Cancelación mágica
Tars estaba con su padre platicando en su gran habitación, la cual estaba pintada de color rojo obscuro y sombrío. El Destructor miraba por la ventana, el horizonte de su mundo era negro y le recordaba sus días de su tierra de origen; sin embargo, se sentía bien consigo mismo. Tars observaba a su amo confundida e intrigada. Siempre le surgía la duda acerca de lo que piensa, a veces se preguntaba: "¿qué pasa por la mente de un ser tan poderoso como él? ¿Qué clase de cosas hará todos los días sabiendo que todo lo tiene al alcance de su mano? ¿Acaso verá todo como un simple juego de niños entre Rike y él?". Tars sólo sabía que el Destructor era un ente muy misterioso y culto. Él dirigió la mirada a su pequeña y sonrió.
—¿Estás lista? —el Destructor se tronó los huesos del cuello de una manera ruda y escalofriante.
—¿Lista para qué?
—Para que iniciemos la fase uno para conquistar todo este Universo.
—¿Qué tienes pensado hacer?
—Bueno, pienso ir a arruinarles su jueguito de la magia. Veremos si son capaces de sobrevivir sin un poco de su poder esencial, ¿o acaso su vida depende tanto de la magia?
—No lo sé, padre... ¿tú dependes de todos tus poderes? —Tars preguntó curiosa.
—Mi pequeña, no preguntarías tal barbaridad si me hubieses conocido en mis primeros días —sonrió.
—Pensé que tendrías esa reunión con Tom el día de hoy.
—Oh, por supuesto, pero tengo que hacer esto antes si quiero darte la ventaja —dijo sacudiéndole el cabello.
—En ese caso, ¿puedo verte en acción? —preguntó ella sonriente.
—Por supuesto, ¿por qué no? —el Destructor salió de la habitación. Hans entró y vio a Tars.
—Tal vez no conozcas bien a nuestro padre, pero sé perfectamente que cuando hablamos de "acción", sólo se queda parado con un gran ego sintiéndose lo mejor del Multiverso —se acercó a ella—, y lo peor es saber que es cierto —dijo en un susurro.
—Ver tal capacidad de poder ha de ser sorprendente...
—Yo también podría hacerlo; pero nuestro amo y señor no ha hecho nada estos últimos años, quizá esto le levante el ánimo.
—¿Por qué dice que levantarle el ánimo? —pensó ella—. Si eres capaz de todo, ¿por qué no eres feliz?
El Destructor y Tars se dirigieron a una zona aislada en el planeta de Mewny. El ente comenzó a dibujar una gran estrella alrededor de él. Tars le preguntó para qué era eso, y él le comentó que era pura estética; si él iba a hacer algo, lo haría con estilo. Tras terminar su dibujo escalofriante con un toque satánico, el Destructor se colocó en el centro y alzó sus manos lentamente hacia el cielo. Cerró los ojos y juntó sus manos. Entonces, una energía color dorada apareció en el cielo y se pudo ver como esta era absorbida por él; Tars miraba asombrada y algo dentro de ella quería hacerlo también, desafortunadamente, por sus pensamientos sólo pasaba que no era más que una guarda de destrucción; por otro lado, algo la hacía sentir extraña, ¿ella no debería tener un poco de ese poder si es hija del Destructor? Tal vez no se lo quería decir, pero confiaba en que su padre se lo mostraría algún día. Unos minutos más tarde, la Alta Comisión de magia hizo aparición y fue ahí cuando el ser obscuro sonrió. Él se detuvo y abrió los ojos de una manera altanera; pero siempre manteniendo su ceño fruncido.
—Hasta que se dignan en venir, bola de inútiles —la Comisión lo reconoció y se quedaron impactados; ellos habían detectado la anomalía, pero no pensaron que tras décadas de su última aparición, él regresaría haciendo algo tan inesperado.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Omnitraxus.
—¿Yo? Sólo he venido a reclamar las tierras de mi pequeña y hace tiempo querida hija, la cual al fin tengo en mis brazos... así que, he escuchado y visto varias de sus atribuciones a este "Multiverso"... para mí me suenan un poco ridículas, considerando que los hizo el ser más poderoso de este Universo. La verdad, quiero que ustedes me entretengan, hacía un tiempo que no me divierto; por ejemplo, díganme que aún recuerdan la guerra que no se menciona —sonríe—… por supuesto que lo hacen. Lo más chistoso de todo esto es saber que ya conocían a Rike hace un largo tiempo. Les advirtió sobre mí, y, ¿lo escucharon? No. Decidieron atender sus otras prioridades, pero jamás se percataron de que está era la mayor prioridad, el tiempo se les acabo Comisión. Cada uno de ustedes sabe que no puede contra mí.
