POV JACOB

Estaba hermosa, la había extrañado tanto.

-¿Qué haces por aquí?- le pregunté mirando sus hermosos ojos.

-Pues nada, que mi hermana ha salido y cómo no se ha llevado el móvil.- hizo una graciosa mueca.- Pues estaba buscándola.

-Tranquila Bella, no creo que se vaya a perder.- me reí.- ¿Cómo se llamaba tu hermana?

-Renesmee.- contestó.- Es un nombre raro.

-Pues ya se de dos personas que se llaman así.- recordé a la muchacha de la discoteca.- ¡Vaya si es raro, parece un trabalenguas!

-Sí…- volvió a mirarme.- Estoy muy contenta de que estés de vuelta, te extrañé mucho.

-Yo también a ti Bells.- nos abrazamos.

"No sabes cuánto" – pensé mientras inspiraba el olor de su cabello.

-Has cambiado mucho, ¿vas al gimnasio?

-Bueno, uno que sabe cuidarse.- sonreí.- En cambio tú sigues igual.

Se sonrojó, sus blancas mejillas tornaron a un suave rosa, se veía completamente hermosa.

-Antes de que te fueras dejamos algo pendiente, ¿recuerdas?- me miraba fijamente, sabía a lo que se refería.

Unos días antes de saber que me tenía que ir decidí que ya no podía callarme y tenía que decirle todo lo que sentía por ella, que la quería muchísimo y le iba a pedir que aceptara ser mi novia.

-Por supuesto que lo recuerdo…- creo que incluso hasta me sonrojé.

-Bien, Jacob, pregúntamelo.- me tomo suavemente de las manos.- Se que fue hace mucho tiempo…

-Bella, ¿te gustaría ser mi… novia?- le dije rápidamente.- Por favor no me hagas repetirlo que me da corte…

-¡Sí!- se abalanzó sobre mí y me besó.- ¡Joder, sí que te has tardado!

-Once años para pedírtelo.- la besé, fue un beso feroz, cargado de fiereza y urgencia dónde nuestras lenguas luchaban- Supongo que soy un poco torpe para eso.

-Sí, eso parece…- sonrió contra mis labios.

-Te amo Bella.

POV RENESMEE

Me fui a casa dónde me encontré a una Bella muy sonriente, sonriente de más, no parecía ella.

-¿Y bien?- me acerqué.- ¿Qué ha sido eso?

-¿El qué?- me preguntó con una sonrisa de boba.

-Pues la sonrisa, tú tarareando una canción mientras estás preparando comida para un ejército.- señalé las bandejas que había preparada.

-Ness, ¡estoy tan contenta!- canturreó.- ¿Te acuerdas del amigo que te dije que regresó?

Algo de eso recordaba, pero no sabía muy bien la verdad. Asentí con la cabeza.

-Me ha pedido que seamos novios.- me contó mientras movía algo en la cacerola.- Y he aceptado.

-Guau, eso sí que es rapidez.- alcé una ceja.- ¿Acaba de llegar y ya hasta novia se ha echado?

-Pues tampoco tanto.- hizo una mueca.- He esperado once años a que me lo pida, ¿puedes creer?

-Guau, eso si no lo esperaba.- sonreí.- ¿Y puedo saber quién es el desafortunado blanco futuro de tus psicoanálisis?- bromeé.

-¡Oye!- me dio un pequeño codazo.- Ya lo conocerás… esta noche.

-Con razón tanta comida.- cogí un poco de nata del pastel que estaba preparando y me la comí.- En fin, voy a subir a mi habitación, esta noche tendré que conocer a mi futuro cuñado.

-Qué bien suena eso… ¿verdad?- enserio esta no se parecía en nada a mi hermana. Yo solo me reí y subí a mi habitación.

Me arreglé para la gran cena en la que iba a conocer al novio de mi hermana, el cuál desconozco hasta el nombre, no sabía que mi hermana estaba enamorada.

"Tampoco es que haya hablado mucho con ella en estos últimos años"- recapacité y era verdad siempre la había "Culpado" de no haberse ido conmigo, quizás por eso le tomé un poco de rencor, en esa época la necesitaba mucho, y más cuando comenzó el instituto y mi total descontrol, más de una vez estuve ingresada por desmayos y bajadas de azúcar, y es qué tenía un gran descontrol alimentario, o bulimia como lo llamaban.

"Bulimia"

"Bulimia"

Esa palabra resonaba en mi cabeza como si de un disco rayado se tratase, esa época fue dura, cuando algo me estresaba empezaba a comer cómo una loca, y después me entraba la gran culpa, la maldita culpa de saber que me iba a hacer mal todo eso y me provocaba el vómito.

La primera vez, me sentía miserablemente mal, no paraba de llorar, pero cuando ya llegó la segunda, tercera y cuarta vez ya no sentía nada.

"Pero eso ya pasó Nessie"- me repetía mentalmente una y otra vez y era verdad esa etapa de mi vida es agua pasada, después conocí a Helen, mi mejor amiga, y a la que por cierto no he llamado, ¡Me va a matar!

Cogí mi móvil, tenía diez llamadas perdidas, la mayoría de Helen, marqué rápidamente su número, lo cogió enseguida.

-¡Vaya zorra que estás hecha!- confirmado, estaba furiosa.- Te vas y ni siquiera puedes decirle un puto adiós a tu mejor amiga.

-Lo siento Helen.- me disculpé.- Mi madre se ha cansado y me ha enviado con la aburrida de mi hermana.

-No me lo puedo creer.- gritó.- La bruja de tu madre ha cumplido su amenaza…

-¡Eh!- le regañé.- Aunque esté enfadada con ella sigue siendo mi madre…

-¡Es injusto!- se quejó.- ¿Con quién voy a salir de parranda ahora?

