Advertencias: Relaciones sexuales. Mención de enfermedades.
Voy a estar ahí, Parte 1
Julio, 2017
Ah….A-ah… - Kurt gemía. Se encontraba completamente desnudo de la cintura para abajo, su remera había sido levantaba hasta la altura de sus axilas. Estaba apoyado sobre la mesada de la cocina donde había intentado preparar el almuerzo. Su pierna estaba sobre la mesa, en un intento desesperado de separar sus piernas. Y Baline, Blaine lo embestía cada vez más fuerte conforme el placer aumentaba. Al igual que su marido, el moreno solo se había bajado los pantalones antes de comenzar a hacer el amor con Kurt.
Lo hacían en todos lados, siempre que podían y se les daba la oportunidad. Hacía dos meses habían comenzado a buscar su segundo hijo, y hasta el momento no había demasiados resultados.
Las pruebas de embarazo seguían dando negativo.
-Ahh… Si... Muy bueno, sigue – rogaba Kurt comenzando a sentir su orgasmo. Si había algo que más le gustaba era cuando Blaine lo tomaba en los lugares menos adecuados, y de las maneras más rudas posibles. A Kurt le encantaba hacer el amor con Blaine, pero también adoraba tener sexo.
Sexo. Rudo y rápido.
-Ya… ya… - un par de movimientos más, y el moreno acabo viniéndose en el interior de su esposo. Kurt se vino a los pocos segundos, manchando su mano y parte de la mesada. – Oh dios, como amo esto – susurro el moreno apoyándose en la espalda bañada en sudor del castaño.
-¿En serio? Probablemente lo dudaría de no ser porque estas enterrado mi trasero – bromeo relajado.
-¿No fui muy duro verdad? No quiero…
-No, no fuiste excelente - le interrumpió. Blaine salió de él, provocando que el castaño gimiera ante la pérdida. – Tal vez en la noche lo volvamos a intentar. – se dio vuelta y beso los labios de su esposo.
-¿Por qué esperar hasta la noche? – quiso saber poniendo sus ojos de cachorritos que siempre doblegaban a Kurt.
-Pues porque tenemos un hijo que…. – el ruido de la puerta cerrándose de golpe los alerto.
-¡Papas! – grito Owen caminando rumbo hacia la cocina.
Kurt abrió enorme sus ojos y lucho con sus manos para subir sus pantalones. Blaine subió sus pantalones y empujo a Kurt al suelo justo a tiempo para que Owen aparezca en la cocina.
-Papa… ¿dónde está papa, kurt? – pregunto solo al ver a su padre algo desarreglado.
-mmm… el está en el… - titubeo.
-¡Lo encontré! – grito desde el suelo Kurt levantándose. – Por fin lo encontré, es que pensé que lo había perdido – le comento a su marido blanqueándole los ojos. Owen sonrió y se sentó en la silla – Hijo querido ¿Qué haces aquí? –le pregunto cuando lo vio.
-Vivo aquí – respondió este, agarrando una naranja. - ¿Qué encontraste? –
-Mi sortija de matrimonio – respondió rápidamente.
-Pero si la llevas en la mano – dijo extrañado.
-Es lo que acabo de darme cuenta. Ahora ¿qué haces aquí? – repitió.
-Pero pensé que vendrías por la tarde, ya sabes, dentro de unas…cuantas… horas –susurro.
-Oh es que André debía ir a visitar a sus abuelos. Y nos levantamos temprano y su madre quiso llevarme pero, yo quería regresar a casa. Eso de ir a donde no conozco y todos te miran como sapo de otro pozo, y las personas grandes te preguntan: ¿A que se dedican tus padres? ¿Tienes hermanos? Bla bla bla… Sé que dije que me iba a quedar hasta la noche pero… ¿no están molestos? – interrogo.
-No, por supuesto que no – respondió apresuradamente Blaine – estábamos cocinando el almuerzo.
-Bien porque quiero decirles algo – les comunico. – Quiero quitarme la ropa – dijo moviéndose directo a su habitación.
Cuando el niño desapareció. Kurt comenzó rápidamente a limpiar la mesa con un trapo mientras Blaine limpiaba sus pantalones y se acomodaba la ropa.
