Los personajes de la historia aquí presente no me pertenecen sino a Rumiko Takahashi. Los tomo prestado para crear esta historia ubicada en un universo alterno.
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Capitulo IV
Un par de horas más tarde Rin recorría el pasillo del hospital junto a Kaede y conforme avanzaba se empezaba a sentir nervioso, por fin estaría cara a cara con su padre, quien por lo que le comentó la anciana, había cedido a su orgullo por el bien de su esposa, así que al menos tenía la certeza que no le montaría una escena.
Aquí es – anuncio Kaede y abrió la puerta –
Naraku su padre no estaba solo, se encontraba ahí junto a sus hermanos Bakyuya y Kagome quienes al verla cruzar el umbral no pudieron ocultar su cara de asombro.
Junto a Kagome estaba un hombre un par de años mayor, supuso era su esposo ya que le tomaba la mano cariñosamente y era muy parecido al señor Yagami quien también se encontraba ahí en la pequeña sala de la habitación de lujo donde mantenían a su madre.
¿Qué haces aquí? – Byakuya fue el primero en reaccionar –
¡No tienes derecho a estar aquí! – Kagome se levantó del sillón y le recriminó-
Byakuya, Kagome… – su padre los llamó y el tono en su voz era una advertencia – Ha venido por petición mía. ¿Tienen algún problema con eso?
No padre – contestaron sumisos -
Ok – su padre la observó –
¿Todo bien durante el viaje? - Preguntó mientras la observaba detenidamente, los años le habían favorecido –
Rin solo asintió
Todos estos años recibiendo una educación tan cara y no puedes formar una sola oración – Preguntó fríamente Naraku– ¿no tienes voz?
Se encontraban en el despacho de su padre Naraku le había dado una orden y ella al no estar de acuerdo lo había cuestionado.
¡No me contestes! – dijo su padre después de darle una bofetada – El comportamiento de un hijo mío debe ser obediente y dócil, no cuestionarás o darás tu opinión sobre ningún tema a no ser que se te pregunte…
Rin recordó las palabras de su padre, una ola de indignación y humillación la invadió al ser tratada de esa manera ante un par de desconocidos.
Todo bien señor, agradezco su amabilidad y las molestias que le ocasionó organizar el viaje para traerme hasta aquí – contestó como si estuviera leyendo un manual, ocultó su vergüenza, alzó los hombros y lo miró a los ojos -
Agradece a Sesshomaru, fue él quien se tomó las molestias – contestó complacido por la respuesta y se viró hacia su socio – Espero no te haya causado ningún problema durante el viaje.
Ninguno – contestó con tono frio –
Sesshomaru extrañamente había quería soltarle un puñetazo a los dos hombres por dirigirse a ella de esa forma, estaba más que claro que no era muy bienvenida y nació en él un instinto de protegerla. Incluso su cuñada quien siempre mantenía un carácter amigable la veía con mala cara.
Miró hacia Naraku, había escuchado rumores sobre lo dominante que era con sus hijos pero hasta ahora lo veía. Tal vez toda esta tensión por su esposa lo tenía alterado y la chica parecía ser válvula de escape de su mal humor; pudo notar como ella apretaba fuertemente los puños en una clara reacción de controlar su temperamento.
Rin por su parte había pensado que en la habitación estaría sola o solo en compañía de Kaede,no había contado con la presencia de su familia completa.
¿Puedo verla? – Se dirigió a su padre –
Pasa, sigue sin despertar – volvió a su tono educado – así que si puedes hablarle…
Ya me explicó Kaede – le interrumpió y pasó directo a ver a su madre –
Kikyo se encontraba conectada a una máquina y varios tubos por todas partes, la imagen era impactante. Se le vieron de golpe los recuerdos de ambas en el jardín cortando algunas flores o podando algunas plantas… los ojos se le llenaron de lágrimas.
