Segunda oportunidad
Capítulo IV-El día que nos conocimos
Toda la noche y gran parte de la mañana había estado pensando en su encuentro con el Uchiha, aún no podía creer que se había vuelto a encontrar con él, era demasiado fantástico, había sido tan inesperado como la vez que lo conoció...
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-¡¿Quién demonios te crees para sacarme así?!-gritaba una joven rubia a un pelinegro fuera de un bar.
-Con un gracias basta, ¿qué no te diste cuenta que ese tipo quería aprovecharse de ti?-le respondió el chico.
-¡Claro que lo sé y yo te lo agradecería si después de ayudarme me hubieras invitado una copa o a bailar, pero no, lo que hiciste fue cargarme como costal de papas hasta aquí afuera, me avergonzaste frente a todos!-continuaba gritando.
-Tenía que hacerlo, no tienes nada que hacer ahí adentro, mírate, estas ebria y mira tu cara, aún eres una niña, se nota a pesar de todo el maquillaje que te has puesto-escupió el pelinegro exaltado levemente.
-¡Ay, claro que no, no soy una niña, maldición ¿cuándo van a entenderlo?!-exclamó la rubia.
-Supongo que no lo han hecho porque no lo eres, aparentas tener la edad de mi hermano, tienes aproximadamente ¿15 años?-preguntó algo burlón.
-P...pues casi...¡bueno es algo que no te importa, y sabes mejor me voy, no quiero seguir discutiendo contigo, me arruinaste la noche, gracias!-sentenció la joven.
-¿Y qué piensas irte sola?, en verdad que eres inocente, son casi las 4 am, si te encuentras a algún tipo como el idiota de hace un rato ¿qué crees que quiera hacerte?, ¿crees correr con la misma suerte?-volvió a poner un poco de burla en sus palabras.
-Pues no..no creo..-dijo pensativa la chica, incluso colocó un dedo en su boca, lo cual causo cierta ternura en el joven-¿por qué, tú vas a llevarme?-
-Pues..si tu quieres...-
-Bien, pero tampoco te confíes tanto que no soy la niñita que tu crees, se defenderme y si intentas hacerme algo no voy a dudarlo, ¿entendido?-apuntó la chica.
-Si, si mantendré mi distancia ¿ok?-la chica asintió-bueno establecido esto, ¿puedes seguirme, mi auto está aquí cerca?-
-Adelante yo te sigo-ambos chicos caminaron hasta un bonito mini cooper azul, el chico le abrió la puerta del copiloto, una vez ella adentro cerró la puerta y se dirigió al asiento del piloto.
-Bien ahora necesito que me indiques cómo llegar-mencionó él.
-Si yo te diré-contestó mirando por la ventana.
El camino fue en silencio, aunque acompañado de miradas de reojo.
-Listo, esta es mi casa-apuntó la rubia abriendo la puerta, el joven la acompañó hasta la entrada.
-Bueno, te traje sana y salva, hasta aquí termina mi labor, así que..ahora me voy-pero justo cuando dio media vuelta para empezar a bajar los escalones de la entrada ella lo detuvo.
-Espera..-
-¿Sí?-contestó él alzando una ceja.
-Mmm ¿t..te gus..taría ir a tomar un café conmigo, ya sabes..para agradecerte lo que hiciste hoy por mí?-preguntó la rubia algo dubitativa.
-Mmm sí, claro que me gustaría-respondió con una pequeña sonrisa.
-Genial, ¿te parece si mañana o mejor dicho, al rato, pasas por mi como a las 3 pm?-
-Me parece bien, aquí nos vemos-el chico estaba a punto de irse cuando ella de nuevo lo detuvo.
-Espera..aún no sé cómo te llamas..-mencionó la chica.
