Hola a todos y bienvenidos al capítulo 4 de mi fanfic.

Perdonen la tardanza, alguien es un poco flojo por aquí. De todas formas, no duden dar una crítica constructiva. Ninguna historia es perfecta y la mía no es una excepción. Siempre trato de que mi redacción sea decente y procurar que la gente entienda mi historia.

En fin, ¡comencemos!


Capítulo 4: La manada de Mufasa:

Los tres quedamos boquiabiertos ante aquella propuesta que nos hacían. ¡Un león les propone a cuatro niños humanos la opción de unirse! Sonaba bastante loco y realmente dudábamos si debíamos quedarnos o no. Todavía me sorprende que no nos hayan devorado y mi instinto me decía que debíamos correr y escapar de aquel lugar, pero no lo hicimos.

Por otro lado, es una agradable oferta. Se notaba que Mufasa confiaba en nosotros, de lo contrario no nos estaría ofreciendo esto.

"¿Hasta que podamos cuidarnos solos... o algo así?"-pregunto Alex, queriendo aclarar.

"Estábamos pensando más en la línea de indefinidamente",- sonrió Mufasa.

Realmente nos quedamos sin palabras y no sabíamos que decir. Por un lado, tendríamos que adaptarnos a un estilo de vida completamente diferente. ¡Uno en la que nunca habíamos vivido antes! tendríamos que depender de métodos tradicionales de medicina, sin depender de los antiguos lujos que teníamos en los Estados Unidos. Simplemente tendríamos que prescindir de un montón de cosas (tales como la electricidad o inclusive, la tecnología). Pero por otro lado, era una propuesta bastante generosa, especialmente cuando no sabemos dónde estamos ni cómo llegamos hasta aquí. Pero eso era lo de menos, lo importante ahora es que tenía una oferta que ninguno de nosotros podría rechazar.

No había duda. Por primera vez en semanas, mi cara se rompió en una gran sonrisa, al igual que la de Alex, Gwen y Rachel.

Entonces Rachel hizo algo que nos impactó aún más: Corrió hacia Sarabi y la abrazo. Aquello hizo que tanto Mufasa como Sarabi quedaran sorprendidos ante esto, al igual que nosotros.

"¡Me gustaría muchísimo!" -Dijo Rachel mientras seguía abrazándola y, medio segundo después, Sarabi sonrió y le devolvió el abrazo.

Esto nos dejó boquiabiertos otra vez, porque ¡Mírenla! ¡Una niña de unos 12 años abrazando a una Leona como si de un gatito se tratase! Sé que es una niña y así de inocentes y curiosos son los niños. Pero incluso antes de que tan siquiera hubiéramos tomado una decisión, ¡Ella acepto su oferta sin pensarlo dos veces! Fue algo que uno no puede explicar. Aunque viéndolo por otro lado, también es confuso el hecho de que Rachel fue la única de nuestro grupo que no se asustó ante Mufasa cuando lo vio ni mucho menos, cuando literalmente hablo español perfectamente frente a nosotros. Seguramente habría una explicación, pero eso no es importante ahora.

Vi como Gwen trato de ir hacia donde estaba Rachel para separarla de Sarabi. Pero levante mi brazo, bloqueando su paso.

"Déjala"- le dije. -"Deja que se divierta."

-"Pero Kevin..."-

"Tranquila Gwen.-Dije interrumpirla-"Mírala. Esta feliz".

Gwen dio un suspiro y dejo de tratar de rodearme. Entonces llego mi turno de hablar, me iba a arrepentir de mi decisión, pero creo que me arriesgare. Di un paso al frente.

"A mí también me gustaría mucho".-dije con gratitud y entusiasmo.-"En serio... ¡no sé cómo agradecerlos!"-

Los dos sonrieron.

"No es necesario. Como dijiste, ustedes no tenían lugar adonde ir o a alguien a quien recurrir, era lo mejor que podíamos hacer por ustedes".-dijo Sarabi.

Alex dio un paso al frente.-"Yo opino que es una locura, pero también estoy muy agradecido. Digo, estoy en deuda con ustedes".-

Llego el turno de Gwen de hablar. Respiro profundamente y dio un paso al frente.