¿Puedo tocarla? – volteó a ver a su padre –
Claro – fue Kaede quien contestó, aunque aún estaban su papa y hermano. No había rastros de Kagome, su esposo o su cuñado –
Mamá Kiko, soy yo…Rin… ¿puedes oírme? – acarició su rostro con una mano mientras la otra tomaba la de ella-
¡Qué guapa estás! – la admiró mientras sus dedos dibujaban pequeños círculos en su mano -
¿Sabes? Antes de venir aquí pase a tu jardín, vi que tienes un invernadero nuevo - había leído que tenía que transmitir confianza y hablarles con naturalidad a las personas en coma – Se nota que has trabajado bastante… debes despertar y ver que ya pronto florecerán tus plantas…
Yo he intentado mantener algunas en el departamento donde vivo, tengo por aquí en mi celular fotos que cuando despiertes te las enseñaré, ¡claro! No se compara al trabajo que tú realizas pero mi intento lo hago… -sonrió tristemente -
¿Podrían dejarme a solas con ella? – Preguntó con los ojos llorosos estaba a punto de ponerse a llorar y no quería que su papá la viera –
Naraku no respondió pero dio una pequeña palmada a su hijo y junto con Kaede salieron de la habitación.
Disculpa por haber tardado tanto en venir... – Se disculpó una vez que se encontraron solas, le partía el alma verla en ese estado- … ¿quieres verme? Yo sí, ¡anda! Abre tus ojos... que yo me muero por ver los tuyos … vamos Ma! ¡Tengo muchas cosas que contarte y estoy segura que tú a mí!
Perdóname por no ponerme en contacto contigo…Perdóname por huir y escapar también de ti…. - No soportó más y rompió en llanto, 6 años sin verla y ahora tenía la oportunidad de verla aún si era en ese estado, el agobio que sentía su corazón era tanto que no supo en que momento Kaede se acercó a ella y la abrazó para reconfortarla.
Todo estará bien Rin - dijo Kaede - Ella va a despertar, solo tenemos que esperar…
Las palabras y la calidez del abrazo la hicieron recordar cuando sus hermanos la molestaban y ella corría a refugiarse en los brazo de su nana y su madre. Con ellas en la habitación y aún con su mamá inconsciente por primera vez se sintió en su casa.
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¿Por qué estás tan enojada? – Preguntó Inuyasha a su esposa quien estaba en la sala de entretenimiento cambiándole a los canales de televisión-
No estoy enojada- mintió –
Claro que lo estas. Sueles esperarme para cenar; hoy llego del trabajo y Tsubaki me dice que no has comido nada y que te la has pasado aquí encerrada. – Afirmó- Llevas un par de días así, exactamente desde que llegó tu hermana. Ni siquiera has regresado al hospital.
No tiene caso, ahora que la hija pródiga regresó… -soltó venenosamente el comentario –
¿No me digas que estás celosa? – Inuyasha trató de no reírse de la actitud infantil de su esposa-
¡Claro que no!– volvió a decir –
¿Viste cómo me habló mi papá cuándo llego? - preguntó alterada al ver que su esposo no decía más - Tenía años que no me trataba de esa forma y basta que ella se aparezca para que todo vuelva a ser lo mismo… ¡debió quedarse en el agujero donde estaba!
Kagome, escúchate… - trató de conciliar su esposo - es tu hermana, su hija y tiene derecho a verla. Además tu madre lleva años esperando saber sobre ella.
Ella perdió todo derecho cuando se fue de la casa- dijo duramente – Además no te confíes, que no te engañe esa cara de mosquita muerta…
Eres otra Kagome, no te reconozco. – dijo contrariado- Incluso Sesshomaru me preguntó si estabas bien porque prácticamente saltaron contra de ella en cuanto piso la habitación; eso sin mencionar que casi huimos del hospital en cuanto llegó ella ¿Qué pudo hacer tu hermana menor para que te molestes tanto?
¡Es que no sabes lo que me hizo! – exclamó molesta –
¡Pues cuéntame! ¡Habla conmigo! –Pidió – porque de otra manera no voy a comprender.
¡Olvídalo! ¡No vale la pena! – apagó la televisión y aventó el control -
Claro que lo vale si te pone así – insistió –
¿Recuerdas que te comenté que antes de conocerte había sufrido una desilusión amorosa? - dijo por fin –
Claro, como olvidarlo… si me costó enamorarte -
Pues ese hombre del que estaba enamorada era Koga Tsukishima
¿Koga Tsukishima? ¿En serio? ¡Awww no lo soporto! ¿No podía ser otro hombre cariño? – la interrumpió -
¿Quieres que te cuente o no? – Preguntó molesta por su reacción-
Claro, claro…Disculpa- se abrazó a ella – soy todo oídos.
