Unida en cuerpo y alma a la bestia

Por

The Ladycat69

Capitulo 4

La mañana llego con los primeros rayos del sol, Hermione por primera vez desde que todo empezó, había podido dormir sin tener pesadillas. Se había levantado con una gran energía esa mañana. Al fin le darían de alta y eso era algo que la entusiasmaba el poder dejar aquella camilla.

Había tomado la decisión de no derrumbarse ante lo sucedido. Tenía muy claro que tenía una enfermedad corriendo por sus venas, pero le haría frente. Porque ante todo era una Griffyndor, una leona y era el momento de probar que el sombrero seleccionador no se había equivocado al ponerla allí.

Pero a pesar de sentirse en perfecto estado de salud. No deseaba regresar a su torre de premio anual. Su estado emocional no estaba del todo bien, en realidad aun no se sentía lista para enfrentarlo. Necesitaba investigar primero que le había hecho esa noche, descubrir que tan unida estaba a la bestia o a Malfoy, antes de poder mirarlo a los ojos.

Hermione que se había puesto en pie, sintió una sensación que nunca había sentido. Un olor lleno sus fosas nasales de pronto, tan fuerte que sintió su cuerpo estremecerse de pie a cabeza. Fue una sensación tan extraña, que ni siquiera supo porque se estaba llevando sus dedos a sus labios.

-¿Que es ese olor?—dijo respirando profundamente un olor a menta…-¿De dónde proviene?—se repetía sin recocer bien ese aroma.

-Buenos días Hermione ¿cómo amaneciste hoy?—dijo de repente Madame Pomfrey entrando a la habitación.

-Muy bien Madame Pomfrey—

-Pudiste dormir mejor—dijo poniéndole una bandeja con su desayuno.

-Oh si…muchas gracias—dijo acostándose otra vez.

-Bueno aquí tienes tu desayuno—dijo ayudándola…-En un momento la directora McGonagall vendrá a verla querida—

-Madame Pomfrey…cuando me podre ir—

-En cuanto tome todo su desayuno…ahora desayunar—dijo con una sonrisa para retirarse.

-Disculpe que la moleste…usted sabe de dónde viene ese olor—

-Que olor muchacha…no huelo nada—

-Huelo fuertemente a menta…no lo siente—

-¿Menta? Pues no lo huelo…bueno, quizás son algunos de los dulces que sus compañeros trajeron—

-Si es posible que eso sea—dijo mirando los dulces que estaban en la mesita cerca de la camilla.

-Ahora desayune…necesita recuperar fuerzas—dijo retirándose hacia su escritorio.

Pero Hermione sabía en su interior que ese olor no venía de ninguno de los dulces. Ese aroma a menta era dulce, embriagante, masculino y único. Pero no podía recordar donde lo había sentido antes o más bien, a quien se lo había sentido.

Xxxxxxx

Mientras Ginny Weasley que había madrugado ese domingo, iba a paso ligero hacia la enfermería. Ya estaba a solo unos pasos, cuando se encontró a la directora McGonagall que también iba para el mismo sitio.

-Buenos días señorita Weasley…veo que madrugo hoy—

-Buenos días directora…es que hoy dan de alta a Hermione—

-Si lo sé…en estos momentos me dirijo hacia allí—

-Si usted está de acuerdo me iré con usted—

-Entonces vamos señorita Weasley, estoy segura que le dará mucho gusto a Hermione verla—continuando ambas el camino hacia la enfermería.

-Buenos días Hermione—dijo una sonriente pelirroja que entraba por la puerta.

-Ginny…buenos días. Buenos días profesora McGonagall—

-Buenos días Hermione. Es maravilloso ver que ya está mucho mejor—

-Si profesora…gracias a los cuidados de Madame Pomfrey—

-Eso me alegra muchacha. Bueno me parece que esto es suyo—dijo entregándole su varita.

-Mi varita…ni siquiera me acordaba de ella—dijo tomándola…-Creí que la había perdido…muchas gracias—

-De nada Hermione. Ahora, tengo entendido que la darán de alta en un rato—la chica solo asintió…-Bien, espero que tomes esos otros días para descansar…tómelo como unas merecidas vacaciones—

-No se preocupe profesora…yo me encargare de que descanse—

-No lo dudo de que lo hará señorita Weasley. También algunos de sus profesores me entregaron unos deberes para usted—

-Oh muchas gracias—dijo mirando con un brillo los pergaminos.

