Ves que no pasó nada?"

"Pero están." Raptor suspiró muy triste. "Yo vio." La pequeña volvió a fijar su mirada en sus tíos. "¡Ahí'tan!"

Blades suspiró de nuevo. Parece que el sueño de su hija había sido muy vívido, por lo que no quedaría de otra que negociar con sus miedos para poder dormirla otra vez. Comenzó a pasearse por la habitación, meciéndola lentamente.

"Rotorcito… ¿Recuerdas de quién era esta habitación?"

"… sí…" Reconoció la pequeña algo amurrada.

"Bien. Oye… Sabes que aquí no pueden lastimarte, ¿verdad? Tu tío HotSpot no lo hubiera permitido nunca." Dijo con mucha calma. Blades se acercó a las fotos que colgaban de las paredes. Eran dos retratos grupales. "Y no solo él. O… ¿acaso no te acuerdas quienes te cuida?" Blades le mostró las fotos a la pequeña "¿Quiénes son estos de aquí?"

"Hermanos de mami." Dijo mientras se refregaba un óptico.

"¿Y estos?"

"Hermanos de papi."

Blades sujetó a Raptor con un solo brazo al tiempo que tomaba la foto que correspondía a sus hermanos. Allí estaban los cinco, unos meses antes de la explosión en aquella mina de diamantes. Mientras sus ópticos se llenaban de dolorosa tristeza, HotSpot y Groove se acercaron emocionados al par, en silencio casi reverencial, con ganas locas de poder abrazar a su hermano. Blades le mostró la foto a su hija.

"… ellos son tus angelitos guardianes, rotorcito." Le dijo con mucho cariño. "Te cuidan desde el pozo de chispas." Sus ópticos estaban llenos de pena, pero sonaba muy convencido. "Cuando mami y papi no están, ellos sí." Blades miró a su hija con los ópticos bien abiertos. "Yo les hablo seguido."

Raptor se quedó viendo la foto unos instantes. Su papá siempre le contaba la misma historia. Ella no conocía a sus tíos, pero si su papá le decía que la estaban cuidando, entonces debía ser cierto. Su papá nunca mentía y…

Los ópticos de la pequeña se abrieron lleno de reconocimiento. Los mechas extraños que su papá insistía en ignorar estaban en la fotografía y en virtud de eso, les clavó la mirada. Ni Groove ni HotSpot dudaron en sonreírle.

"¿Ellos me cuidan?" Preguntó con inocencia, al tiempo que se refugiaba más en los brazos de papá.

"Sí, te cuidan. Y mucho."

"¿Por qué no los puedes ver?" Preguntó Raptor con inocencia. O sea, sus tíos estaban allí, eso era tan claro como el agua.

Igual la pregunta sonó algo extraña para el adulto.

"No los puedo ver porque están en el pozo de chispas… partieron hace mucho. Papá ya no les puede ver." Le explicó con simpleza, esperando sosegarla. "Pero seguro tú sí, con esos opticazos tan lindos que tienes…" Blades regresó la foto a donde estaba, llevó a su hija a la cama y la arropó. "… Oye rotorcito… tu deberías estar durmiendo."

Raptor miró fugazmente a sus tíos y luego a su papá con extrañeza, como si a Blades le hubieran salido antenas. ¿Cómo era posible que no los viera? ¡Estaban parados allí mismo!… En fin… la nena se encogió de hombros y se acurrucó.

"¿Tíos me cuidan?" La peque estiró el brazo y Blades le pasó un peluche, pero lo rechazó. "No, ese y ese." Reclamó la pequeña. Su papá le pasó dos peluches solicitados, que guardaban un parecido enorme con sus tíos HotSpot y Groove. Raptor les guiñó un óptico a sus tíos y se dejó arropar.

"Todos te cuidan, hijita." Le dijo Blades, mientras le hacía piojito en un audio. La peque no pudo resistir el sueño mucho tiempo más y pronto se quedó dormida.

Solo entonces, Blades apagó la luz y salió sigiloso, sin cuestionarse mucho el hecho que había sido más fácil de lo esperado.

Una vez fuera de la habitación de Raptor, notó que Decal seguía tratando de que el sparkling se durmiera tras haber sido despertado. Un rápido reconocimiento visual de la sala indicó que las fotos de Groove, todas, se habían caído al suelo. Bueno… eso se podría solucionar a la mañana, o en un ratito más, una vez que hablara con Prowl. Salió al pasillo. No vio a nadie más que a Ironhide. Seguramente los demás habían sido despachados.

