"Regla #7: Viaja ligero"

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—Continuación del flash back—

Takao comenzó a correr mientras veía a sus compañeros siendo atacados, la devastación había arrasado con su escuela rápidamente, el bate que llevaba en la mano había tenido que ser utilizado sobre sus propios amigos y compañeros, cerraba los ojos dejando a la suerte donde caería el golpe del arma, en su mayoría tuvo buena suerte dando a la cabeza. El uso de su ojo de halcón había sido su mejor ayuda al detectar cualquier amenaza que pudiera acercarse a él, aunque eso no le ayudaba con su necesidad de correr largas distancias hacía el primer lugar que pensó, la casa de Midorima, un lugar en el que había pasado mucho cuando había tenido la necesidad de huir de su propia casa, era un segundo hogar para él.

Evitaba avenidas y calles que fueran muy transitadas en la época en la que habían sido usadas, época a la que no regresarían en un tiempo indefinido, consideró por un momento que habría llegado relativamente más rápido usando su bicicleta, hasta que en una fracción de segundo recordó que ésta estaba enganchada a una especie de carretilla en la que llevaba a todas partes a la persona que ahora estaba buscando tan desesperadamente, el pánico que se apoderaba de su corazón se magnificó al llegar a la casa del otro chico, no había seguro en la puerta y sangre cubría las paredes interiores. La primera idea en su mente fue la peor escena de cualquier película de terror, aferrándose al bate comenzó a caminar y teniendo cuidado se acercó a la sala de estar, surgían ruidos que le perturbaron por un momento, tristemente, ahí estaban los padres de Midorima, uno tirado y el otro… alimentándose.

A pesar de no haber sido notado a un inicio, instintivamente retrocedió, chocando contra una mesa y llamando la atención de lo que fue la madre se su compañero de equipo, una onda desagradable lo cubrió al mirar el cadáver en el suelo, teniendo nauseas por un momento antes de mirar decidido a la mujer peliverde.

Takao tomó el bate entre sus manos, preparado para el momento en el que la mujer comenzó a correr hacía él.

El golpe del bate la noqueó en seco, tirándola como peso muerto sobre el suelo.

— Lo siento mucho suegra, creo que este es el peor momento para decir que estoy saliendo con su hijo — dijo mientras de la cocina buscaba incómodo un mantel para cubrir los cuerpos, dio un corto rezo para luego dirigirse al piso de arriba, perdiendo la esperanza al no encontrar rastros de Midorima — Maldición Shin chan, ¿en dónde estás?— comenzó a decir desesperadamente hasta que escuchó un ruido proveniente del baño, con miedo y esperanza apoderándose de él, abrió la puerta mientras sostenía su arma, llevándose una buena sorpresa, era la hermanita de Midorima aún viva quien se intentaba esconder.

— ¡Midori-chan! ¡Soy yo! Takao— dijo cambiando la entonación de su voz hablándole con cariño a la niña, usando de apodo una versión corta de su apellido, al momento de verla recordó a su propia hermana surgiendo en su estómago otro nudo.

— Mamá atacó a papá… Takao-chan ¿qué está pasando? — la chica comenzó a hablar al borde de las lágrimas después de correr a los brazos de Takao, contenta de encontrar a alguien que le ayudara.

— ¿En dónde está tu hermano Midori-chan? Por favor dime que no le ha pasado nada malo — le comenzó a preguntar lo más calmadamente que pudo para no asustar a la niña de apenas doce años.

— Shintarou no ha venido a casa, p-pensaba que estaba contigo — contestó un poco alterada la chica, unas pequeñas lágrimas formándose nuevamente al pensar en su familia — ¿Y tu hermana?

— No sé en dónde está mi hermana tampoco — dijo Takao en voz baja tirándose al suelo por un momento, pasó sus manos por su rostro llenó de frustración al no saber en dónde se encontraba la gente importante de su vida en un momento tan crítico como ese.

— Entonces tenemos que buscarlos — dijo la chica inclinándose junto a él y empujándolo para darle ánimos — ¿Tienes idea de en dónde está Shintarou?

— Miyaji dijo que Shin-chan había recibido un mensaje de su antiguo jefe, bueno capitán… — intentó de recapitular Takao, meditando lo rápido que había huido de su escuela abandonando a sus compañeros.

— Hay que ir a la casa de Akashi-kun, quizá está ahí — dijo rápidamente la niña, ayudando a Takao a levantarse.

