Disclaimer: Maria Holic pertenece a su respectiva creadora.
Advertencias: Semi AU, contiene spoilers del manga
Aclaratorias: Subí el rating del fic a T, por el lenguaje y otras cosillas.
Consejos: Les recomiendo encarecidamente que escuchen el soundtrack mientras leen el capítulo, para que se adentren en el universo del fic ;)
Soundtrack: Il mostro- Ashram (Música de fondo para el baile)
Tango para mi Padre y Marialuna- Ashram (Música de fondo para el baile Nro. 2, por si la canción no alcanza a cubrir todo el capítulo XD)
Capítulo Tres: Para toda la vida
Mi corazón se desplaza
a dónde tu amor me está esperando,
y a partir de una imagen a otra,
revivo mis recuerdos de ti.
J'al le mal de toi- Therion
Unos golpes en la puerta sacaron a Kanako del mundo onírico, cuando sus ojos se adaptaron a la luz vio que su habitación estaba cubierta por tonalidades naranjas, estaba anocheciendo ¿Cuánto tiempo había dormido? Apostaba a que su compañera de cuarto se había apiadado de ella dejándola dormir un poco más.
–¿Se encuentra Miyamae Kanako-san?– Una voz femenina se escuchó desde fuera.
–¡Sí!– Kanako saltó de su cama para abrir la puerta, era una mucama que sostenía un paquete
–¿Para mí?– Kanako preguntó confundida. La mucama asintió elegantemente.
La pelinegra estudió el paquete, llevaba una nota pegada en la parte superior.
–"Para mi futura esposa"–. Kanako leyó en voz alta. Cuando levantó la vista la sirviente había desaparecido.
"Es de Kirie-kun, al parecer si cumplió con su palabra. De ninguna manera voy a asistir al baile con un chico". Kanako dejó sobre su escritorio el paquete.
"Pero esta es mi única oportunidad de comprobar si él es mi príncipe, al parecer no tengo otra opción". Con todo el dolor de su alma, Kanako procedió a abrir el paquete. Era un precioso vestido rojo con falda plisada, tenía un gran escote que dejaba al descubierto los hombros, a la altura de la cintura llevaba una especie de cinturón de tela negro. Era simplemente hermoso. El vestido venía con un par de zapatos color rojo de tacón bajo que hacían juego con la prenda y una bufanda de seda negra.
–Kirie-kun–. Kanako suspiró profundamente, ese chico la confundía bastante.
La pelinegra procedió a vestirse parsimoniosamente, el vestido sin duda era bonito pero destacaba sus dos enormes atributos, presentía que en el baile sería el centro de atención de los chicos, cosa que la aterrorizaba en gran manera. Por ello terminó poniéndose su valioso rosario, para darse confianza.
Enfundada en elegantes prendas, se dirigió a los patios de la escuela, donde se celebraba el festival. Ya era de noche.
Era sorprendente, el patio donde se encontraba una enorme fuente estaba lleno de estudiantes elegantemente vestidos. Tanto los arbustos como los arboles que bordeaban el patio llevaban lámparas al estilo clásico, las copas de los arboles se encontraban adornadas con finas cintas blancas. Junto a la fuente había una gran mesa llena de toda clase de manjares. Una orquesta amenizaba el ambiente, sus melancólicas notas daban al lugar un ambiente casi mágico.
"Ahora que lo recuerdo, Kirie-kun no menciono el lugar en donde nos veríamos… mejor para mí." Kanako se encogió de hombros. Luego se dedicó a observar el lugar.
"Esto es mejor de lo que pensé, jamás había visto tantas hermosas doncellas con preciosos vestidos reunidas en un solo lugar." La nariz de la joven empezó a sangrar, una sonrisa torcida adornaba sus facciones.
–Veo que mi futura esposa se está divirtiendo–. Kirie apareció de la nada.
–¡Kirie-kun!– Kanako dio un pequeño salto, el muchacho la había sorprendido con la guardia baja. Pasada la sorpresa, Kanako observó con detenimiento al joven frente a ella, sin duda se veía guapo con su elegante camisa negra que hacía juego con sus pantalones oscuros.
"¿Pero en qué estoy pensando?". Kanako se tocó ambas mejillas, sintiéndolas arder.
El rubio observó en silencio a Kanako, definitivamente esa muchacha era la indicada para él.
Kirie tomó a la pelinegra por los hombros descubiertos, Kanako chilló de dolor, las manos del rubio le quemaban la piel pero la mirada del joven captó toda su atención.