—Eso ya lo veremos —dijo Rhombulus.
—Por cierto cara de cristal, lamentó mucho la perdida de tu amigo la cabra; pero sinceramente estaba empezando a hartarme con su ruido irritante.
—Pero el murió tratando de salvarnos...
—¿Quién te dice que no hubo alguien detrás arreglando el destino?
—¡Maldito! —Rhombulus corrió hacia él, se enojó. Los demás trataron de detenerlo pero antes de siquiera mover un dedo, había disparado un rayo cristalizador. El Destructor, soltando un gran bostezo de aburrimiento, extendió su mano e hizo que el rayo retornara hacia Rhombulus: terminó cristalizado.
—Y ahora si me aseguré que fuese tan duro como el diamante —ríe—. Vamos, ¿quién es el siguiente? No tengo todo el día...
Star se levantó con el cuerpo reanimado, sintiéndose lista para lo que viniese. Se dirigió a la sala y ahí estaba Rike hablando con Maby, se quedó quieta para escucharlos.
—Ese es el problema, Maby, si Star decide ignorar esto, su Universo correrá un grave riesgo...
—¿Y cómo vas a convencerla de que no lo haga?
—Estoy seguro que se me ocurrirá algo, no te preocupes por eso.
—Bueno, está bien. Iré a ver a mi hermano —Maby le da un beso en la mejilla a Rike—. Nos vemos.
—Está bien —Maby se retiró y Star se asomó—. ¿Por qué no vienes a sentarte? ¿No sabías que escuchar conversaciones ajenas es de mala educación? —Rike sonrió. Star se acercó confusa.
—¿De qué quieres convencerme, Rike? —preguntó Star curiosa.
—Verás Star, ha surgido un muy grave problema con esto nuevo de Tars, yo sé que apenas y sabes algo de ella, pero estoy seguro de que lo entenderás con el tiempo.
—Rike, yo tengo mis prioridades. Sí, tal vez sea una gran amenaza; pero tengo que buscar a mi madre, no tengo idea de donde está... ¿Tú sabes dónde está?
—Yo —Rike calló un momento; Star lo miró confundida—… sí sé dónde está, de hecho, eso fue el tema que hablé con tu padre días atrás. Sin embargo, esa información no puedo revelártela.
—¿Por qué no? —Star se enojó con Rike—. Pensé que eras alguien en quien podía confiar... ¿por qué no puedo saber dónde está?
—Porque hay ciertas cosas que no puedo decirte aún, vivimos en una realidad dependiente... pero si te sigo hablando de esto, tu cabeza estallaría.
—¿De qué hablas? —Star estaba tan intrigada que dentro de sí exigía muchas respuestas. Rike sólo soltó un suspiro y pasó su mano enfrente de ella, luego chasqueó los dedos. Star se quedó pasmada.
—Muy bien, Star... este es el punto. Tu madre está perdida en algún lugar y estoy muy seguro de que conseguirás encontrarla, pero este no es ni el momento ni el lugar para hacerlo. Hay muchas cosas en juego: la destrucción de tu Universo será inminente si no hacemos algo pronto; esto también afectaría a tu madre. Si el Destructor gana, ya no habrá una reina Moon que buscar —Rike miró a Star de una manera deprimente. Star estaba triste, confundida, perdida. No sabía que hacer—… escúchame, Star, a veces en la vida hay que tomar decisiones que no nos parecen la mejor opción en el momento, pero es la única alternativa que podríamos seguir. Ayúdame a afrontar a tu lado oscuro y juntos podremos acabar con esto.
—¿Y me ayudarás a encontrar a mi madre? —Star miraba a Rike esperanzada.
—Te ayudaré de una manera indirecta: guiándote a tu destino, tú sabrás a donde dirigirte y cuando lo hagas, sé muy bien que me recordarás —Rike sonrió, Star le respondió la sonrisa y lo abrazó.
—Entonces hagamos esto...
El Destructor había acabado con todos los miembros de la Alta Comisión de magia. A Omnitraxus le hizo caer en un foso interdimensional infinito del cual jamás lograría escapar, viajando entre el espacio y el tiempo de una manera eterna en contra de su voluntad. A Hekapoo la incineró, y sus cenizas se habían ido con el viento, aún quedaban un poco de sus restos en el suelo, y a un lado estaba Rhombulus, cristalizado con su propio rayo. El Destructor rió de una manera maquiavélica.
