En el capítulo anterior...
Japon verano del 2010
–El pasto pica… – susurré.
–Mira las locuras que tengo que hacer por ti– su risa nada discreta me hizo darle un golpe.
–Cállate Naruto, nos van a descubrir… ahora si cruzamos la raya, esto fue el colmo de tus locuras… – me abracé a su pecho desnudo de adolescente.
–Ven– me acostó sobre él. Los fuegos artificiales se extendieron por el horizonte en ese justo momento. –Mira… todas aquellas luces junto con estas– señalo las luciérnagas que bailaban alrededor. –No son nada comparado con la luz que irradian tus ojos…– sonreí mientras las intermitentes luces se iban y venían. –Te amo Sakura…–
–Te amo Naruto…–
Capítulo IV
Libertad
Japon 2017
–Te amo Naruto– susurré mientras mi flash back terminaba en el presente. –Pero te tengo que olvidar– Abrí los ojos sintiéndome mejor, ya nada importaba, ni Naruto, ni Sasuke…
Un ligero ruido me puso alerta. Antes de que pudiera reaccionar una mano grande y fuerte me cubrió la boca imposibilitándome hablar, su otro brazo rodeo mi cintura aferrándome a su cuerpo, me estremecí de miedo. Comencé a forcejear cuando un aroma y candor tan familiares como mi reflejo en el espejo golpeo mi mente.
–Te soltare si prometes no gritar– susurró junto a mi oido creando una ola de sensaciones dormidas. Dejé de forcejear. Agitada y sorprendida evité enfrentarlo. –¿Lo prometes?– insistió, moví la cabeza afirmativamente, poco a poco aflojo el agarre pero no me soltó. Antes de poder reaccionar con la furia creciente dentro de mi él con un movimiento ágil y seguro me giro para abrazarme sin darme tiempo de reaccionar. Me quede inmóvil, mi corazón latía, probablemente ni respiraba. Se apartó mirándome de arriba a abajo descaradamente. –¿Para quien te arreglaste así?–
–Para ti no, obviamente– añadí molesta –¿¡Que fue todo esto!?– intenté ponerme de pie pero su agarre no me permitió alejarme mas de un centímetro.
–No te vayas…– Una lluvia de emociones cayeron sobre mi golpeándome como meteoritos, -hacia mucho que no sentía el calor de tu cuerpo tan cerca de mi… - susurró confundiéndome.
–No se a que estas jugando Naruto…– me solté rompiéndome en mil pedazos por dentro, pero no lo iba a demostrar. No me detuvo. Lo mire con los ojos llorosos. No había un solo rastro de duda en su mirada, como si yo estuviera loca.
–Fúgate conmigo– ni un ápice de broma, duda, chiste… estaba hablando enserio, el fuego consumía sus pupilas mientras me miraba.
El sonido hueco de mi bolso al golpear el piso me trajo al presente.
–Nunca creíste que te había dejado de amar, ¿verdad?– su risa cínica en ese momento estaba de más. Estaba confundida, nerviosa, ¿feliz? un poco… mis manos estaban temblando.
–¿Como te atreves a venir aquí y decirme eso?– dije entredientes intentando no causar mas revuelo ante los transeúntes que miraban curiosos de vez en cuando.
–Lo sabias…–
–Lo sabría si me lo hubieras dicho, estúpido– lo golpeé.
–Sakura, te lo explicare, lo prometo… – agarró aire –Pero tenemos que irnos ya– me tomó de la mano, odiaba su seguridad, odiaba su sonrisa cínica como si solo lo que él sintiera fuera importante, estaba tan seguro de mis sentimientos hacia él que no tenia ni un ápice de duda sobre mi, siempre había sido así, de niños prometía una y mil veces que me haría su novia, yo lo molestaba y le decía que me caía mal y que solo tenia ojos para Sasuke, pero jamas logré hacer que dudara de si mismo… quizá, solo quizá… lo amaba desde entonces pero no quería verlo ganar. Justo como ahora.
–Detente– me solté –No ire a ningún lado, ¿Estas mal de la cabeza?– metió la mano en su pantalón y saco dos papeles.
–Nuestro tren sale en una hora princesa, te amo y nos vamos a ir de aquí, te explicare todo, mírame– se acerco y cubrió mi rostro con sus manos acercándome a él, todo este desastre tiene una explicación, nos amamos, no tengo una sola duda sobre eso, estaba esperando este día para largarme de aquí contigo, eres tan correcta y terca que no aceptarías de otro modo, te vienes conmigo por que sabes que no puedes vivir sin mi– sonrió y me besó.
Atrabancado, terco y atrabancado eran las palabras que mejor definían a este hombre. ¿Lo peor?
Era verdad.
Esa noche nos fugamos.
Europa 1820
–Kakashi, tienes que ver esto– hablé visiblemente emocionado a mi compañero de excursion.
–¿Que encontraste?– el peliblanco se acercó curioso a la excavación que tomaba lugar en un pueblo lejano al norte de Francia.