"Yo también pienso que es una descabellada propuesta. Pero, por otro lado, es muy generoso de su parte y personalmente...seria descorteza rechazar la oferta de un rey."- respondió Gwen sonriendo discretamente.

Rachel finalmente se separó de Sarabi y camino hacia Gwen. Mufasa y Sarabi se sonrieron el uno al otro.

"Bueno, ahora debemos encargarnos de una cosa".-dijo Mufasa mirando hacia atrás.

"¿Qué?"-, pregunte sintiéndome listo para lo que fuera.

Mufasa sonrió. -"Tendremos que presentarlos al resto de la manada"-.

Él se dio la vuelta y camino hacia el borde de la roca. Una vez allí, respiro hondo por unos minutos para después soltar un poderoso rugido que hizo eco en algunas partes de la pradera.

Antes de que alguien pudiera responder su pregunta, vi a tres leonas acercándose, seguidas por otras seis más. Llegaron otras cuatro más llegaron poco después, con cinco cachorros retozando entre sus piernas mientras subían. Las leonas estaban charlando entre ellas mientras caminaban y comenzaron a formar un gran círculo alrededor de nuestro grupo. Bueno...iban charlando hasta que nos vieron. Ninguno de nosotros cuatro pudimos evitar notar todas las miradas que recibíamos. Por lo que pude llegar a notar, el sentimiento de cada mirada era una mezcla de miedo y curiosidad. Era de esperarse. Seguramente ver humanos en estas tierras no era normal por aquí.

"Kevin"-dijo Alex, susurrándome al oído.-"Tengo un mal presentimiento".

Le asentí con la cabeza. Sé que Alex suele ser miedoso en ocasiones, Pero al menos sabia como se sentía. Es decir, en serio, como alguien permite estar rodeado por más de una docena de leones y no sentir nervioso o incluso incomodo por ello.

Una de las leonas estaba hablando más fuerte cuando legaba a su lugar en el círculo.

-"...Casi tuve a ese antílope. ¡Unos segundos más y hubiera sido mío! Si se trata de otra reasignación, te juro que voy a..."-

Su oración se desvanecía mientras sus ojos se movían en dirección de Mufasa, Antes de que llegaran a posarse en nosotros. Muy de repente, se agrandaron con sorpresa y sus labios se abrieron ligeramente, liberando una corriente de aire, mientras sus palabras se perdían en una especie de siseo. Ella parecía aturdía por un segundo, como si estuviera alucinando. Había algo desconcertante en la forma en la que nos miraba. Alex cerró sus ojos ante la leona y yo hice lo mismo. Su expresión cambio al instante en que lo hicimos. Nuestros ojos se estrecharon, intensificando los ya espeluznantes ojos rojos como la sangre. Había una ira pura que emanaban de esos ojos rojos. Me hierve la sangre de tan solo mirarlos. En ese momento, Alex rápidamente bajo la mirada hacia sus zapatos. Rachel se aferró de Gwen asustada. Gwen, por su parte, se quedó viendo a la leona con una mirada semi-neutral (casi enojada) mientras agarraba a Rachel como si intentara protegerla de alguna manera. Deseando apartar de mi mente aquella clara e inexplicable ira de esta leona, decidí mirar hacia el resto de la manada que nos rodeaba.

Todos eran bastante similares en color bronceado; pero tenían algunos matices y características que las diferenciaban. Algunas parecían delgadas y ligeras. Mientras que otras eran musculosas y muy poderosos. Muchas tenían caras redondeadas, mientras que otras poseían rasgos angulosos y puntiagudos, incluida la leona de ojos rojos que no me atrevía a tener contacto visual. Una cosa era segura, sin embargo: todas las mirabas de curiosidad y miedo que recibíamos de cada una de las leonas solo me pusieron nervioso. De repente, realmente dudaba que el plan de Mufasa para nosotros fuera a funcionar.

Otra leona apareció a la vista, seguida por un toco azul que volaba sobre ella y dos cachorros por debajo, y parecían tener una especie de discusión.

-"¡Así que no ganaste!"-

-"¡Oh, claro que sí!"-

-"¡No es cierto! ¡Hiciste trampa!"-

-"Se llama jugar limpio, Simba. No hice "trampa"-.

Mufasa se rió de los dos antes de llamarlos.

-"¡Simba, Nala! Tenemos algo importante que discutir. Podrán solucionar eso más tarde"-.

