Disclaimer: Victorious y sus personajes no me pertenecen.
"Este, fue un día perfecto, más para ser mi primer día en Hollywood Arts. Sí, que fantástico año será el que está por venir", pensó Gaby al llegar a casa después de la discusión que había tenido con Beck en los parqueaderos de la escuela.
—¡A la mierda! Necesito dejar de pensar —se dijo a si misma al entrar a su habitación y abrió el cajón oculto de su mesa, sacando una pequeña bolsa plástica.
Salió por la ventana de su dormitorio, con su teléfono en mano, y se dirigió a la azotea. Ese lugar era definitivamente especial para ella. Era costumbre subir allí con Ash cuando tenían ganas de fumar, ya sea un poco de yerba o un cigarrillo común, a veces simplemente para hablar.
Desde ahí se alcanzaba a ver el vecindario completo, pero más que nada era un sitio tranquilo y solitario.
Decir que Gaby se sentía extraña y fuera de lugar era poco. En menos de una semana había terminado con su novia, dejado su antigua vida y se había inscrito en un infierno más profundo que su antigua escuela.
—Ash… —dijo al exhalar el humo que acababa de fumar.
La echaba de menos, demasiado. No podía dejar de pensar en ella, en si tan sólo pudiera llamarla o incluso enviarle un mensaje, pero no, al terminar su relación habían decidido darse un mes de descanso, sin presiones. Un espacio para pensar bien las cosas y después, tratar de ser amigas.
"Dios no sé si puedo hacer esto, no lo sé".
Sólo la idea de tener un amigo como Beck cerca, había aliviado sus miedos durante las últimas semanas. Lamentablemente, ya no lo tenía.
Además, no podía quitarse de encima esa sensación de idiotez. Por supuesto que Jade estaba celosa de su amigo, él es un chico genial y muy atractivo. Estaba segura de que muchas de las chicas se le acercaban a diario. Su novia debe haberse sentido saturada de tener que hacerlas a un lado, porque él, es demasiado bueno y cordial como para hacerlo él mismo, o quizás simplemente le gusta ese tipo de atención. Pero Gaby podía entender a Jade, ver como se le acercan a tu novio con intensiones de bajártelo debe ser muy frustrante, a menos que todo ese teatro de la chica mala sea una simple excusa para esconder sus inseguridades.
"Estoy a punto de quedarme sin porros, genial. Una cosa más que aumentar en mi fabulosa semana", pensó mirando a la bolsa en sus manos. "Será mejor que disfrutar de lo poco que tengo, ya le pediré a Tyler que me consiga más".
Su hermano era el que la ayudaba a obtener lo que necesitaba en la universidad, no era gran problema para él.
Ya había terminado un churro cuando decidió encender el siguiente, mientras pensaba en todo lo que había sucedió ese día y cómo iba a mantener alejado de Beck y sus amigos. No había otra solución, usaría su traje de zombi al día siguiente y seguiría al pie de la letra su ritual; ir a la escuela, tener el menor contacto posible con la gente, esconderse en una esquina en todas las clases y pasar el almuerzo en la biblioteca, escribiendo. Así como lo había hecho el último mes en su antigua escuela y como, probablemente, tendrá que continuar el año que seguía en Hollywood Arts.
"¡Bien hecho, Gaby!" se dijo en voz alta, sentada en la azotea, en esa tarde ventosa, fumando para relajar todos sus sentimientos y al recostarse para escuchar un poco de música, se quedó dormida.
Cuando finalmente despertó, se dio cuenta de que había estado allí durante horas, hacía demasiado frío y no había hecho la tarea todavía. Así que bajó a su habitación y vio a su madre esperándola con una mirada de desaprobación, justo en frente de la ventana.
—Gaby, ¿cuánto tiempo has estado ahí arriba? —le preguntó—. ¿Estás fumando de nuevo? —Señaló la bolsa de plástico que su hija llevaba en la mano.
—Mamá, por favor, no ahora, ¿sí? —le respondió mientras guarda lo que quedaba en el interior del cajón.
—Sabes que no me importa que fumes de vez en cuando, pero no en la azotea. Hemos hablado de esto antes, ve al jardín, donde todo es plano y no te puedes caer —sugirió se mamá, tratando de parecer imponente.
—Mamá, sabes que siempre tengo mucho cuidado.
—Sí, hija lo sé... Pero bueno, cambiando de tema, ¿cómo fue tu primer día? ¿Ya tienes amigos además de Beck?
—¡Sí, un montón! Ahora, ¿puedes, por favor, dejarme sola? Tengo que terminar la tarea para mañana —dijo Gaby empujándola sutilmente afuera.
—¡Está bien, está bien! Tu papá te mandó a saludar. Llamó, pero no te pude encontrar.
—Lo llamaré más tarde, ahora vete, gracias. —La chica cerró la puerta y empezó el cúmulo de tarea que tenía.