-Tómelo con calma, que para eso hay tiempo de demás—la chica solo le sonrió…-Entonces las dejo para que platiquen…solo deseaba entregarle su varita y algunos deberes—con una reverencia la antigua profesora se dirigió al escritorio de Madame Pomfrey.

-Buenos días Madame Pomfrey—

-Oh buenos días Minerva—

-Quería saber cómo seguía Hermione…pero viéndole pues…—

-Físicamente está bien…pero anoche tuvo una pesadilla—dijo mirando hacia la camilla…-Creo que gritaba algo parecido a…no te pertenezco. La pobre chica estaba muy alterada—

-¿No te pertenezco? Oh por Dios…dijo lo que le paso, te digo algo—

-Ella dice que no recordaba que había soñado. Tuve que darle una poción para que pudiera dormir. No quise presionarla para no inquietarla…eso puede ser peligroso—

-¿Peligroso?—

-Recordando o no, si se presiona mucho puede sufrir una crisis. Por eso mismo te pedí que no le permitiera visitas al señor Weasley…ese muchacho puede presionar hasta hacerla estallar—

-Ahora entiendo…el señor Weasley tiene buenas intensiones pero equivocadas. Pero descuida…no permitiré que entre al colegio—

-Es lo mejor—dijo antes de quedarse pensativa.

-¿Qué piensas?—

-Algo me dice que ella sabe lo que le paso, Minerva. Me preocupa que lo enfrente sola—

-Si lo sé…también me preocupa. Pero no quiere decir quien fue—dijo soltando un suspiro.

Minerva McGonagall desde que Hermione había aparecido en ese estado, había tenido una larga charla con el cuadro de Dumbledore. La antigua profesora de Transformaciones le había contado sobre sus sospechas, de que la chica estuviera mintiendo sobre su supuesta amnesia. Pero como siempre con una sonrisa, el viejo director solo le dijo que tuviera paciencia.

-¿Que piensas?—

-En algo que me dijo Dumbledore—

-¿Que te dijo?—

-El destino es misterioso e incierto…pero a menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo. El destino de la señorita Granger ya esta echado. Nada cambiara que sea una luz, en un alma de oscuridad—repitió suspirando.

-¿Y eso que significa?—

-Pues en realidad no lo sé. Solo sonrió y me dijo que fuera paciente, que cuando estuviera lista…diría lo que sucedió esa noche—

-Eso espero—

Mientras las dos brujas platican sobre la castaña. Hermione le había contado a Ginny el montón de cartas que había recibido en esos días de Ron, cartas preguntándole e insistiéndole si había recordado. La cual muchas de ellas aun no había leído, para evitarse un dolor de cabeza.

-Ron no cambia y mira que mama se lo advirtió—

-Se que está preocupado, pero me sofoca con tanta pregunta, es tan…—

-Fastidioso, insoportable, tedioso, pesado…—

-¡Ginny!—

-La lista es larga…puedo seguir toda la mañana—dijo riendo ambas…-Sabes Hermione, quiero a mi hermano…pero no entiendo porque estas con el—

-Supongo que por lo mismo que tu estas con Harry—

-No creo que sea igual—

-Y como estas tan segura—

-Harry me gusta como hombre, lo deseo como mujer y…—

-¡GINNY!… ¿pero qué dices?—dijo sonrojándose.

-La verdad, porque estoy segura que es con Harry con quien deseo estar el resto de mi vida—dijo tomando su mano…-Qué me dices de ti…es con Ron con quien quieres estar—

-Pues nos llevamos bien, compartimos mucho, nos besamos y por muchas cosas más—

-Yo me he besado con algunos y no por eso debo estar con ellos—

-No es lo mismo. Ron y yo tenemos…—

-¿Estas enamorada?—

-Lo quiero…—

-No pregunte eso Hermione—

-¡Ginny!—

-Solo se honesta contigo Hermione… ¿Aun estás enamorada?—

-Creí estarlo…pero ya no sé. Lo siento Ginny…—

-No te disculpes Hermione. Quiero a mi hermano más de lo que demuestro. Pero si no estás segura…no deberías continuar—

-Por favor solo cambiemos el tema—

-Cambiemos el tema señorita Granger…pero eso no evitara que la verdad siga ahí. Lista para regresar a tu torre de premio anual—dijo Ginny con una sonrisa.