Koga era un joven empresario que conocí cuando fue a dar una conferencia a la universidad a la que yo asistía. Era solo unos años mayor y me recordaba haberlo visto en otra ocasión así que me acerqué a él. Resultó que efectivamente nos habíamos visto en una de las reuniones sociales a las que había asistido con mi familia, después de eso y sabiendo que era del círculo de contactos de papá nos empezamos a frecuentar.
Era muy galante y muy pronto nos interesamos el uno en el otro así que lo invité a casa un verano.
Fue muy bien recibido por mis padres y hermanos. Nosotros empezamos a salir pero nadie en casa sabía, no habíamos formalizado nuestra relación porque esperábamos el momento para que él hablara con papá, su plan era hacer algunos pequeños negocios juntos, que confiara en él como socio y entonces con la confianza ganada Koga pediría mi mano y nos casaríamos.
¿Y qué paso? – preguntó Inuyasha –
En mi último verano de Universidad volví a invitarlo a casa y ya habíamos acordado que en esta ocasión por fin hablaría con papá de nosotros. Él llegó dos semanas antes a la mansión porque yo debía quedarme a entregar un trabajo final para pasar una materia.
Recuerdo que llegué a casa y papá me dijo que esa cena sería especial ya que tendría un anuncio muy importante que darnos. Te imaginaras mi felicidad, Koga había hablado con él, por fin sería su novia sin escondernos.
Nunca olvidaré esa noche, todos elegantemente vestidos disfrutando de una exquisita velada. En medio de la cena, papá se levantó a dar un brindis por la felicidad de una de sus más queridas hijas, quien sería la primera en formar una familia y en lugar de dar mi nombre dio el de Rin.
Al parecer a ella también le gustaba Koga y se las ingenió para ser ella la prometida y yo me quede en shock. En ese momento no pude articular palabras, mi madre se sobresaltó y cuestionó a papá como era posible que permitiera la boda, Rin era aún menor de edad y Koga le llevaba varios años.
Madre pregunto delante de todos a Rin si estaba de acuerdo y ella dijo que si, que había aceptado a Koga. No tengo palabras para describir como me sentía en ese momento, burlada por mi hermana pequeña, ella sabía que si yo amaba a Koga, había sido una pequeña zorra que me jugo sucio y se le metió entre los ojos.
Kagome – interrumpió Inuyasha - ¿Entonces qué pasó? Si estaban comprometidos, ¿Por qué no están casados ahora? ¿Por qué ella desapareció?
No sé bien como estuvo el asunto porque estaba yo tan dolida que durante el periodo que se planificó la boda me fui de viaje, no quería ser parte de los preparativos pero al parecer Rin en ese momento no solo estaba interesada en Koga sino también en Kohaku un chico un par de años mayor a Rin con quien nos criamos...
Ella prefirió irse con Kohaku la noche antes de su compromiso aprovechando la organización y la entrada de camiones que traían las provisiones para la fiesta, se escapó con él.
La casa fue volvió un caos, el compromiso se canceló, se armó una brigada para buscarla y nada, Rin no aparecía, mamá tuvo una crisis nerviosa y le tuvieron que dar calmantes por varios días porque cuando estaba consciente lo único que hacía era llorar y preguntar por su pequeña.
Estuvimos un tiempo sin saber de ella, todos estábamos muy preocupados no sabíamos nada de su vida, hasta que un día pasado un poco más de un año padre nos llamó al despacho a Byakuya y a mí y nos entregó un informe. Había contratado a un investigador privado y por fin la habían encontrado. Vivía en una pequeña ciudad, ya no estaba con Kohaku y llevaba una vida de libertinaje.
En algunas fotos que le tomaron se le veía en unas fiestas ebria o drogada a punto de caerse acompañada de diferentes chicos. ¡No iba a la escuela! ¡No trabajaba! ¿De qué vivía? Supongo del fideicomiso que nos dejó el abuelo ¡Estaba echando a perder si vida! ¡Papá no tuvo el valor de decirle a mamá en que había acabado su pequeña hija!
