—¿Septiembre? Repitió Lucy un poco alarmada, y dando un pequeño salto en su asiento de asombro. Quien al escuchar aquello, parecía como si estuviera recordando algo realmente importante.

—¿Qué rayos pasa con 'septiembre' como para que se alarmen de esa manera tan exagerada ustedes dos? Volvió a preguntar Gray, ante las repentinas reacciones de ambas chicas.

Lucy volteó y con una cara de sorpresa, contestó algo que en realidad nadie comprendió.—¡Los juicios de Salem! Ese es el problema aquí, Gray.

—¿Y qué se supone que es eso? Le preguntó esta vez Juvia, quien tampoco perdía el interés en la conversación entre el par de eruditas esotéricas que tenían como amigas. Y es que ese par sabía parecer perfectamente de qué se trataba todo aquel tema, o al menos tenían una amplia noción de la misma, pero los demás no tenían tanta cultura en el tema.

Para Lucy parecía tan tonto tener que explicar aquel suceso. Los Juicios de Salem eran de las historias más conocidas por todo aquel que tenía el suficiente interés en la cultura general. Pero claro, el grupo de amigos de Lucy no hubieran sido capaces de asociar aquel cuento de brujas con esta supuesta leyenda. Aún se preguntaba cómo es que había terminado forjando lazos con ellos.

—Bueno, hace mucho que leítoda una tesissobre eso, pero según cuenta la historia general, en el transcurso delos años de1692 y 1693, se llevaron a cabo los juicios por brujería más famosos y reconocidos de todo el país y también el continente americano. Los cuales tuvieron lugar justamente en la ciudad de Salem. Con tan pocas palabras se notaba que el poder retener todo lo que leía, le era de mucha utilidad a Lucy. Y no sólo para conocer la historia detrás de un mito o de una leyenda urbana.

Desde muy chica, la capacidad y facilidad, tanto para retener como para recordar información, le habían ayudado en sobremanera. Bufó en su mente de solo pensar que esa era una de las contadas cosas buenas que había heredado, si bien recordaba, de su tan extraña figura materna.

Aunque también, con esas pocas palabras, se notaba a leguas que a Lucy le gustaba sobresalir por esta misma cualidad. Característica que las hacían ser compatibles con la pequeña peliazulada, Levy.

Por algo se habían hecho las mejores amigas en su momento.

—¿Están diciendo que este quizá sea un posible caso de brujería? Preguntó con visibles nervios la pelirroja que había guardado silencio hasta ahora. Y es que, si bien podía mostrarse fuerte frente a las ridículas peleas de puños de los chicos, Erza seguía siendo una tímida chica a la que le asustaba la sola idea de presenciar verdaderos eventos paranormales.

—Sí, Erza. Me refiero al acontecimiento que ha sido retóricamente, en la política y la literatura popular, como una advertencia real sobre los peligros del extremismo religioso: acusaciones falsas, fallos en el proceso y la intromisión gubernamental en las libertades individuales. Aunque esto más bien puede tratarse de la mayor caza y ejecución de "brujas" en la historia. Explicó Lucy tratando de no reservarse pero de tampoco de divulgar excesiva información sobre ello.

El asemejarse a una aburrida maestra de historia había sido lo que precisamente hacía que la gente se aburriera de ella. A veces lo odiaba. Por lo general, porque ella misma se aburría de sí misma.

—Durante ese lapso de tiempo, más de 150 personas fueron detenidas y encarceladas por acusaciones preliminares en 1692, la mayoría siendo, obviamente mujeres.

—La realidad es que para aquel entonces, podías permanecer por mucho más tiempo del que podrías imaginar en una cárcel, o bien, ser ejecutado por la menor de las acusaciones. El solo hecho de ser extremadamente hermosa, tener alguna enfermedad degenerativa, o tener ideales distintos a los de la Iglesia Católica; y entonces para ellos, al no hallar una razón "lógica", pretendían que todo era por causa de lo que denominaban como "el demonio", y eras considerada una persona practicante de brujería.

—¡Qué terrible! Y es que aquello sonaba tan crudo como lo había sido la realidad durante esos años. Para nadie era un secreto el que el ser humano era un ser cruel, capaz de cometer las mayores atrocidades jamás conocidas, y todo eso desde sus inicios.

—Ahí no acaba toda la historia, en realidad...

—Eso, Lucy. Abúrrenos con tu vasta sabiduría. Y ahí, iba otro intento por parte de Levy. Quien aunque fingía no importarle su charla, era la que más ponía interés.