"¿Señor? ¿Ocurrió algo?"

"¿Todo bien con la pequeña?"

"Ya se durmió. Disculpen la demora."

"Plenamente justificada, no tienes que explicarte." Dijo Prowl con presteza. "Seré breve."

"Más vale, comienzo a notar el sueño." Gruñó Ironhide.

"Se detectó actividad sospechosa y movimiento de códigos anulados hace tiempo."

"¿Nos despertaste por eso?"

"La actividad comenzó en la entrada de Ark, y se movió hasta llegar a la habitación de Raptor." Prowl entrecerró los ópticos. "Los sensores de Red Alert no detectaron a nadie, pero…"

"Raptor dice que vio dos mechas." Concluyó Blades alzando sus aspas en preocupación.

"Lo sé, me lo dijo. Puede que sea prudente aumentar la seguridad y ponerse algo más quisquillosos. Red cree que puede haber sido una falla del sistema eléctrico, pero no está demás ser cautos. Se ha iniciado el protocolo de seguridad nivel 2 para esta área por si acaso."

"Sí señor." Blades miró hacia el interior del departamento que compartía con su familia. "Gracias por avisarme."

"Lamento perturbar la noche de esta manera."

"Se prefiere así. La seguridad no es ningún juego." Graznó Ironhide. "Ahora si no hay nada mejor que hacer, me regreso a mi cama: Chromia espera. ¡Noches!"

El viejo mecha comenzó el regreso a sus habitaciones arrastrando sus pies, tras lo cual Prowl y Blades compartieron una breve despedida. El protectobot entró a su departamento a reanudar su descanso, si es que podía, mientras Prowl hacía lo propio. En el camino, el praxiano accedió a su .comm.

"Prowl a Red Alert. Cambio."

"¡Todavía Estoy Dilucidando Qué Pasó Con Los Códigos! No Sé Por Qué Teletraan Los Aceptó, Pero Ya Voy A Conversar Con La Computadora A La Mañana. ¡Bloqueé Ese Código Hace Un Milenio! NO Entiendo…"

"Calma Red, no iba a preguntar eso." Atajó el praxiano. "Quería que supieras que la actividad no autorizada terminó en la habitación de Raptor." Prowl se tomó su tiempo para continuar. "Esa era la habitación de HotSpot. Todo este rato hemos estado detectando el código de acceso de HotSpot. Hace unos días se recibió una comunicación sospechosa del lugar en que lo perdimos a él y a Groove. A lo que voy…"

"Menos mal que no eres supersticioso." Comentó Red Alert algo tenso.

"No, no lo soy." Prowl suspiró. "Reportaré esto a Optimus en la mañana, pero quisiera que seas discreto con esta información. Sabes que es un tema muy sensible y puede que no sea nada, solo coincidencias. Si se llega a saber de mala manera y si Ratchet descubre que le causamos otro chispazo a Blades con esa información, será tu caja chispal y la mía las que clavará a la entrada de la guardia médica. Cambio."

Tras unos instantes de silencio, se oyó un gemido, seguido de un "meep" al otro lado de la línea.

"Claro como el agua, Prowl. Cambio y fuera."

Continuará…

Por

Misao – CG


Próxima entrada:

"¿Por qué no nos pueden ver?" Preguntó Groove algo reclamón. "¡Yo quiero que nos vean! Además Rappie no tiene ningún problema en vernos."

"No los ven porque están muertos." Les dijo con voz sepulcral y algo de piedad. "Para que los vean es porque ustedes tienen que querer que eso pase y que el activado en cuestión esté preparado. Cuando se cumplan esas dos condiciones, los demás podrán verles. En todo caso… Hmmm…"


Notas mentales…

No tienen idea lo que me divertí escribiendo este capítulo. Por alguna razón me causó bastante agrado y espero que se haya notado. Raptor y el sparkling (de quién aún no revelaré nada), son un par de críos muy divertidos, y no… digamos que Raptor no guardará rencor alguno por el involuntario susto que le dieron sus fantasmales tíos ¿Ya van viendo por dónde van los tiros con esta historia? Ojalá que sí.

Y sí, convertí a Prowl en un ser mascotero. Y sí, hice que su primera mascota fuera una ninfa carolina. ¿No es acaso lindo?

Los veo el próximo capítulo. nOn