-En realidad no, Ginny—

-¿Hermione, no quieres volver?—

-Ginny no es eso…pero me pregunto si puedo quedarme contigo solo unos días en la torre de Griffyndor—

-Hermione eso no tienes ni que preguntarlo. Así todas podemos cuidarte hasta que te sientas bien por completo. Porque estarás descansando de eso nos encargaremos—

-En serio no será ningún problema—

-Claro que no. Además, la cama que ocupabas sigue vacía—

-Gracias Ginny—dijo abrazándola…-Lo malo es que necesitare algunas cosas de mi habitación…no puedo salir en bata por los pasillos—

-Si quieres puede pedirle a la profesora McGonagall que me acompañe a tu torre para poder recogerte algunas cosas. Así, el hurón albino no se enfadara si me llega a ver—

-Buena ideas…te hare una lista—dijo tomando pluma y papel.

-Haber…déjame ver. Pero Hermione un libro…se supone que descansaras unos días más—

-Si pero los profesores me han dejado tarea…aunque no tanta como esperaba—

-Hermione ya quisiera yo que no me dejaran tanta tarea—

-Bueno pero lo voy a necesitar—

-Hay por Merlin…no cambias—dijo soltando un respiro…-¿Cual?—

-Criaturas mágicas—

-Pero para que quieres ese libro en especial—

-Es solo para entretenerme—

-Pero…—pero en eso momentos la directora se acercaba.

-Señoritas me retiro…te veré más tarde Hermione—

-Espere profesora McGonagall—

-Si señorita Weasley—

-Profesora, Hermione pasara unos días con nosotras en la torre de Griffyndor—

-Oh me parece muy bien—

-Pero va necesitar algunas cosas. Podría usted acompañarme a su sala de premio anual a recoger lo que necesita—

-Por supuesto—

-Entonces iré por tus cosas y regresare—

-Aquí te espero—

-Cuídate mucho Hermione…quiero que sepas que si deseas hablar de lo que sea, puedes hacerlo en confianza—

-Gracias—

Una vez que ambas salieron rumbo a la torre de premio anual. McGonagall se paro frente al cuadro de una hermosa hada, murmurando la contraseña sin que Ginny la escuchara. En cuanto el hada escucho la contraseña les permitió la entrada a ambas.

-Vaya esto sí que es muy bonito—dijo la pelirroja mirando los dos colores unidos.

-Creo que el señor Malfoy no está, la habitación de Hermione es aquella—dijo señalando la puerta derecha…-La dejare unos minutos en lo que usted recoge lo que necesite…no tardare—

-Claro profesora—dijo entrando en el cuarto de la castaña.

Unos minutos después de que McGonagall saliera por la puerta, Draco entraba a su sala. En cuanto entro se tiro al mueble frente a la chimenea, pero el ruido proviniendo de una de las habitaciones lo alerto.

-¡Volviste!—

Draco con una sonrisa se fue acercando a la puerta que estaba entre abierta. Pero para su decepción al abrirse la puerta, no era la castaña la que salía con un bulto en brazos, sino Ginny Weasley.

-¿Qué haces aquí pequeña Weasley…como entraste?—pregunto sobresaltando a la pelirroja que se había asustado al abrir la puerta…-¿Donde está Granger?—

-Demonios me asustaste Malfoy. La profesora McGonagall me permitió la entrada, para buscar unas cosas para Hermione—

-¿Unas cosas para Granger, ya la dieron de alta?—

-Si hoy mismo…pasara unas semanas en la torre de Griffyndor—dijo pasándole por el lado.

-¿Qué?—

-Que pasara unos días con nosotras en la torre…—pero Draco no la dejo continuar.

-Como que pasara unos días en la torre de Griffyndor—dijo de una forma letal haciendo retroceder a Ginny.

-Pues si ella…—trato de decir pero en esos momentos la puerta se abría.

-Buenas días señor Malfoy— dijo McMagonall entrando por la puerta.