–Mira– levanto una pieza esmeralda perfectamente tallada
–Es… ¿una daga?– la observo curioso.
–Eso debe valer una fortuna–
–Así es… pero no la venderé–
–¿Que haras con ella?–
–Ya veras–
–¿Tiene algo que ver con Rin?– preguntó sabiendo la respuesta
Me reí, me conocía demasiado bien.
Europa 1200
Tsunade
Él andaba a paso firme y me dejaba descansar de vez en cuando, estábamos exhaustos, nuestros cuerpos solo pedían descanso, de amor y otras cosas no pedía nada, solo nuestras miradas sedientas de libertad, de tregua que se cruzaban en una interminable batalla donde ambos añorábamos ver emociones que nunca existirían. escuchar palabras que nunca se dirían.
Era el fin.
Lo miré de reojo, su perfil fuerte y sereno, estaba expuesta y llamando a la muerte pero por alguna extraña razón me sentía más segura que en toda mi vida, cubrí su mano con la mía y evité mirarlo aun cuando sentí que él lo hacia. Ya no podia andar, no podíamos detenernos tampoco. El caballo estaba a unos metros caer rendido…
–Mira pequeña liebre– nos detuvimos –Aquí fue donde te conocí– señalo el camino oculto entre las hierbas.
Andamos en esa dirección y llegamos al rió donde Orochimaru me disparó la flecha que me privó de mi libertad.
Nos acercamos a beber agua y a descansar, los últimos momentos fueron tan pacíficos, no pude pedir más.
–Tsunade yo…–
–No lo digas– Lo callé gentilmente, no quería escucharlo y que arruinara el momento.
–Ven acá– Pidió, me acomode entre sus brazos, la cascada estaba a unos metros de nosotros, las aves surcaban el cielo adornando el paisaje digno de verse pocas veces en la vida.
–Ojalá pueda encontrarte nuevamente… – murmuré mientras cerraba los ojos
–Lo haremos amor, y… ojalá tome las decisiones correcta en el momento correcto– murmuró mientras me aprisionaba fuerte contra su pecho, cerré los ojos.
El eco de los cascos de caballos me hicieron volver al presente, Nos levantamos rapidamente, Jiraiya avanzo junto a mi hacia el acantilado, miró el precipicio, leí en su mente que pensaba saltar, con mucha suerte sobreviviríamos, pero suerte no era la forma correcta de llamar a aquello de lo que depende tu vida.
La figura sepulcral y demacrada de Orochimaru se hizo presente.
–Traicionaste a tu gente por una zorra– aún herido y cansado no dejaba de soltar veneno, sostenía su arco con maestría a pesar de no aparentar tener fuerza suficiente para usarlo. Mas allá había muchos más soldados, tal como esperábamos, pero Orochimaru quería la diversion para él solo.
–Olvide que las alimañas son una plaga, no mueren tan fácil– Jiraiya caminó a paso lento y precavido hacia el abismo.
Al ver su determinación el miedo que me abrazaba minutos antes desapareció.
Nos miramos un segundo que fue casi eterno, nos dijimos tanto inclusive más que en todos estos meses, pero… antes de poder saltar un agudo y profundo dolor atravesó mi costilla. Vi a Jiraiya cambiar su rostro de calma a desesperación en tan solo un segundo, la flecha había entrado magistralmente por mi costado… , con furia creciente buscó entre mis ropas y saco la daga que guardaba entre mis ropas y la lanzo directo a Orochimaru matándolo al instante, su cuerpo cayó al rio y desemboco rio abajo, Jiraiya me aferró a su cuerpo desesperado mientras el ultimo aliento se escapaba por entre mis labios…
Jiraiya
-Tsunade…– murmuré desesperado mientras golpeaba su rostro suavemente –Abre los ojos…– sollocé.
Escuche el ruido de los caballos acercándose en respuesta a la muerte de su capitán, venían por mi. Ajeno a ellos admire la belleza de la mujer que era lo único que me mantenía con vida, que al verme reflejado en su rostro todas las atrocidades que tuve que cometer se desvanecieran en su pureza, en su amor… no lloré más.
Saqué la flecha con un movimiento ágil y limpio.
–No lo hagas….– Gritó la voz familiar de uno de mis ex compañeros de guerra… ellos ya no eran nada.
Clavé hondo la flecha en mi pecho con la fuerza que nacía del dolor que ya me había matado cuando Tsunade exhalo su ultimo suspiro… abrace su cuerpo y nos deje caer…
Finalmente era el ave que volaba a su libertad
CONTINUIARA...
GRACIAS por avisarme del error en el capítulo, no se por qué pasa eso :(
Ya me da flojera escribir todo lo que habia escrito y se perdio con la edicion.
GRACIAS POR AÑADIRME A FAVORITOS Y POR SUS LINDOS REVIEWS. LOS AMO
Laura: Lamento hacerte sufrir, pero prometo compensarlo al final!. Besos guapaa
Guess: Gracias por seguir leyendo :) jeje
Hasta el proximo capítulo.
