Helloooo, Giiirrrls~
Su capítulo recién salido del horno ;) Lamento mucho la espera tho :c
Espero les guste.
Ni siquiera todos los libros que leyeron les habían preparado para una tarea como esta. Ambos se sentían frustrados, era ridículo que estuvieran sorprendidos ¡Sabían que este momento llegaría!
—¿Yuri?
—¿Sí?
—¿Sabes cómo hacerlo?
—Esperaba que tú supieses...
Y aún así...
—¿Viktor?
—¿Sí?
—¿Tenemos que hacer esto, no es así?
No tenían idea de cómo...
—No dejará de llorar si no lo hacemos, Yuri.
—C-claro...
Manejar la situación.
Ahí se hallaban los dos, parado uno junto al otro, con Yurio recostado en el centro de una de las camas, llorando a todo pulmón. Ambos sabían qué era lo que tenían que hacer, mas la tensión del momento era bastante potente y la experiencia no estaba de su lado.
—¿Debería traer los...?
—Sí, hazlo.
Yuri era un manojo de nervios, como siempre, no era muy bueno frente a la presión del momento. Lo intentaba, en serio que sí, ya que incluso con sus dedos temblorosos se las arregló para desvestir al rubio.
Una vez Viktor trajo lo necesario, nuevamente, ambos se quedaron parados, uno junto al otro, con cara de circunstancia.
...
El reloj corría y ninguno quería tomar la iniciativa.
—Está muy molesto, creo que en cualquier momento sus pulmones van a explotar... —Comentó Yuri con cierto pánico subyugado.
—Yo lo haré.
—¿Vi...Viktor?
—Yo lo haré, te dije que te apoyaría, ¿No es así?
En momentos así el japonés volvía a recordar su admiración por el hombre a su lado. Esas palabras llenas de confianza pronunciadas por labios finos con una voz tranquila y una mirada segura. De verdad era un héroe que venía a rescatarle. Sin embargo, no iba a abandonarlo en un momento así.
—Estaré a tu lado.
Viktor mantuvo su semblante encantador para Yuri, pero si se le observaba fijamente por unos segundos, lentamente se asomaban unos subtítulos que representaban su pensamiento:—"¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy haciendo..." —Prefería sufrir esto en vez de Yuri. Como el amor todo lo puede, se aferraría a eso.
Respiró hondo y exhaló antes de comenzar su labor. —"¡Vamos! ¿Qué tan terrible puede ser?" —Se animaba interiormente, teniendo la mejor disposición mientras desabrochaba las cintas del pañal de Yurio.
Al ser testigos del contenido, las caras de ambos eran de horror puro. Si lo que estaban a punto de hacer no era amistad, entonces se iban a pegar un tiro juntos.
—Yuri... ¿Q-qué dice el libro? —Logró articular Viktor, con una mano cubriendo su boca para contener a su estómago.
—T-tienes que... retirar esa cosa. —Indicó Yuri, con el libro cubriéndole la cara, protegiéndose.
Así lo hizo el peliplata, con mucho esfuerzo, cuidado y fortaleza gastrointestinal.
—¿Y ahora?
—Dice... que debes limpiarlo.
Nuevamente obedeció las instrucciones. Con uno de sus ojos cerrado en pos de minimizar el daño visual, se dispuso a realizar la indicación. Yuri se decidió a bajar el libro y despejar su vista, viendo a Viktor dominar la situación como un profesional.
Casi se sentía un poco inútil, aunque esta era la manera de ayudar donde podría ser más útil. Si hubiese estado en la posición de Viktor seguramente ya estaría vomitando o quizá desmayado...
—Viktor...
—¿D-dime? —Estaba al borde del colapso. No sabía por qué no estaba vomitando o quizás desmayado.
—Eres mi héroe.
Los ojos del ruso se abrieron de par en par, asombrado. Dejó todo lo que estaba haciendo para invadir el espacio personal de Yuri a la vez que lo miraba con mucha ilusión.
—¡Oh, Yuri! ¿Lo dices en serio?
Mientras el japonés intentaba recuperar su postura, asentía con una sonrisa tímida.