-Buenas días directora McGonagall—

-Espero que no le haya molestado el que le permitiera a la señorita Weasley entrar un momento a su sala de premio anual, a buscar algunas cosas para la señorita Granger—

-No me molesto para nada—dijo apretando los dientes.

-Esta lista señorita Weasley—

-Si profesora ya tengo lo necesario—

-Entonces nos retiramos. Buenas días señor Malfoy—

Draco se quedo parado mirando como ambas salían por la puerta. El platinado solo se dejo caer en el mueble con una sonrisa. Era más que obvio que la castaña lo estaba evitando a toda costa. Pero también sabía que era cuestión de tiempo para que descubriera la realidad, una realidad que la llevaría a sus brazos.

Mientras Ginny había llegado a la enfermería con las cosas de la castaña. Hermione que se habia metido en el baño, observaba la marca en su hombro, asi que soltando un respiro continuo arreglandose. Luego de una hora, Hermione ya estaba vestida cómodamente con unos jeans y suéter. Una vez ya lista, Madame Pomfrey le dio las indicaciones para que se cuidara.

-Muchas gracias por cuidarme Madame Pomfrey—

-Fue un verdadero placer…no olvide descansar—

-Lo hare—

-Evite pasar malos ratos y si me necesita solo venga—

-Gracias así lo hare—

-Señorita Granger tome esto—dijo entregándole una botellita.

-¿Que es?—

-Una poción para dormir…solo por si la llega a necesitar—dijo porque sabía que lo más seguro la iba a necesitar.

-Gracias—

-Cuídate mucho—

-No se preocupe Madame Pomfrey, la cuidaremos—

Así, que con una gran sonrisa, ambas chicas salieron de la enfermería. Mientras por otro lado, Theodoro Nott caminaba por los pasillos dirigiéndose hacia la biblioteca, cuando al girar se encontró pegado a la pared a Draco.

-Demonios Draco me asustaste—

-Hola a ti también Theo—

-Pero, ¿qué haces aquí?—

-Solo espero Nott…solo espero—

-Esperas… ¿pero qué cosa?—

Cuando en esos momentos se escucharon voces que se acercaban por el pasillo. Draco se despego de la pared esperando quien se aproximaba doblara en la esquina. Pero la espera no duro mucho, ya que Hermione y Ginny al doblar quedaron frente a Draco y Theo.

-Malfoy—dijo en un susurro.

-Granger—dijo mirándola a los ojos…-Al fin de alta—dijo con una sonrisa.

-Ssii—respondió quedando todos en silencio.

-Que bueno que ya estás bien, Granger—dijo Nott rompiendo el incomodo silencio.

-Gracias Nott—dijo mirando como el platinado solo seguía mirándola.

-Bueno nosotras nos retiramos—dijo Ginny.

-Nos estamos viendo—dijo sin quitarle los ojos de encima.

Ambas chicas continuaron su camino hacia la torre de Griffyndor. Hermione que estaba con los nervios de punta, agradecía en silencio el que la pelirroja la tuviera agarrada del brazo, porque si no se hubiera caído al suelo al reconocer el aroma que había sentido esa mañana.

-Eso fue raro—dijo la pelirroja mirando hacia atrás…-No deja de mirarte—le susurro.

-Solo lleguemos a la torre—

-Hermione ¿estás bien?…te has puesto muy pálida—

-Estoy bien…es solo que me siento algo cansada—

-Bueno ya estamos llegando. En cuanto llegue iré a la cocina para ver si pueden hacerte una sopa—

Mientras los dos Slytherin solo se quedaron mirando, hasta que las chicas desaparecieron de vista. Theo una vez que las vio irse, se giro hacia el platinado que aun seguía mirando sin decir nada. Draco lo miro, soltando un suspiro antes de girarse.

-Draco estas…—

-Estoy bien Theo—

-Menos mal, creí que no ibas a poder controlarte—

-Falta poco Theo…falta poco—

-Draco amigo que…—pero Draco no lo dejo continuar.

-Para tenerla a mi lado—dijo mirando al misántropo con un brillo letal…-La necesito conmigo…sé que ella siente igual—dijo antes de caminar dejando al joven parado.