—Al fin, recuperé la cordura acerca de la tortura y la buena sensación que es la de asesinar... ahora, hija mía, quiero que contemples el poder de un verdadero ser supremo —el Destructor alzó su mano derecha y Tars, con cara de admiración, veía como juntaba su dedo índice con el pulgar—. A partir de hoy, declaro como nuevo conquistador de este Universo que: ¡No más magia!— Chasqueó los dedos. Pasaron unos segundos sin que pasara nada, Tars aún seguía emocionada sin saber lo que ocurría. Entonces un gran vórtice de una sustancia dorada comenzó a formarse en lo alto del cielo azul. Un gran portal obscuro se abrió y toda la magia empezó a ser abducida por el portal, desapareciendo entre las penumbras y las tinieblas del reino del Destructor. A partir de ese momento, la magia en el Reino de Mewny dejó de existir. El Destructor sonrió victorioso.
—Eso fue asombroso —declaró Tars admirada.
—Me alegra oírlo de ti —el Destructor agarró de la mano a su hija y juntos se dirigieron a su hogar.
Rike y Star salieron, dejando a Marco solo. Rike le había comentado a Star que sintió una gran baja de energía en su Universo. Consiguió rastrear el origen de dicho suceso y se encaminó para allá junto a Star lo más rápido posible.
Rike llegó a la zona de origen. Todo estaba vacío, a excepción de que estaba Rhombulus cristalizado; unas cenizas en el suelo y la ausencia de Omnitraxus. Rike se acercó a Rhombulus y puso su mano en el cristal: este comenzó a descristalizarse hasta liberar a Rhombulus. Star quedó confundida, pensó que el "chico castigo" era el único capaz de cristalizar y descristalizar. Rike se acercó a las cenizas y formó un torbellino provocando que las cenizas, las que incluso se habían volado, se juntasen y, como si fuera un fénix, Hekapoo resurgió. Rike abrió un portal dimensional y atrapó a Omnitraxus en uno de los cambios dimensionales. Rike los reunió a todos.
—Explíquenme qué fue lo que sucedió —Rike sonaba un poco molesto. La Comisión lo miraba apenada y distante. Rike esperaba una respuesta.
—¿Se conocen? —intervino Star repentinamente.
—Desde hace un tiempo; pero cuando les advertí sobre lo que pasaría decidieron ignorarme y lo peor es que ya habían tenido una probada de esto. Sin embargo, ahora es peor. Por lo que siento, el Universo se ha quedado sin magia alguna; todos están indefensos ante cualquier amenaza. Por otra parte, la única amenaza presente es Tars y ahora que no hay magia, ella tiene más probabilidades de dominar este Universo, ¿tienen idea de lo que han descuidado? —Rike los miraba decepcionado.
—Vinieron otras cosas que teníamos que atender... —dijo Hekapoo.
—Pero si saben que esas cosas los desviaron de lo verdaderamente importante, ¿no? Importante son las cosas que yo hago, si ustedes tuvieran mis responsabilidades el Multiverso entero ya estaría destruido. Ni siquiera se preocuparon por poner un escudo; pensaron que como estaba yo, lo del Destructor era un simple juego, pero se equivocaron. Ahora al menos debemos remediar esta situación.
—Entonces, ¿qué hacemos ahora? —Hekapoo miraba arrepentida a Rike.
—Bueno, tal vez podamos empezar así: necesito que hagas unas tijeras nuevas para Star, va estar viajando mucho y ustedes saben por qué. Omnitraxus, necesito que hagas un viaje a los Universos paralelos para ver si todo está bien y Rhombulus... sólo no hagas nada.
—De acuerdo...
El Destructor se había sentado en su trono sonriente y feliz; Tars se sentó a su diestra. Hans se acercó a la sala del trono. En una esquina de la habitación observaba un ser callado y sin rostro, lucía bien. Hans habló.
—Señor, ¿ha tomado en cuenta que Rike puede hacer regresar la magia?
—Por supuesto, Hans, no soy un inútil como la mayoría de todos ustedes; yo siempre tengo un plan y Dimensia siempre me apoya con eso.
—¿Y cómo, pues, piensas detenerlo?
—Sencillo, puse una cerradura interdimensional muy bien codificada y como bien sabes, él y yo no podemos entrar en los pensamientos del otro, por lo cual abrirlo le llevaría semanas.
—Sí, creo que con eso bastará.
—Yo me aburriría de tan solo pensarlo —comentó Tars.
—¡Zacarías! Hijo mío, has estado oculto todo este tiempo, ¿hay algo que me quieras decir? —el ser se acercó.