En el otro lado de la ciudad, Jade estaba recostada en sobre su cama, incapaz de entender lo que había sucedido en la escuela. Había exagerado las cosas fuera de proporción, Beck no contestaba a sus llamadas y no podía concentrarse en absoluto en nada.
«¿Y si ella se entera Beck? Es lo mismo de siempre, no puedo hacerlo», Jade recordó oírlos, una y otra vez, sin poder sacar esas palabras de su cabeza.
"¿Qué esconden? ¿Por qué no puede Beck decírmelo y ya? Yo soy su novia; él debe confiar en mí. Aunque después de hoy dudo que, incluso, quiera saludarme mañana".
Tomó el teléfono en sus manos y lo llamó de nuevo. Era la vigésima cuarta vez que lo intentaba pero la llamada iba directo al correo de voz.
Entonces pensó en que, tal vez, él había hablado con su amiga Tori, después de todo, ella era esa persona en la que todos confiaban sus problemas sentimentales.
—¡Hola, Jade! —respondió alegremente la latina, como siempre.
—Vega, ¿qué hay?
—Espera, no me digas ... Voy a adivinar por qué estás llamando —dijo Tori, que tenía la manía de querer adivinar por qué esto y por qué aquello y no es que fallara colosalmente, es más, la mayoría de las veces coincidía exactamente con lo que está pasando.
—¿Quieres saber por qué Beck no ha respondido a tu… llamada número veinticuatro?
La quijada de la gótica cayó al suelo y se puso un poco más pálida que de costumbre.
—¿Jade? ¿Jade, tuviste un derrame cerebral?
—¿Cómo diablos es que lo sabes todo? ¡Siempre! —le preguntó con asombro.
—Boba —la morena se echó a reír—. Beck dejó su teléfono aquí, se le cayó del bolsillo en el sofá. Se lo llevaré mañana a la escuela. Así que… ¿resolvieron las cosas con su amiga? —preguntó cambiando de tono, pero Jade no respondió suficientemente rápido—. ¡¿La mataste?! —Tori exclamó entrando en pánico.
—¡Pfff, no! ¿Cómo la voy a matar? Solo le dejé en claro que no debía acercársele, pero Beck entró en media conversación, todo se fue al diablo y él se marchó muy enfadado. No hemos hablado desde entonces —dijo tratando de no sonar preocupada, no quería dar la impresión de que esto la estaba matando.
—Sí, esta molesto…, pero no enojado, algo así como disperso —concordó la castaña—. Estábamos trabajando en la tarea de escritura para mañana, pero él estaba en un universo completamente distinto. Andre y yo terminamos haciéndolo todo —le contó Tori—. ¿Entonces estaba así por ella?
—Sí, por eso.
—Deben ser muy amigos porque no creo haber visto a Beck enfadarse tanto contigo por tus tendencias homicidas.
—No, nunca, eso es lo que me asusta —confesó Jade, necesitaba consejo—. ¿Crees que debería insistir? Digo, fue una gran pelea y me refiero a que fue enorme, no buena. Me dijo que si llegó a hacerle daño a Gaby… terminamos —suspiró.
—¿Por qué no lo buscas en su casa?, creo que sería mejor que hablen hoy mismo, además eso evitará un numerito en la escuela mañana.
—Sí, tienes razón, lo haré. He pasado toda la tarde intentando terminar la tarea sin lograrlo —dijo finalmente cerrando el libro que tenía enfrente.
—Iré ahora mismo. Gracias, Tori —se despidió y colgó, tomando las llaves de su auto.
Habían ciertas cosas que Jade necesitaba para ser feliz, para mantener la cordura y esas eran Cat, su mejor amiga, y Beck, su novio. Si los tenía a ellos todo estaría bien. Pero esta noche tal vez perdería a uno.
Tenía que ser completamente honesta, incluso confesarle que revisó su teléfono si era necesario, para poder liberarse de toda esa angustia.
Al llegar, se estacionó en el lugar de siempre, a unos pocos metros de la casa rodante.
Beck se encontraba adentro tratando de decidir qué hacer. Sabía que su novia era una persona genial, inteligente, segura, con metas, además de increíblemente bonita, por no decir despampanante. Pero usualmente solo dejaba ver partes de su personalidad con él, con el resto de personas, pretendía ser más ruda, muchas veces cruel y desinteresada.
Lo que no sabía era si quería lidiar con esa actitud. Tener a alguien a su lado que sólo se ocupaba de hacer a la gente que le importaba a un lado. ¿Qué pasaría en el futuro?, ¿le dejaría hacer nuevas amistades o tendría que aguantarse todos los berrinches que a Jade se le ocurra hacer?
No tenía duda de que Gaby mantendría su palabra y se mantendría alejada, pero tenerla cerca otra vez, lo emocionaba. Ella era el tipo de amiga a la cual podía contarle todo, también sentarse a mirar a las chicas los domingos en el parque y llevar la cuenta de quién podía conquistarlas más rápido. Ese tipo de amiga que rara vez pasa por tu vida y ahora tenía que ignorarla… por Jade.