-Nunca más… nunca más volveremos a estar aquí – le susurro completamente sonrojado el castaño.
-Que íbamos a saber que quería venirse temprano, se suponía que…
-Casi nos descubre. ¿Imaginas el trauma que le hubiéramos provocado? – le pregunto molesto.
-Él quiere un hermano. Pues debería dejarnos hacerlo – farfullo Blaine.
Kurt hizo señas con las manos y se puso a acomodar la mesa para almorzar. Blaine se dedicó a observar que su salsa no se vaya a secar – claro que eso, minutos antes no le hubiese importado en lo más mínimo-.
Owen regreso con una ropa más cómoda y con sus pies descalzos.
-Ah no, ponte un par de zapatos. No debes andar sin ellos – replico Kurt apenas vio los pies desnudos de su hijo.
-Hace calor… y el piso está limpio.
-No me importa, podría haber un bicho o alguna cosa que pueda lastimarte el pie. – le contesto.
-No hay nada – contraataco el niño.
-Obedece, Owen – tercio Blaine desde la cocina.
El niño pataleo un poco antes de volver a su habitación a ponerse un par de zapatos.
Treinta minutos más tarde, la pequeña familia se encontraba reunida alrededor de la mesa degustando de su espagueti con salsa.
-¿Que querías decirnos, cariño? – le pregunto el castaño.
-Oh cierto… es sobre un campamento – le anuncio. Blaine sonrió, y Kurt lo observo.
-¿Qué campamento? – quiso saber.
Owen se levantó de la mesa y corrió a la sala a donde había dejado su bolso. Del interior de ella extrajo varios papeles de los cuales regreso solo con uno a la mesa familiar. Se lo tendió a su papa Kurt.
Kurt tomo el panfleto que su hijo le extendía.
-¿Campamento de ciencia? - leyó en voz alta. Blaine dejo su tenedor en su lugar y se levantó para mirar junto al castaño el folleto. -¿Quieres asistir a un campamento de ciencia?-le pregunto.
- Es muy divertido según mis amigos. Y yo en verdad tengo ganas de ir - respondió su hijo mirándolo fijamente.
-¿Y desde cuando te gusta la ciencia, hijo? - quiso saber Blaine.
-Bueno no es que haya sido muy apasionado pero podría ser divertido. Sin mencionar todos los conocimientos que aprenderé - hablo como un perfecto profesional. Kurt y Blaine se quedaron mudos.
-¿Y qué paso con el campamento de teatro? - inquirió Kurt.
-Eso es para niños... - se quejó el chico
-Tu eres un niño, Owen - replico Kurt.
-Papa… quiero ir – suplico.
Kurt miro a Blaine y este se encogió de hombros.
-Son vacaciones, y no tiene nada mejor que hacer – le dijo Blaine.
-¿Cómo qué no? En dos semanas nos iremos a Ohio, hace mucho que no ve a sus abuelos – expuso el castaño.
-Cariño… puede ver a sus abuelos en cualquier época del año. Un campamento es solo ahora y por ahora.
-Bueno… ¿en verdad quieres ir? – volvió a preguntarle.
-Si papa… estaré bien. Solo serán ocho semanas – le explico.
-¿OCHO SEMANAS? ¿Qué campamento es ese? ¿De reclutamiento acaso? – grito impactado el castaño – Dos meses… quieres irte a un campamento de dos meses.
-Oye,.. Kurt – pidió Blaine.
-No Blaine, puedo aceptar que vaya a un campamento de no sé qué, un fin de semana, o tal vez una semana pero ¿dos meses? – miro a su hijo - ¿ya te hartaste de nosotros, bebe? – le miro con ojos lagrimosos.
-No papa... es solo un campamento. Volveré antes de que te des cuenta. En verdad quiero ir papi – suplico el pequeño.
Kurt observo a su hijo con ojos lagrimosos.
-¿En qué momento creciste tanto? – le pregunto.
-Solo tengo ocho años, papa.
-Pero eres muy maduro para tu edad, hijo – celebro Blaine- Por supuesto que puedes ir al campamento. Nada más dame el número de ese lugar así puedo hablar con ellos. – El niño asintió entusiasmado.
-Papi… ¿estás de acuerdo con eso? – le pregunto al castaño. Kurt lo miro un segundo.