—Tienes razón, la cerradura se abrirá de inmediato cuando me derroten, si es que lo hacen —sonríe—… afortunadamente nosotros llevamos la ventaja, por lo cual no será necesario hacer nada por ahora. Sin embargo, ganar tiempo es nuestra prioridad.
—Buena idea. Hans, necesito que llames a mi hijo favorito.
—Con mucho gusto, Señor —Hans se retiró—. En verdad odio a mi tercer hermano menor —pensó.
—Padre, ¿qué haré yo por mientras? —preguntó la pequeña Tars.
—Haz lo que quieras, tienes libertades. Solo no te excedas y recuerda que si pasa algo le echas la culpa a uno de tus hermanos.
—Sí, Zacarías, procurará no echarte la culpa —el Destructor se acercó a su hija—. Tú has lo que quieras —un chico de pelo rubio entró a la sala del trono.
—¿Me hablaba Amo y Señor?
—Así es. Necesito que dirijas una reunión y ya sabes a cual me refiero, Hans ya la organizó.
—Por supuesto —el joven ya se estaba yendo, pero a medio camino, el Destructor habló.
—E hijo, ya sabes que no me gusta verte así.
—Padre, al igual que yo, harías lo que fuese para llamar la atención.
—Eso es cierto, pero me gusta tal y como te hice.
—A mí también me gusta, pero ahora debo lucir común y normal —sonrió.
—Zacarías me entiende.
—Padre, ¿por qué Zacarías no habla?
—Su boca está ausente, ¿no ves? Sólo podemos comunicarnos con él mediante telepatía, o también puede usar ese aparato que James le regaló de cumpleaños; pero a Zacarías le gusta mantener su pinta de misterio y terror.
—Sí, se ve luego que es alguien profundo; pero, ¿si quiero hablar con él?
—Tratándose de ti, tal vez se ponga el dispositivo— Tars sonrió.
—Bueno, me voy. Hermanita, espero que logres enorgullecer al Destructor.
—Es lo que más quiero.
—Espero que Tom haga un buen trabajo.
—Pero, ¿cómo lo hará sin magia?
—¿Quién dice que no la tendrá? —el Destructor sonrió.
Rike estaba sentado en una roca cómoda, con los ojos cerrados; estaba mentalizándose. Star lo veía con intriga.
—¿Qué acaso nada de esto te preocupa? El Universo se ha quedado sin magia y tú no haces nada; ¿acaso no se suponía que eras de lo mejor?
—Yo no me creo el mejor y no lo soy; sólo soy una persona con experiencia la cual adquirió un gran poder y, por ende, una gran responsabilidad. No puedo hacer todo al mismo tiempo, cada cosa tiene su tiempo y a pesar de lo rápido que lo haga, casi siempre surge un problema inmediato en otra parte del Multiverso. Hay cosas que no hago porque sé que conseguirán arreglarse por sí solas. Por ejemplo, esto es sólo un pequeño obstáculo, pero estoy muy seguro de que lo superaremos fácilmente. Además, el Destructor ha implementado una cerradura muy bien elaborada, me llevaría tiempo deshacerla.
—¿De cuánto tiempo hablamos?
—Tiempo real: 17 días. Para entonces el Destructor ya habrá tomado Mewni, Tars habrá conquistado el Universo y a ustedes los habría borrado de la existencia. Por eso hay cosas que deben fluir por sí solas. Ahora bien, debemos centrarnos en encontrar los diez elementos que conforman la "Estrella de poder" es un plan el cual ya se tenía desde hace tiempo, desafortunadamente la Comisión lo pasó de alto y ahora debes hacerlo tú junto con Marco. Te toparás con muchas cosas en las cuales deberás tomar decisiones serias. El Universo pende de un hilo; Marco y tú son la respuesta. Sin embargo, llegará el tiempo en que ocuparán ayuda; como ya he mencionado, sólo déjalo fluir, todo llegará por sí solo.
—Como tú digas —Star depositaba mucha confianza en Rike, pero sentía que había cosas que le ocultaba.
—Ya están las tijeras.
—Dáselas a Star —Hekapoo asintió y se las dio, Star agradeció. Entonces llegó Omnitraxus.
—Todo se encuentra bien, pero parece que el Destructor ha vaciado la magia de todo el Multiverso.
—Eso es imposible...
—Bueno... de este Multiverso —dice arrogante.
—Es una gran diferencia Omitraxus. Ahora bien, si pueden hacer algo por favor, necesito que me avisen de inmediato si avistan al Destructor, porque con él solo puedo sentir su presencia pero no puedo saber dónde está. Mientras no salga de su castillo no hay problema. Ahora Star, debemos irnos, ya hablaremos en casa.