—Debemos tomar en cuenta que, por lo menos, lo juicios más conocidos tuvieron lugar: en la aldea de Salem, Ipswich, Andover y si no mal recuerdo, también los hubieron exactamente, en la ciudad de Salem. Sin embargo, Lucy ya se había resignado a ese mal humor de la chica, así que ignorarla le pareció lo más natural.—Lo interesante es que, aunque más de 150 fueron detenidos, no todos llegaron a ser formalmente procesadas por el tribunal del condado. Al menos cinco de los acusados fallecieron en prisión, y las veintiséis personas que fueron a juicio, fueron condenadas ante tribunales.

—Un rasgo particular de estos juicios, fue que las denuncias de "alucinaciones" o "contactos demoníacos", surgieron entre un grupo de mujeres de la comunidad. Todas y cada una de las acusaciones fueron basadas por simples rumores.

—Vaya, mujeres. Resopló en obvia burla Rogue mientras se cruzaba de brazos pensando en el grupo de mujeres tan raras del que estaba rodeado, pero no logró salir impune cuando recibió un codazo de parte de su obviamente ofendida novia.

—Aunque la verdad, es que nunca se realizaron los procedimientos adecuados para comprobar si todos aquellos casos, en los que si que hubo una sentencia, tenían causas reales o no. A Lucy ya comenzaba a cansarle que estuviesen interrumpiéndola a cada rato, pero no podía evitar entender el que quisieran decir algo para creer que aquello no era en realidad un monólogo bien preparado.

—Hombre, que si lo piensas de mejor manera, esto se pone como un poco espeluznante. Parecía que hasta el incrédulo Gray comenzaba a sentir la misma sensación de escalofríos al escuchar todo aquel relato.

—Los propios jueces se dejaron llevar por la histeria religiosa de la época, que eran formadas de puritanos que exigían frenéticamente condenar a las presuntas brujas. Luego, para el 19 de septiembre entre los únicos 19 acusados, tan sólo 14, de las cuales eran mujeres, fueron llevadas a la horca.

—Oye... Para el carro ahí mismo. El rumbo de la historia comenzaba a tener sentido, y es que hasta ese momento, tantos detalles no parecían ser más que la clara y presuntuosa demostración de conocimientos de Lucy, pero todo ahí empezaba a tomar un hilo lógico.—¿Nos estás tratando de decir que probablemente la esposa del que se habla en la leyenda haya sido...?

—¿Una de las posibles brujas? Sí. Confirmó seriamente la rubia ante aquella pregunta.

Un pesado silencio los rodeó a todos. Y es que, en su larga trayectoria por "incursiones por mansiones abandonadas", sabían que todas las historias detrás de esas leyendas, siempre resultaban con algún punto inexacto y sin sentido. Y siendo plenamente honestos, falsas. Pero esta parecía estar demasiado bien elaborada, que daba miedo pensar el factor de que esta vez, se tratara de algo demasiado real.

—Tan sólo estoy haciendo suposiciones vagas, ¿entienden? Así que no se preocupen por cosas como esas ahora, y vamos a la expedición. Estamos todos aquí por eso, ¿no es así? Dijo en obvia burla cuando vio directamente a la pequeña peliazul, quien fingió muy mal no sentirse molesta.

—No hay forma en que quiera continuar ya con esto. Pero también hay que admitir que saber todo estas cosas, hace que se te suba la adrenalina. Agregó otro animado Gray, mientras se ceñía de mejor manera su abrigo.

—Pues será mejor que todosbajemosde la camioneta, ¿no?Sugirió Erza, que al haber escuchado todo aquel rollo comenzó a imaginar posibles historias de un mayor terror. Siempre que las cosas incluían temas directamente espiritistas, causaban una mayor inquietud en ella. Pero para ser tan asustadiza, resultaba contradictorio que fuese la primera en apoyar una idea como la de hacer una expedición paranormal. Sospechoso.

—Y-yo estaré bien a-aqui en la camioneta. En cambio, Yukino sí que era una chica asustadísima. De hecho, era aquella típica chica del grupo que, aunque no creía, le gustaba la idea de dar un margen de duda para las cosas "ocultas". Además que, por sus antecedentes con la fuerte relación religiosa de ella, era obvio que siempre se ampara a su poderoso amuleto. Y por eso siempre, era de las contradictorias de: "¿Ocultismo? Claro, los acompaño, pero no, cuando estemos ahí, ya no participo porque me da miedo."

—Bueno. Dijo esta vez Erza.—Podríamos separarnos y formar grupos para así hacer esto más interesante.