–Kanako yo…
–Suéltala–. Una voz masculina interrumpió a Kirie, se trataba de Shizu Shidou.
Kanako fijó su vista en el mayor de los Shidou, había algo distinto en él, no tenía la misma mirada amable que vio el anterior día, los ojos rubíes reflejaban mucha ira. Parecía una persona completamente distinta.
"¿Qué rayos está pasando aquí? No entiendo nada". A la pelinegra le daba vueltas la cabeza.
"Realmente no has cambiando nada, sigues siendo una estúpida". Una voz ajena habló en la cabeza de Kanako.
"¿Quién dijo eso?". Kanako preguntó mentalmente, no hubo respuesta. Quizás fue solo su imaginación.
–Shidou-san ¿Hay algún problema?– Kirie preguntó con arrogancia, aumentando el agarre en los hombros de Kanako, ocasionando que la chica lance un grito de dolor, a causa de la conocida urticaria.
–Por supuesto que hay un problema, ella es mi prometida–. El rubio respondió mordazmente, mirando a Kanako.
Ante esas palabras, Kirie frunció el ceño mientras que Kanako se encontraba en shock ¿Con cuántos se había comprometido? Seguramente era una confusión.
–Debe ser un error, ni siquiera te conozco–. Kanako respondió con soltura, tratando de mantener la compostura, Shizu le daba mucho miedo. Mientras hablaba se soltó suavemente del agarre de Kirie.
–¿En serio no lo recuerdas?– Shizu entrecerró los ojos, molesto por la actitud de Kanako.
–¿Recordar qué?– Preguntó distraídamente la pelinegra, con los ojos cerrados, señal de su falta de interés en el tema.
–Yo te obsequié el rosario que llevas en el cuello, plebeya vulgar–. Dijo Shizu poniendo los ojos en blanco, esa mujer lo exasperaba.
–¡¿Qué?! ¡Eso es imposible!– Gritó Kanako, llamando la atención de todos los estudiantes.
–Baja la voz, cerda–. Dijo molesto el rubio menor.
–No te atrevas a insultarla así–. Kirie se puso delante de Kanako de manera protectora.
–Oblígame–. Respondió Shizu con sorna.
Ambos chicos se miraron retadoramente, mientras tanto Kanako estaba asimilando toda la información recibida.
"Esto debe ser una pesadilla, es imposible que me haya comprometido con un demonio como ese. Pero tal vez sea cierto, sino ¿Cómo es que sabía lo del rosario? Si es cierto ¿Qué debería hacer? ¿Aceptar?". La pelinegra se abrazó a sí misma, en busca de ánimos.
Shizu interrumpió la pelea visual que mantenía con Kirie para observar a Kanako, se veía absorta en sus pensamientos. Shizu sonrió arrogantemente, sin permitir que el mundo sepa lo que estaba pasando por su cabeza. En completo silencio, se alejó del lugar, dejando solos a Kirie y Kanako.
–¿Estás bien Kanako? Espero que Shidou-san no haya herido tus sentimientos. Aunque es extraño, por lo general él es muy amable–. Kirie se acercó a la pelinegra.
–Sí, estoy bien–. Kanako sonrió, buscó con la vista al mayor de los Shidou. –¿Y Shidou-san?
–Se fue–. Respondió seriamente Kirie.
Kanako se sintió extrañamente triste, parecía que el rubio menor simplemente la había ignorado.
"¡Pero en que estoy pensando! No puedo deprimirme por un grosero como Shidou-san". Kanako intentó espantar esos tristes sentimientos que lastimaban su corazón.
Kirie observó en silencio el semblante triste de Kanako.
–¿No quieres comer algo?– Preguntó amablemente el rubio.
–¿Comer? Claro–. La pelinegra respondió distraídamente.
Ambos se dirigieron a la enorme mesa donde se servían manjares de todo tipo. Los alimentos se veían realmente deliciosos. A Kanako se le hizo agua la boca, unas voces chillonas llamaron su atención. Eran un montón de chicas, seguramente de primer año, que rodeaban al mayor de los Shidou, las adolescentes dedicaban al rubio palabras melosas alabando su buena apariencia, Shizu se limitaba a dedicarles palabras picaras, ocasionando que las niñas chillen de emoción.
Kanako frunció el ceño y tomó una pequeña tarta de chocolate.
"Al diablo con mi dieta". Con ayuda de una fina cuchara de plata, Kanako tomaba grandes porciones de la masa dulce y se los embutía en la boca, con tanta saña que parecía que masticara piedras.
–Parece que te gusta mucho el chocolate, Kanako-san–. Kirie miraba divertido a la pelinegra.