Pero ¿cómo te separas de alguien que amas? La quería demasiado como para hacerlo, enojarse con ella, terminar, no volver a hablarle. Ya habían pasado por eso en su última ruptura y había sido lo peor para ambos.
Al escuchar su auto apagarse, se levantó y abrió la puerta, para luego regresar a su cama. Su novia no esperaría para forzar su puerta y él no tenía ganas de pelear, así que mejor dejársela fácil.
—¡Beck, estás ahí? —dijo después de golpear la puerta.
—Entra —respondió, y, al verla adentrarse, pudo notar su cara de preocupación y arrepentimiento.
—Tenemos que hablar —dijo la gótica acercándose lentamente a su cama.
—Sí, debemos —soltó un fuerte suspiro y continuó—, yo… creo que ya no podemos…
—Espera, por favor. Sólo escúchame —lo interrumpió y tomo asiento a su lado—. Sé que no hemos tenido la mejor de las relaciones, de hecho, creo que lo que nos ha mantenido juntos, es nuestra amistad, no nuestro amor —mencionó pausando unos segundos—. Yo… me he portado demasiado celosa desde que regresamos, pero es porque mis inseguridades con respecto a nosotros han crecido y creo que… estoy perdiendo el control —respiró pesadamente antes de continuar, le preocupaba no poder explicar lo que sentía adecuadamente, pero su novio estaba escuchando con atención—. Beck… últimamente… nuestra relación ha cambiado. Sé que te amo pero…
—No sabes si todavía estás enamorada de mi. —Completó el moreno.
—No…, no lo sé… creo que… ya no lo siento —confesó.
Ambos guardaron silencio por unos segundos, asimilando la situación, pero había más cosas que Jade quería aclarar.
—No sabes cuánto me molestó lo de tu amiga. Más que nada, saber que no pudiste confiar en mi y contarme de ella —tomó sus morenas manos entre las suyas y continuó—. Soy tu novia, Beck. ¿A dónde se fue nuestra confianza?
Él suspiró, sabiendo que no podía contestar esa pregunta. Había actuado mal, ocultándole cosas. No podía simplemente echarle la culpa a la ira de su novia, a sus celos.
—Te voy a confesar algo que sucedió la semana pasada —dijo sabiendo que corría el riesgo de mandar todo al diablo—. Mientras estabas en la tienda, tomé tu teléfono y leí tus mensajes con Gaby —dejó caer la mirada a su regazo y esperó a que él dijera algo.
—Vaya. Bueno… yo… supongo que no podías confiar en mí y por eso lo hiciste —pausó—. No me mal interpretes, estoy bastante enojado contigo por esto, pero… puedo entender el porqué —Jade lo miró sorprendida, sabía que había actuado de mala manera y no se esperaba que su novio recibiera esa confesión tan tranquilo—. He estado mensajeándome con Gaby por más de un mes. No te lo dije porque me gusta cuando tú y yo nos llevamos bien, y no quería darte celos o lastimarte, por eso te lo oculté—explicó—. No fue la más brillante decisión, pero Gaby es sólo una amiga, no pasa nada entre nosotros.
—Creo que… aunque fuera así, yo ya no tengo ni voz ni voto en lo que tú decidas al respecto.
—Tú sabes que te quiero, Jade…
—Beck, tú y yo, tenemos tanto miedo a perder las cosas buenas que nos hacían la mejor pareja de la escuela, que no nos damos cuenta que…, todo lo que compartimos y disfrutamos, nos hace nada más amigos —finalmente dijo, mirando directamente a esos ojos color café y exhalando una aliviada respiración.
—Tienes razón. Duele, porque sé que te amo y no quiero perderte, pero tal vez, si seguimos pretendiendo que estamos enamorados, nuestra amistad se irá al diablo.
—Entonces…, terminamos ¿hmm? —dijo ella sonriendo con tristeza.
—Creo que sí…, pero necesito que me prometas que no vas a poner muros alrededor nuestro. Somos un equipo, te quiero y no voy a perderte —dijo Beck, compartiendo una mirada con esos grandes ojos azules que una vez, llamó suyos.
—Sólo si prometes lo mismo y me dejes saber cuando me estoy portando como una maníaca. De hecho, me encanta cuando lo haces.
—Lo haré —rió—. Una promesa es una promesa…
—… Y la sellaremos con un beso.
Se acercaron solo para regalarse un último beso corto en los labios y se quedaron abrazados por unos minutos.
Nota de autor:
Ay, qué cursi este capítulo jajajajaja.
Gracias, chicos, por sus comentarios.
Ya saben, si les gustó pueden dejarme una simple ":)" o si no ":(", también sus opiniones de como va o sus teorías, siempre es divertido leerlos.
Nos vemos el viernes con esta historia.
¡Suerte y adior!