Los dos cachorros se miraron el uno al otro para después soltar una carcajada. La cachorra de ojos azules llamada Nala siguió a la leona de color crema que se había acercado a uno de los lugares vacíos del círculo. El toco se elevó y se posó sobre el hombro de Mufasa, cosa que me sorprendió un poco, pero especialmente a Alex, quien volvió a sacar su libreta y volvió a escribir en ella. Supuse que habría una razón de esto, pero decidí ahorrarme la pregunta. No quería causar más problemas.

El cachorro de color dorado llamado Simba troto hacia donde estaba Mufasa y se sentó entre él y Sarabi. Él nos miró y en especial a Rachel, la curiosidad pura e inocente brillaba en sus ojos. Mientras que Rachel, lo miraba con ternura e inocencia. Por un breve instante, la curiosa compostura de Simba y Rachel aligeraron un poco mi humor.

Mufasa le sonrió al cachorro y alzo la vista hacia su manada. Miro a su alrededor, pareciendo buscar algo o a alguien. Sus ojos se detuvieron en un espacio vació que estaba a un lado de la leona de ojos rojos.

"Tarde de nuevo."- murmuro Mufasa, frunciendo el ceño con frustración.

"¿Debo Buscarlo, majestad?"- pregunto el toco en su hombro.-"Quisiera castigarle por esto"-.

"Eso no será necesario, Zazu".-dijo Mufasa mirando al pájaro.-"Yo mismo se lo diré después de esto"-.

"¿De qué están hablando?"-me susurro Gwen con curiosidad y confusión.

"Ni idea"- le respondí.

También tenía curiosidad de saber eso, pero no era el momento ideal para eso.

"Papa ¿Quiénes son ellos?"- pregunto Simba con curiosidad, sin apartar la mirada de Rachel.

"Lo vas a descubrir, Simba"- dijo Mufasa sonriendo.

Luego de eso, mirada hacia el circulo y sonrió.

-"Los he convocado a todos ustedes para darles un anuncio importante. Los cuatro humanos aquí presentes, formaran parte de nuestra manada"-.

La manada comenzó a murmurar el uno al otro, e inmediatamente mis preocupaciones se solidificaron; la mitad de la manada parecía Recelosa de nuestra presencia y la sensación de luchar comenzó a hervir mis entrañas y no era el único que lo sentía. Alex era el que más lo expresaba, ya que incluso empezó a retroceder un poco.

"Tranquilos"- dijo Mufasa, alzando la voz para ser escuchado por todos.-"Ayudamos a los necesitados, y como su Rey, tome la decisión de ayudar a estos niños tanto como podamos"-.

"¿Ayudarlos?"- intervino la leona de ojos rojizos, con la misma mirada furiosa de siempre. -"¿Perdiste la cabeza, Mufasa? ¡Míralos! ¡Son Humanos! ¡Tú eres el que nos habló de lo peligrosos que eran los de su tipo! ¡Tú siempre nos dije que debíamos evitarlos a toda costa! ¿Y ahora traes a cuatro de ellos antes nosotros y nos pides que nos hagamos amigos? ¿Acaso será que tu...?"-.

Lo que sea que ella pensó que era Mufasa, nunca lo supimos. Sarabi rugió detrás de nosotros, haciéndome saltar un poco.

"Recuerda tu lugar, Zira"- gruño-"no cuestiones a tu Rey"-. Zira retrocedió. Su rostro aun mostraba descontento, pero ella no hablo más.

"Gracias Sarabi"-asintió Mufasa, sin apartar la mirada de Zira.-"Es cierto que les advertido acerca de los peligros de los humanos y eso peligros aún se mantienen. Pero estos chicos son diferentes. No tienen Familia ni hogar. Algunos de ustedes sabrán que ellos son los humanos que se encontraban vagando en las praderas. He hablado con ellos, y no han mostrado odio ni rencor hacia ninguno de nosotros, especialmente la joven Humana"-. Dijo refiriendo a Rachel.

La leona de color crema junto a Nala hablo, tenía una voz amable y relajante. -"¿Cómo se llaman?"-.

Mire alrededor y respondí:-"Mi nombre es Kevin"-. Dude por un momento, un poco desanimado por las caras que recibíamos, en especial la de Zira.