–Sí, algo–. La joven sonrió incomoda ¿Qué diablos había sido eso? ¿Por qué de repente se sentía tan molesta?
Entonces Kirie reparó en un detalle en el rostro de su acompañante.
–Vaya, pareces que tienes un poco de chocolate en tus mejillas. Déjame limpiarte, el rubio tomó una pequeña servilleta de tela y se dispuso a limpiar el rostro de Kanako.
La pelinegra vio como la mano de Kirie se acercaba a ella, entonces sintió un aura de inmensa maldad.
"No lo permitas, perra". Una voz masculina susurró en la mente de la joven.
Con manos temblorosas Kanako arrebató de las manos de Kirie la servilleta.
–Yo puedo hacerlo–. La pelinegra sonrió nerviosamente mientras limpiaba su rostro.
–Entiendo–. El mayor se encontraba algo confundido por las acciones de la pelinegra.
De manera distraída Kanako posó sus ojos en Shizu, quien todavía se encontraba rodeado de mujeres. Un dolor se apoderó de su pecho, era un dolor muy penetrante que se extendía por todo su ser. Respiró hondo, tenía que calmarse. De repente sintió una mirada, era Shizu, una sonrisa socarrona adornaba sus facciones. Sonrojada, la pelinegra desvió la mirada. Una muchacha de cabellos negros se acercó a Shizu y le plantó un casto beso en la mejilla, el rubio no hizo nada para detenerla
"Esto no me puede estar pasando". Kanako se sentía muy confundida, una sensación de malestar se apoderaba de ella. Tenía que salir de ahí y rápido.
–Perdóname Kirie-kun, no me siento muy bien, me tengo que ir–. Sin darle al rubio oportunidad de replicar, Kanako salió corriendo del lugar.
Corrió muy rápido, sin saber exactamente a dónde iba, lo único que le importaba era escapar ¿Pero de qué? No tenía idea pero no quería averiguarlo. Su figura se perdió en la inmensidad de los jardines.
Sintiendo que su cuerpo ya se estaba resintiendo, detuvo su carrera. Le faltaba el aire. Apoyó su cabeza en el tronco de un robusto árbol, tratando de recuperarse. Con la vista trató de ubicarse en donde estaba pero no reconoció nada, aunque el lugar le resultaba vagamente conocido.
"No puede ser, estoy perdida. Llevo medio año asistiendo a esta escuela y todavía no conozco todo el lugar". Cómicas lágrimas brotaban de sus ojos.
Hastiada de su situación, Kanako procedió a quitarse los zapatos de tacón (ya le dolían los pies) y se recostó al pie del gran árbol, admirándolo.
–Este es un gran árbol de cerezo ¿Cuántos años tendrá?– La pelinegra sonrió con nostalgia. La sola presencia del árbol relajaba su mente. Sin embargo tenía la sensación de ya haber estado en ese lugar. No lo entendía.
–Aquí es donde nos comprometimos–. Shizu apareció de la nada, sobresaltando a Kanako.
–¡¿Qué haces aquí?!– La pelinegra chilló, poniéndose rápidamente de pie.
–Vine a buscar a mi prometida–. Respondió simplemente el rubio mientras se acercaba a la joven.
Entonces, Kanako recordó la escena del beso, el extraño malestar se volvió a apoderar de ella, causando que mantenga distancia con el rubio.
–¿Qué pasa? No me digas que estás celosa–. El rubio sonrió ladinamente acercándose más a la pelinegra.
–Claro que no, ¿Cómo crees?– Kanako sonrió nerviosa mientras desviaba la vista, podía sentir como Shizu se iba acercando más a ella, pero no podía hacer nada para evitarlo, el tronco del árbol le impedía escapar.
–No sabes cómo te he extrañado, verte todos los días sin poder hacer nada, fue una tortura–. Mientras hablaba Shizu iba deslizando sus níveos dedos por el cuello de Kanako, esta sentía su piel erizarse por el contacto, ignorando la urticaria.
–¿A qué te refieres?– Preguntó la pelinegra en un susurro, con el rostro sonrojado como una amapola.
El rubio ignoró la pregunta de la joven, sus manos se deslizaron lentamente por el pecho de la muchacha hasta alcanzar el rosario.
–Cuando te volví a ver me sorprendió mucho el hecho de que aún lo conservaras…–. Los dedos del menor rozaban con cuidado la superficie de la pieza, el rostro de la pelinegra no podía estar más rojo.
–Teniendo en cuenta lo estúpida que puedes resultar–. Concluyo el muchacho.