— Pero no entiendo porque iría ahí— contesto Takao, a pesar de su momentáneo desanimo ambos terminaron en un acuerdo.

La hermanita de Midorima guardaba algunas de sus cosas mientras Takao revisaba el cuarto del chico de pelo verde, una foto de ambos posaba en un simple marco sobre uno de sus anaqueles de la habitación, la tomo entre sus manos y la quito del marco para luego llevarla consigo, al voltear la chica estaba esperando por él ofreciéndole una mochila con ropa.

Salieron de la casa después de reunir un poco de comida en una mochila, el chico tuvo que evitar que la niña viera los cadáveres, un poco angustiado por lo que había tenido que hacer, Takao no creía que fuera seguro salir, hasta que de pronto notó que algunas calles se encontraban completamente vacías, y pudo ver como todos los zombies se dirigían hacía un mismo lugar, se encontró extrañado por la actitud un momento, pero continuó adelante para no preocupar a la hermanita con sus ideas y observaciones.

El encontrar una calle principal vacía había sido un gusto, y el robarse una bicicleta lo había sido más, el viaje al lugar en el que vivía Akashi Seijuurou sería pesado por la ausencia del transporte público, pero con la bicicleta y una avenida principal vacía no lo sería tanto y ahora sólo tenía que cargar con el peso de la hermanita de su novio, ah, Midorima lo había preparado bien para tener condición física en la bicicleta.

— Parece que estoy destinado a ser el transportista de toda la familia Midorima— dijo un poco nostálgico.

— Takao chan, ¿eres el novio de mi hermano?— preguntó la chica inesperadamente mientras se sostenía de su cintura para evitar perder el equilibrio.

— ¿Por qué lo preguntas?—dijo Takao, evadiendo un poco la pregunta, habría frenado drásticamente como en cualquier escena cliché de no haber sido porque ahora le preocupaba la seguridad de la chica y tomaba con seriedad encontrar a Midorima.

— Porque estás prefiriendo el buscarlo hasta otra ciudad sobre el hecho de buscar a tu propia familia — contestó la chica sorprendiendo por un momento a Takao — Eso significa que lo amas mucho, o que tienes más esperanza en que él continúe vivo.

— Creo que ambas — dijo Takao antes de soltar una risa incómodo, sintiendo la cabeza de la chica recargándose a su espalda — Amo mucho a tu hermano… además tengo que preguntarle porque nos dejó atrás.

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El día había comenzado como cualquier otro para Midorima Shintarou, revisar Oha Asa, colgar el llavero que resultaba ser su lucky item en su mochila, lamentarse por estar en doceavo lugar y despedirse de sus padres y hermana para ir a la escuela, Takao llevándolo en la carretilla, y pasar un día común en la escuela, todo hubiera transcurrido según lo normal hasta que recibió un mensaje de Akashi una hora antes de salir de clases, sólo como título "URGENTE" y escrito sin formalidades, algo que resultaba ser extraño a la vista de Midorima considerando que era Akashi de quien hablaba, enviado al parecer a toda la generación de los milagros, "debe ser realmente urgente" el mensaje los citaba en la casa de Akashi, Midorima no le tomó tanta importancia, pero aun así obedeció las ordenes, y en el camino tuvo la suerte de cruzarse con Miyaji y tomó la oportunidad para decirle que se ausentaría de la práctica ese día. Se sorprendió al salir y encontrar un coche esperándolo.

— ¿Midorima Shintarou? — preguntó el conductor, Midorima asintió dudando en entrar al auto — Soy uno de los choferes personales de la familia Akashi debo llevarlo de inmediato a la casa del señor Seijuurou.

Midorima accedió a subirse al coche después de ver la identificación del conductor, estando en doceavo lugar no podía estar seguro de confiar en cualquiera, lo que nunca supo fue que en ese momento uno de los cocineros se encontraba infectado, y que una hora más tarde la infección ya habría acabado con su escuela.

— Disculpe, ¿sabe qué está pasando? — pregunto Midorima incómodo al ver algunas personas corriendo, ahora se encontraban en una avenida principal y pudo ver como un coche chocaba contra otro, sin que alguien le tomara seria importancia.

— Nadie lo sabe en realidad — Midorima le dio una mirada de confusión al conductor — El otro lado de la ciudad está peor, el muchacho de pelo azul con la chica guapa apenas lograron salir, y cuando note que el pelirrojo venía con un niño casi invisible, la situación ya era seria y decidí llevarlos a todos, quizá debiste traer un conocido.