—¡Me hace tan feliz escucharte decir eso! Yo-
Yuri esperaba escuchar un poema de cómo su halago había causado tanto impacto en la vida de su entrenador, no obstante, nada fue emitido por Viktor. Inspeccionó con rapidez la cara del mayor, dándose cuenta de cómo sus ojos eran tan solo dos puntos azules que se dirigían a su camisa y su boca se mantenía abierta en incredulidad. La sorpresa fue ver un chorro dorado por el aire, el cual aterrizaba en la manga de la camisa de Viktor, empapandola completamente.
Una vez hubo terminado el momento de asombro, Yuri se llevó ambas manos a la boca, intentando no estallar de la risa.
—¡Mi camisa favorita! Ahora está arruinada... —Lloriqueaba el peliplata, contrastando su tristeza con la felicidad del pequeño Yurio.
—V-Viktor, yo me encargo, tú ve a limpiarte. —Intentaba parecer compuesto y maduro, aunque su cara era una mezcla de emociones que le delataban en estar gozando esta situación.
Fue una suerte que Viktor no se diera cuenta y solo se preocupara de su carísima camisa ahora empapada de orina.
Como su entrenador había dejado casi terminada su labor, el muchacho de lentes solo tuvo que colocar el pañal limpio y vestir a Yurio. —"Pensar que pudo haberse evitado todo esto si no fuera tan impulsivo" —Pensó, soltando con disimulo la risa contenida mientras alzaba a Yurio en sus brazos.
—Ma...
—¿Qué ocurre, Yurio?
—Ma...má.
—¿Ah?
Yuri se quedó en blanco total. Ojos abiertos como platos, labios formando una gran "O"... Oficialmente padecía del síndrome de asombro "Viktor Nikiforov"
—¡VIKTOR! —Le llamó entre emoción y angustia, logrando que apareciese al poco tiempo, ahora con una camisa limpia.
—¡Yuri! ¿Qué ocurre? ¿Están bien? —Contestó preocupado, enseguida pensando lo peor.
—¡Lo dijo, lo dijo!
—¿Eh? ¿Qué cosa?
—¡Me llamó mamá!
La mirada de Viktor se posó en Yuri, llena de ilusión, acompañada de su boca en forma de corazón. Le abrazó sin pensarlo, manteniéndose los tres juntos. Ambos adultos sonreían felices, mientras Yurio mantenía sus ojos abiertos ampliamente y los observaba a ambos.
—Yuri, serás una gran mamá para Yurio. —Comentó Viktor, manteniendo sus orbes azulinos en los ojos chocolate del pelinegro.
—T-tú... serás un g-gran padre, también. —Respondió con nerviosismo. No estaba acostumbrado a estas situaciones, y la cercanía con la cara de Viktor sumada a este nuevo halago no hacían cesar su sonrojo.
Yurio tenía una cara de asco notable, odiaba estos "momentos de pareja" que los mayores se daban el lujo de presentar frente a él.
En la mente de Viktor, Yuri era único. Tan dulce, tan genuino, se preocupaba de Yurio y de él al mismo tiempo. A pesar de haber sido un poco gruñón estos días, al final, siempre tenía una sonrisa y unas palabras dulces para iluminarlo. No quería pensar en Yuri, quería sentirlo, agradecerle, expresar. Así, con sus labios cada vez a una distancia más corta y el corazón de Yuri cada vez con latidos más acelerados... Yurio vomitó la camisa de Viktor.
—¡...!
—Yuri, ¿Puedes sostener a Yurio un momento?
—S-sí. —La calma en el rostro de Viktor era ciertamente perturbadora para el japonés, que nada más se limitaba a obedecer.
—¿Puedes taparle los oídos también?
Una vez completada esta tarea, Viktor comenzó a gritar palabras en ruso que Yuri no era capaz de descifrar.
Definitivamente hay un antes y un después en las vidas de ambos luego de esta vivencia.
Ojalá les haya gustado c:
Me cuentan en los reviews qué más les gustaría ver ¿Quizá un capítulo con Otabek? Ea(?)
Bye bye~