—Está bien.
Rike y Star se fueron, dejando a la Comisión en la zona aislada.
Marco se aburrió tanto que tenía ganas de hablar con alguien, así que se dirigió a la sala para ver si se encontraba con Maby, afortunadamente ya había vuelto. Maby lo vio y lo saludó, Marco le correspondió. Maby estaba leyendo una revista para adolescentes, pero la dejó cuando vio a Marco sentarse.
—¿Aburrido?
—Sí, aquí no hay mucho que hacer, ¿sabes...?
—Sí, me pasa muy seguido, pero sólo cuando no está Rike, y eso que tarda muy poco, sólo que yo me aburro muy rápido —rió—, y dime, ¿por qué no me cuentas sobre Star?
—¿Por qué preguntas sobre ella?
—Cuando los vi juntos, pensé que eran pareja.
—Emmm... no lo somos, ella ya tiene un novio: su nombre es Tom.
—¿El monstruo del inframundo?
—Sí...
—Rike me contó sobre él, pero creo que olvidó mencionarme su relación con Star.
—Para mi suerte, ya superé eso...
—¿En serio? —Maby no le creyó.
—La verdad es que hay veces en las que pienso en ella... aún recuerdo cuando Tars me besó, al principio quise que fuera Star, pero tuve que afrontar mi realidad. Tengo que respetar lo que ya tiene con Tom.
—Es cierto, pero por lo que me ha contado Rike, ella también parecía tener sentimientos muy profundos hacia ti.
—¿Tú crees?
—En mi opinión te diría que lo intentaras. Si no se te hace, pues tal vez llegué alguien más, así pensaba yo y llegó Rike. Fue algo maravilloso e inédito a la vez. Sinceramente no debes perder la fe: sólo deja al Universo y al destino fluir.
—Sí, dejarlo fluir... gracias por hablar conmigo Maby.
—Que agradeces, aparte no hay nada que hacer; venga, ¿por qué no jugamos un juego de mesa?
—Me parece bien —en ese momento llegó Rike con Star.
—Marco, tenemos que hablar —todos se fueron al comedor.
—Muy bien, esto es lo que pasó: este Multiverso entero se ha quedado sin magia, por lo que ahora estamos en desventaja, o eso es lo que ellos quieren creer. Mi poder aún funciona, así que yo puedo ayudar con este tema de la magia; sin embargo, aún necesitamos que al menos reúnan la mitad de los elementos para poder hacer algo. Serán útiles.
—De acuerdo... ¿entonces?
—Entonces primero debemos recolectar esos elementos. Pero creo que ya hemos tenido suficiente por hoy. Lo recomendable sería desestresarnos un poco.
—Rike, antes de eso, ¿me puedes explicar desde cuando conoces a la Comisión?
—Desde hace mucho tiempo, pero ellos me conocen de hace apenas unos años, cuando me vieron por primera vez. Es un tema muy complicado para tocarlo en este momento, pero tienes mi palabra de que lo hablaremos bien uno de estos días.
—Pero espero que lo hagas.
—Rike jamás rompe una promesa —recalcó Maby.
—Ahora, disfruten del día, mañana será un día sumamente ajetreado...
El Destructor nuevamente se levantó y se dirigió a la ventana; ahora estaba viendo el atardecer, nuevamente en el horizonte obscuro.
—Padre, ¿eres feliz? —él la miró extrañado.
—Por supuesto que lo soy, tú eres parte de ella. Pronto conseguiré que destruyas tu primer Universo; ¿eso no te hace feliz a ti?
—¡¿Y podré quedarme con Marco?!
—Con quien quieras, esta es tu vida, tú sabrás lo que harás con ella —sonrió.
—Ojalá pudiera conquistar el Universo ahora.
—Este momento sería ideal; pero no el más divertido y emocionante, ¿no lo crees? Además, serás muy vulnerable ante Rike y aún necesitamos conseguirte la varita.
—¿Y eso cuándo será?
—Cuando Eclipsa reciba la visita de un muy viejo amigo —el Destructor rió y al acabar, sólo se quedó admirando la puesta del sol—. Porque todo tiene un por qué y una mentira que lo oculta —pensó sonriente el ente de ojos rojos, culminando su vista diaria a la ventana del salón del trono.
Hola mis queridos lectores y amigos, espero que sigan disfrutando de esta historia. Recalco que los personajes que están fuera de la serie son de mi total autoría a pesar de estar basados en otros personajes. Disfruten el fan fic, seguirán viniendo cosas sorprendentes. :)