-Sí, supongo que sí. – Owen abrazo a su padre – Pero debes prometer llamarnos tres veces por día, todos los días. ¿De acuerdo? –
-Sí, sí, si – salto de alegría.
-Bien, bien… ¿y cuando salen? – pregunto Kurt volviendo a concentrarse en su almuerzo.
-Mañana… - susurro el niño como si nada.
-¿Qué? –Volvió a estallar. – No nos dará tiempo a prepararte una maleta con ropa, ni a ir al supermercado por comida ni hacer absolutamente nada – los ojos de Kurt se llenaron de lágrimas que no dudo en desbordar en ese momento.
Owen se asustó al ver a su padre llorar, y Blaine volvió a levantarse de la mesa para ir a consolar a su marido.
-Tranquilo, aún tenemos tiempo. Tú ordenaras sus cosas y yo iré al mercado por su comida – le dijo acariciando su espalda mientras sollozaba.
-Más te vale – le respondió Kurt golpeándole el brazo. Blaine se mordió el labio para no quejarse de dolor – ahora por favor almorcemos que muero de hambre – menciono el castaño zafándose de los brazos de Blaine y comenzando a comer su comida. Owen le obedeció de inmediato y Blaine se quedó observándolo por un rato extrañado.
Todo ese día se encargaron de armar la maleta con las cosas que llevaría, de ir al mercado por comida y suministros que el niño podría necesitar. Blaine llamo a la agencia que organizaba el campamento y pudo inscribirlo. Pago con su tarjeta de crédito los gastos, y por vía internet le enviaron el pase que Owen debía mostrar una vez que haya subido al micro que lo llevaría.
Esa noche nada paso. Kurt se sentía muy melancólico por el hecho de que no vería a su hijo durante dos meses. Insistió en dormir con el pequeño en la cama grande, mientras que Blaine tuvo que dormir en la habitación de Owen, el moreno lo acepto callado la boca.
A la mañana siguiente, debían conducir hasta la agencia "Cerebritos" – un nombre estúpido si pedían la opinión de Kurt – donde ahí se reunirían todos los niños antes de partir.
Había cientos de niños, muchos niños y ninguna sola niña. Había un mínimo de cinco micros estacionados y muchos gritos entusiastas de los infantes.
Cinco hombres estabas ubicadas detrás de las mesas donde tenían una lista con los nombres de los niños que pertenecían a su comisión. Era el único modo de tener un orden de los niños.
Blaine se acercó a preguntar en donde se encontraba su hijo.
-¿Blaine? - pregunto el hombre
-¿Me conoces? – le pregunto el chico.
-Por supuesto. Soy Paul… ¿de primer año de secundaria? Fuimos juntos a Dalton – se apresuró a decir.
-Oh si, te recuerdo. Eras el que dirigía el club de ciencia – recordó.
-Así es, y mira las vueltas de la vida. Haz inscripto a tu hijo en un campamento de ciencia – festejo alegre.
-Si bueno, el insistió así que… -
-¡Papa! – Grito Owen – Papa Kurt dice que te apresures que necesita hablar contigo – le dijo el pequeño.
Paul sonrió,
-No me digas que aun sigues con tu novio de secundaria… - comento. Blaine lo miro y abrazo a su hijo.
-Sí, llevamos casados seis años. Él es Owen, tu nuevo alumno – presento.
-Hola Owen. – le tendió la mano.
-Tendré un hermano muy pronto – contesto a modo de saludo mirándolo con los ojos entrecerrados. Paul miro a Blaine sorprendido.
-¿Así que se agranda la familia? –
-Bueno, estamos buscando aun – se sonrojo. – Solo quiero saber si mi hijo está en tu comisión.
-Lo está, es uno de los primeros apellidos con A así que sí. Comisión uno de Paul Becker – sonrió mostrando sus blancos dientes. Paul saco de una caja un distintivo color azul.- debes ponértelo cuando subamos al micro, así sabrán que eres de mi comisión ¿de acuerdo? – el niño asintió entusiasmado y tomo el papel.
Paul, te veré luego – se agarró de los hombros de su hijo y lo guio hasta su padre quien aguardaba con las cosas del pequeño.