-Oh claro, disculpa mi falta de educación, mi nombre es Uchiha, Itachi Uchiha-el joven estiró su mano para presentarse como era debido-¿puedo saber cuál es el tuyo?-
-Yamanaka, Ino Yamanaka, mucho gusto-respondió la ojiazul estirando también su mano para estrecharla con la de él, pero éste en lugar de eso, tomó su mano y dio un beso en ella, la chica se sonrojó muchísimo con tal acto de caballerosidad.
-Nos vemos Ino-ahora sí dio la vuelta y bajó las escaleras y llegó a su auto, ambos con la puerta abierta, ella de su casa y él la de su auto, hicieron un ademán con la mano a modo de despedida.
Una vez dentro de su hogar subió rapidísimo a su habitación, intentando no hacer ni un solo ruido para no despertar a su padre, al llegar a su recámara cerró la puerta y se tumbó en su cama, estaba cansada de bailar toda la noche, pero sólo podía pensar en una sola cosa, bueno en una persona, el Uchiha, sin duda era muy guapo, caballeroso, fuerte, lindo, era lo que cualquier chica quisiera, negó levemente con la cabeza para deshacer sus ideas, se puso la pijama y se metió a la cama para pronto quedarse dormida.
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Suspiró e intentó olvidarse por un momento de él, tenía trabajo que hacer, ser la jefa de residentes en el hospital era mucho trabajo y lo que menos tenía era tiempo para pensar en cosas que ella intentaba hacerse creer, no le importaban.
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-¿Y..a qué te dedicas?-preguntó la ojijade.
-Soy el subjefe de las empresas Uchiha-respondió el pelinegro.
-Ohhh ya veo..e..¿Itachi a qué se dedica?-continuó preguntando la Haruno.
-Él debería tener mi puesto, pero ha tenido muchos problemas con mi tío Madara, por lo cual decidió ponerme a mí en el cargo, en cuanto él se retire yo tomaré el lugar como jefe de la compañía-explicó brevemente-Itachi se encarga de las finanzas y de echarle un vistazo a lo que decido y acepto para que no me equivoque, es como..mi consejero-
La chica sonrió, había algo en ese hombre que le encantaba, no sabía si era su forma fría de ser con los demás mientras que con ella era cálido, aquella intensa mirada o sólo su físico, según ella era el hombre más guapo que había conocido en su vida.
-¿Hoy no tienes que ir a trabajar?-preguntó la joven intentando recobrar la compostura, pues sentía que se había quedado mirándolo casi sin parpadear.
-Hoy me tomé el día, sabía que tu amigo tenía que ir a trabajar y no quería que te quedarás sola-respondió amablemente, algo bastante extraño en él, provocando que se sorprendiera-¿y tú?-
-Ino me dijo que hoy no fuera, que me quedara unos días a relajarme, que ella se encargaría de todo lo que yo tenía pendiente-explicó la chica.
-Creo que fue lo mejor..¿tú sabes qué relación hay entre ella y mi hermano?, no es que yo sea curioso, pero ayer vi a Itachi como pocas veces lo he visto, incluso me atrevería a decir que hace unos años vi esa misma expresión en su rostro cuando tomamos un avión hacia Osaka, pasó mucho tiempo para que se borrara y ahora pasó de nuevo, después de ver a tu amiga-comentó el pelinegro algo pensativo mientras recordaba aquel momento.
-Cuando Ino tenía 15 y tu hermano 20 años, lo conoció en un bar, comenzaron a salir y se hicieron novios, pero con el tiempo hubieron algunos problemas y tu hermano la dejó-respondió la ojijade omitiendo algunos detalles.
-Me sorprende que me digas eso, se bien que esa expresión es de tristeza o impotencia, por lo que suponía era rechazado por Ino-apuntó el chico.
-Ahora sí, digamos que está algo molesta por la forma en que Itachi-san se fue-ambos se quedaron pensativos un momento.
-Bueno no suelo meterme en los problemas de Itachi, acostumbra solucionarlos sólo, mejor dime ¿quieres ir a comer a un restaurante que conozco?-preguntó de repente tomando a la chica por sorpresa.
-Ehh..si, si me gustaría-.