"El mío es Alex"-. Dijo armándose de valor.

"Y yo soy Gwendolyn, Pero llámenme Gwen"- dijo Gwen de repente. -"y la niña a mi lado se llama Rachel"-.

Rachel no dijo nada y simplemente levanto su mano, en señal de saludo.

Luego decidí continuar:-"No tienen de que preocuparse. No tenemos nada que ocultar. Mis amigos y yo perdimos a nuestras familias hace poco y estamos perdidos sin lugar a donde ir. Solo buscamos un nuevo hogar. Un lugar en donde podamos comenzar de cero y vivir nuestras vidas. Sé que puede sonar extraño, pero con el tiempo, podremos demostrar nuestra utilidad antes ustedes. Y puedo jurarles que no se arrepentirán"-.

Las expresiones de la mayor parte de la manada se suavizaron considerablemente, aunque algunas, como las de Zira, parecían seguir desconfiadas como siempre.

"Confió en Kevin"-dijo Mufasa firmemente con una sonrisa.-"Como dije antes, ninguno de ellos ha mostrado odio ni rencor, y Aiehu nos lo han traído a nosotros. Por lo tanto, a partir de hoy, Kevin y sus amigos: Alex, Gwendolyn y Rachel formaran parte de nuestra manada y serán tratados con el mismo respeto y amabilidad como cualquiera de nosotros"-.

Sin ninguna vacilación, la manada se inclinó ante las últimas palabras de Mufasa, en señal de aprobación. Luego, lentamente, todos se pusieron de pie y comenzaron a bajar de la roca del Rey para después dirigirse hacia las praderas. Algunos se quedaron por un momento para mirarnos con curiosidad, lo cual era algo incómodo. Alex quiso decir algo, pero lo calle, no queriendo que el provocara a un depredador que ya estaba enfadado. Mufasa y Sarabi no se dieron cuenta, Mientras discutían de algo pude escuchar el estallido de Zira detrás de nosotros. Así nos pusimos de pie, sin mirar nada en particular hasta que los grandes felinos se aburrieron de mirarnos. Finalmente se dieron la vuelta y se fueron. Al final, solo se quedaron: Mufasa, Sarabi, Simba, Nala, el toco Zazu, y otras dos leonas, una de las cuales tenia similitudes con Nala (por el color crema) y tenía unos amables ojos azules.

"Perdón por lo de Zira"-dijo Sarabi, caminando hacia nosotros con una mueca.-"Ella tiene algunos demonios internos que debe enfrentar. Pero es una cazadora muy hábil, y de no ser por ella, estaríamos en desventaja"-.

"Espero que sea temporal"-murmuro Alex, Mientras veía la figura de Zira desapareciendo entre la hierba.-"Realmente espero no causar problemas"-.

"Créeme,"-dijo la leona parecida a Nala con una sonrisa-"Si tienen problemas con Zira, es problema que ella lo haya comenzado"-.

De alguna manera, aquellas palabras no fueron reconfortantes del todo. Aun así, Alex y yo le devolvimos la sonrisa y miramos por un momento a las dos leonas.

"¿Quiénes son ustedes?"- pregunto Gwen, rompiendo el silencio.

"Oh, perdónanos... No nos hemos presentado"- dijo la leona más ligera riendo. -"Soy Sarafina, Madre de Nala y mejor amiga de Sarabi"-.

"Y yo soy Kala"-dijo la otra leona con una sonrisa igual de grande.

"Gusto conocerlas"-dijo Gwen cortésmente. Ellas asintieron con la cabeza y todo se calló. Torpe e incómodamente silencioso. Zazu, quien todavía estaba sobre el hombro de Mufasa, Aclaro su garganta deliberadamente, pero sin efecto. Decidí seguir hablando, con la intención de romper el silencio.

-"Entonces...Somos parte de la manda. ¡Genial!. Pero, um... ¿y ahora qué?"-

Sarabi se rió entre dientes.-"bueno, ¿qué quieren hacer?"-.

"No se"- Respondió Alex encogiéndose de hombros.-"¿Que suelen hacer ustedes todos los días?"-.

"En su mayoría, simplemente nos relajamos y disfrutamos de la compañía de los demás"-dijo Kala.-"Pero cada noche, nos dividimos en grupos de caza y buscamos nuestra comida diaria"-.