¿O sea que ustedes todo el tiempo le han ocultado información sobre Rin a tu madre? – Inuyasha había testigo de cómo su suegra sufría por su hija -
Si, papá tomó la decisión y nosotros lo apoyamos – confesó con un tono de culpa porque sabía cómo su madre sufría por Rin–
Inuyasha analizaba la información que Kagome le había dado, había varios huecos en la historia que no lo convencían pero su esposa parecía sincera así que debía ser algo que ella también estaba pasando por alto.
¿Quieres que te sea sincero? – preguntó después de un rato de silencio –
Claro – Kagome esperaba que la comprendiera -
Todo está muy raro – dijo ante la mirada inquisitiva de su mujer - Piénsalo detenidamente.
Tu hermana era menor de edad, quiero suponer que solo había tenido trato con Tsukishima durante los veranos donde tú lo invitabas y eso significa que eras tú quien pasaba más tiempo con él – saco sus conclusiones - ¿En qué momento se lo ligo? Puede ser el tiempo que no estuviste tú y eso fue cuando te quedaste en la universidad y me dices que solo fueron dos semanas.
¿Cuántos años tenía? ¿16, 17? – Supuso – Además ella no se ve como una Lolita devora hombres. Cuando se apareció en el hospital se veía como una chica de lo más normal.
Acababa de cumplir los 17 años, esa situación ocasionó el primer gran problema que tuvieron mis padres –recordó Kagome - Ella para casarse necesitaba la autorización de ambos y mamá no cedió en dar el consentimiento por lo que tuvieron que esperar a que ella cumpliera la mayoría de edad.
¿y Tsukishima? ¿Con él no te enojaste? Porque finalmente él tenía una relación contigo y se suponía que era a ti a quien quería ¿no? – siguió preguntando Inuyasha -
Claro que me enojé con él y le enfrenté – respondió molesta - me dijo que pues Rin lo había perseguido y seducido hasta que acabaron teniendo relaciones. Papá se enteró y por eso estaba obligándolo a casarse con ella. Pero resultó que Koga también la encontró teniendo relaciones con Kohaku y que se sintió engañado porque papá supuestamente lo sabía y quería deshacerse de una hija problemática.
Y me imagino que no le importó – dijo irónico Inuyasha – con lo ambicioso y trepador que es, aprovecho para sacar un mejor trato con tu padre.
A Koga no le importaba eso – lo defendió Kagome –
¡Vamos! – Dijo Inuyasha - ¿Quién se negaría ante un buen contrato nupcial?
¡Tú! ¡Tú no aceptaste nada de mi padre! – exclamó –
Bueno, yo no necesito de dinero para estar contigo – le dio un corto beso en los labios - ¡yo daría toda mi fortuna con los ojos cerrados para estar contigo! ¿Pero Tsukishima? No lo sé Kagome… nunca me ha dado confianza ni a mí ni a Sesshomaru.
Hablando de Sesshomaru… ¿te dijo algo sobre ella? - preguntó curiosa –
No, ya sabes como es mi hermano – dijo molesto - estaba preocupado porque no llevara a la quiebra la empresa
Ja ja ja hay Inu –lo beso-
Piénsalo Kag, tal vez es el momento ideal para hablar con tu hermana – retomó el tema – escuchaste a Tsukushima, no veo porque no la escucharías a ella.
Tienes razón - Kagome lo abrazó y pensó que sería buena idea no echar a saco roto lo argumentado por su esposo. Era verdad, solo tenía la versión de Koga y pues viéndolo bien él no le había dado mayor explicación más que la supuesta seducción, tal vez era el momento de aclarar el asunto y aprovechar que su hermana estaba de regreso para atar los cabos sueltos.
¿Ya se te pasó el malhumor? – Kagome asistió – entonces, vamos a cenar que me muero de hambre.
Se tomaron de la mano y salieron hacia el comedor.
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Hola! por fin he develado un poco del misterio de Rin contada desde la perspectiva de su hermana Kagome.
Agradezco su reviews a Rucky, Berly Joachin, BabySony y Tara Castillo... espero la historia siga siendo de su agrado!
¡saludos!
