Y ahí, frente a ella, un colérico Ronald Weasley se encontraba parado

- Perdón señorita Granger – se excusó su secretaria, sonrojada por completo – le pedí que esperará pero…

- No. – la detuvo la castaña – me imagino lo que sucedió después, no te preocupes – la calmó Hermione

- Vaya … - murmuró el pelirrojo con una sonrisa de lado – así que con el estabas ocupada –

- Eso no es tu incumbencia Ronald –

- Lo es, cuando se trata de MI prometida – se acercó más a ella

- Tranquilo Weasley – lo detuvo Draco poniéndose en medio – no hagas ninguna estupidez – lo retó con la mirada – te enviaré una lechuza para comunicarte como me fue – habló dirigiéndose a la castaña

- Cualquier duda o problema, me avisas – Se despidió con un movimiento de cabeza la castaña mientras el rubio salía de la oficina

- Y bien … - Ron se cruzo de brazos –

- Y bien qué? – respondió la castaña masajeándose el puente de la nariz – no deberías hacer esas cosas Ron …

- Eres MI prometida puedo hacer lo que se me dé la gana contigo – se acercó a ella y la tomó por la cintura – hoy te ves muy bonita – observó acercando su boca a la de ella

- N-no – Hermione dio vuelta la cara – hablemos – puso sus manos en el pecho del pelirrojo

- Bien – la soltó de forma brusca – comienza –

- Creo que lo que pasó estuvo muy mal –

- JA – se rió amargamente el pelirrojo – TU perdiste el control –

- Yo?!

- Si, así que vine especialmente para que pudieras pedirme disculpa, estuve esperando que me buscaras, pero pensé que sería mejor para ti si yo venía –

- Tú fuiste el que me insultó – Hermione no daba crédito a lo que sus oídos estaban escuchando – TU DEBERÍAS PEDIRME DISCULPAS

Lo que no se esperó fue que Ron se comenzará a reír – Te estoy haciendo una favor al venir aquí – los ojos de la castaña ya estaban con lagrimas, pero fue fuerte y no soltó ninguna – así que adelante

- No –

- No? – respondió el pelirrojo –

- No. No más Ron, no aceptaré más esto, esta fue la gota que derramó el vaso

- Y que harás al respecto – escupió Ron – si me dejas te quedarás sola

- Prefiero eso que estar mal acompañada – lo retó con su mirada – hasta acá llegamos

- Estas terminando conmigo? –preguntó indignado –

- Pensé que había quedado claro – cerró los ojos la castaña –

- Una semana – murmuró el pelirrojo – en una semana te tendré de nuevo, eres tan aburrida, tan desabrida y frígida en la cama, nadie más te soportará – se cruzó de brazos – no te hagas esto Hermione.

- VETE – le gritó –

- Volveré al trabajo, llegaré tarde, cocina algo rico – se acercó a la puerta – no pierdas tu tiempo, deja de humillarte – le guiñó el ojo a la castaña y salió por la puerta

Nunca había sido una persona temperamental, pero Hermione tomó la botella de whiskey de fuego que tenía a mano y lo aventó a la puerta de su oficina, y en ese momento las lagrimas no se contuvieron. Salían sin esfuerzo. Pero no podía dejarse humillar, no podía. Se levantó de la silla en la que estaba sentada, con un movimiento de varita arregló su oficina y con otro limpio su cara. Aun faltaba 1 hora para retirarse, pero ya no podía estar ahí, tomó su bolso y salió.

- Señora Grey – la llamó la castaña

- Señorita Granger – estaba asustada, lo pudo notar en sus ojos – Se retira ya?

- Si yo …

- No. No se preocupe, el señor Weasley salió furioso y no le mentiré, se escuchó su discusión –

- Mierda – murmuró la castaña, olvidó silenciar la oficina –

- No se preocupe – tomó la mano de la castaña de manera fraternal – vaya a su casa y arregle lo que tenga que hacer, a veces los hombres son una porquería –

- A veces siempre – rió amargamente la castaña

- No – negó sonriendo – no todos, créame, hay algunos buenos

- Pues espero conocer uno algún día – río la castaña – dígale a Kingsley que estoy indispuesta –

- No se preocupe, yo hablaré con el – asintió con la cabeza – vaya señorita. Hasta luego

- Gracias, nos vemos – desapareció por el pasillo la castaña

No podía llegar a ese departamento, no, simplemente era imposible, pero todas sus cosas estaban ahí, y no dejaría sus cosas por una tonta discusión. Era más que eso. Al salir tomó su celular y marcó un número.

- Hermione? – preguntó la voz al otro lado del teléfono

…..

- Es un imbécil –

Se encontraba en Grimmauld Place, había llamado a Harry, su mejor amigo, el la escucharía, nunca había sido un imbécil como Ron, siempre escuchaba a Hermione, pues bien sabía ella era la voz de la conciencia.

- Está bien, Harry – tomó un sorbo de su té –

- Puedes quedarte aquí el tiempo que quieras – puso su mano sobre la de la castaña –

- Gracias, no será mucho tiempo, mañana mismo buscaré una departamento nuevo –

- Bueno – el pelinegro se levantó – las puertas de esta casa siempre estarán abiertas para ti – la castaña sonrió – volveré pronto, iré por tus cosas y las pondré en unas de las habitaciones

- Eres el mejor Harry – sonrió la castaña – de verdad

- No es nada – se acercó a su chimenea – volveré en un abrir y cerrar de ojos – y desapareció por la chimenea

Siempre pensó que su futuro estaba enlazado a la vida del pelirrojo, lo amo con su corazón de eso estaba seguro, pero las cosas con Ron no estaban funcionando hacen meses, solía pensar que a sus 26 años ya estaría casada y quizás con un hijo, que bien que ninguno de los dos se había hecho realidad. Con un poco de esfuerzo y el apoyo de su amigo Harry estaba segura podría salir adelante, tenía el trabajo que quería, su amigo que adoraba, si bien, ya no contaba con sus padres estaba segura que con el apoyo correcto todo saldría bien.

Pero ahora, qué había sido eso que sucedió con Malfoy, debía haber sido el excesivo whiskey de fuego que habían bebido, quizás fue la emoción del momento en que el rubio le pidió disculpas, nunca pensó escuchar eso viniendo de su parte. Quizás el también bebió demasiado. Si. Debió ser eso. No podía negar que siempre lo consideró un hombre guapo, nunca lo negó.

Suspiró.-

No era el momento para pensar en hombres, no ahora, debía pensar que hacer con sus cosas, donde vivir, no podía estar en casa de Harry por siempre. Algo se le debía ocurrir.

...

gracias por leer :)