Y como no puede faltar el descargo de responsabilidad les diré que: Nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la historia es de la increíble autora MrsK81, yo solo traduzco.

Tantos años y seguimos juntas, gracias por tu trabajo y apoyo una vez más mi querida Beta Erica Castelo.


Capítulo 3 – Derritiendo al hombre de hielo

EPOV

"Em, ¿realmente crees que todo esto es necesario?" Fruncí el ceño al ver la peluca rubia en mi mano, que era espantosamente parecida al pelo de Rod Stewart en los ochenta.

"Sip," no quieres que la gente te reconozca," dijo Emmett con seriedad. "Has conseguido mantenerte oculto por ocho meses, Edward. No quieres joder eso ahora, ¿o sí?"

Sacudí mi cabeza y suspiré. Por supuesto que no quería que me reconocieran, pero tampoco quería pasearme por Seattle luciendo como alguien que tenía una extraña obsesión con los ochenta.

"Oh, y ponte estos también." Me dio unas ridículas gafas de sol de gran tamaño y luego añadió, "Asegúrate de hablar como un americano y estarás bien."

Me puse la peluca con un suspiro y la moví torpemente, pero la estúpida cosa apenas controlaba mi cabello. Por lo que en combinación con las horribles mechas rubias sintéticas, tenía mi propio cabello indomable queriendo liberarse siempre que podía. Las gafas de sol cubrían casi toda la parte superior de mi rostro y me veía como un completo idiota.

"En serio, Emmett, mírame. La gente va a creer que soy algún tipo de imitador discapacitado mental de Rod Stewart," estrellé el visor de la camioneta de Bella al subirlo y fulminé a mi primo con la mirada.

Mi primo, que debería añadir, llevaba puestos unos perfectamente aceptables jeans y una camiseta. Para cualquier que nos viera, Emmett se vería como si solo estuviera acompañando a un paciente en el día que lo dejaron libre de un hospital mental.

"Ed, nunca dije que no te verías como un maldito idiota, ¿verdad? Pero, nadie va a reconocerte, y eso es lo más importante. Oh, y si recuerdo correctamente, fue tu idea conducir hasta aquí, así que cierra la puta boca y deja de quejarte," Emmett dijo y me mostró el dedo medio cuando empecé a discutir.

Tenía razón, Seattle fue mi idea. Había pasado la mayor parte de cuatro meses buscando esto y era aquí o en ningún lado en lo que a mí respecta. Lo habíamos intentado en Port Angeles, por internet, catálogos de venta por correo y un sinnúmero de otros lugares, pero no había encontrado nada. Entonces, justo anoche cuando Bella estaba dormida vi un anuncio en línea del lugar perfecto.

Era una pequeña joyería, especializada exclusivamente en piezas de joyería únicas. Cada una era diseñada por el dueño y era precisamente lo que había estado buscando. Bella había cambiado mi vida, no había dos formas de verlo, y ahora quería dejarle saber lo única y especial que era.

Y para eso necesitaba el anillo perfecto…

"¿De verdad vas a hacer esto—proponerle matrimonio?" Emmett preguntó al caminar por las bulliciosas calles. "¿Por qué ahora?"

"Sí, de verdad lo voy a hacer. La amo y me agrada mucho la idea de que se convierta en Bella Cullen," dije con una sonrisa cursi en mi rostro. "Nunca querré a alguien más, así que, ¿qué caso tiene que espere? He elegido mi futuro, ahora quiero divertirme viviéndolo y me gustaría hacer eso con Bella como mi esposa."

"Wow, ¿qué desayunaste que estás tan cursi?" Bromeó Emmett.

Lo ignoré y seguí mis direcciones garabateadas a la tienda esperando que hubiera algo que me gustara, por un precio que estuviera a mi alcance. Tenía algo del efectivo que mi papá me había dado antes de dejar Londres y luego había pasado meses apartando algo de mi paga de Esme sin que Bella lo descubriera. Había acumulado un poco más de $5000, y estaba orgulloso de decir que era la primera vez que había ahorrado para algo en mi vida.

El lugar no estaba entre las tiendas más populares de menudeo y nos tomó algo de tiempo localizarla. Pero tan pronto como vi el cartel negro con la letra itálica plateada sonreí en mi interior. "Esta es," le dije a Emmett.

