EL PASADO A VECES SE HACE PRESENTE EN LAS REUNIONES FAMILIARES
CAPÍTULO IV: TEN CUIDADO CON LO QUE DESEAS QUE SE TE PUEDE CUMPLIR Y NO SIEMPRE ES COMO TE LO IMAGINAS
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Maldecía por lo bajo, se le había olvidado que al día siguiente tenía la entrevista padres e hijos para la entrada a la universidad y se le había olvidado, la noche anterior se desveló pensando en su pasado y ahora el sueño le estaba pasando factura mientras caminaba a lado de su familia. De hecho su hijo le pidió salir a la hija del detective después de darle la buena noticia de que había entrado en la universidad y carrera que él quería.
—¿Seguro que es aquí? —cuestionó al leer el nombre de la profesora que estaba grabado en la puerta del despacho al que debían entrar.
—Si papá —dijo su hijo emocionado —. Realmente es un honor que nos toque entrevista con esta profesora, es reconocida por su gran prestigio y su rectitud en todo.
—Oh ya veo —comentó, y es que leer nuevamente ese nombre había hecho que su cuerpo se tensara y que su corazón latiera al mil por hora, justo había pensado en ella la noche anterior pero no esperaba que el destino se la pusiera enfrente tan pronto.
—¿Hay algún problema Kaito kun? —cuestionó Ran sorprendida ya que pocas veces lo había visto nervioso.
—No. —Obviamente no le iba a contar a su actual esposa que estaba a punto de reencontrarse con su amiga de la infancia, primer amor y que lo conocía mejor que nadie incluyendo sus oscuros secretos.
—Kuroba Arato —pronuncio su nombre sin siquiera haber entrado al lugar pues iba leyendo el expediente del alumno que debía entrevistar —. Espero que no sea hijo de quien estoy pensando —murmuro para sí misma al momento de abrir la puerta —. Yo soy Nakamori Ao… —No terminó de decir su nombre porque sus miradas se encontraron, azul con azul —. Lo siento creo que me equivoque de salón —se disculpó haciendo una reverencia y salía del lugar.
—Profesora Nakamori no se equivocó, yo soy Ku…
—Tiene razón profesora Nakamori, nosotros nos equivocamos —interrumpió la frase de su hijo para ponerse de pie y empezar su huida, pues ella le dio la oportunidad y no pensaba desperdiciarla.
—Claro que nadie se equivocó, usted es la profesora Nakamori y nosotros somos los Ku…
—Nos equivocamos todos, lo siento —dijeron al unísono ambos adultos que querían huir de ese lugar.
—Usted primero profesora Nakamori —le cedió el paso.
—Muchas gracias Kuroba san —dijo al momento de salir.
—¿A dónde vas? —cuestionó su esposa mientras lo detenía del brazo con su gran fuerza —. Estas arruinando la presentación de Arato kun —dijo con notorio enojo en su voz.
—Ja, estás bien amarrado —se burló mientras se volteaba a ver la escena.
—¿A quién le estás diciendo amarrado Ahoko?
—¿A quién le estás diciendo Ahoko? Bakaito
Después de pronunciar eso ambos se taparon la boca, justo lo que menos querían hacer lo estaban gritando.
—Mamá creo que si nos equivocamos de salón —dijo el más joven de todos al ver eso.
—Creo que sí hijo, vámonos. —Ambos se pusieron de pie.
—Esperen volvemos a empezar —pidió la profesora ya sentándose en su lugar.
—Tu rectitud ya es historia —comentó burlón al momento que regresaba a su asiento haciendo que su esposa e hijo le imitaran.
—Al menos no soy una mentirosa —murmuro solamente para que él pudiera oírla y con eso le demostró que seguía resentida con él —. Buenos días yo soy la profesora Nakamori Aoko —se presentó —, seré quien este al cuidado de Kuroba Arato durante su estancia en la universidad, espero nos llevemos bien —dijo nada más viendo a la madre y al hijo —. Veo que has sido un excelente estudiante —exclamó con referencia al expediente que acababa de leer —, me alegra que solamente hayas heredado la revoltosa cabellera de tu padre —dijo como indirecta para el aludido —. Aquí tenemos una gran disciplina en lo que corresponde a conducta, obviamente queda prohibido robar, entrar a propiedad ajena, entrar a los vestidores de las chicas y mirar debajo de sus faldas; además de que mentir está estrictamente prohibido. —En listo cada una de las cosas que hacia Kaito cuando estudiaban juntos, haciendo que este desviara la mirada.
—Arato kun no hace nada de eso —defendió a su hijo como buena madre.
—Oh me alegró que no haya heredado la otra cara de la familia —comentó con sorna, eso les causo confusión a ambos ya que era la segunda vez que lo escuchaban y no entendían a lo que se referían.
—Profesora Nakamori por favor —pidió con una voz seria impresionando a todos.
—Oh ya veo —entendió la indirecta, no solamente le había mentido a ella, hasta la fecha sigue manteniendo su pasado oculto —. Bueno veamos los antecedentes de los padres —dijo al tomar unos folders que se encontraban en su escritorio—. Empezaremos con el padre. Mago de fama mundial, creo que era algo de esperarse, oficial del segundo escuadrón de la policía metropolitana, antimotines —fue disminuyendo el tono de voz mientras leía—. ¿Se puede saber qué diablos haces ahí? —Nuevamente perdió la compostura ante él —. ¿No te bastaba con burlarte de mí? ¿Ahora lo haces con mi padre?
