¡Hola! otro capítulo dedicado a todos aquellos que me dejaron saber su opinión con respecto a este fic. Muchas gracias!
Capítulo Nº4: El Castillo de el Coon.
-¡Arriba! - dijo dando un fuerte tirón. La rama se soltó del arbusto y de pronto frente a el se irguió un gran espantapájaros, tenía saco y corbata de moño. - ¡Ah! Un espantapájaros. Temía que fueras uno de esos seres babosos. ¿Pero cómo puedes mantenerte de pie? No estás enterrado en ningún lugar. Y tu cabeza es un nabo, arriba del cual había un sombrero. -Siempre lo he odiado, desde pequeño. Por lo menos ya no estás cabeza abajo. -dijo y se dió la vuelta. -¡Adiós!
El viento frío se hacía sentir con fuerza allí en las montañas.
-Hace demasiado frío y aún puedo ver el pueblo, no he avanzado mucho. -susurro mientras luchaba por seguir su camino. Entonces lo vió. Saltando hacia él, llegaba el espantapájaros como siguiendolo. -¡Vete! ¡Deja de seguirme! No tienes por qué darme las gracias. No me debes nada. Estoy seguro de que han hecho algún encantamiento, ya he tenido mi ración de brujas y sortilegios. Así que busca un campo y plantate ahí. -mientras decía esto el ser de paja se acercaba cada vez más dando pequeños saltos. Kyle se dio media vuelta, como dando por terminado el asunto. Se acercó hasta estar a su altura y dejándolo caer para que él lo tomase un bonito bastón tallado. Kyle lo miró sorprendido, pero lo tomó con su mano derecha. -Muchas gracias. Este bastón es perfecto. Justo lo que necesitaba. Y ahora si quieres hacerme otro favor... ¿Podrías encontrarme un sitio dónde dormir? -le preguntó, puesto que estaba anocheciendo. El espantapájaros se adelanto saltando velozmente. -Parece que me he vuelto bastante astuto con la edad.
Entre las nubes rosadas se podía apreciar los aviones de guerra cargardas con misiles listos para atacar o defender.
-Un acorazado. -pensó en voz alta. -Esto es ridículo. Jamás me hubiera imaginado que era tan dificil moverse cuando se es viejo.
Decidió sentarse un rato. La velocidad del viento lo superaba.
-Alguien tiene fuego encendido. - murmuró oliendo el ambiente. -Puede que haya alguna cabaña por aquí. -se incorporó y sus huesos tronaron. Retornó su lenta marcha. Estaba casi llegando a la cima de la colina, cuando lo vió. Era una estructura enorme que se movía con cuatro patas a una velocidad considerable. El pelirrojo se petrificó al verlo tan de cerca, sus ojos como platos, sus labios secos, el viento que le arremolinaba el cabello.
-¡Stan! ¿Qué has hecho? ¡Este es el Castilo de El Coon!. -dijo casi gritando al espantapájaros porque la semejante estructura hacía mucho ruido. - No me refería a esto cuando te dije que me encontraras un sitio para pasar la noche. El castillo se detuvo.
De sus cuatro chimeneas salía humo negro. -¿Qué te parece? ¿Y a esto le llaman castillo? -dijo Kyle elevando la mirada hasta el cielo. Tras unos minutos... en los que el ojiverde se decidía si correr el riesgo o no... el castillo comenzó a retornar su camino. En la parte de atrás del susodicho castillo había una pequeña puerta de lo más común.
-¿Será esa la entrada? -dijo dubitativamente. La única manera de entrar era correr para alcanzar la puerta. Stan brincaba a un lado de la misma. -¡Despacio! ¡Despacio! -gritó casi sin aliento. -¡Por favor! ¡Por favor! ¡Decídete de una vez! ¿Vas a dejarme entrar o no? -se lanzó hacia la puerta y logró suibir los escalones que daban a la misma, pero su bufanda se le escapó de las manos. El muñeco de paja se apresuró a ir por ella. -Hah. Mi bufanda. -abrió sigilósamente la puerta y se encontró con una pequeña escalera. Se asomó, pero no se veía nada desde abajo. Kyle miró hacia atras y allí venía con su bufanda saltando Stan. -Al menos allá adentro hace calor. Así que voy a entrar. Oh. la bufanda. ¡Muchas gracias! Supongo que al Coon no le apetecerá comerse el corazón de un viejo achacoso como yo. Ha sido un placer conocerte, aunque seas la verdura que menos me gusta ¡Cuidate Stan! - y dicho esto se adentró en lo desconocido. Cerró la puerta tras de sí, para no dejar escapar la calidez del lugar.
Desde las escaleras que subían observó bien el panorama. Estaba muy tranquilo y por sobretodo estaba muy sucio.
Había una gran chimenea con un fuego pequeño y una silla al lado de esta. El anciano de cabellos canos estaba tan cansado que le apeteció sentarse para poder descansar los pies. Extendió sus manos para calentarselas. Como la llama parecía a punto de extinguirse, Kyle tomó algo de leña que había en una esquina y la echo a la hoguera.
-Qué desatre. -dijo. -No es esto lo que yo me imaginaba al pensar en un castillo. -El lugar distaba mucho de pulcritud. Había telas de arañas en las bordes. Además de muchas otras alimañas y olía muy raro. Las paredes estaban pobladas de hongos.
-Al menos una ventaja de ser viejo es que ya no tienes miedo de nada.
Continuará...
N/A: ¡Muchas gracias por leer! No se olviden de dejarme un review con su opinión y su parecer.
¡Adiós! Y hasta el próximo capítulo!