"¿Aeternus? ¿Es un lugar griego?" Arrugó su nariz y se burló. "Parece un lugar barato, Edward."

"Es latín, Em, y creo que significa eterno, imperecedero. Se especializan en joyería con un estilo único e incluso diría clásico, lo que estoy seguro es lo que necesito. No seas maleducado cuando entremos, Emmett, por favor." Esperé a que aceptara y lo hizo con un suspiro exasperado.

"Claro, entonces entramos y miramos. Si ves algo que te guste, señálamelo y yo haré todo el trato. Entre más te mantengas fuera de la conversación, menos el riesgo de que te noten." Emmett atravesó la puerta con seguridad y yo lo seguí.

"Buenos días, mi nombres es Tia, ¿puedo ayudarlos con algo hoy?" Una mujer con cabello oscuro preguntó por detrás del mostrador. Echó un vistazo a mi apariencia con una expresión divertida en su rostro.

"Querremos verr algo," Emmett dijo con el acento ruso más ridículo que había escuchado.

"Por supuesto, señor. ¿Un anillo de compromiso?" Miró de Emmett a mí con cautela.

Asentí y ella señaló hacia un gabinete de vidrio junto a la registradora. Había unos quince anillos en exhibición. Oro blanco, oro amarillo, con una sola piedra, y todos maravillosamente diferentes uno del otro.

Uno llamó mi atención y traté de centrarme en los detalles. Incliné mi cabeza hacia él y Emmett se hizo cargo una vez más.

"Nos mostrarrá este, ¿sí?"

¿Qué demonios? ¿Ahora era alemán? Qué me había poseído para traerlo. Esme, debí habérselo pedido a Esme.

Aunque estaba avergonzado por los terribles acentos de Emmett, las cosas se pusieron mucho peor, Tia nos confundió con ladrones y vi que su mano se desvió debajo del mostrador, probablemente hacia un botón de pánico de algún tipo.

"No creo que tengamos nada aquí, que sea… apropiado… para dos personas como ustedes. Probablemente sería lo mejor si dejan la tienda ahora." Dijo ella, podía ver que estaba tratando de ser firme, pero su voz tembló como si de verdad la estuviéramos asustando.

Emmett comenzó a discutir con su normal vozarrón, lo que solo confundió más a la pobre mujer. Las cosas pasaron de mal a peor y ella llamó a un compañero que estaba fuera de la vista. Tenía que salvar la situación antes de que Emmett y yo termináramos en la parte trasera de una patrulla de policía. Me quité las gafas de sol, tirando de la peluca en mi cabeza y avancé poco a poco.

"Disculpe, madame. Siento mucho si la hemos asustado." Traté de hablar con calma y recé porque me reconociera—algo que no había hecho en años. "Disculpe a Emmett, pero solo estaba tratando de asegurarse que nadie supiera quién era. Verá, ese es su trabajo—cuidar de mí."

"Oh… claro," susurró la mujer, "Sí, por supuesto. Lo lamento mucho, su majes-"

"¡No, no!" La interrumpí, "Por favor, llámeme, Edward. ¿Cree que pueda ayudarme a elegir un anillo?"

"Por supuesto, me encantaría ayudar. Pero…" Frunció el ceño. "Bueno, en realidad no creo que ninguna de nuestras selecciones serían adecuadas, señor. Las medidas serían demasiado pequeñas ya sea para usted o su pareja."

"¿Eh?" Emmett me miró y luego hizo una mueca. "Oye, no somos una pareja—él es mi primo y estoy aquí para ayudarlo, eso es todo."

Me eché a reír y Tia parecía horrorizada. "El anillo es para mi novia, y en especial me gusta ese." Señalé el anillo que se destacaba y esperé a que lo retiraran del exhibidor.

"Oh cielos, lo siento. De hecho, este está recién llegado. Es una réplica del diseño Art Deco." Colocó el anillo sobre un cojín de terciopelo y lo empujó al otro lado del mostrador. "El centro es un diamante de un quilate con un clásico corte cojín. Está fijo en una corona de platino de inspiración eduardiana, abrazado por costados en forma de tulipanes tachonados con diamantes. Bastante adecuado, considerado… bueno eduardiano." Ella sonrió y me motivó a mirarlo más de cerca.

