Capítulo 3- ¿Mafia?
-¿Isuzu?
Tamaki frunció el ceño y comenzó a repasar mentalmente todas las personas que conocía. 'Isuzu… no me suena que nadie se llame así…'. La curiosidad le decía que abriera el e-mail y lo leyera para averiguar quién era, pero sabía que entonces aparecería como leído y Kyoya descubriría que había cotilleado por su ordenador.
El pestillo del baño se sonó y en unos momentos Kyoya apareció en la puerta, en la mano la camisa manchada de té y con una sudadera puesta. Al ver a Tamaki apoyado en la ventana al lado de su escritorio una pequeña alarma saltó en su cabeza.
-¿Qué haces?
-Nada –sonrió el rubio, balanceándose hacia uno y otro lado.
-Deberíamos ver tu idea para ambientar el Host Club la semana que viene.
-Vale.
Entonces Kyoya supo que algo pasaba: siempre que le decía a Tamaki de preparar alguna actividad para el Host Club, el Rey se quejaba alegando que aún quedaba tiempo y salían a pasear o a algún restaurante de los plebeyos, dejándolo todo para el día antes –haciendo que Kyoya tuviera que quedarse hasta tarde preparándolo todo.
Tamaki se dio cuenta de que el moreno sospechaba algo y comenzó a moverse por la habitación, saltando por encima de los sofás de Kyoya y casi rompiendo varias piezas de porcelana que el chico tenía como adorno en la habitación.
-¡Es que estoy tan emocionado! Ahora que se acerca la primavera es tan ideal ambientar el Host Club con miles y miles de flores, cada una con un significado que iremos explicando a nuestras princesas, alegres de estar con nosotros…
Para entonces Kyoya ignoraba a Tamaki y recogía los papeles de su mesa de estudio. Cuando se disponía a cerrar el portátil se dio cuenta del aviso de un nuevo e-mail y asegurándose de que Tamaki seguía con su monólogo ('¡Imagina! ¡Y nos podríamos vestir con los trajes típicos! ¿Podremos vestir a Haruhi con un kimono de chica? Voy a llamar a Hikaru y Kaoru, seguro que ellos también quieren ver a Haruhi vestida…') abrió el e-mail, donde sólo estaban escrita una línea: un día, un lugar y una hora. Al final había una cara sonriente.
-¿Negocios? –preguntó Tamaki por encima de su hombro. Kyoya asintió tranquilo y apagó el ordenador.
En el pecho el corazón le latía a mil por hora.
Y, sin que su amigo se diera cuenta, una pequeña sonrisa asomaba en sus labios.
El resto de la tarde Kyoya fue arrastrado por Tamaki por las tiendas de los plebeyos, el rubio habiendo olvidado ya que tenían que planear cosas para el Host Club.
-De alguna manera tenía el presentimiento de que la tarde acabaría así… -gruñó Kyoya para sí.
-¿Decías algo? –preguntó Tamaki, con una bolsa llena de dulces en la mano.
-No, nada –suspiró Kyoya, moviendo la cabeza negativamente cuando el otro acercó la bolsa de dulces peligrosamente cerca de su cara en un gesto de ofrecimiento.
Tamaki había decidido descubrir quién era la misteriosa Isuzu: por encima del hombro de Kyoya había visto el e-mail, y sabía que si fuera alguno de sus socios o fuera para hacer negocios el e-mail hubiera empezado 'Estimado Sr. Otori…blablablabla' y todas las formalidades en las que la clase alta se empeñaba. Un día, una hora y un lugar es más bien como… como si fuera una reunión secreta o algo.
'Mmm… me pregunto si Kyoya está siendo amenazado por una mafia y tiene que darles dinero en ese lugar, ese día y a esa hora para que no le maten…¡y ni siquiera su familia lo sabe! Y si…'
-¿Tamaki? –su amigo estaba agachado en medio de la calle, susurrando para sí mientras agarraba su cabeza con las dos manos, y la gente empezaba a mirarles de forma extraña-¿Tamaki, qué estás haciendo? Levanta. Mira, allí está ese café al que fuimos durante el festival de año nue…
En un milisegundo Tamaki se había recuperado y arrastraba a Kyoya calle abajo hacia el café: tenía un plan para salvar a Kyoya, ¡y lo primero era saber quién era la misteriosa Isuzu!
¿Cómo va esto? =)