En cuanto Theo salió de la impresión de esas palabras, lo siguió al comedor. No hizo más que entrar al comedor y los murmullos comenzaron, pero eso al joven ex mortifago lo tenía sin cuidado, sentándose como siempre retirado de todos. Theo descarto ir a la biblioteca, sentándose con su amigo en silencio.

-No se cansan de hablar—murmuro Theo hastiado de las miradas y murmullos.

-Ya lo harán-dijo Draco como si nada…-No ibas a otro lado—

-Puedo ir después—

Pero en ese momento entraba Luna Lovegood con sus aires de soñadora, sentándose frente a la mesa de los Slytherin. Theo en cuanto la vio se quedo embobado con la belleza e inocencia de la joven. El joven misántropo tuvo que hacer un esfuerzo sobre humano clavándose al asiento, al sentir el dulce aroma a manzana inundado sus fosas nasales. La manzana nunca le había gustado, pero desde que empezó hablar con Luna, esa maldita fruta se había vuelto su favorita.

Theodoro Nott no sabía en qué momento aquellos sentimientos habían surgido por la joven que todos consideraban loca, solo sabía que le gustaba, pero qué diablos, si en realidad estaba como un loco enamorado de ella. Luna Lovegood desde que había terminado la guerra, le había hablado como nadie lo había hecho, se escribían constantemente y se encontraron una que otra vez. Si, esa chica de ojos azules como el cielo, era su luz en aquella terrible oscuridad.

Luna en cuanto se percato que era observada, miro al joven frente a ella, que enseguida se sonrojo. La chica que le sonrió, lo saludo con la mano. Theo casi hipnotizado le devolvió el saludo de la misma forma. Mientras Draco que se había quedado con la boca abierta, miraba toda aquella escena.

Pero en cuanto Luna se puso en pie, para acercarse a la mesa de los Slytherin, Theo sintió que le faltaba el aire. Esa chica de ojos soñadores le quitaba el sueño y su solo presencia lo alteraba. Mientras Luna ajena a lo que provocaba en el misántropo, con una radiante sonrisa, saludando a ambos jóvenes.

-Hola Draco Malfoy—

-Hola—

-Hola Theo—

-Hola Luna—dijo casi idiotizado.

-¿Como estas hoy?—

-Bien y ¿tu?—

-Muy bien…más tarde iré a buscar Nargle—

-Oh que bien—

-Te gustaría venir…conmigo—dijo jugando con sus dedos.

-Me encantaría—

-Entonces te veo dentro de una hora en la salida—

-Ahí estaré—dijo con una sonrisa que para muchos era escalofriante, ya que Theodoro Nott no era de los que sonríen.

-Adiós Draco Malfoy…hasta horita Theo—dijo marchándose dando saltitos.

-Hasta horita Luna—dijo soltando un suspiro olvidando que su amigo lo estaba mirando…-¿Qué?—

-Joder…te gusta Lovegood—

-Queeee…que noo ellaaa…eelllas ess ssoloo…ssooloo mmimi ammiga—dijo casi tartamudo.

-¡Aja!—dijo levantando una ceja…-Te gusta…es ella—

-Tengo que ir a la biblioteca—dijo rojo como un tomate.

-Un momento…—

-Hola muchachos que bueno que los veo—dijo Blaise Zabini sentándose frente a ellos…-¿Y a este que le pasa? ¿Porque esta tan rojo?—

-Si Theo, explícale a nuestro querido Blaise porque estas así—dijo Draco casi burlándose.

-Yooo noo esstoyy rojooo—

-Pero si se puede freír un huevo—

-¿Y tú en dónde estabas?—pregunto Theo rápido desviando el tema.

-Llevando una carta a la lechuzeria para Pansy—

-Oh si me escribió—

-Si a mi también—

-Que buenos amigos tiene…está muy enojada con ustedes dos porque no le han escrito—dijo cruzándose de brazos.

-Es que estado ocupado preparándome para los E.X.T.A.S.I.S…casi no tenemos tiempo ni descanso. Pero sin falta le escribiré hoy—

-Y cuál es tu excusa Draco—

-Le escribiré cuando pueda—dijo poniéndose en pie…-Los veo más tarde—

-Demonios pero de que me perdí—

-Mas de lo mismo…iré a la biblioteca—

-Theo espera…escuche que ya la dieron de alta… ¿sabes como esta?—pregunto bajito.