Ese era el anillo y solo podía imaginarlo en el dedo de Bella. Ningún anillo llamativo o extravagante como los que algunas mujeres demandaban. Este era discreto y clásico, pero ciertamente hermoso. Le quedaría perfectamente a Bella.

"¿Cuánto cuesta?" Pregunté.

"Seis mil ochocientos setenta y cinco dólares."

El alma se me cayó a los pies, estaba muy por encima de mi presupuesto. Por casi dos mil dólares para ser exactos. Maldición.

"Lo siento, no tengo tanto. ¿Tienes algo de unos cinco mil dólares?" Pregunté con tristeza.

"¡Espera!" dijo Emmett, "¿Podemos tratar de negociar? ¿Ese es tu mejor precio?"

"Podría bajarlo a seis mil, pero definitivamente no menos. Lo siento."

"¿Seis mil?" Emmett clarificó y Tia asintió. "Nos lo llevaremos."

"Emmett, no tengo tanto," argumenté y se echó a reír.

"Tengo mi tarjeta de crédito, bueno es de Rosie en realidad, pero me dijo que la trajera por si acaso. No sé qué pensó que iba a comprar."

"No puedo-" Comencé a decir pero me interrumpió.

"Solo cierra la boca, Edward. Si compras este anillo, podemos ir a casa y no tendré que hacer esta mierda de nuevo. Jesús, nunca en mi vida entenderé por qué las mujeres disfrutan de ir de compras."

Podría haberme rehusado, pero me encantó el anillo y totalmente podía ver a Bella usándolo. Suspiré renuentemente y asentí. "No puedes contarle a Rose, Em. Todavía no, ¿de acuerdo? Joder, mis deudas siguen creciendo y creciendo—pero Bella lo vale un millón de veces."

Accedió y me dijo que me apresurara. Pedí que pusieran el anillo en una caja y luego pagué, sintiéndome cada vez más nervioso al pensar en realmente pedirle a Bella que se casara conmigo. No me era difícil imaginar nuestra boda y podía vernos en el futuro juntos aún y locos de alegría, pero no había considerado cómo haría la propuesta.

"Gracias, señor. Espero que el anillo le traiga felicidad y le prometo nuestra discreción." Tia sonrió cuando me volví a poner mi peluca y las gafas.

"Gracias, lo aprecio." Oculté el anillo en el bolsillo interior de la chaqueta y seguí a Emmett de vuelta a la calle. "Ahora, necesito tu ayuda para decidir qué hacer."

"Estás bromeando, ¿cierto? El romance definitivamente no es mi fuerte. Si dependiera de mí, el matrimonio sería erradicado. ¿Por qué, por todos los cielos, te atarías legalmente a una mujer que sin duda te negará el sexo sin una buena razón y con el tiempo te atormentará hasta que mueras?"

"Wow, Emmett. Romeo no es nada comparado contigo hombre, ¿verdad? ¿Estás seguro que Rose sabe qué novio tan romántico tiene?" Le tomé el pelo y se echó a reír.

"Oh tengo un arma secreta que la mantiene a mi disposición. Pero volviendo a ti y tu desesperada necesidad de poner un anillo en el dedo de tu chica. ¿No se supone que primero le pidas permiso al padre?" Emmett me dio una palmada en la espalda y rio a carcajadas.

"Sí, buena suerte con eso. Tal vez quieras pedírselo cuando su arma de servicio esté fuera de su alcance."

Jodidamente cierto.

~x~

Me tomó otras dos semanas reunir el coraje de acercarme al jefe Swan. Por mucho que odiara la idea de pedir su permiso, una pequeña parte de mí quería hacerlo de la forma correcta. Solo tenía que asegurarme que Renee estuviera cerca cuando lo pidiera, porque a esa mujer prácticamente la tenía en la palma de mi mano y me haría bien toda la ayuda que pudiera conseguir.

"Estás todo nervioso, ¿qué pasa?" Bella me miró con sospecha mientras la llevaba al trabajo.

"Nada," le respondí y apreté su mano que descansaba en mi muslo.

"Mentiroso." Sacudió su cabeza pero dejó el tema. "Entonces, ¿cuál es el plan para hoy?"

"Um, no mucho. Esme sigue esperando que lleguen unos materiales así que no hay mucho que Em y yo podamos hacer. Creo que solo voy a relajarme y esperar a que mi hermosa novia termine de trabajar." Le guiñé un ojo y Bella se echó a reír.