Rachel comenzó a bostezar y luego me percaté de que Gwen empezó a sentirse cansada. Yo también me sentía igual. Deambula por la sabana durante más de una semana debió ser tan agotador. Y de repente, ya me sentí listo para acostarme.

"No sé ustedes"- dijo Gwen sintiéndose agotada como Rachel.-"Pero estar vagando sin rumbo durante días, Toparse con leones parlantes e inteligentes es demasiado para mi"-.

"Tienes razón"- Alex estando de acuerdo con Gwen.-"¿En donde duermen ustedes?"-.

"La cueva en donde despertaron es donde dormimos todos nosotros"-. Dijo Mufasa.-"Se ven agotados. ¿Les gustaría descansar ahora?"-.

"Sí. Por favor"- dijo Gwen aliviada.

"De acuerdo"- dijo asintiendo-"Nuestra tierra es su tierra ahora. Pueden hacer lo que les plazca"-.

Los tres agradecimos a Mufasa y comenzamos a caminar hacia la entrada de la cueva. Ayude a Alex a caminar hacia la cueva y Gwen tomo a Rachel en brazos. Antes de entrar a la cueva, sentí que me olvidaba de algo. Me volví y sonriendo, mire a cada león que aún se encontraba parado.

"Chicos, por cierto... Gracias por todo. Realmente aprecio su amabilidad y hostilidad"-.

Todos me devolvieron la sonrisa. Los ojos de Sarabi brillaban intensamente. "De nada Kevin, en un buen sentido. Si necesitan algo, solo díganoslo. Siempre estaremos allí para ustedes"-.

Todos se dieron vuelta y comenzaron a dirigirse hacia la pradera, dejándome con una sonrisa en mi rostro y una nueva sensación en mi corazón, una sensación que, en aquel fatídico día, creí haberlo perdido. Me lleno por dentro, como un globo inflándose. Por ahora, toda la tristeza y el dolor que habíamos sufrido había sido reemplazado por un sentimiento: esperanza.

Con eso en mente, volvimos a la cueva donde nos esperaban Gwen y Rachel. Rápidamente encontramos nuestras mochilas en el extremo opuesto de la cueva y las recogimos.

Alex y yo descolgamos nuestras bolsas de dormir, las extendimos y nos metimos en ellas. Gwen saco una cobija de su mochila y se desplomo en el suelo, quedándose dormida abrazando a Rachel como si de un animal de peluche se tratase. Me reí de eso y luego escuche los ronquidos de Alex detrás de mí, se había quedado dormido.

La paz y el silencio comenzaban a rodar la cueva que nos rodeada (excepto por los ronquidos de Alex). Ahora estábamos juntos y a salvo, en lugar donde quedarnos y gente (o mejor dicho, leones) con quienes estar. Leones que, por alguna razón, decidieron que valía la pena quedarnos aquí.

No sé qué nos deparara en el futuro, ni siquiera tenía la menor idea de lo que pasara en las próximas semanas. Yo solo sabía qué; Encontramos un lugar donde me sentía seguro y a salvo. Un lugar donde yo y mis amigos podríamos descarnar tranquilamente sin preocupaciones. Y lo más importante, de alguna manera sabía que, a dondequiera que estén, nuestros padres nos estarían cuidando, manteniéndonos a salvo de la muerte. Finalmente, parecía que las cosas se pondrían bien. Les prometí a Alex y a las chicas que encontraríamos un nuevo hogar y No les he fallado después de todo.

Y con eso, cerré mis ojos y caí en el primer sueño pacifico que había tenido en mucho tiempo.


Gracias por leer este capítulo, espero lo hayas disfrutado.

Se me hizo un poco difícil mantener la personalidad de Mufasa, en el marco del rey sabio, poderoso y de buen corazón. Y a partir de aquí, mi historia tendrá similitudes con The Pride of Man de SimbaFan. La cual, como dije anteriormente, me sirvió de inspiración para escribir la mía.

¿Qué pasa después? ¡Estén al tanto de lo que ocurrirá después! Y Me gustaría escuchar sus opiniones al respecto (la crítica constructiva es muy apreciada).

Nos vemos en el próximo capítulo.

Adiós.