-Recuperada…eso creo. La vimos cuando salió, parece que se quedara unos días en la torre de Griffyndor—

-Joder eso no debió gustarle a Draco—

-Creí que iba a perder el control…pero se mantuvo—

-Theo si ella dice algo—

-Si no ha dicho nada hasta ahora…no hablara. Creo que su deseo de descubrir lo que paso, será más fuerte. Además, recuerda que estamos hablando de Hermione Granger…cree que dejara las cosas sin investigar lo que paso o el porqué—

-Esto es una locura…lo que hizo Draco es una locura—

-Tal vez…pero ella es la elegida—

-Eso no quita que sea una locura. No pudo hacer las cosas como se supone que lo hace un jodido alfa—

-Blaise tú lo sabes, yo lo sé…el problema es que a Draco le importa una mierda—

-Ahora que pasara—

-Pasara lo que tiene que pasar…la luna llena se acerca. Draco no descansara hasta tenerla de nuevo…eso es algo que no está muy lejos de suceder—dijo mirando al moreno…-Una vez que eso ocurra, Granger no tendrá escapatoria—

-Bendito Merlín—

-Tengo que ir un momento a la biblioteca—poniéndose en pie.

-Después iras a sala común—

-No quede verme con…con eehh. Oh diablos, quede verme con Luna. ¿Algún problema?—

-NO tranquilo…ninguno—dijo levantando las manos…-Luna…por eso te pones así—dijo viendo como su amigo se sonrojaba otra vez.

-Vete a la mierda Blaise—dijo haciendo reír al moreno.

-Demonios sí que estamos jodidos—viendo a su amigo irse.

Xxxxxxx

Mientras en unos de las habitaciones de Griffyndor, Hermione se acomodaba en su antigua cama. Desde que había entrado por la puerta la invadió una seguridad, pero una parte de ella se sentía vacía, como si algo le faltara.

Las chicas de su antiguo cuarto la recibieron con mucha alegría, un cariño que en realidad nunca pensó que pudiera sentir por parte de ellas. Una vez que las chicas planeaban como cuidar a la castaña. Ginny salió a buscarle una sopita para que pudiera cenar, ya que la chica no quiso ir al gran comedor.

-Ginny deja de dar tantas vueltas… ¿qué pasa?—dijo dejando la bandeja a un lado.

-No quiero molestarte Hermione—

-Dime—

-Hermione aun no recuerdas lo que te sucedió—

-No Ginny…no recuerdo—mintió la castaña…-Por favor no me hagas lo que hace Ronald en sus cartas—

-Yo no haría eso—dijo sentándose cerca de ella…-Sabes las chicas y yo estamos planeando una pijamada…habrá fiesta porque estás aquí—

-Ginny pero mañana tienen clases y…—

-Por favor Hermione, todas estamos contenta de tenerte aquí otra vez…nos acostaremos temprano, anda di que si—dijo juntando las manos.

-Está bien…pero a dormir temprano—

-Le diré a las chicas y a Luna—saliendo corriendo de la habitación.

La castaña negó con la cabeza una vez que su amiga salió. Hermione camino hacia la ventana mirando hacia el lago. Sin desearlo un recuerdo, un nombre llego a su cabeza, que tuvo que cerrar los ojos. Sintiendo que las fuerzas se le iban, solo se dejo caer al suelo abrazándose a sí misma.

-Draco—dijo cerrando los ojos por la sensación que estaba sintiendo…-¿Que me has hecho…que me sucede? Tienes que controlarte Hermione…tienes que controlarte—se repetía abrazándose tratando de controlar lo que la invadía.

Mientras en la sala de premio anual, el platinado estaba sentado con los ojos cerrados en el mueble. Así estuvo hasta que sintió un susurro lejos, abriendo sus ojos, miro fijamente las llamas que bailaban.

-Hermione no podrás evitarlo…eres mía—

Xxxxxxx

Hermione llevaba casi una semana en la torre de Griffyndor. La chica que en esos momentos se encontraba en la sala común, leía sobre las criaturas mágicas. La castaña que leía cada palabra con cuidado, esperaba encontrar algo que tal vez se le había escapado u olvidado, cuando en tercer año buscaba información sobre los licántropos.

