Después de semanas Jasper y Rosalie finalmente dejaron de ser la sensación del momento, los demás aceptaron que Rosalie era muda pero no significo que por eso la gente no intentara ser amiga de Rosalie o intentar trabajar con ella en clase. Jasper o Alice siempre estaban a su lado en cualquier clase que tenían juntos. En la cafetería habíamos adoptado la costumbre de sentarnos en la misma mesa, los Hale y los Cullen.

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"Entonces," La voz de Alice llamó nuestra atención en la mesa, la miramos con curiosidad excepto Edward. "hare una fiesta el fin de semana en mi casa." Ahora mirando solamente a los hermanos Hale, una sonrisa en sus labios. "Me gustaría que fueran."

Rosalie sonrió y se hundió entre hombros pero finalmente asintiendo con la cabeza.

"Iremos." Jasper compartía la misma sonrisa.

Alice había invitado principalmente a Rosalie, si ella no iba no había ni una manera de que Jasper pudiera salir sin ella. Ya habíamos entendido que los Hale venían en paquete.

Excelente, Rosalie deberías venir a mi casa para poder arreglarnos juntas ¿o podrías quedarte a dormir?"

"¿Carlisle o Esme saben de la fiesta?"

Alice frunció el ceño y me sacó la lengua. "Lo sabrá."

"¿Antes o después del Congreso en Nueva York?" Edward simplemente murmuró, sin mirar realmente a Alice, sabia como molestarla.

La pelinegra se limitó a sacarle la lengua a nuestro hermanito.

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Personalmente la fiesta empezó cuando llegaron mis amigos de la Reserva, nos encontrábamos en el patio trasero encendiendo una fogata, cada uno con una cerveza en la mano a pesar del volumen de la música dentro de la casa la risa de Paul era tan escandalosa que Jacob le empinaba la cerveza para distraerlo.

Reí luego de que finalmente encendimos la fogata. "No sé por qué me junto con ustedes." Le di un largo trago a mi cerveza y me senté en un viejo tronco junto a Jacob.

"Oh, claro que lo sabes." Paul ahora reía con más fuerza. "Nosotros somos más divertidos."

Alcé mi lata de cerveza e hicimos un pequeño brindis. "Cierto." Volví a reír.

Pasado un rato de risas e historias viejas y de tres cervezas vacías por mi parte decidí regresar a la casa por más.

"Trae una botella esta vez." Paul soltó una risa.

"Sí, sí…"

Entrecerré los ojos al entrar a casa, la luz y música nublaban mis sentidos más que las cervezas que había tomado, a mi alrededor había muchas personas de la escuela que no me moleste en darles atención sino a cuál era el estado de la casa, todo en orden. Suspiré aliviado, Esme no podría matarnos, matarme a . Caminé hasta la cocina y me dirigí como flecha al gabinete en el que había escondido dos botellas de whisky horas antes, mirando de un lado a otro me escabullí de la cocina por la salida trasera sin ver realmente a donde iba me estrelle contra alguien.

Ah!" Fue más la sorpresa que el miedo a caer ya que pude estabilizar mis pies con facilidad.

Rosalie era la persona con la que había chocado, la chica retrocedió ante el impacto. "Rosalie." Instantáneamente un brazo mío la rodeo impidiendo que tropezara.

Mis ojos se abrieron de golpe y podía sentir los latidos de mi corazón desde la garganta que se había secado. Respiré hondo y tragué saliva una vez, dos veces… Sentí una descarga eléctrica nacer desde mi mano que sostenía a Rosalie hasta mi pecho.

La chica se tensó y bajé mi mirada para verla. "¿Estas bien?" Sus mejillas sonrojadas y su boca abierta.

La rubia asintió con la cabeza rápidamente y con facilidad se separó de mi agarre. Ahora podía apreciarla mejor, vestía con un vestido azul largo que cubrían sus rodillas de tirantes con un corte de corazón, zapatillas negras y una copa de vino tinto en la mano.

"Lo siento, no vi por donde iba." Solté una risa nerviosa e instantáneamente mi mano se fue hacia mi nuca.

Rosalie alzó su mano libre e hizo algunas señas que no reconocía, sus movimientos tan delicados y fluidos ahora eran entorpecidos por los efectos del vino. Sin pensarlo solté otra risa.

"Eres linda." Me incliné hacia ella.

Mierda.

Sus ojos se abrieron como platos y casi podía sentir como me hundía en sus orbes azules.

"Me tengo que ir." Caminé rápidamente por el pasillo sin mirar atrás.

. . .

Bravo! ¿Por qué tardaste tanto?"