"Eres un maldito cursi, Edward."

"Sip, pero no me querrías de otra manera." Detuve la camioneta al otro lado de la calle de la escuela. "¿Te recojo más tarde?" Pregunté y me acerqué para darle un beso de despedida. "Te amo."

"Mm, también te amo," susurró. "Preferiría pasar el día contigo—siempre podría pretender que estoy enferma, ¿sabes?"

"No, no puedes, Bella. Tienes que inculcar tu conocimiento y sabiduría en los adolescentes de Forks." Me eché a reír y solté un resoplido.

"Sí claro, esa es una tarea que falló antes de que siquiera comenzara. Lo entiendo, Edward, necesitas deshacerte de mí para que puedas ponerte mi ropa y practicar cómo ser Edwina." Con un guiño y un último beso salió de la camioneta. "No llegues tarde."

Lo haré si tu padre me dispara—ha sido lindo conocerte, amor.

Conduje tan despacio como pude a la casa de los padres de Bella. Ya les había dicho que iba a pasar a verlos, de modo que sabía que los dos estaban en casa.

Respiraciones profundas, respiraciones profundas.

Estacioné en la calle afuera de la casa de los Swan ya que la patrulla de Charlie estaba en la entrada. Consideré desconectar los cables de la batería bajo el capó por si acaso necesitaba hacer un escape rápido. Para cuando el jefe los reconectara podría estar a mitad de camino a Canadá.

"Buenos días, Edward. ¿Quieres desayunar algo, cielo? Estoy preparando algo para Charlie, así que eres bienvenido." Renee me dio un abrazo al entrar en la cocina.

Miré a la sartén y por más que lo intentaba no podía distinguir que es lo que se supone que era, por lo que educadamente decliné. "No gracias, Renee. Bella ya me alimentó."

"Ooh, apuesto a que sí," dijo sugestivamente.

Escuché que Charlie se aclaraba la garganta y miré alrededor para verlo parado impaciente en la entrada. "Voy a salir pronto, ¿qué puedo hacer por ti, Edward?"

"No puedes irte ahora, Charlie, tu desayuno todavía no está listo," Renee refunfuñó y alcancé a ver a Charlie haciendo una mueca.

"Oh, de verdad no tengo tiempo, Ren." Se sentó a la mesa y señaló la silla frente a él.

"Um, Renee, podrías acompañarnos, ¿por favor?" Pregunté y estaba seguro que vi una sonrisa aparecer rápidamente en su rostro.

"Claro, Edward."

Tomé una respiración profunda y traté de hablar, pero olvidé qué es lo que iba a decir y solo me quedé ahí con la boca abierta.

"¿Pasa algo?" Preguntó Charlie.

Sacudí mi cabeza y lo intenté otra vez, pero estaba totalmente mudo. Suspiré en frustración y decidí mostrarles el anillo. Lo había llevado conmigo a todas partes desde el día en que lo compré y hoy no era una excepción. La tomé de mi bolsillo y abrí la caja antes de colocarla en medio de la mesa.

Renee chilló emocionada y rebotó en su silla y Charlie suspiró.

"Supongo que sabía que venía." Miró el anillo una vez y luego devolvió su atención a mí.

"Edward, es tan bonito. ¿Puedo?" Renee estiró su mano hacia la caja y asintió. "Es perfecto para Bella. Le encantará, sé que sí. Ooh, mi pequeña va a casarse."

Charlie no sonrió, habló emocionado del anillo o siquiera habló. Estaba sentado en su silla mirándome. De hecho, era tan malditamente intenso que me hizo querer confesar crímenes que nunca había cometido. Tenía que decir algo y distraerlo, de otra forma muy bien podría necesitar un cambio de bóxer.

"Sé que probablemente no soy el hombre que quería o esperaba que terminara como su yerno, jefe Swan, pero amo a su hija más que a nada en el mundo. Nadie puede empezar a entender lo feliz que ella me hace y lo único que quiero es pasar el resto de mi vida tratando de hacer lo mismo por ella." Mi corazón estaba acelerado y Jesús, mis manos estaban sudando. No le quité la vista a la mano de Charlie, listo para huir si alcanzaba su arma. "Nunca la decepcionaría, y quiero casarme con ella. Sé que es anticuado, pero realmente me gustaría pedírselo con su aprobación."

