Disclaimers.
Los personajes pertenecen a Mrs. JK Rowling. Cuyo esposo es medico, interesantísimo dato. Será que los médicos son personas medianamente soportables para vivir? Porque la verdad lo estoy dudando seriamente…
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El y Ella. Ella y El.
Se conocieron en un lugar donde la dicha caía con las gotas de rocío, y la alegría bañaba sus jóvenes rostros junto con la luz del sol de la mañana.
Era otoño para entonces, y una nueva vida iniciaba para ambos. Ella, una chica normal, pero a quien una carta la cambio para siempre. El, nunca normal, pero a quien ahora se le permitiría vivir como uno.
- Profesor Dumbledore?
- Pasa, pequeño.
- Acabamos de salir de la selección de casas, y la Profesora McGonagall me envió a verle.
-Siéntate, Remus.
El chico menudo de ojos grises se acerco con timidez a la silla que le indicaba su maestro, y se sentó. Un par de ojos azules le miraban escrutadoramente tras unos lentes de media luna. Le llamó la atención la nariz encorvada. "Habrá recibido algunos buenos golpes", pensó el.
-Es de mi pleno conocimiento tu situación, Remus. Se de tu conexión con Fenrir Greyback, si me hago entender.
-Si señor-respondió Remus.
-Así que tendrás que seguir al pie de la letra mis instrucciones.
En cinco minutos, el profesor Dumbledore, director de la Escuela de Magia y Hechicería Hogwarts, explicó a Remus el propósito del sauce boxeador, y el camino hacia la casa de los gritos. Seria llevado hasta allá por alguno de los maestros, y estaría allá hasta que la luna llena acabara. Esos cinco minutos fueron suficientes para una mente brillante y despierta como la de Remus, a pesar de sus escasos once años, y esto lo sabía Dumbledore a la perfección.
Al terminar, el chico volvió a la torre común de Gryffindor, encontrándose con tres compañeros más de habitación.
-Hola…
-Hola! Bienvenido, extraño!-saludo efusivamente un chico de espesa cabellera negra y ojos vivaces.
-Ya no debe ser un extraño-dijo un chico de lentes redondos y cabello desordenado-. Su nombre es Remus Lupin.
-Mucho gusto, Lupin. Mi nombre es Sirius Black-dijo el chico de cabellos negros, estrechándole la mano con fuerza.
-Igualmente, Black-dijo Remus, sonriendo tímidamente.
-Sirius para ti. Los amigos de James también son mis amigos.
Un sacudir de cobijas asustó a Remus, haciéndole dar un respingo. De debajo de las cobijas apareció un chico mas bien rollizo, de ojos pequeños y nerviosos.
-Hey, Peter, mira, un nuevo vecino!-dijo Sirius.
-Este…hola…-respondió Peter Pettigrew, el cuarto inquilino.
-Hola-dijo sonriendo Remus- gusto en conocerte.
-Bien, es hora de dormir, me muero de sueño, y mañana iniciamos clases. Hasta mañana-dijo James Potter. Seria la única vez que diría algo así en toda su estadía en Hogwarts.
Las mañanas de Septiembre por lo general eran frías, pero esa era una mañana diferente. El amanecer había teñido de maravillosos visos rojos el cielo oriental, y hacían magníficos contrastes con las montañas dibujadas a lo lejos. Remus miraba embelesado el paisaje. No había dormido en toda la noche por el nerviosismo de iniciar su vida en Hogwarts, una nueva vida, sin prejuicios ni censuras. Sabia en el fondo que seria muy feliz, pero sabia además que ese día, justamente ese día, seria un día inolvidable.
La primera clase de la mañana era Herbología, con la profesora Sprout. Todos los pequeños de primer año de Gryffindor y Hufflepuff se acomodaron en sus respectivas sillas frente a la mesa, la profesora paso lista rápidamente, viendo sus caras para conocerlos.
-Bienvenidos a su primera clase en Hogwarts, pequeños. Aquí aprenderán todos los secretos de las plantas, su maravillosa taxonomia y sus múltiples usos, que será algo indispensable para su posterior desempeño como magos, independientemente de lo que se dediquen después. Es hora de iniciar la clase, así que veremos primero lo básico: las plantas de este jardín.
-Hey…psst, Remus…-susurró James.
-Que quieres, James?-respondió Remus en voz muy baja.
-Iremos después a la cocina? Estuve buscando algunas cosas….
-Si-susurró Sirius-estuviste buscando comida como desesperado.
-Cállate… acabo de encontrar la entrada a la cocina, donde están los elfos domésticos, podremos obtener mas comida…
-James Potter!-gritó la profesora Sprout.
-Si señora?
-Que planta es esta?-dijo Sprout, mostrándole una maceta con una flor.
-Este… es… una….. Passiflora edulis!!!!-respondió James con bastante petulancia, muy seguro de si mismo. Sirius y Remus se cubrieron los ojos con las manos, y sacudieron la cabeza.
-10 puntos menos para Gryffindor por tu irrespeto, y cinco menos por ignorante. Quien sabe que es esta planta?
Se levantó una mano.
-Es un diente de león, es la planta más común en los jardines y céspedes caseros.. Se puede encontrar en cualquier parte, y a pesar de ser una planta tan corriente, tiene muchas aplicaciones, especialmente curativas y sedantes.
-Excelente, señorita Evans, 10 puntos para Gryffindor. Y tu, cual es el nombre común de la Passiflora edulis, señor Potter?
-Lo leyó en una revista para chicas-susurró Sirius a Remus. Peter escuchó y rió bajito-no va a responder.
-Este…. Yo…..este…no recuerdo…..
-10 puntos menos para Gryffindor, Potter.
Después de una larga explicación acerca de las plantas silvestres, la profesora Sprout llamo a los estudiantes.
-Muy bien chicos, ahora, por parejas según la lista que puse en el tablero, buscaran los distintos tipos de plantas que vimos hoy en el prado y las sembraran en las macetas asignadas para cada pareja. Por favor, permanezcan lejos del bosque prohibido.
-Si, señorita....... -repitieron al unísono los estudiantes, y salieron al prado.
-Cuidado con el sauce boxeador, es peligroso, y la caída de sus hojas puede lastimar tanto como sus ramas. Tienen 2 horas.