Midorima no entendía que estaba pasando, él tenía a Takao, pero acaso la situación era- sus ideas fueron opacadas por lo que sus ojos pudieron ver, un coche que se volcaba en llamas y eso no detenía a la gente de correr huyendo de… otra gente.

— ¡Tenemos que regresar! Tengo a alguien… se llama Takao Kazunari y no puedo-

— Ah, debiste decirlo antes chico, como puedes ver ya no hay calle accesible de regreso — dijo lastimosamente el conductor mientras Midorima veía un autobús volcado que impedía el paso y como algunas llamas abrasaban varios coches.

— Regresaré solo, caminando de ser necesario, por favor retire los seguros, no dejare a Takao ni a mi familia ahí — dijo Midorima amenazando con salir del coche aún en movimiento, más el sonido en su teléfono lo detuvo aún antes de que el conductor tuviera oportunidad de hablar.

Perdió un poco de esperanza al ver el nombre de Akashi en su pantalla.

— Akashi, es imposible que vaya, Takao y-

— Shintarou, no hay vuelta atrás, no puedes regresar, cuando llegues consideraremos el buscarlo, pero no antes, si tú murieras la pérdida sería demasiado grande, tu compañero sobrevivirá por su cuenta y tu familia-

— Akashi, debo estar con él, no puedo simplemente irme solo — habló serio y molesto al no comprender lo que sucedía.

— Si tanto querías estar con él ¿Por qué no lo trajiste en primer lugar? — la pregunta fue como un golpe para Midorima, él nunca pensó que el fin del mundo fuera lo que sucedía — mantente en donde estas Shintarou.

Después de que Akashi colgara el teléfono, Midorima intentó llamar a Takao, después a su familia pero no obtuvó tono en ninguno, trató de llamar de nuevo a Akashi, pero no hubo resultado, excelente momento para que el servicio telefónico cayera, "y mi última llamada desperdiciada en Akashi"

Claro, eso le tenía que pasar el día en el que cáncer estaba en doceavo lugar y escorpión en onceavo. Aún así, tenía confianza en volver a ver a Takao, pasó todo el camino jugando con sus dedos evitando mirar a las ventanas las masas de sangre y gritos que surgía de vez en cuando.

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Les había tomado más tiempo del pensado el haber llegado hasta la casa de Akashi, estaban cansados y en los últimos días habían tenido que dejar la bicicleta y correr, al parecer los zombies habían vuelto a dispersarse y ellos siendo de los pocos humanos aún vivos, se habían vuelto un gran atractivo. El desastre continuó cuando al parecer descubrieron que la casa de Akashi se encontraba bloqueada, y al entrar se dieron cuenta que el lugar ya se encontraba vacío, caminaron dentro y encontraron la entrada a un bunker, Takao pensó por un momento que no se quedaron ahí porque la comida se habría terminado si estuviera ahí el chico alto de Yosen, una risa salió de su boca, confundiendo por un momento a la niña, "Es un chiste local Midori-chan" al entrar encontraron pocas armas, al parecer el lugar había sido saqueado antes de que ellos llegaran, pero el lugar continuaba siendo un bunker y la comida continuaba ahí. Takao tomó una decisión difícil, tomo un rifle y lo colgó a su espalda, en una mochila guardo comida enlatada y tantas armas como pudo.

— Tienes que quedarte aquí Midori-chan— le dijo Takao, poniendo sus manos sobre sus hombros — Yo buscaré a tu hermano y lo traeré de vuelta, pero necesito que tú estés segura y este es el único lugar en el que hemos estado en el que puedas estar.

— Pero… no puedes irte solo— le respondió la niña abrazándolo con fuerza — Eres lo único que me queda…

— No soportaría perderte si algo nos ocurre afuera, y no pienso quedarme aquí sin saber en dónde está Shin-chan…— le dijo con palabras firmes estirándole una foto algo arrugada, Takao abrazaba a Midorima pasando un brazo sobre su hombro con una sonrisa animosa mientras el chico de lentes lucía sorprendido por la inesperada foto — Promete conservarla.

—Fin del flashback—

Y así fue como se había separado de la hermana de Midorima, se había movido varias ciudades sin encontrar siquiera un rastro de cualquier persona viva, había gastado muchas de las balas que tenía ganando práctica y valor entre los muertos, ahora sólo tenía una pistola y el rifle que por suerte no había tenido que usar. Continuaba sólo y sin un rastro el cual seguir, una pierna con un corte ocasionado por correr a través de una ciudad y lo único que le quedaba ahora era continuar. Buscar a Shin-chan.