Kurt le sonrió.
-¿Estas en una comisión? – le pregunto.
-Sí, comisión uno con el amigo de papa Blaine – le contesto mientras intentaba abrocharse el papel a su camisa. La sonrisa de Kurt flaqueo, y Blaine miro hacia otro lado.
-¿Qué amigo de papa? – pregunto mirando a Blaine.
-Es solo un compañero de la secundaria. – Kurt lo observo de mala forma – ni siquiera fuimos amigos. Solo estaba en el mismo curso– se desesperó.
-Si, como digas – espeto molesto y se dedicó a mimar a su hijo antes de que el micro saliera.
Pasado unos minutos, los directores de cada comisión comenzaron a llamar en orden a los niños. Cuando Owen fue llamado, Kurt contuvo las lágrimas, beso su frente y le dio un fuerte abrazo.
-Ya sabes que el celular es para…
-En casos de emergencia, lo sé. Voy a llamarte apenas llegue al campamento.
-Recuerda que mi numero está guardado como mi papa favorito – susurro Kurt , y Owen sonrió.
-Lo sé –
Owen se despidió de Blaine y tomando su pequeña mochila, camino rumbo al colectivo, cuando estuvo adentro se despidió con su mano y Kurt casi se larga a llorar.
Cuando el primer colectivo comenzó a andar, el castaño sintió una enorme opresión en el pecho.
Caminaron sin tocarse rumbo al auto donde Kurt se sentó mirando a la ventana, Blaine comenzó a conducir un poco molesto.
-Oye, para que lo sepas… no recordaba el nombre de Paul, y fue el quien me reconoció –
-Oh se llama Paul... Vaya duda – espeto.
-No entiendo porque estas tan molesto – se quejó enojado, mientras seguía conduciendo.
-Tal vez quieras que te lo explique. Tuve que dejar que mi hijo se fuera por un campamento de dos meses a dios sabe dónde para venirme a enterar a un segundo de que mi bebe se valla, que nada más ni nada menos el ex compañero de mi esposo va a tenerlo con él. ¿Qué sorpresa no?- dijo irritado. –Ya me parecía que apoyes tanto la idea de que Owen fuera, claro, si tenías contactos ahí dentro.
-Estas exagerando. No lo sabía, solo apoye a nuestro hijo, además Paul era muy inteligente y adoraba la ciencia así que...
-Creo que conocemos mucho a Paul para ser solo un "compañero" – murmuro.
-¿Sabes qué? No pienso discutir contigo – le dijo.
-Bien –
-Bien –
Luego de dos semanas de haber estado más o menos peleados. A Blaine le hubiera gustado decir que las cosas habían mejorado… pero no era cierto. Owen llamaba tres veces como lo había prometido y en cada conversación siempre metía el nombre de Paul como si fuese un tío querido. Kurt sentía sus venas inflarse de bronca. Y Blaine procuraba alejarse del castaño, por las dudas le lance un golpe; no sería la primera vez.
Esa noche Kurt había comprado por cuarta vez una prueba de embarazo, deseando con mucho anhelo que estuviese embarazo.
Sin embargo, la estúpida, fea y triste cara del test le dijo "No hay bebe". Por supuesto que no había ningún bebe y kurt ya se estaba impacientando de no poder concebirlo. Tiro con bronca el test en el contenedor de basura y salió enojado del baño.
Blaine estaba en la sala seleccionando la ropa que pondría en la valija. En dos días partirían a Ohio por unas semanas. Burt había dicho que tenían que comunicar una noticia, que no era recomendable decirla por teléfono. Así que antes de lo previsto, estaban armando las valijas.
Sintió un sollozo provenir de la habitación y el moreno suspiro. Se armó de valor y camino lentamente hasta la habitación matrimonial.
Kurt estaba hecho un ovillo recostado en la cama, abrazaba una almohada – la de Blaine – y sollozaba mirando hacia la ventana.
Se recostó a su costado y lo abrazo por la espalda, dejando que su esposo se descargara.
-¿Por qué no me da positivo? – pregunto sollozando.
-Seguiremos intentando… no te preocupes – le ánimo.