Mientras Draco cansado de esperar que regresara a la torre, escribía una carta. El platinado sabía que el tiempo se estaba acabando, como su paciencia al no tenerla a su lado. Así, que tenía que presionar para que saliera de su escondite.

-Nebula (niebla) —dijo llamando a una hermosa lechuza imperial negra…-Entrégale esto a Hermione Granger…solo a ella debes dárselo—una vez que amarro la nota en su pata, el ave salió por la ventana a entregar el mensaje.

Estaba tan metida en la lectura, cuando un ruido en la ventana llamo su atención. Mirando que aun se encontraba sola, se acerco a la ventana, viendo una lechuza negra volando alrededor, que en cuanto abrió la ventana la lechuza entro a la sala. Aquella ave negra le dio una leve reverencia, levantando su pata para que tomara la nota. Así, que con temor cogió la nota, viendo como salía por la ventana sin esperar respuesta.

Hermione que volvió a sentarse en donde estaba. No sabe cuánto tiempo paso mirando la nota que tenía su nombre escrito. La chica miro la fina letra tantas veces, hasta convencerse de que era de Draco Malfoy. Así, que respirando profundamente, soltó el fino lazo verde que tenia la nota, mirando con horror lo que había escrito.

Granger

No puedes seguir evadiéndome por más tiempo, tenemos que hablar. El tiempo se acaba y la luna llena no tardara en llegar.

D M

-Dios mío…—dijo mirando otra vez la nota…-No creo estar lista para enfrentar esto—

La chica que ya estaba empezando a hiperventilar, volvía a leer la nota, cuando la puerta del cuadro se abrió. Una pelirroja y una rubia entraban hablando de ciertas criaturas mágicas. Hermione al ver quiénes eran rápidamente guarda la nota en su bolsillo, fingiendo leer.

-Hola Hermione—dijo Ginny…-Hermione se supone que debes descansar…no leer—

-Hola chicas…estoy bien. Además, me gusta leer—

-Hay no cambias—dijo resignada…-Enseguida regreso Luna…voy por el libro—

-Aquí te espero—quedando las dos sola.

-Siéntate Luna—

-Gracias Hermione…es bueno verte bien—

-Gracias—

-¿Que estás leyendo?—

-Criaturas mágicas—

-Algún tema en especial—

-No…solo leía—

-¿Cuando regresaras a tu torre de premio anual?—

-Pues aun no se… ¿por qué?—

-Porque no es bueno que te sigas escondiendo—

-Perdón…no me estoy escondiendo Luna—dijo algo nerviosa.

-Hermione…no encontraras lo que estas buscando escondida en estas cuatro paredes. La respuesta que buscas, es posible que no esté en ese libro, sino en el que menos tú crees—dijo la rubia con cierta inocencia señalando el libro.

-Luna pero que…—

-Mama solía decir, que las cosas no siempre son lo que parecen y muchas cosas pasan por un motivo…sea para bien o mal—dijo encogiéndose de hombros…-No le tengas miedo a tu destino Hermione…se que lo enfrentaras con valentía—dijo dejando a la castaña muda…-Lo que haya sucedido, paso porque tenía que suceder…así estaba escrito—dijo tomando su mano…-Tu serás una luz en la oscuridad…no temas descubrirlo—

-Luna es que hay cosas que son difíciles y…—

-Nadie dijo que son fáciles Hermione…la vida no lo es. Sabes, siempre te he admirado por tu valentía…sé que no eres cobarde y me enorgullece ser tu amiga. Pero no puedes seguir evadiendo lo inevitable…ya es tiempo—

-Pero… ¿pero de que hablas?—pregunto horrorizada.

-No lo sé…pero algo me dice, que tú lo sabes—dijo con cierta inocencia…-Tal vez encuentres lo que buscas…si sabes en donde buscar—

-Luna yo…—pero en ese momento alguien las interrumpió.

-Aquí lo tengo Luna—dijo Ginny entregándole un libro de adivinaciones.

-Oh gracias Ginny…te lo devolveré cuando lo termine—

-No hay problemas…tomate tú tiempo—

-Bueno ya me voy, iré por una tarta de melaza…nos vemos—dijo dando saltitos hacia la salida.