Las mordaces palabras sacaron a la pelinegra de su letargo.
–¿A quién llamas estúpida?– La pelinegra cuestionó completamente indignada.
–Regresemos a la fiesta–. Shizu ignoró a la pelinegra mientras se alejaba de ella.
–¡No actúes como si nada hubiera pasado! ¡Quiero saber que mierda está pasando aquí!– La chillona voz de la pelinegra bramó.
–No me hables con ese tono–. Shizu le dedicó a la joven una mirada tan helada que ésta sintió como el terror recorría lentamente su columna vertebral.
–Sí señor–. La pelinegra habló con un tono totalmente sumiso, cosa que le sorprendió mucho ¿A dónde había ido su dignidad?
–Onii-sama, no es justo que trates así a Kana-chan. Ella está muy confundida–. Mariya apareció en la escena acercándose a la pareja, llevaba un precioso vestido rosa que contrastaba con el traje negro que llevaba su hermano mayor.
–¿Shidou-san?– Kanako parpadeó confundida, Mariya se veía muy distinta al día anterior, ya no llevaba la amenazante mirada que le dedicó en el parque, su mirada ahora era muy dulce. Se parecía mucho a la mirada que tenía Shizu el día de los preparativos.
"Un momento, esto no tiene ningún sentido. Superficialmente se parecen mucho pero al mismo tiempo son tan distintos, sus miradas son muy distintas a las que suelen llevar, es casi como si hubieran…"
–Intercambiado lugares–. Completó Shizu con una mirada seria.
–¿Cómo haces eso?– Kanako estaba muy molesta, sentía como si el rubio invadía su mente con relativa facilidad.
–Eres muy simple–. Shizu se burló, la pelinegra le dedicó una mirada indignada.
–No sigan muchachos–. La menor de los Shidou frenó la discusión. –Hay algo muy importante que tienes saber Kana-chan–. Mariya se puso seria.
–¿Eh?– El rostro de la pelinegra mostraba la más honesta confusión.
–Veras, Onii-sama y yo intercambiamos lugares todos este tiempo–. La rubia dijo profundamente.
–Eso quiere decir que yo todo el tiempo conviví con Shizu-san–. Razonó Kanako con la mirada perdida, no podía creer eso, simplemente era absurdo. –¿Por qué?
–Antes de fallecer, nuestra querida abuela nos dijo que para ganar el puesto de director teníamos que intercambiar lugares, Onii-sama tendría que asistir a Ame no Kisaki y yo a Mihoshi no Mori. El perdedor será el primero que sea descubierto.
Kanako asimiló con cuidado todo la información recibida. –Entonces, ambos perdieron, porque acaban de revelarme su verdadera identidad–. Dijo la pelinegra tímidamente.
–Decidimos hacer una excepción especial contigo–. Mariya sonrió dulcemente. –Después de todo eres la prometida de Onii-sama–. Agregó.
–Realmente no entiendo qué está pasando aquí–. Kanako se rascó la cabeza. –Pero creo recordar algo, viéndolos juntos se me hacen muy familiares–. La pelinegra cruzó los brazos, pensativa.
–Kana-chan, tienes que recordar, en todo este tiempo mi hermano te extraño mucho–. Mariya comentó inocentemente.
–¡Quieres callarte!– Shizu cortó rápidamente, un leve color carmín teñía sus mejillas.
No solo el lugar, sino la misma interacción que tenían los hermanos, le eran muy familiares a Kanako, tal vez si era verosímil que se haya comprometido con el mayor de los Shidou, después todo no tenía otra explicación de donde había obtenido el rosario.
"Querida madre en el cielo, tú me enseñaste sobre el valor de una promesa, a pesar de que viole todos mis principios estoy dispuesta a cumplir esa promesa, después de todo Shizu-san es mi príncipe". Kanako observó el manto infinito del cielo nocturno.
–Te creo–. La temblorosa voz de la pelinegra interrumpió la discusión del par de hermanos. –Sí creo que seas mi príncipe–. Finalizó rápidamente la joven, muy avergonzada.
–Ya era hora–. Comentó el rubio, cerrando los ojos. Acto seguido obsequió a Kanako, una autentica sonrisa, muy distinta a la que muestra al resto del mundo.
Para la pelinegra eso fue una revelación, era la prueba definitiva de que Shizu era su príncipe. Esa sonrisa le había marcado la infancia y ahora la volvía a ver.
–Qué bonita sonrisa tienes–. Dijo Kanako sin darse cuenta.
Ante esas palabras Mariya rió suavemente mientras que Shizu la miró con burla.