-Pero es que… - se levantó para mirarlo a los ojos – no nos hemos cuidado nada, y lo estamos haciendo en todos lados y a cada rato y yo…No consigo quedarme y me está volviendo loco – se angustio.
-Estas, muy pendiente de eso Kurt. Debes distraerte. Si sucede, sucederá nosotros estamos poniendo todo de nuestra parte. Y me refiero a "todo" de nuestra parte – Kurt sonrió ante esa aclaración.
-Lo sé – le abrazo el cuello.
-¿Entonces…? ¿Ya no sigues molesto conmigo? – se aventuró a preguntar.
-No arruines el momento Blaine. – le advirtió y el moreno se puso el resto de la noche un cierre.
Kurt se abrazó aún más a su esposo comenzando a sentir su cuerpo aún más relajado. Comenzó a frotar su cuerpo junto al de Blaine, logrando relajarse por completo.
Su boca comenzó lentamente a atacar el cuello del menor con besos y mordidas que hacían que su amante vea las estrellas.
-Kurt… no tenemos que hacerlo, no estás bien – intento detener Blaine.
-Quiero hacerlo, te necesito…por favor – rogo mirándolo a los ojos.
-No te presiones mi amor, ya verás que pronto tendremos un bebe – le ánimo.
-Quiero hacer el amor contigo ¿y tú me estas rechazando? – le pregunto dejando percibir en su tono de voz, aquel deje de molestia.
-No por supuesto que no. Pero no quiero que hagas cosas porque te sientas con la obligación o por…
-Tener sexo contigo nunca es por obligación – le corto mirándolo serio –es porque te amo y quiero estar contigo. –se cruzó de brazos.
-De acuerdo… de acuerdo, comencemos de nuevo – pidió – tú estabas más cerca y besando mi cuello. Prometo cerrar mi gran boca esta vez – imploro.
Kurt sonrió, abrió sus piernas y las puso alrededor de la cintura de Blaine. Se froto contra él, y comenzó a besar su cuello.
Si debían aprovechar debían hacerlo ahora, en Ohio a pesar de que su padre no le prohibía ni le decía nada acerca de estar con Blaine. El jamás volvería a hacer si uno de ellos se encuentra en la casa. Nunca más.
-Puedes usar tu gran boca para otra cosa –sonrió pícaro Kurt.
Blaine se sonrojo.
Había sido un viaje bastante largo. Lo cual era inusualmente extraño ya que generalmente cuando viajaban con Owen debían pararse cada dos horas en algún lado para que su hijo descargue su vejiga. Sin embargo, era Kurt quien debía bajarse cada dos horas.
Con un ritmo así, las horas de un viaje normal se duplicaron, al menos para Blaine.
Era bien entrada la tarde cuando Blaine estaciono el auto frente a la casa Hummel. Kurt se bajó y comenzó a bajarlas maletas. El moreno le ayudo.
-Chicos… - salió corriendo una Carol con algunas entradas en la cabeza, como si su cuerpo se hubiese hecho a la idea de que ya era abuela.
Abrazo a cada uno de ellos como por dos minutos antes de finalmente pasar.
-¿Papa? – pregunto Kurt
-Oh está en el baño dándose una ducha. Con todo este calor, le dije que no debía ir a la oficina pero según él tenía muchos pedidos y no podía faltar – le explico Carol mientras sacaba de la heladera unos refrescos – ¿cómo esta Owen? ¿Le gusta el campamento?
-Ni me hables, aun no sé porque permití que fuera a un campamento de dos meses – chillo angustiado de solo recordarlo. Se fue a sentar en el sillón.
-Lo está llevando bien, al principio se había angustiado y discutíamos por cualquier cosa. Pero ahora se hace a la idea, Owen realmente quería ir – le explico Blaine.
-Lo entiendo. Y… ¿se pone así todo el tiempo? – le pregunto señalando al castaño que ahora maniobraba con su teléfono.
-Todo el tiempo. He pensado que tal vez el calor le cambia el humor. A veces llora, y luego está feliz y luego me golpea. En ese orden – se jacto y Carol sonrió.
-Me encanta verlos, tan jóvenes, enamorados… con un hijo – suspiro.
Burt bajo por las escaleras completamente bañado y con un aire de cansancio.
-Burt… ¿cómo va todo? – saludo Blaine con un apretón de manos y un abrazo.