"Oh, eres un chico muy dulce." Renee sonrió ampliamente. "¿No es emocionante, Charlie?"

"Jefe Swan, ¿puedo pedirle a Bella que sea mi esposa?" Pregunté y sonreí.

"No," murmuró viéndose igual que Bella cuando estaba enfurruñada.

"Charlie, deja de ser un cretino," Renee le advirtió. "Puedes dejar de fingir, sé que te agrada el chico. Si no fuera así ya hubieras sacado tu arma."

Esperé a que él respondiera ya fuera con su boca o con su arma. Mirando su rostro en ese momento me hizo sentir que lo último era una evidente posibilidad.

"Caray, solo me estoy metiendo con el muchacho, Renee." Charlie dejó escapar una breve carcajada y luego me miró. Su rostro poniéndose serio otra vez. "Tienes mi permiso. Pídeselo."

Sonreí y empecé a agradecerle profusamente pero él levantó su mano y me detuvo.

"Una cosa más," dijo, "Lo que dijiste antes no era completamente cierto. Aunque definitivamente no eres el hombre del que esperábamos que Bella se enamorara, puedo ver que haces feliz a mi hija, Edward, y eso es todo lo que cualquier padre quiere."

Wow, ¿eso era un cumplido? ¿Aceptación? Había derretido al hombre de hielo después de ocho meses—¡anotación!

"Gracias," le dije sinceramente. "Su aprobación realmente hace una gran diferencia para mí."

"Bueno, tengo que llegar al trabajo." Se puso de pie, besó a Renee en la mejilla y se dirigió a la puerta. Pero cuando estaba por irse, se detuvo y preguntó, "¿Y si hubiera dicho que no?"

Sonreí y me encogí de hombros. "Amo a Bella, así que se lo hubiera pedido de todos modos. Solo me hubiese asegurado que estuviera entre usted y yo cuando les diéramos las noticias. No intentaría dispararme si su hija estuviera entre nosotros."

Se echó a reír y levantó sus pulgares antes de desaparecer. Renee se veía un poco decepcionada que su desayuno se hubiera quedado sin tocar por lo que sucumbí como un cobarde y le permití servirme una porción. Sabía malditamente terrible, pero no me importó porque tenía más de un millón de pensamientos dando vueltas en mi cabeza.

Tenía el anillo, tenía la aprobación de los padres y ahora solo necesitaba un plan. Iba a pedirle a Bella que se casara conmigo, que fuera mi esposa y pasara el resto de su vida conmigo. De pronto la idea de ser rey de Inglaterra parecía mundana en comparación a los nervios que sentía—¿qué demonios haría si decía que no?


¿Ustedes creen que Bella vaya a decir que no? ¡Lo dudo! Pero pobre Edward, que diferente es que tengas todo a tus pies y puedas comprarte o comprarle a alguien que amas lo que quieras, a tener que ahorrar para hacerlo y tal vez ni así tener lo suficiente. Sin duda, algo difícil a lo que acostumbrarse, menos mal que Em lo ayudó con el anillo y pudo comprar el que quería para Bella. Pero aún con sus carencias, el expríncipe lo está haciendo muy bien, ¿no creen? Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, espero ansiosa sus reviews para saber qué les pareció, y espero que pronto podamos leer el siguiente ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Pera l.t, PRISOL, Adriana Molina, Summer Suny, solecitopucheta, sandy56, Lady Grigori, Milh Llop, Gibelu, Klara Anastacia Cullen, keyra100, Ali-Lu Kuran Hale, Diablillo07, Alma Figueroa, freedom2604, YessyVL13, Gabriela Cullen, dushakis, Liz Vidal, Bertlin, Merce, Lorenitta22, JessMel, debynoe, Cary, tulgarita, Manligrez, Twilight Raquel-Carolay, saraipineda44, Melany, myaenriquez02, Yoliki, maries24, alejandra1987, rjnavajas, May (Me alegra que te hayas animado a dejar review y espero seguir viéndote por aquí ;) ), injoa, Brenda Cullenn, patymdn, lagie, Adriu, lizdayanna, Ericastelo, rosycanul10, Tata XOXO, Sully YM, Maria Swan de Cullen, glow0718, andyG, y algunos anónimos.