-Luna—

-Si Hermione—

-Gracias—

-Estarás bien…no le temas a tu destino—dijo diciéndole adiós con la mano salió por el retrato.

-Pero de qué rayos estaba hablando—pregunto la pelirroja pero la chica estaba perdida en sus pensamientos…-Hermione…Hermiones me escuchas—

-Si Ginny lo siento que me decías—

-¿Hermione estas bien? Te quedaste ida de momento—

-Si…es solo que me quede pensando en algo que dijo Luna—

-Luna es buena amiga…pero la mayoría del tiempo uno no sabe de que está hablando—dijo encogiéndose de hombros…-¿Que te dijo?—

-Solo una verdad—

-Ahora si no entiendo—

-Ginny gracias por estar conmigo estas dos semanas—

-No tienes que darlas…eres mi mejor amiga. Además, te quiero como una hermana…siempre estaré a tu lado—

-Lo sé…también te quiero como una hermana. Pero he estado pensando…en regresar a mi torre—

-Sabes que no es necesario…puedes quedarte el tiempo que desees—

-Si lo sé…pero ya es tiempo—

-Estas segura de querer volver—

-Si estoy segura…me acompañas a llevar mis cosas—

-¿Segura…ahora?—

-Completamente…me acompañas—

-Claro…solo espero no encontrarnos con el hurón. Mira que la ultima vez me miro de una forma que me dio escalofríos—pero ante el comentario de la pelirroja, Hermione no comento nada.

Una vez que sus cosas estaban recogidas ambas se dirigieron a la torre de premio anual. En el camino se encontraron con Neville, el cual quiso acompañarlas para que después Ginny no regresara sola.

Cuando llegaron al cuadro de la hermosa hada, Hermione dijo la clave, entrando las dos a la pequeña sala, mientras Neville esperaba en las escaleras. Hermione que sentía el corazón en la garganta, respiro aliviada al ver que la sala estaba completamente desierta.

-Creo que Malfoy no está—dijo Ginny acompañándola a su habitación.

-Si eso parece—

-Estarás bien aquí con el hurón—

-Si estaré bien…no te preocupes—

-No iras al comedor a cenar—

-No tengo hambre…creo que me acostare temprano—

-Bueno entonces descansa…mañana iremos al pueblo, ¿iras?—

-Aun no lo sé—

-Hermione tienes que salir más—

-Te diré mañana—

-Entonces me retiro…descansa—dijo de una forma que a la castaña le hizo recordar a Molly.

-Lo hare…descansa tu también—dijo viéndola salir por la puerta.

Una vez que la pelirroja se fue, Hermione se encerró en su cuarto. Sabía que tenía que hablar tarde o temprano con Malfoy, pero en ese momento solo deseaba tomar un baño caliente, descansar y no pensar. Iba ir a darse un baño, cuando una pequeña elfa apareció en su habitación con una bandeja.

-Buenas noches señorita Granger—

-¡Winky!—

-La señorita Luna me pidió que le trajera un vaso de leche y tarta de melaza, para que no se acueste con el estomago vacio—

-Gracias Winky y si vez a Luna, dale las gracias—

-Así lo hare señorita…Winky recogerá todo cuando termine—dijo antes de desaparecer.

Una vez que se comió lo que le había traído, se dio un largo baño caliente. En cuanto salió, noto que la bandeja ya no estaba. Así, que apagando la luz, se metió rápidamente en la cama, esperando no soñar con cierto platinado que se había adueñado de sus sueños, aun tomando la poción.

Mientras la castaña caía en los brazos de Morfeo, no se dio cuenta en la sombra que estaba bajo su puerta. Draco que por un momento se sintió tentado entrar y poseerla hasta el cansancio, prefirió ser paciente. Porque no había duda que la castaña iba a descubrir por sí sola, lo que ambos eran.

-Bienvenida Granger…muy pronto volverás hacer mía—dijo caminando con una sonrisa en sus labios, hacia su propia habitación.


Bueno chicas hasta aquí el capitulo 4

Muchas gracias a todas esas chicas que me han dejado sus comentarios, la siguen y han convertido esta historia en su favorita.

Será hasta el próximo capítulo.

Abrazos

Ladycat