-El calor es insoportable… - alcanzo a susurrar. Kurt se levantó y corrió a abrazar a su padre.
-Te he extrañado mucho – le dijo saltando como un niño de cinco años.
-Hablamos todos los días – contesto.
-Papa… no es lo mismo hablar que vernos – le espeto molesto. Burt abrió los ojos.
-Sí, tienes razón – los cuatro fueron a ubicarse en la sala de estar. –cuéntenme sobre mi nieto.
-Oh, esta por algún lado del campo de Nueva York. – se jacto de decir Kurt.
-¿El campamento parece bueno no? – intervino Carol
-No se, que te diga Blaine, ya que el conoce a los encargados… - murmuro el castaño.
-Oye, ya dijimos sobre ese tema. Es bueno, Owen se escucha entusiasmado con todo. Un ex compañero mio es quien dirige la comisión en donde esta, asi que digamos que estamos mas informados. – explico Blaine.
-Ciencia… nunca supuse que querría hacer algo relacionado con la ciencia – expreso el abuelo emocionado.
-Créeme, yo tampoco – contesto Kurt.
-Oye hijo, ya cambia ese mal humor. Si Blaine tiene un amigo ahí ¿ que tiene de malo? El esta contigo. – le dijo Burt al ver la actitud del menor.
-¿Y tu como sabes que es por eso? ¿ y porque lo defiendes a el? ¡Yo soy tu hijo! – le grito con ojos lagrimosos.
-Porque te conozco, y se las escenas de celos que haces. No seria la primera vez – respondio riendo un poco. Carol negó la cabeza, expresando la locura que hablaban.
Kurt apretó los dientes y trago las lagrimas que se habían formado. No era momento de llorar… o de hacer una escena, como suene mejor.
Finn llego a los pocos minutos, interrumpiendo la conversación. Traia en sus hombros a la pequeña Barbra, la cual llegaba estallando en carcajadas que contagiaban de alegría a cualquiera que la escuchaba, no faltaba decir que había heredado los dotes vocales de su madre.
Rachel ingreso amamantando al pequeño Chris, quien se encontraba muy concentrado en su alimento como para darse por aludido de donde se encontraba.
-Buenas tardes, familia – saludo Finn, bajando a la pequeña – no corras, princesa podrías caerte – le advirtió como padre cuidadoso.
-¡Owen! – grito la niña al ver a Blaine y Kurt.
-Esta con sus amigos en un campamento – contesto apenado Blaine. La niña lo miro sin comprender – no está aquí – completo.
-Ohhh… - se quejó la niña y fue a sentarse en las piernas de su abuela Carol.
-Pero si no es más que la nuevamente madre, Rache Berry –saludo Kurt.
-Hudson Berry… Hudson Berry – repitió ella, acomodando al pequeño en sus brazos – ¿siempre tendré que repetírtelo?
-Por supuesto – le contesto el castaño,. – Hola mi amor – beso la cabecita del niño.
-Me tiene agobiada, no para de comer… expreso señalando al niño que parecía beber desesperado.
-Bueno, con Barbra no sufriste mucho, ella casi ni tomo – le dijo.
-Sí, ella me dejo unos pechos hermosos… en cambio, Chris al paso que va, me dejara dos tristes pasas de uva – se quejó sonriendo.
-Amaras tus dos pasas de uva – la contuvo el castaño.
La familia se acomodó en el living de manera que todos quedaron enfrentados.
-Tengo algo que decirles – comenzó Burt, tomando la mano de su esposa Carol. – Estoy un poco considerando, en no presentarme a estas próximas elecciones – les comunico.
-¿Por qué? – se adelantó a preguntar Blaine.
-Es un tema delicado chico. Yo… - tomo aire, y Kurt comenzó a sentirse mal – me hice unos estudios hace unos días, los de rutina – explico – y no salieron muy bien…
-¿Que tan mal salieron? – pregunto Kurt con los ojos llenos de lágrimas, nuevamente.
-Tengo Cáncer - informo.
La habitación se quedó en silencio. Chris dejo de comer su alimento, Barbra comenzó a llorar, Blaine se quedó impresionado y Kurt… derramo todas sus lágrimas.