"¿Dije eso en voz alta?". Las mejillas de Kanako se sonrojaron por enésima vez en el día.
–Será mejor regresar a la fiesta, tengo que hacer un importante aviso–. Shizu ignoró a la pelinegra, regresando a la fiesta, con Mariya pisándole los talones.
–¡Oigan espérenme!–. Kanako gritó tratando de darles alcance.
Ya en la fiesta, Kanako buscó con la vista a Kirie, ahora con la cabeza fría la pelinegra se sentía mal por abandonarlo así, lo vio junto a la enorme fuente, se encontraba acompañado de un montón de chicas que lo miraban con adoración contenida.
"Al parecer Kirie-kun también es muy popular… será mejor que me disculpe con él". La joven estaba a punto de caminar en dirección al mayor pero una nívea mano tomó su muñeca, deteniendo su intento de avance. Era Shizu, con mucha fuerza atrajo a la pelinegra hacia él, para la pelinegra el contacto literalmente le quemaba la piel, cosa que al rubio no le importaba. Con mucha suavidad, rayando con la sensualidad, el mayor de los Shidou deslizó unas de sus manos hacia la espalda baja de Kanako, atrayéndola aún más. Entonces, Shizu susurró en el oído de la pelinegra: –Si te atreves a acercarte a Kirie, te violaré tan violentamente que te destrozaré el útero–. Kanako se quedó congelada en su lugar, siendo posesivamente abrazada por Shizu. Por ello, la pareja se volvió el centro de atención del baile
–No sabía que Shizu-san tenía pareja–. Una adolescente suspiró resignada.
–Ni siquiera su pareja es tan bonita, no es digna para él–. Comentó con recelo otra joven
El nombrado sonrió malvadamente, mientras rompía el abrazo, esto asustó aún más a Kanako.
"¿Qué significa esa sonrisa lasciva?". La pelinegra temblaba de miedo.
–¡Escúchenme todos!–. La varonil voz del rubio resonó en el lugar, logrando que todos prestaran atención.
–Kanako Miyamae, es mi prometida, a partir de ahora, nadie se podrá acercar a ella con intenciones amorosas ¿Entendieron?–. Los presentes asintieron solemnemente, la pelinegra estaba tan sorprendida por la declaración pública que no quiso contradecirle.
Kirie observó como la pelinegra no rebatía la declaración. –Al parecer he perdido–. Susurró perdiéndose en la multitud.
Tras el aviso, Kanako sintió unas miradas frías y crueles, eran las admiradoras de Shizu. La miraban con odio contenido. Esto, sumado a la torcida mirada que Shizu le dedicaba, predecía que su paso por la secundaria no sería nada fácil.
"Querida madre en el cielo, ayúdame a sobrevivir...".
Notas finales: Sí, Kanako nunca tendrá buena suerte, así es su fortuna, pero no duden que Shizu realmente la quiere, aunque disfrute molestarla (más bien torturarla, recuerden que el amor duele), solo hay que saber leer entre líneas XD Sobre Kirie, a él le gusta mucho Kanako pero sabe reconocer cuando se pierde una batalla.
Aquí acabó mi historia, me alegra que me hayan acompañado hasta el final, me quedó muchas ganas de seguir contando muchas más cosas pero es que no tengo mucho tiempo T_T (¡Maldita universidad!). Aunque estoy considerando seriamente poner un extra más a la historia ¿Qué me dicen? ¿Están dispuestos a aguantarme más? Me dijeron por ahí que es un capítulo bastante atractivo jo jo jo
Respuestas a los reviews:
241LORM3RCUR1: Kirie sabe lo quiere, es todo un caballero =) Tu curiosidad ya fue satisfecha je je je
Karagabrielle: Shizu si recuerda la promesa, para él ese recuerdo es MUY especial XD
Nix8995: Espero que este final te haya gustado u.u
dark buterfly: Solo alteré un poquito la historia según las exigencias del fic, pero espero que estos cambios te hayan agradado. Kirie es todo un amor.
gloria: Fic terminado, espero que te guste.
May-chi: Sí, es su verdadero nombre (según fuentes confiables), le va como anillo al dedo. Técnicamente Kanako se enamoró de la sonrisa de Shizu, Kirie no tenía ninguna chance de quedarse con ella (Pobreshito), pero eso sí Kanako realmente lo aprecia, es el primer hombre que no se burla de ella (Shizu es otra historia).
Eso es todo, llegó la hora de despedirse (aparentemente), bueno eso depende de ustedes, ya saben si están de acuerdo con un "bonus track"
¿Adiós?
