3: Girar.


Un fin de semana. Ese tiempo me tomó aprender a hacer cuatro figuras de origami. Aunque la técnica no era compleja y solo se necesitaba papel, todo se dificultaba al momento en que comparaba lo que había hecho con el resultado del tutorial.

Expectativa versus realidad. La moraleja aplicada es: "Persevera y Triunfarás". No hay que bajar los brazos, puede que el triunfo toque la puerta al intento número quince; en forma de grulla, con un ala más corta y una cabeza algo deformada.

Podía haberle pedido ayuda a Asahi, pero en realidad la sorpresa no sería tal, perdería gracia. También quería regalarle algo, un corazón, mi corazón.

Somos amigos, los amigos hacen pactos y se ofrecen los corazones...supongo. Aunque con Tanaka no podría hacerlo, el reiría, yo reiría, nada se tomaría en serio. El As de Karasuno es especial, mi corazón no estaría en mejores manos, además, como Deidad Guardiana tengo el deber de proteger el suyo.

La tarde del domingo practiqué por última vez, investigué y conocí. Existe un mundo distinto fuera de los gustos personales, siempre enfoqué mi visión en el Volleyball, no creo que esté mal abocarse a lo que uno ama, pero tampoco hay que cerrarle la puerta a las nuevas experiencias. El arte Japonés, definitivamente es algo en lo que no creí involucrarme, pero nunca hay que decir nunca, puede que esa palabra se transforme en un quizás y ese quizás en un .

Entre las tantas cosas que aprendí, una de las que más llamó mi atención fueron los significados. Se pueden expresar infinidad de sentimientos sin decirlos directamente, así como las flores y los números hablan, los colores también.

Me mantuve indeciso, entre distintas tonalidades, pero finalmente decidí que rosado era lo indicado: "Mejores amigos". Él lo era para mí, seguramente ese era el lugar que mi presencia ocupaba también en su vida.

Realicé los dobleces con exactitud, sin saltar ni un paso. Fuí paciente al hacerlo y pude dar cuenta que en verdad esta técnica ayudaba a que mi concentración no se fuese por las nubes.

El corazón rosado lo guardé en un sobre, luego de la práctica del lunes se lo entregaría.

Siempre me preocupé por los demás, por cada uno de los miembros del equipo, pero la Estrella de Karasuno sin duda alguna causaba algo que me obligaba a buscar palabras fuera de mi diccionario para explicarlo. Aunque no las hallaba. Tal vez porque simplemente era lo que era, una estrella, con brillo opaco pero que en mi cielo podía destacar.

Esa noche logré dar un giro repentino a todas las ideas que tenía.

Esa noche me percaté de que había utilizado el color incorrecto.