—Le debo mucho al comisario Nakamori por eso estoy ahí. Mi pasado ya no me define como soy ahora —dijo serio —. Lo siento si mi presencia la incómoda profesora Nakamori, lo mejor sería que me retiré. —Se levantó de su asiento con camino a la puerta —. Por favor no tome represalias en contra de Arato, lo que tenga pendiente de hablar hágalo conmigo. —Se regresó para tomar su mano y luego de la manga sacó una rosa azul y junto a ella una tarjeta —. Hasta luego profesora Nakamori si es que quiera volver a verme. —Después de eso salió por puerta. —¿Qué acabo de hacer? —se cuestionó en su mente al cerrar la puerta de ese lugar, había experimentado un tren cargado de diferentes emociones. De todos los lugares donde se la podía encontrar tenía que ser frente a Ran y su hijo y lo más importante acababa de coquetear con otra mujer frente a su esposa, si el pequeño detective se enteraba lo iba a encerrar.
La profesora estaba en la misma situación, confundida, todos estos años controlando sus emociones se fueron por la borda al tenerlo nuevamente de frente, siempre quiso volverlo a ver, quiso que él fuera a buscarla pero al contrario él se rindió y ahora forma una familia con alguien más; aparte de que tiene que ser la asesora de su hijo.
—¿Profesora Nakamori? —cuestionó la esposa de su amigo de la infancia haciendo que saliera de su trance —. ¿Continuamos con la entrevista? —cuestionó y ella se encargó de observarla. Esa era la mujer que Kaito había escogido como compañera de vida.
—Lamento lo de hace un momento —se disculpó mientras dejaba la rosa azul que le acababan de dar a un lado, había alcanzado a leer lo que tenía escrito esa tarjeta.
—Profesora ¿usted y mi padre se conocen? —cuestionó el más sorprendido de todos, ya que nunca imagino ver a su respetada profesora comportarse de esa manera y que su padre hubiera sido el causante de eso.
—Éramos amigos de la infancia y vecinos —explicó el porqué de su actuar hacia él.
—Oh ya veo. —Ninguno de los dos se hubiera esperado esa respuesta.
—Continuemos con la entrevista —dijo con una sonrisa mientras retomaba nuevamente los papeles —. Kuroba Ran, usted es abogada y ejerce su profesión desde que se graduó, que bien. Parece que Kuroba kun tiene buenos antecedentes, si es que descartamos los de su padre —murmuró para sí misma —. Me alegra que Kuroba kun sea un buen muchacho, cualquier cosa que haga mal yo la llamare Kuroba san —dijo, porque ni loca pensaba hablar con su esposo para tratar asuntos de su hijo.
—¿Eso es todo? —cuestionó sorprendido el universitario.
—Si. Solo es conocer el pasado de los estudiantes y entregarles su kit de bienvenida. Cualquier problema o duda que tengas no dudes en venir —explicó mientras le extendía una bolsa al nuevo estudiante.
—Muchas gracias profesora Nakamori —agradeció al momento de agarrarlo —. Es un honor ser su asesorado —comentó con entusiasmo.
—Arato kun por favor déjanos un momento a solas a tu profesora y a mí —pidió la mujer, que si la observaba un poco más le encontraba un parecido a ella.
—Está bien mamá. —Le obedeció saliendo del lugar.
—¿Tiene algún asunto que tratar Kuroba san? —cuestionó con seriedad, a lo mejor le iba a decir algo de que no se acercará a su esposo porque la actitud que tuvo el mago con ella antes de irse se podía entender como claro coqueteo.
—Le iba a decir que tal vez deba arreglar sus cosas con Kaito kun —dijo sorprendiendo a la catedrática, ¿qué mujer en su sano juicio deja que su esposo se reúna con su primer amor? —. Yo pasó por lo mismo que usted en este momento, pero al contrario de su situación, yo no tuve la oportunidad de verlo otra vez, si el destino quiso que se reunieran de nuevo tal vez es una señal. Desconozco que le habrá hecho, pero tal vez ya es tiempo de arreglarlo —dijo con una sonrisa.
—Lo que Kaito me hizo es algo que no lo puedo perdonar tan fácil, pero no puedo mentirle que si tenía ganas de verlo otra vez. Me alegra que se haya encontrado una buena mujer para ser su compañera y que lo haya hecho entrar en razón —le correspondió la sonrisa.
—Hasta luego Nakamori san —se despidió para luego salir del lugar.
—¿Qué me arregle con él? —se cuestionó al momento que estaba sola —¿Con alguien que le miente a su propia familia? —Botó la rosa que el mago le había dado en el bote de basura más cercano. No sin antes leer la tarjeta que estaba en ella, un "Lo siento" y al reverso escrito un número telefónico, no necesitaba anotarlo pues ella se sabía de memoria, después de todo seguía siendo el mismo que en sus días de instituto.
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Lauraa: Me alegra que te paresca bien el capitulo, espero que te animes a seguir comentando x3 Nos leemos luego n.n
Guest: A mi también me gustan, son mis OTPs, pero de momento esta historia de momento tiene esas parejas principales pero pronto regresaremos a lo normal (?), así que espero te animes a seguir comentando y no dejar la historia. Nos leemos luego