—Tú solo eres una masoquista, ¿cierto? Mas Gray se quedó callado al percatar la fulminante mirada que la pelirroja le dirigió al escuchar lo que él le había dicho. Claro, Gray tenía el don de meterse en problemas por pensar en voz alta.

—Como sugería, podemos ir en grupos de 3. Así podremos hacer un mejor recorrido por toda la mansión, o por lo que quede de ella. En realidad, Erza tenía el plan en mente de hacer que las dos chicas, que antes solían ser las mejores amigas pero que ahora parecían fieras, hicieran las paces. De alguna manera, ellas debían superar las diferencias que habían tenido en el pasado por tanto tiempo.

Sí, Erza era ese tipo de personas. El tipo de chica que cree en el poder que tienen los lazos de amistad.

—Siempre y cuando no esté al lado de Lucy, todo estará bien para mí. Lo sabes, Erza.De hecho, todos lo entó la pequeña Levy anticipando algún plan por parte de la pelirroja.

—Y tú sabes que amí me da precisamente igual tener que cargar con el pequeño gran ego de McGarden.Así que está bien, tú decide por todos, Erza. Algunas risas contenidas se dieron a relucir con ese oportuno comentario. Pero esta vez fue la rubia quien se ganó un ligero golpe por parte de Sting.

La nombrada ya no tenía idea de qué hacer. Había esperado que su plan marchara de mejor manera, pero esas chicas lo habían arruinado todo, aún antes de que lo pusiera en marcha. Aunque siendo como era, no dejaría esto como si no importara. Usaría su mejor as si eso era necesario.

—Bueno, lo mejor será dejarlo a la suerte. No sería justo el que yo escogiera a alguien como acompañante por pura preferencia. Así que, dejándolo enteramente a la suerte, quedaron los grupos de tres, que resultaron ser de lo más extraños.

—Por los números quedaron:Sting, Gajeel y Yukino. Ustedes serán el primer grupo. El segundo estará formado por: Levy, Rogue y Juvia. Se oyeron claras quejas al escuchar el orden de los grupos, pues ninguno ahí, había quedado precisamente con las parejas que deseaban.

—Buahh no quedé junto a Gray-sama. Chilló la peliazul ante aquel detalle. Y es que había planeado pasar una velada al lado de su amado. Aunque no se le considerara una velada para los demás, Juvia lo consideraba así, a cualquier oportunidad que tenía de pasar con la compañía de Gray.

—¡No me digas que...

—Si. A Erza le brillaban los ojos solo de pensar que tendría oportunidad de poder pasar la noche al lado de su amiga, Lucy. Aunque en el fondo, así lo planeó al verse su primer plan arruinado. En el juego del palito corto, nadie era mejor haciendo trampas que ella.—Eso significa que Gray, Lucy y yo somos elúltimoequipo.

—Vale, me parece bien. Aunque, Lucy... Quita esa escalofrianteexpresión de tu cara, por favor. Por alguna razón la rubia ya estaba emocionada por todo aquello. Sus intuiciones la guiaban fuertemente a aquel lugar.

¿Descubriría algo importante? Porque sus sentidos la llevaban a pensar eso. ¿Pero cómo sería posible eso? La lógica la llevaba a pensar que todo aquello no era más que una obra de teatro, pero su corazón, o algo como eso, le hacían vibrar.—¿Se supone que en una situación como esta, deberías reír ahora?

—Perdona es solo que... Sería muy emocionante encontrarse con que esta historia oculta algo más que un simple fantasma. Las historias de terror de antes, le fascinaban desde pequeña, pero con el pasar del tiempo muchas se perdieron y fueron revocadas por simples historias para niños. Por ello, los nuevos intentos por aterrorizar a cada persona, resultaban en un muy pésimo cuento basura.

Sin embargo, aquella historia, aunque le causara miedo a todo el grupo, incluida a ella, no era el miedo a lo paranormal lo que la invadía, era algo más. Bastante intrigante, pensó.

—Levy, dinos ¿qué se supone que haremos esta vez? Preguntó Juvia que tampoco parecía tener nada de interés desde que supo que debía separarse de su amado Gray.

—Bien, acérquense. Este será el plan. Así, mientras todos aún estaban en la camioneta, fueron enviados a distintos lugares para explorar y documentar todo lo que vieran u oyeran. Aquella noche, descubrirían algo, que no todos entenderían, pero que cambiaría de todos. Principalmente, el de nuestra rubia protagonista: Lucy Heartfilia.