-Yo que sé Helen…- hablaba mientras movía entre mis dedos un delineador de ojos.- Peor lo tengo yo que estoy en este aburrido pueblo…

-Pero, podremos hablar por teléfono o vernos por cámara, ¿verdad?

-¡Claro!- afirmé.- Pero ahora tengo que bajar a la cena en la que mi hermana me va a presentar a su novio.

-¿La aburrida?

-Claro.- rodé los ojos.- ¿Quién si no?

-Pues espero que no te aburras porque a lo mejor es otro aburrido.- empezó a reírse.

-Muy graciosa Helen, bueno tengo que colgar.- hice una mueca.- Hablamos luego, ¿ok?

-Ok, bye.

-Adiós.

Colgué y me di el último vistazo en el espejo, me vestí con un pantalón vaquero negro, una camiseta ajustada con el hombro descubierto de color rojo, unas botas altas de tacón color negras, preferí dejar mi cabello suelto y ponérmelo a un lado, y me maquillé suavemente, sólo que resalté mis labios con un poco de rojizo.

Tocaron al timbre, debía ser el novio de Bella, era extraño pero me sentía, como nerviosa… no sé por qué.

"Es normal, vas a conocer al novio de tu hermana"- intentaba buscar teorías en mi cabeza.

Me asomé por la ventana de mi habitación, había una gran moto negra estacionada enfrente de mi casa.

Salí de la habitación, bajé las escaleras con cuidado, no era que yo fuera patosa ni nada por el estilo pero no quería caerme.

Mi hermana estaba sentada en el sofá besándose con su, supongo, que novio muy apasionadamente, vamos que los podría subir a mi habitación y ellos montárselo en el salón tan tranquilamente.

Había algo en el que me resultaba conocido, ¿de qué?, quizás lo mejor era salir de dudas.

Suavemente carraspeé imitando tos y se separaron bruscamente, yo no podía sentirme más avergonzada que en este momento por haber interrumpido.

-Oh, Nessie, ven.- dijo e hizo gestos con la mano.- Te quiero presentar a mi novio.

Él lentamente se giró, la sorpresa se remarcó en su rostro cuando me vio, era él, mi salvador en aquella fiesta y del que yo me había enamorado a primera vista, el novio de mi hermana…

-Mucho gusto, Renesmee.- dije tendiéndole la mano.

-Igualmente, mi nombre es Jacob.- cuando me tomó la mano un chispazo recorrió todo mi cuerpo lo que provocó que la apartara rápidamente.

-Bien, pues ahora que os conocéis.- intervino mi hermana.- Podemos servir la cena.

-Cla…claro.- tartamudeé como una idiota.

...

-¿No tienes hambre, Ness?- preguntó Bella al ver que estaba prácticamente jugando con la comida, se me había pasado el apetito.

-La verdad es que no mucha.- dejé el tenedor en la mesa.- Me encuentro un poco cansada, debe de ser por el viaje.

-Seguro.- opinó Jacob mirándome fijamente.

-Creo que me voy a dormir.- me levanté de la mesa.

-¿Tan pronto?- dijo decepcionada Bella, que tenía su mano entrelazada con la de Jacob.

-Sí.- miré fugazmente sus manos y sentí algo dentro de mí romperse, ¿porqué? Lo acababa de conocer pero sentía algo muy fuerte por él ya, no me quiero ni imaginar que será de mí cuando pase aquí más tiempo.- Encantada de haberte conocido Jacob.

… Play music: A mil por hora de Lynda

Subí a mi habitación, no sé lo que me pasaba, nunca me había sentido así, eran tantas emociones, tan confusas, esta situación era tan desesperante.

Me tumbé en la cama, con la cabeza debajo de mi almohada, tenía ganas de gritar, de gritar tan fuerte que mi garganta ardiera, pero me controlé, bastante bien he de decir.

No sé cuánto tiempo pasó, pero de pronto escuché el rugido de una moto, me asomé disimuladamente a la ventana y ya no estaba. Jacob se había ido.

Suspiré, era la primera vez que me sentía así, era la primera vez que me había enamorado y tenía que ser de él…

Una solitaria lágrima se escapó y se deslizó por mi mejilla derecha hasta llegar a mis labios, pude notar el sabor a sal.

Sentía una profunda opresión en el pecho, y sabía que lo iba a volver a hacer.

Salí cuidadosamente de la habitación, había escuchado a Bella encerrarse en la suya, no la quería alarmar.

"No lo hagas"

"No merece la pena"

"Vas a tirar a la basura mucho esfuerzo"

"Eres una cobarde"

"Afronta los problemas como las personas normales"

"¡Cállate!"- le grité a mi conciencia, en estos momentos ya no sabía lo que estaba bien o mal, solamente quería olvidarme.

Abrí el frigorífico, las manos me temblaban, lo iba a hacer de nuevo, lo iba a volver a hacer y lo peor es que me daba igual.

Saqué del congelador una gran tarrina de helado de chocolate y una gran cuchara y subí a mi habitación.

Abrí rápidamente la tapa, hundí con fuerza la cuchara dentro y rápidamente me la lleve a la boca, así una y otra vez, mientras las lágrimas se derramaban por mis mejillas.

Tenía la boca llena de chocolate, ya no cabía nada más en mi estómago pero seguía comiendo como si fuera un robot y me controlaran.

Así fue desapareciendo el helado y mi sentimiento de culpa iba en aumento, sentimiento que hacía tanto tiempo que no había tenido.

Fui rápidamente al baño, me arrodillé junto al inodoro, rápidamente levante la taza, introduje mis temblorosos dedos en la garganta y lo volví a hacer.

"Volví a caer"