Takao comenzó a caminar con cansancio, olvidando momentáneamente las punzadas en su pierna intentando acostumbrarse un poco para, en el peor de los casos, tener la capacidad de correr lejos de cualquier atacante, se acercó a uno de los estantes y usó su mochila para comenzar a guardar algunas cosas que pensaba le podrían ser de utilidad, aunque el lugar ya había sido saqueado previamente y no mucho le parecía de utilidad, abrió rápidamente una lata de atún para consumirla desesperadamente, el haber estado moviéndose tan apresuradamente le había impedido tener un buen lugar en donde dormir o buscar lugares donde la comida continuara siendo abundante o saludable, hasta ahora su mejor opción habían sido los camiones volcados que transportaban alimentos, pero no quería vivir toda su vida sólo alimentándose de twinkies y botanas, sí es que su vida era larga tal como él deseaba.

Se perdió en su propia imaginación pensando en un ahora poco viable futuro con su 'Shin chan' cuando de pronto fue despertado de su sueño por un brusco movimiento que pudo percibir con su ojo de halcón, pero su mirada le dio una sorpresa mayor al notar que el zombie que estaba a sus espaldas no era el único que le acechaba, tomo dos cucharadas más del atún en su boca, el desperdiciar ese sabor no estaba entre sus opciones después de pasar tanto tiempo viviendo de azúcar, y abrió su mochila, dándose cuenta que lo único que tenía eran armas de fuego, así que comenzó a buscar en el suelo un arma o un objeto que le pudiera servir para poder noquear a algún muerto viviente que en cualquier momento podría notar su presencia, encontró una varilla en el suelo, la tomo entre sus manos y se levantó, pero al dar la vuelta se encontró cara a cara con uno de aquellos muertos, su corazón dio un vuelco y su estómago por poco regresa su atún al sentir el olor del cadáver, contuvó su grito y dio un golpe lo mejor que pudo causando que el zombie cayera al suelo, al caer soltó un alarido que Takao se lamentó ya que el sonido llamó de pronto la atención de otros zombies que merodeaban, dirigiéndose a donde él estaba. Silenció el sonido bruscamente enterrando la varilla impulsivamente en la cabeza del muerto, disgustado tanto por el ruido del grito repentinamente cambiado por el de la varilla enterrándose en carne y cerebro como por el hecho de que tendría que retirarla y matar a los zombies que ahora se acercaban a él, eran más de los que esperaba, sus brazos estaban cansados así que aunque lo tenía como último recurso tomó la pistola y contó mentalmente cuantas balas le quedaban, alzando el arma dirigiéndola a un zombie, pero justo antes de que pudiera dispararla, el zombie se desplomó de repente, sangre cayendo de uno de los costados de su cabeza, desconcertando momentáneamente, miro el arma dudando sí se había disparado sola, pero luego dio la vuelta rápidamente para ver mejor como era que 'alguien' usaba un cuchillo de caza para sádicamente enterrarlo en la cabeza de otro muerto y desvanecerle la vida por completo. Un francotirador y un cazador. Gente viva.

Takao se encontraba agradecido, hasta que pudo ver claramente quienes le habían salvado y su mente le dijo rápidamente, 'No será buena idea quedarme con ellos'.

— Oh vaya, si es el point guard de Shutoku— dijo una voz que creía jamás volver a escuchar, al darse la vuelta, pudo ver acercarse al chico. Su pelo era ligeramente largo, pero su rostro y la voz de lo que era un hiperactivo chico rubio le comprobó con quienes se había cruzado.

— Reo-nee, es el amigo de Miyaji ¿cierto?— dijo a quien pudo reconocer de su último partido, ese chico rubio y bastante animado hasta el punto de ser irritante que había superado en dribbleos a su senpai.

Madre santa, sabía muy bien quien era el que estaba a espalda de ellos, viéndole con cara de repulsión sosteniendo un cuchillo de caza limpiando la sangre y restos de carne, podría decirse que sus cejas eran bastante reconocibles.

— ¿Y ahora quién es este?— preguntó Hanamiya al sentir la mirada de Takao.

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Septima de la serie de reglas de supervivencia que crea Columbus en la película de Zombieland